domingo, 8 de marzo de 2020

Mantengamos la calma y la compostura - Parte 1


Mantengamos la calma y la compostura - Parte 1

“Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” Marcos 4:35-40
Cuántas veces en nuestra vida las tormentas se desatan en el momento menos esperado. Sentimos temor, o reaccionamos con enojo, nos desesperamos y terminamos tomando malas decisiones o actuando de forma incorrecta, empujados por el ruido de la tormenta.
Jesús nos enseñó con la situación narrada en este pasaje, a no tener temor y a conservar la calma, porque Él está en control. Les enseñó a sus discípulos a enfrentar la tormenta usando la fe, pues precisamente ésta tiene el poder de detener tormentas. Él nos ha dado su Espíritu Santo, para que no tengamos temor, seamos valientes y llenos de amor para enfrentar cualquier situación que se nos presente. (2 Timoteo 1:7).
Cuando escuchamos el ruido de una dificultad, somos como los discípulos en la barca que preguntan a Dios: ¿no tienes cuidado que perecemos?, o ¿por qué me ocurre esto a mí? ¿Somos de los que confiamos plenamente en Dios porque sabemos que Él tiene poder para ayudarnos en cualquier situación y mantenemos, por tanto, la calma y la compostura?   Oración.
«Señor, ayúdame a confiar en ti aún en la tormenta más oscura, lléname de tu Espíritu y aleja todo temor de mí, porque sé que tú tienes el poder para socorrerme y llenarme de paz. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 7 de marzo de 2020

¿Cómo se manifiesta Dios a nosotros?


¿Cómo se manifiesta Dios a nosotros?                                                                                                  “Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.” Juan 14:22-23
En el antiguo testamento, Dios habló por medio de profetas, luego Dios nos habló por medio de su hijo Jesús cuando estuvo en la tierra y hoy nos sigue hablando por medio de su hijo, a través de su Palabra en la Biblia. (hebreos 1:1-2)
Entonces, ¿cómo se manifiesta Jesús a nosotros? Claramente, a través de su Palabra, por eso dejó a su Santo Espíritu para que cuando leamos la Biblia, su mensaje sea revelado y entendamos lo que Dios quiere decirnos, lo que dejó escrito, pero sobre todo para obedecer su Palabra.
La forma más directa de escuchar a Dios, es su Palabra, por eso Jesús prometió a sus discípulos que, los que guardaran su Palabra, es decir la escucharan y la obedecieran, verían en su propia vida la manifestación que lo que Dios dejó escrito es verdad y se cumple.
La primera experiencia que vivimos al escuchar su Palabra, es que al creer en Él, conforme está escrito, Él viene a morar en nosotros colocando su Santo Espíritu, para darnos entendimiento y fuerza de voluntad para obedecer sus principios. (Efesios 1:13).

Por esta razón, debemos buscar a diario su Palabra, para experimentar en toda ocasión la manifestación del Dios vivo y real en nuestra vida, dejando de lado las formas erradas de buscar a Dios, es decir, en nuestra fuerza, o buscando a un dios que inventamos en nuestra mente a nuestra conveniencia, pero que no es el Dios poderoso de la Biblia.
Cuando tenemos un encuentro personal con Dios, a través de su Palabra, nuestra vida es cambiada radicalmente y Dios se manifiesta en cada aspecto. ¿Queremos que Dios se manifieste poderosamente en nuestra vida? Escuchemos atentamente y obedezcamos su Palabra. ¿Cómo se manifiesta Dios a nosotros?
Oración.
«Señor, gracias porque me amas tanto, que dejaste tu Palabra para tener un encuentro directo, vivo y eficaz contigo, para ser guiado, protegido y conocer tu amor que sobrepasa todo entendimiento, gracias por tu Palabra que ilumina mi vida. Amen. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 6 de marzo de 2020

Indudablemente


Indudablemente
“Respóndeme, Señor, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Señor, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.”
1 Reyes 18:37
“Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.” Juan 3:20-21
Cuando nos disponemos a clamarle y a que nos use para sus propósitos, Dios actúa en nuestra vida poderosamente y los demás conocerán que Él existe; porque nuestra vida refleja su gloria cuando le obedecemos, le servimos y actuamos siendo guiados por el Espíritu Santo que ha dejado en nosotros, para que demos un testimonio real de que Jesús es el camino al Padre.
Entonces, las personas a nuestro alrededor no pueden evitar ver la luz que reflejamos, unos la rechazarán porque quieren seguir en su oscuridad, otros querrán gozar de la misma luz, pero indudablemente, todos verán que Cristo mora en ti. Y esto es nuestra plenitud, que siendo imperfectos un Dios perfecto vive en nosotros y actúa a través de nosotros, cuando nos disponemos a ser guiados por Él.
¿Estás dispuesto a orar a Dios, a conocerle y a obedecer? Prepárate para alumbrar y ser bendición para las personas que te rodean, entonces muchos volverán su corazón a Dios cuando conozcan a Cristo. Oración.
«Señor, responde a nuestro clamor, el mundo te necesita, y por eso hoy dispongo mi vida para que la uses para tu gloria, para mostrar tu amor, ese amor con el que me amaste aun cuando estaba en mis pecados, me perdonaste y me limpiaste para no ser más un esclavo del pecado. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 5 de marzo de 2020

El tercer cordel


El tercer cordel
 “Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.” Eclesiastés 4:12
Vivimos en un mundo conectado en línea, pero más desconectados que nunca los unos de los otros. Nos dividen formas de pensar y creencias diferentes, pero sobre todo con certeza nos divide el pecado, porque nos aleja de Dios y su perfecta, buena y agradable voluntad, y también del amor a nuestro prójimo.
Cristo es el pegamento que une verdaderamente a las personas, porque limpia nuestros pecados, quita la condenación que nos amarga profundamente y coloca un amor en nosotros, que permite que amemos a los demás con un amor verdadero, honesto y sin buscar nada a cambio.
Cuando experimentamos ese verdadero amor, puede haber diferencias, pero no divisiones, pues somos seres únicos que vamos conociendo y madurando en la verdad que nos une en amor, y es Cristo mismo, ¡Él es la verdad!
Este es el secreto para mantenernos unidos: el tercer cordel, es decir, la presencia de Dios en medio de nosotros, claro, primeramente, en nuestro corazón. Oración.
«Gracias Señor, porque el hilo de tu amor nos une, nos hace uno, para que todos conozcan que tú estás en nosotros, los que hemos creído en el nombre de tu hijo Jesús. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 4 de marzo de 2020

REVELACIÓN DADA POR EL ESPÍRITU SANTO


REVELACIÓN DADA POR EL ESPÍRITU SANTO
Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios", 1 Corintios 2:9-10
Todos recibimos mucha información a través de nuestros ojos y oídos, pero Pablo nos dice que hay ciertas cosas que no podemos dilucidar por medio del ojo y del oído humano. Además, dijo, "Ni han subido al corazón del hombre", o sea, no por medio de la imaginación, del pensamiento, de la reflexión o el raciocinio se han concebido. En otras palabras, hay ciertas cosas que uno nunca puede obtener por medios humanos.
Ahora, las cosas que Dios ha preparado para aquellos que le aman, sólo el Espíritu de Dios se las puede enseñar. Hay textos en la Biblia donde se puede aprender historia, poesía, oraciones, etc., pero las verdades espirituales, los secretos de Dios son manifiestas por medio del Espíritu, sólo Él las puede revelar, sólo Él las enseña acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Jesús dijo, "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber " (Juan 16:13-14). Estamos seguros que hasta que el Espíritu de Dios no nos revele las cosas de Cristo, viviremos vidas vacías.
Corresponde iniciar esa relación íntima con Dios, creyendo en el Señor Jesucristo como Salvador, depositando la fe y confianza en Él y en la validez de su sacrificio en la cruz. Entonces, recibiremos la poderosa influencia del Espíritu Santo, quien nos irá transformando en la persona que Él quiere que seamos y nos dirá qué tenemos que hacer.  Oración.
"Amado Padre, guarda mi corazón de la vanagloria, de ser sabio en mi propia opinión, porque sólo tu Santo Espíritu, que conoce lo profundo de ti, me puede revelar tu conocimiento y tu sabiduría, pues es inalcanzable por medio de la instrucción humana únicamente. En ti deposito toda mi confianza y mi amor para recibir tu revelación. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 3 de marzo de 2020

Limpiados para crecer. Parte 2


Limpiados para crecer. Parte 2

“Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” Hebreos 12:6-7
“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. Hebreos 12:11
¿Creerías que alguien que te ama, lo demuestra corrigiéndote? Si bien esa persona que nos corrige, está llamada a hacerlo con amor, (Efesios 4:15), con amabilidad y mucha paciencia (Colosenses 3:12), nuestro compromiso es aceptar los errores y tomar un nuevo rumbo en nuestra forma de pensar y de actuar. Así nos disciplina Dios, nos llama a través de otros hermanos y líderes de la Iglesia, pero también usa las circunstancias difíciles para ajustar cuentas con nosotros. Pero lo hace con todo amor, paciencia y sabiduría.
No tengamos tristeza porque somos disciplinados, Dios nos evita la muerte y quiere que vivamos encaminados en su propósito para ser bendecidos y ser bendición para otros, no una carga.
Si no somos disciplinados, seguiremos el rumbo al fracaso, pero ¿cómo reaccionamos cuando nos corrigen? Generalmente nos excusamos y tratamos de tapar con los errores del otro, o incluso culpamos a Dios por las situaciones difíciles. Esta no debe ser nuestra forma de actuar, si aceptamos la corrección, somos limpiados de nuestra mala conducta, por lo tanto crecemos en santidad, somos más sabios. Así que, aceptando la disciplina, aplicamos lo que dice el proverbio: “No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará.” (Proverbios 9:8). Oración.
«Gracias Señor cuando me corriges, cuando me llamas a disciplina porque soy tu hijo y tú eres mi Padre, el mejor de todos, tu corrección me limpiará y seré cada vez más útil para toda buena obra. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 2 de marzo de 2020

Vuélvete a mí.


Vuélvete a mí.
“Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”. Isaías 43:25
“Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí”. Isaías 44:22
 “Borro” es una expresión tomada de un libro de cuentas, en el que, cuando se salda una deuda, la suma cargada en cuenta queda cancelada o borrada. En estos versículos, el Señor nos dice que ha disipado nuestros pecados como una nube y nuestras ofensas como la niebla de la mañana y nos pide volver a Él, porque pagó un precio muy alto por nuestra libertad.
Con Dios nunca hay ensayo y error. Él es perfecto y siempre nos espera, podrá haber días nublados y difíciles a causa de nuestros pecados pero también nos ha prometido ser “ese sol” en el día oscuro, cuando volvemos la mirada a Él. No permitamos que el pecado ensombrezca nuestras vidas, acerquémonos a Dios en arrepentimiento y confiemos en su perdón, Él siempre está listo para borrar nuestro pecado.
“Vuélvete a mí” es la preocupación de Dios por aquellos que se han descarriado, que se han salido del camino. Nuestros pecados son como una nube espesa entre la tierra y el cielo; en otras palabras, son una barrera que nos separa de la presencia de Dios, pero cuando Él nos perdona la disipa de manera que el camino al cielo queda abierto otra vez, con nuestra comunión restaurada y la llenura de su Espíritu en nuestros corazones.
Es gratificante saber que el Señor deshizo la deuda de nuestro pecado, ya no hay nada que nos acuse. Cuando Dios perdona, olvida por amor a sus misericordias, por amor a sus promesas y por amor a su Hijo que hizo su obra perfecta de salvación. Esto nos permite buscar el perdón por la fe en Él, con un verdadero arrepentimiento y una nueva vida. Dios nos insiste en la necesidad de un andar santo como prueba de que lo conocemos. Oración.
«Padre, me lleno de gratitud por estas promesas porque me recuerdan tu disposición para perdonar mis pecados, no quiero que ninguna nube de iniquidad se interponga entre nosotros, quiero permanecer en ti y en tu Palabra, en una continua comunión contigo. Gracias por tu fiel presencia en los días nublados, por ser la luz que ilumina mi caminar. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 1 de marzo de 2020

Los planes y propósitos de Dios


Los planes y propósitos de Dios
 “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Más
el consejo del Señor permanecerá”
Proverbios 19:21
En muchas ocasiones, cuando llegan las dificultades, nos llenamos de preocupación que nos empuja a pensar en distintos planes o ideas, que de alguna forma nos permitan resolver el asunto. En nuestra mente nos rondan ideas y quisiéramos hacer muchas cosas y no sabemos cuál nos conviene más y peor aun cuando las oportunidades son escasas. Pero Dios tiene el mejor plan para nuestra vida.
El Dios todopoderoso que diseñó, planificó e implementó el universo con toda su belleza y complejidad, tiene un plan maravilloso y sorprendente para nuestra vida, que es revelado cuando aceptamos a Cristo como Señor y Salvador, y luego es puesto en marcha cuando le servimos.
Cuando disponemos nuestra vida, recursos, talentos y todo lo que tenemos, en dirección a que el mundo conozca a Cristo, nuestra vida cambia radicalmente, encontramos un sentido verdadero y un propósito digno y lleno de plenitud, que nos llevará a usar nuestra vida para la gloria de Dios. Hoy, dispongamos para que el mundo conozca a Cristo a través de nuestra vida, la dificultad por la que estás pasando es el momento oportuno para iniciar. Oración.
«Señor, tú conoces lo que es mejor para mi vida, tú tienes para mí un propósito que hará que mi existencia tenga un verdadero sentido, guíame hacia él y ayúdame a confiar plenamente en tus designios. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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