lunes, 8 de septiembre de 2025

El fruto es de la vid

 


El fruto es de la vid

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:4-5

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22-23

Nos preocupamos, intentamos y esforzamos mucho los cristianos por cambiar nuestra manera de pensar, sentir y hacer, pues conocemos que muchos de nuestros pensamientos, sentimientos y obras no son conforme a la voluntad de Dios. Sin embargo, pasan las semanas, los meses e incluso los años y vemos que en algunos aspectos seguimos siendo los mismos que éramos antes de conocer de Cristo o quizás observamos que nuestro caminar está lleno de altibajos, por algún tiempo parecemos cambiar, pero luego volvemos a nuestras antiguas andanzas.

Es sin duda éste, un panorama frustrante, desalentador y agotador, pero ¿por qué pasa esto? Tal vez es porque hasta ahora no hemos tenido un verdadero conocimiento y entendimiento de las buenas noticias del Señor y nos hemos pasado la vida intentando hacerlo a nuestra manera. Este mal entendimiento de la Palabra de Dios básicamente está en que creemos que debemos en nuestros propios esfuerzos parecernos a Cristo y llegar a ser como Él.

Hermanos, la reveladora verdad es que Cristo está en nosotros y nosotros en Él, así como en una planta de uvas, que vemos que ella tiene pámpanos y los pámpanos están en ella; ahora bien, los pámpanos que llevan fruto no son aquellos que son cortados o que por alguna razón ya no están en la vid, sino que, son aquellos que permanecen en la vid, preguntémonos ¿el fruto, la uva, la produjo el pámpano?, o ¿es el pámpano simplemente el medio a través del cual la vid produce su fruto?

¡Así es, queridos hermanos!, somos también nosotros simplemente medios a través de los cuales el Señor se manifiesta evidenciando Su fruto, por cuanto dice Gálatas 5:22 “El fruto del Espíritu es…”, de modo que, no es nuestro fruto, es el fruto del Espíritu de Cristo y, es solo en aquellos que permanecen con su confianza puesta en la Palabra de Cristo y por ende en la obra que Él puede hacer a través de ellos, renunciando a cualquier tipo de confianza en sí mismos y sus esfuerzos, en los que el fruto de Cristo es producido.    Oración.

«Padre, gracias por haberme puesto en Jesucristo, tu Palabra dice que por la fe nos has injertado en el buen olivo, y ahora Cristo está en mí y yo en Cristo; te alabo y te bendigo porque has dispuesto todo para que a través de mí el abundante fruto del Espíritu de tu Hijo sea llevado y tú seas glorificado, amén.

domingo, 7 de septiembre de 2025

Dar gracias

 


Dar gracias

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” 1 Tesalonicenses 5:18

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

Dar gracias en todo porque esa es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús, es el mandato que encontramos del Señor en 1 Tesalonicenses 5:18. Es este, en primera instancia, un mandamiento un poco difícil de aceptar y mayor aún de practicar, pues no todo el tiempo o en todo momento sentimos querer dar gracias a Dios o estar agradecidos por alguna situación.

Pues bien, hemos de saber que, es esta una actitud o manifestación que se produce en nosotros única y exclusivamente cuando nuestra fe y confianza están puestas en el Señor; si leemos nueva y detenidamente 1 Tesalonicenses 5:18 encontraremos el porqué debemos siempre dar gracias en todo, y la respuesta es sencillamente porque eso que nos está ocurriendo es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús.

Reflexionemos, si nosotros verdaderamente confiamos que nuestra vida está en manos del Señor, si creemos que somos sus hijos en Cristo y además que Él es soberano para hacer o permitir en nuestra vida conforme bien le parezca, entonces ¿por qué hemos de dudar, cuestionar, renegar o quejarnos ante una situación que quizás no nos agrade o que talvez nos esté causando dolor?

Hermanos, el Señor es poderoso para hacer las cosas mucho más abundantemente de lo que nosotros pedimos o entendemos, pero solo podremos ver su propósito detrás de cada situación cuando, por esa fe que hemos recibido de Él, nuestra constante actitud es de confianza y gratitud. 1 Pedro 1:6-7 nos dice así “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,”   Oración.

«Padre Dios, gracias por esa buena y preciosa obra que tú cada día perfeccionas en mí, gracias por no dejarme como soy, como pienso y como siento, sino mejor, a través de las diversas pruebas y tribulaciones, hacer crecer en mí el pensar, el sentir y el hacer de tu Hijo Jesucristo, que me lleva a estar siempre confiado y agradecido, amén.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Buscar y hacer la paz

 


Buscar y hacer la paz

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.” Romanos 12:18

Vemos actualmente cómo el hacer la paz, buscar la paz o estar en paz se ha convertido en un gran objetivo para los gobiernos de todo el mundo, se busca que ya no haya más guerras, más muertos por la violencia, ni más terror infundido por los diferentes grupos delincuenciales y terroristas.

Sin duda, es este, un propósito loable y de gran admiración, pero que si vemos cercanamente o más lejos de nuestro alrededor, notamos que es cada día más difícil de alcanzar. Y esto tiene todo el sentido, pues no es a través de acuerdos o recompensas ofrecidas que el ser humano puede encontrar y extender la paz.

La paz, en su definición bíblica, va mucho más allá de un estado de calma o tranquilidad, es así la paz un estado de armonía, integridad, plenitud y bienestar integral, un estado que por su puesto no lo hallamos ni en nosotros mismos ni en las circunstancias externas, puesto que el ser humano por naturaleza tiene conflictos internos y a su alrededor se encuentra con diferentes tipos de amenazas.

De manera que, solo existe una fuente de verdadera y completa paz, y esta es Dios. Dios es un Dios de paz (1 Corintios 14:33, 1 Tesalonicenses 5:23, Hebreos 13:20), y el ser humano solo puede encontrar y disfrutar de verdadera paz cuando la busca en Él. Filipenses 4:6-7 nos expone cómo cuando nosotros entregamos o encomendamos al Señor cada una de nuestras necesidades, condiciones, debilidades y limitaciones, esa paz que viene de Él y que sobrepasa todo lo que nuestra mente puede entender, guardará nuestro pensamiento y nuestro corazón en Jesús nuestro Señor. Es entonces en Jesús, quien nos puso en paz con Dios y con nuestro prójimo (Romanos 5:1, Efesios 2:14-17), que nuestra alma puede encontrar completa y verdadera paz. Por ello, querido hermano, si nuestro deseo es mantener esta paz y también hacer la paz, permitamos que sea Jesús quien mora por fe en nuestro interior, el que gobierne diariamente nuestro pensamiento y corazón (Juan 14:20).   Oración.

«Padre, gracias por esa incomparable e inagotable fuente de paz que es Jesús en nosotros; gracias porque en tu infinita misericordia y bondad hiciste posible la paz que hoy todo el mundo necesita, busca y anhela. En la unidad de tu Espíritu oramos para que seas tú a través de nosotros, revelando la verdadera fuente de paz y permitiendo que esté en todo aquel que la desee obtener, por Jesucristo, tu amado Hijo, nuestro Señor y Salvador, amén.

viernes, 5 de septiembre de 2025

Perfeccionados,

 


Perfeccionados, afirmados, fortalecidos y establecidos en Cristo

“Más el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.” 1 Pedro 5:10-11

Hay situaciones en nuestra vida que causan dolor, tristeza, llanto y otros sentimientos poco alentadores o agradables, sin duda todo ser humano en algún momento atraviesa la muerte de un ser querido, de pronto la noticia de una enfermedad o diagnóstico grave, también pasamos por crisis o momentos alteraciones en la salud diferentes circunstancias difíciles que como dice el versículo de hoy, padecemos por un poco de tiempo.

El Dios de toda gracia, que para los que tenemos nuestra fe puesta en Jesucristo como nuestro único Señor y Salvador, es nuestro Padre Celestial, nos dice que después de este corto tiempo, él mismo nos perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá; su Palabra dice: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Isaías 43:2.

Hermanos, las tribulaciones que permite el Señor en nuestra vida tienen propósito, un propósito eterno, ese de acercarnos más a Él y de que le conozcamos íntimamente, aquel que nos lleva a experimentar su presencia y su fidelidad todos los días de nuestra vida, como cuando dice “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;” Salmos 23:4.

Entonces, indudablemente, estas situaciones y momentos de dificultad no son para nuestro mal, no son un castigo o algo que el Señor mandó para destruirnos, por el contrario, son el escenario perfecto a través del cual Él hace que nuestra mirada, confianza y dependencia esté puesta solo en Él, pues finalmente la única manera para que la vida de Cristo en nosotros crezca, se perfeccione, afirme, fortalezca y establezca, es cuando a su vez la de nosotros mengua (Juan 3:30). Menguan entonces la desesperanza, la angustia, el dolor, la incertidumbre y la frustración, y aumentan el gozo, la paz, la paciencia, la fe, la esperanza y el amor.  Oración.

«Padre, y aunque pasemos por valle de sombra de muerte, tenemos la certeza de que siempre con nosotros estás. Gracias por tan grande gracia, amor y fidelidad que en Cristo Jesús nos has manifestado, manifiestas y manifestarás, por ello y mucho más, a ti sea la gloria y la alabanza por los siglos de los siglos, amén.

jueves, 4 de septiembre de 2025

La bendición de la intimidad

 


La bendición de la intimidad

“Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste. Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte.” Éxodo 34:1-2

“Y Moisés alisó dos tablas de piedra como las primeras; y se levantó de mañana y subió al monte Sinaí, como le mandó Jehová, y llevó en su mano las dos tablas de piedra. Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová. Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación. Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.” Éxodo 34:4-8

Vemos en las citas bíblicas del día un pequeño relato de lo que fue uno de los encuentros que Moisés tuvo con el Señor, en este podemos ver que Dios le hace el llamado a presentarse delante de Él muy de mañana, y le da también unas instrucciones para lo que sería el propósito de ese encuentro; por su parte, vemos a Moisés atendiendo al llamado del Señor y haciendo tal como le había escuchado. Finalmente, lo que vemos en este maravilloso encuentro, es mucho más de lo que Moisés o cualquiera de nosotros podría pensar o esperar, pues le fue dada a este hombre la gracia del conocimiento y la revelación de Dios de manera personal, íntima y directa, el Señor mismo revelándose ante Moisés.

Ahora bien, la Palabra de Dios en 1 Corintios 2:9 dice “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.” Hermanos, el conocimiento y la revelación de Dios no viene por grandes capacidades mentales o sabiduría humana, sino que ha agradado al Señor revelarlas por su Espíritu, a aquellos que se hacen como niños, a personas dependientes totalmente de su Padre Celestial, que le busquen con gran anhelo y gozo, y que por su puesto crean y confíen en lo que de Él escuchan y reciben (1 Corintios 2:10, Mateo 18:1-5). Así que, si tú en tu vida anhelas ver y conocer de primera mano la gloria de Dios, busca un tiempo y lugar donde con Él a solas puedas estar y por su Espíritu recibe la bendición de la intimidad. Salmos 25:14 dice “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.   Oración.

«Padre, gracias porque no es el tiempo donde te adoraban en montes y templos, es esta la hora donde los que te queremos adorar, es necesario que lo hagamos en espíritu y verdad; gracias porque es tu Espíritu que mora en mí el que me guía, me enseña y me ayuda a estar en tu presencia, contemplarte, escucharte y adorarte, por Jesucristo mi Señor y Salvador, amén.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

El propósito de nuestro diario caminar

 


El propósito de nuestro diario caminar

“Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” Éxodo 33:12-14

Hay un deseo bien particular e importante que Dios tiene para con nosotros y es, que le conozcamos; es este un deseo tan profundo y una intención tan grande que el Señor con cada eventualidad de nuestra vida lo que busca es que le conozcamos, adicional que encontremos esa gracia en sus ojos para con nosotros y que veamos su gloria.

El Espíritu Santo a través del apóstol Pablo en Efesios 1:16-17 deja esto plasmado de la siguiente manera: “no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,”

Entonces, cada vez que en nuestra vida no veamos el camino, no encontremos dirección o simplemente haya inseguridad en nuestro corazón de modo que no nos atrevemos a dar el paso, es precisamente la oportunidad que Dios está forjando para que al igual que Moisés le supliquemos en oración y con un corazón dispuesto y humilde que por favor nos muestre cuál es su camino con el fin de poderle conocer.

Hermanos, hay una gracia que por Jesucristo, nosotros hemos hallado delante de Dios, pero que no la podremos descubrir ni experimentar si en cada día y circunstancia de nuestra vida no le buscamos reconociendo nuestra necesidad y dependencia de Él. El Señor en respuesta a la petición de su siervo Moisés le dijo: “Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” y por Jesucristo, la presencia de Dios por medio de su Santo Espíritu en nosotros los creyentes está y dice que estará para siempre; de modo que, atendamos a este llamado y este deseo tan precioso de Dios para nosotros y disfrutemos así de todo el conocimiento y la revelación que Él, por su Espíritu, nos quiere dar en nuestro diario caminar.   Oración.

«Padre Santo, bueno, fiel, misericordioso y bondadoso, en este nuevo día que me concedes de vida, te alabo y te bendigo por lo que eres y por permitirme estar delante de ti; Señor bueno, en este momento rindiendo mi corazón delante de ti con toda fe y humildad te pido que por esa gracia que me has concedido en Jesucristo, me muestres el camino que debo andar, la decisión que debo tomar y el paso que debo dar; bendice mi vida con la gracia de poderte conocer más y más en mi diario caminar, amén.

martes, 2 de septiembre de 2025

Amarnos a nosotros mismos

 


Amarnos a nosotros mismos

 “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?” Lucas 9:24-25

“El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.” Juan 12:25

Contrario a lo que nuestra mente puede pensar y de hecho a lo que el mundo promueve, en el Reino de los Cielos, el amarnos a nosotros mismos no se trata de preservar, amar o cuidar nuestra vida natural; esta vida natural que es la vida del alma (pensamientos, emociones y voluntad), el Señor nos llama a perderla por su causa, pues según su Palabra en Lucas 9:24-25, todo el que quiera salvar esta vida finalmente la perderá, porque “¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?”

Hermano, cuando nosotros seguimos tras nuestros propios pensamientos, emociones y voluntad, vamos a terminar perdidos, flagelados y destruidos, puesto que naturalmente por el pecado que heredamos de Adán, nuestros pensamientos se encuentran entenebrecidos (Efesios 4:18), nuestras emociones desequilibradas (Santiago 3:14,16) y nuestra voluntad o nuestros deseos desordenados (Gálatas 5:16-17), de modo que, es por este motivo que el Señor nos llama a perder o aborrecer esta vida. Y entonces, ¿cómo amarnos a nosotros mismos?

Pues bien, la Palabra de Dios nos revela que cada persona que cree en el Hijo de Dios, Jesucristo, tiene vida eterna (1 Juan 5:10-11); esta vida que se nos ha concedido por gracia por medio de la fe, es una vida espiritual, es vida eterna, en el griego: vida “Zoé”, y es por supuesto una vida superior a la natural, es en otras palabras, la vida de Cristo en nosotros (Juan 14:16-17, 20). De modo que, la gran respuesta a esta importante pregunta es: nos amamos a nosotros mismos cuando vivimos, andamos o caminamos en esta nueva vida, “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.” Romanos 8:6.

Hermanos, renunciar a nuestros propios pensamientos, emociones y voluntad, y en lugar de ello, anhelar y tomar el pensar, el sentir y el hacer de Cristo revelado en su Palabra por medio de su Espíritu que en nosotros mora, es la manera más sabia y acertada de manifestarnos amor propio, pues sólo Él en su Soberanía y perfección puede darnos el gozo, la paz, plenitud y abundancia que tanto anhelamos y necesitamos (Juan 10:10).   Oración.

«Padre, gracias porque en tu infinito y auténtico amor, por medio de Jesucristo, me has concedido una nueva vida, la vida espiritual, la vida de Cristo a través de tu Espíritu; hoy entendiendo esta gran verdad y apreciando este gran tesoro, te pido que me concedas la gracia de cada día negarme a mí mismo para andar y disfrutar de esta nueva vida espiritual, amén.

lunes, 1 de septiembre de 2025

Tres cruces

 


Tres cruces

“Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;”, Romanos 6:5

“sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”, Romanos 6:6

Dos cruces justas, pero una cruz injusta, el inocente estaba pagando por el culpable, podemos preguntarnos con qué cruz nos identificamos. Los que creímos, estamos en la cruz del medio, juntamente con él hemos sido crucificados. Pero la recompensa es inmensa, también hemos resucitado junto con el que murió.

En otra cruz, uno que antes de morir miró a Jesús y pidió misericordia al único que podía concederla, entonces recibió una promesa impactante “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:43)

Espiritualmente este hombre fue llevado a la cruz de en medio, a la de Cristo, para que al ser crucificado juntamente con él, pudiera gozar de la vida eterna y estar ese mismo día en el paraíso.

Todos los que creemos en Cristo, fuimos unidos a su muerte y a su resurrección, plantados en él, unidos a él.

Pero también diariamente tenemos que ir nuevamente a la cruz, porque hay un enemigo que no es externo, es interno, que sigue en nosotros, la vieja creación, el viejo Adán. Y hay una guerra para que la vieja creación mengüe y Cristo crezca.

No es con nuestro esfuerzo, es una victoria ya consumada que debe ser notificada al alma para que esta manifieste la nueva vida, que es Cristo mismo. Solo la cruz diaria, al crucificar nuestras pasiones, deseos, pensamientos y sometiendo mi voluntad a la voluntad del Espíritu, permite que la naturaleza que domine y crezca sea la nueva naturaleza.

El hombre natural, no conoce el amor, es un atributo de Cristo. Pero si Cristo crece en mí, crece el amor, crece la obediencia. Es transmitido al alma lo que ocurre en el espíritu en unión con el Espíritu, pero la clave está en la cruz. (Lucas 9:23, Lucas 14:26)

Oración.

«Padre, ésta fue la manera en que nos amaste, enviando a tu Hijo amado a la cruz, para que juntamente con él nosotros también fuéramos a la cruz, y así mismo en la semejanza de su resurrección fuésemos colocados. Cristo en ti Padre, nosotros en él, unidos en todo, para que en todo seas glorificado, en el poder de tu Santo Espíritu, amén.