domingo, 4 de octubre de 2009
La confesión de Job
La confesión de Job
Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Job 42:3
En los momentos difíciles de nuestra vida, Dios puede parecer esquivo o desinteresado en nuestra difícil situación. Se debe a que nuestras emociones humanas pueden dañar la confianza en la verdad de Dios, y podemos llegar a creer que no hay ningún resultado deseable para nuestra situación actual.
Sin embargo, Job nos muestra que con resistencia y paciencia podemos aprender cualquier lección que Dios quiere que aprendamos. Fue esa misma confianza la que hizo que glorificara a Dios al terminar su tiempo de sufrimient "De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza" (Job 42:5--6).
Como resultado de la paciencia y la confianza constantes durante su larga prueba, Job alcanzó un nuevo conocimiento de su Dios soberano y una mayor seguridad de las alegrías de ser tratado como uno de sus hijos. La fe de Abraham
Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dich En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos.
Hebreos 11:17-19
La obediencia de Abraham requirió una gran fe. Estuvo dispuesto a obedecer a Dios porque creía que Dios podía resucitar a los muertos, aunque nunca había visto que los muertos resucitaran. Creía que Dios era tan fiel a su Palabra y a su carácter que, si hacía una promesa, resucitaría aun a los muertos para cumplirla. ¿Es acaso asombroso que sea el ejemplo humano más grande de fe?
El apóstol Pablo también comentó sobre la fe de Abraham: "Los que son de fe, éstos son hijos de Abraham... Los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham" (Gá. 3:7, 9). Cualquiera que vive por la fe en Dios es en un sentido espiritual hijo de Abraham. Él es el padre de los fieles. La historia de Abraham nos dice que un hombre puede pasar por la más severa prueba de la vida imaginable si confía en Dios, creyendo que cumplirá su promesa y logrará sus propósitos sin cometer un error.
Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Job 42:3
En los momentos difíciles de nuestra vida, Dios puede parecer esquivo o desinteresado en nuestra difícil situación. Se debe a que nuestras emociones humanas pueden dañar la confianza en la verdad de Dios, y podemos llegar a creer que no hay ningún resultado deseable para nuestra situación actual.
Sin embargo, Job nos muestra que con resistencia y paciencia podemos aprender cualquier lección que Dios quiere que aprendamos. Fue esa misma confianza la que hizo que glorificara a Dios al terminar su tiempo de sufrimient "De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza" (Job 42:5--6).
Como resultado de la paciencia y la confianza constantes durante su larga prueba, Job alcanzó un nuevo conocimiento de su Dios soberano y una mayor seguridad de las alegrías de ser tratado como uno de sus hijos. La fe de Abraham
Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dich En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos.
Hebreos 11:17-19
La obediencia de Abraham requirió una gran fe. Estuvo dispuesto a obedecer a Dios porque creía que Dios podía resucitar a los muertos, aunque nunca había visto que los muertos resucitaran. Creía que Dios era tan fiel a su Palabra y a su carácter que, si hacía una promesa, resucitaría aun a los muertos para cumplirla. ¿Es acaso asombroso que sea el ejemplo humano más grande de fe?
El apóstol Pablo también comentó sobre la fe de Abraham: "Los que son de fe, éstos son hijos de Abraham... Los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham" (Gá. 3:7, 9). Cualquiera que vive por la fe en Dios es en un sentido espiritual hijo de Abraham. Él es el padre de los fieles. La historia de Abraham nos dice que un hombre puede pasar por la más severa prueba de la vida imaginable si confía en Dios, creyendo que cumplirá su promesa y logrará sus propósitos sin cometer un error.
sábado, 3 de octubre de 2009
Genesis 25
Genesis 25 -
CAPÍTULO 25
Versículos 1-10. La familia de Abraham por Cetura-Muerte y sepultura de Abraham. 11-18. Dios bendice a Isaac-Los descendientes de Ismael. 19-26. Nacimiento de Esaú y Jacob. 27, 28. Diferentes caracteres de Esaú y Jacob. 29-34. Esaú desprecia su primogenitura y la vende.
Vv. 1-10.No todos los días, hasta de los mejores y más grandes santos, son días notables; algunos se deslizan silenciosamente; tales fueron los últimos días de Abraham. He aquí una lista de los hijos de Abraham con Cetura y la disposición que él hizo de su patrimonio. Después de nacer estos hijos puso su casa en orden, con prudencia y justicia. Hizo esto mientras estaba vivo. Sabio es que los hombres hagan lo que tengan que hacer mientras viven, en la mayor medida posible.
Abraham vivió 175 años; justo cien años más que al entrar en Canaán; todo ese tiempo fue peregrino en un país extranjero. Poco importa que nuestra estada en esta vida sea larga o corta siempre y cuando dejemos detrás un testimonio de la fidelidad y bondad del Señor, y un buen ejemplo para nuestra familia. Se nos cuenta que sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron. Parece que el mismo Abraham los había reunido mientras él vivía.
No cerremos la historia de la vida de Abraham sin bendecir a Dios por tal testimonio del triunfo de la fe.
Vv. 11-18.Ismael tuvo doce hijos, cuyas familias llegaron a ser distintas tribus. Poblaron un país muy grande que yace entre Egipto y Asiria, llamado Arabia. La cantidad y la fuerza de esta familia fue el fruto de la promesa hecha a Agar y a Abraham en lo tocante a Ismael.
Vv. 19-26.Isaac parece no haber sido muy probado sino que pasó sus días tranquilamente. Jacob y Esaú fueron respuesta a la oración; sus padres los obtuvieron por oración luego de estar mucho tiempo sin hijos. El cumplimiento de la promesa de Dios siempre es seguro, aunque suele ser lento. La fe de los creyentes prueba y ejercita su paciencia, y las misericordias largamente esperadas son mejor recibidas cuando llegan.
Isaac y Rebeca tenían presente la promesa de que todas las naciones serían benditas en su descendencia, por tanto, no solamente deseaban hijos sino que ansiaban todas las cosas que parecieran marcar el futuro carácter de ellos. Nosotros debemos preguntar al Señor en oración por todas nuestras dudas. En muchos de nuestros conflictos con el pecado y la tentación podríamos adoptar las palabras de Rebeca: “Si es así, ¿para qué vivo yo?”Si uno es hijo de Dios, ¿por qué soy tan negligente o carnal? Si uno es hijo de Dios, ¿por qué tan temeroso o tan cargado con el pecado?
Vv. 27, 28. Esaú cazaba las bestias del campo con destreza y éxito hasta que llegó a ser un vencedor que dominaba a sus vecinos. Jacob era un hombre sencillo, que gustaba de los deleites verdaderos del retiro, más que de todos los pretendidos placeres. Él fue un extranjero y peregrino en su espíritu, y un pastor todos sus días. Isaac y Rebeca tuvieron solo estos dos hijos: uno era el favorito del padre y el otro de la madre. Aunque los padres piadosos deben sentir más afecto hacia un hijo piadoso, sin embargo, no deben mostrar preferencias. Que sus afectos los conduzcan a hacer lo que es justo y equitativo con cada hijo o surgirán males.
Vv. 29-34.Aquí tenemos la transacción hecha entre Jacob y Esaú por la primogenitura, que era de Esaú por nacimiento pero de Jacob por la promesa. Era un privilegio espiritual y vemos el deseo de Jacob por la primogenitura pero procuró obtenerla por medios torcidos, no según su carácter de hombre sencillo. Él tenía razón al codiciar fervientemente los mejores dones; hizo mal al aprovecharse de la necesidad de su hermano. La herencia de los bienes mundanos del padre de ellos no le correspondía a Jacob y no estaba incluida en esta proposición. Pero que incluía la posesión futura de la tierra de Canaán por parte de los hijos de sus hijos, y el pacto hecho con Abraham en cuanto a Cristo la Simiente prometida. El creyente Jacob valoró estas cosas por encima de todo; el incrédulo Esaú las despreció. Aunque debemos tener el juicio de Jacob para procurar la primogenitura, debemos evitar cuidadosamente toda malicia al tratar de conseguir aun las mayores ventajas.
El guiso de Jacob agradó a los ojos de Esaú. “Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo”; por eso fue llamado Edom o Rojo. Satisfacer el apetito sensual arruina miles de almas preciosas. Cuando los corazones de los hombres andan en pos de sus ojos, Job xxxi, 7, y cuando sirven a sus vientres, pueden tener la seguridad de que serán castigados. Si nos empeñamos en negarnos a nosotros mismos, rompemos la fuerza de la mayoría de las tentaciones. No puede suponerse que Esaú estuviera muriéndose de hambre en la casa de Isaac. Las palabras significan yo voy hacia la muerte; él parece decir: “Yo nunca viviré para heredar Canaán o ninguna de estas supuestas bendiciones futuras y lo que signifiquen para quien las tenga cuando yo esté muerto y haya partido”. Este sería el lenguaje de lo profano con que el apóstol lo califica, Hebreos xii, 16; y este menosprecio de la primogenitura es su culpa, versículo 34. Es la mayor necedad separarnos de nuestro interés en Dios, Cristo y el cielo, por las riquezas, los honores y los placeres de este mundo; es un negocio tan malo como el que vende su primogenitura por un plato de guiso.
Esaú comió y bebió, agradó a su paladar, satisfizo su apetito y, luego, se levantó descuidadamente y se fue, sin pensar seriamente ni lamentar el mal negocio que había hecho. Así, Esaú despreció su primogenitura. Por su negligencia y desprecio posteriores y justificándose en lo que había hecho, puso el asunto en el olvido. La gente es destruida no tanto por hacer lo que es malo como por hacerlo y no arrepentirse de ello.
viernes, 2 de octubre de 2009
Genesis 24
Genesis 24 -
CAPÍTULO 24
Versículos 1-9. Preocupación de Abraham por el matrimonio de Isaac. 10-28. Viaje del siervo de Abraham a Mesopotamia-Su encuentro con Rebeca. 29-53. Rebeca y sus familiares consienten al matrimonio de ella. 54-67. El feliz encuentro y matrimonio de Isaac y Rebeca.
Vv. 1-9.El efecto del buen ejemplo, la buena enseñanza y la adoración de Dios en una familia, generalmente se ve en la piedad, la fidelidad, la prudencia y el afecto de los siervos. Vivir en esas familias o tener tales siervos son, ambas cosas, bendiciones de Dios que deben ser altamente valoradas y reconocidas con gratitud. Sin embargo, no hay en la vida preocupación de mayor importancia para nosotros, el prójimo o la iglesia de Dios que el matrimonio. Por tanto, siempre debe emprenderse con mucho cuidado y prudencia especialmente en referencia a la voluntad de Dios, y con oración por su dirección y bendición. Donde no se consulta ni se considera a los buenos padres, no puede esperarse bendiciones de Dios. Al disponer de sus hijos, los padres deben consultar cuidadosamente el bienestar de sus almas, y su progreso en el camino al cielo.
Obsérvese el cometido que Abraham dio a un buen siervo, uno cuya conducta, fidelidad y afecto, para con él y su familia, conocía desde hacía mucho tiempo. Obsérvese también que Abraham recuerda que Dios lo sacó prodigiosamente de la tierra de su nacimiento, por un llamado de su gracia, y, por tanto, no duda que Él prospere su preocupación de no llevar a su hijo de regreso allá. Dios hará que eso termine en consuelo para nosotros cuando sinceramente tenemos la mira puesta en su gloria.
Vv. 10-28.El siervo de Abraham reconocía devotamente a Dios. Nosotros estamos autorizados para encargar en detalle nuestros asuntos al cuidado de la divina providencia. Propone una señal, no porque tratara de no seguir más adelante si no era prosperado en ello; más bién es una oración para que Dios provea una buena esposa para su joven amo; y esa fue una buena oración. Ella debía ser sencilla, trabajadora, humilde, alegre, servicial y hospedadora. No importa cuál sea la moda, el sentido común y la piedad nos indican que estas son las cualidades apropiadas para una esposa y madre, pues es quien será compañera de su marido, administradora de las cosas domésticas y encargada de la formación de la mente de sus hijos. Cuando el mayordomo fue a buscar una esposa para su amo, no fue a lugares de diversión y placer pecaminoso orando para encontrar a una allí, sino que fue al pozo de agua, esperando encontrar allí a una que estuviera ocupada. Oró que agradara a Dios hacer claro y llano su camino ante él en este asunto. Nuestros tiempos están en las manos de Dios; no sólo los sucesos mismos sino sus tiempos. Debemos cuidarnos de no ser audaces en exceso insistiendo en lo que Dios debe hacer, no sea que los hechos debiliten nuestra fe en lugar de fortalecerla. Pero Dios lo escuchó y le allanó el camino. En todos los aspectos Rebeca respondía a las características que él buscaba en la mujer que iba a ser la esposa de su amo. Cuando llegó al pozo, ella se agachó, llenó su jarro y se enderezó para irse a casa. No se detuvo a mirar al forastero y sus camellos sino que se ocupó de sus asuntos y no hubiera sido apartada de ellos sino por una oportunidad de hacer el bien. No se puso a conversar con él por curiosidad o confiada, sino que le respondió con modestia. Satisfecho de que el Señor había oído su oración, regaló a la doncella unos adornos de los que se usan en los países orientales; al mismo tiempo que le preguntaba sobre su familia. Al saber que era pariente de su amo, inclinó la cabeza y adoró, bendiciendo a Dios. Sus palabras fueron dirigidas al Señor pero dichas al alcance del oído de Rebeca, que pudo darse cuenta quién era él y de dónde venía.
Vv. 29-53.La concertación del matrimonio de Isaac y Rebeca se narra con mucho detalle. Tenemos que notar la providencia de Dios en los hechos corrientes de la vida humana y, en ellos, ejercer prudencia y otras gracias.
Labán fue a pedirle al siervo de Abraham que entrara pero no antes de ver el aro y el brazalete en manos de su hermana. Conocemos el carácter de Labán por su conducta posterior y podemos pensar que él no hubiera estado tan libre para hospedarlo si no hubiera esperado ser bien recompensado.
El siervo estaba dedicado a su tarea. Aunque terminaba un viaje y había llegado a la casa que buscaba, no comería sino hasta cumplir su diligencia. Hacer nuestro trabajo y cumplir nuestros cometidos, sean para Dios o el hombre, debe ser preferido por nosotros antes que la comida; era la comida y bebida de nuestro Salvador, Juan iv, 34. Les cuenta el encargo que su amo le dio, con la razón de ellos. Relata lo pasado en el pozo, para apoyar la proposición, mostrando sencillamente el dedo de Dios en ello. Los sucesos que nos parecen efecto de una elección, de planes o del azar, son determinados por Dios. Esto no impide, más bien estimula, el uso de todos los medios apropiados. Ellos aceptan libre y alegremente la proposición; cuando procede del Señor, todo asunto probablemente resultará fácil. El siervo de Abraham reconoce agradecido el buen éxito que ha hallado. Él era un hombre humilde y los hombres humildes no se avergüenzan de su situación en la vida, cualquiera sea. Todas nuestras preocupaciones temporales son dulces si se mezclan con la piedad.
Vv. 54-67.El siervo de Abraham, como quien opta por su trabajo antes que por su placer, estaba presuroso por llegar a casa. Demorarse y quedarse no son propios en absoluto de un hombre sabio y bueno que es fiel a su deber.
Como los hijos no deben casarse sin el consentimiento de sus padres, así los padres no deben casarlos sin el de ellos. Rebeca consintió, no sólo en ir sino en irse de inmediato. La bondad del carácter de Rebeca muestra que nada incorrecto había en su respuesta aunque no concuerde con nuestras costumbres modernas. Podemos esperar que ella tuviera una idea tal de la religión y piedad de la familia a la que iba, que se sintió dispuesta a olvidar a su propia gente y la casa de su padre. Sus amigas la despidieron con atenciones apropiadas y con cordiales buenos deseos. Ellas bendijeron a Rebeca. Cuando nuestras relaciones entran en una situación nueva, debemos encomendarlas por medio de la oración a la bendición y gracia de Dios.
Isaac estaba bien ocupado cuando se encontró con Rebeca. Salió a aprovechar una tarde tranquila en un lugar solitario para meditar y orar, esos ejercicios divinos por los cuales conversamos con Dios y con nuestros propios corazones. Las almas santas aman el retiro; nos hará bien estar a solas con frecuencia si usamos eso en forma correcta; y nunca estamos menos solos que cuando estamos a solas.
Observe qué hijo tan afectuoso era Isaac: casi tres años habían pasado desde que murió su madre y, sin embargo, él aún no se había consolado. Vea también qué marido cariñoso fue con su esposa. Los hijos respetuosos prometen ser maridos cariñosos; el que cumple con honor su primera posición en la vida, probablemente haga lo mismo en las siguientes.
jueves, 1 de octubre de 2009
Genesis 23
Genesis 23 -
CAPÍTULO 23
Versículos 1-13. La muerte de Sara-Abraham solicita un lugar para sepultura. 14-20. El sepulcro de Sara.
Vv. 1-13.La vida más prolongada debe pronto llegar a su fin. Bendito sea Dios de que hay un mundo donde el pecado, la muerte, la vanidad y la vejación no pueden entrar. Bendito sea su nombre de que ni siquiera la muerte puede separar a los creyentes de la unión con Cristo. Aquellos a quienes más amamos, sí, hasta nuestros cuerpos, que cuidamos tanto, deben pronto volverse asquerosos montones de polvo y ser enterrados fuera de la vista. Entonces, ¡cuán sueltos estaremos de todas las ataduras y adornos terrenales! Procuremos más bien que nuestras almas estén adornadas con gracias celestiales.
Abraham rindió honor y respeto a los príncipes de Het, aunque eran impíos cananeos. La religión de la Biblia nos insta a respetar debidamente a todos los que están en autoridad, sin halagar sus personas ni alentar sus delitos si son persona indignas. La noble generosidad de estos cananeos avergüenza y condena el carácter cerrado, egoísta y áspero de muchos que se califican de israelitas. No fue por orgullo que Abraham rechazó la dádiva porque detestara estar obligado a Efrón, sino por justicia y prudencia. Abraham podía pagar el terreno y, por tanto, no quiso aprovecharse de la generosidad de Efrón. La honestidad, así como el honor nos prohíben aprovecharnos de la generosidad de nuestro prójimo e imponernos sobre los que dan libremente.
Vv. 14-20.La prudencia y la justicia nos mandan ser equitativos y francos en nuestros tratos; los negocios engañosos no iluminan. Abraham paga el dinero sin fraude ni demora. Paga todo de inmediato sin dejarse nada; y bien pesado, de buena ley entre mercaderes, sin engaño. Véase cómo se usaba antiguamente el dinero, para facilidad del comercio, y con cuánta honestidad debía pagarse una deuda. Aunque toda la tierra de Canaán era de Abraham por la promesa, aún no había llegado el tiempo de poseerla, y él tuvo la ocasión de comprar y pagar. El dominio no se funda en la gracia. El derecho de los santos a una herencia eterna no les da derecho a las posesiones de este mundo ni les justifica para hacer el mal.
Honesta y equitativamente Efrón hace un título válido de la tierra. Como aquello se compra, debe pagarse con honestidad, así lo que se vende debe ser entregado y asegurado honestamente. Manejemos nuestras preocupaciones con puntualidad y exactitud para evitar discordias.
Abraham enterró a Sara en la cueva o bóveda, que había en el campo comprado. Eso le haría querida la tierra a su descendencia. Vale la pena notar que un lugar para sepultar era el único trozo de tierra que Abraham poseía en Canaán. Los que menos tienen en esta tierra, encuentran una tumba en ella. Este sepulcro estaba en el extremo del campo; cualesquiera sean nuestras posesiones, hay un lugar para sepultura al final de ellas. Era una señal de su fe y esperanza de resurrección. Abraham se contenta con seguir siendo un peregrino mientras viva, pero se asegura un lugar donde, cuando muerta, su carne pueda descansar con esperanza. Después de todo, la principal preocupación es con quién resucitaremos.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Ámenme a mí y amen a los demás
Ámenme a mí y amen a los demás
De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Mateo 22:40
Jesús dijo que los Diez Mandamientos pudieran resumirse en dos mandatos: ámenme a mí y amen a los demás. Tal vez usted se pregunte cómo puede poner en práctica todos los mandamientos de la Biblia. La respuesta es muy sencilla: "Ame a Dios, ame a las personas y haga lo que quiera".
Cuando usted ama a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente y con todas sus fuerzas, y ama a su prójimo como a usted mismo, puede hacer lo que usted quiera porque será la persona que Dios quiere que sea. Gracias a su amor, usted no matará a nadie, no corromperá a nadie, no robará nada ni codiciará lo que tenga otra persona. El Espíritu cultivará en su corazón un amor que impide cualquier deseo de hacer lo malo. ¿Quién es su prójimo?
Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Romanos 13:9
Cuando Pablo dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, quiere decir que debemos tener el mismo cuidado e interés por los demás que el que tenemos por nosotros mismos. Pablo dijo lo mismo de esta manera: "No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros" (Fil. 2:4). Usted debe interesarse en la comodidad, la felicidad, la paz y la alegría de los demás tanto como se interesa en la de usted.
¿De quién es la cara que usted lava por la mañana? ¿De quién es el cabello que usted peina? ¿De quién es la ropa que compra? ¿De las comodidades de quién se preocupa usted? Usted está interesado en su conservación y en su comodidad, y debe interesarse en los demás de la misma manera. Présteles tanta atención como se presta a sí mismo. Eso es amar a su prójimo como a usted mismo.
¿Quién es su prójimo? Cualquiera que se cruce en su camino. Aunque sea difícil amar a todo el mundo, usted tiene una nueva capacidad en usted para hacer eso (Ro. 5:5).
martes, 29 de septiembre de 2009
Genesis 22
Genesis 22 -
CAPÍTULO 22
Versículos 1, 2. Dios manda a Abraham que sacrifique a Isaac. 2-10. Fe y obediencia de Abraham ante el mandamiento divino. 11-14. Provisión de otro sacrificio como sustituto de Isaac. 15-19. Renovación del pacto con Abraham. 20-24. La familia de Nacor.
Vv. 1, 2.Nunca estamos a salvo de las pruebas. Tentar y probar en hebreo se expresan con la misma palabra. Toda prueba es, sin duda, una tentación y tiende a mostrar las disposiciones del corazón, si son santas o impías. Pero Dios probó a Abraham, no para llevarlo al pecado, como tienta Satanás. La fe firme suele ejercitarse con las grandes pruebas y cuando le piden servicios difíciles de cumplir.
El mandamiento de ofrendar a su hijo se da en un lenguaje que hace la prueba más penosa aún; aquí cada palabra es una espada. Obsérvese: -1. La persona del sacrificio: toma a tu hijo; no tus toros ni tus corderos. ¡Con cuánta voluntad hubiera partido Abraham con todos ellos para redimir a Isaac! Tu hijo; no tu siervo. Tu único hijo; el único hijo con Sara. Toma a Isaac, el hijo que amas.
2. El lugar: a tres días de viaje; de modo que Abraham tuviera tiempo de meditar y obedeciera deliberadamente.
3. La manera: ofrécelo en holocausto; no sólo mata a tu hijo, tu Isaac, sino matarlo como un sacrificio; matarlo con toda aquella solemne pompa y ceremonia, con que acostumbraba a ofrecer sus holocaustos.
Vv. 3-10.Nunca fue el oro probado en fuego tan ardiente. ¿Quién, salvo Abraham, no hubiera discutido con Dios? Tal hubiera sido el pensamiento de un corazón débil pero Abraham sabía que trataba con un Dios, con Jehová. La fe le había enseñado a no discutir, sino obedecer. Tiene la seguridad de que el mandamiento de Dios es bueno; que lo que Él ha prometido no puede ser quebrantado. En las cosas de Dios, quien consulte con carne y sangre nunca ofrecerá su Isaac a Jehová. El buen patriarca se levanta temprano y empieza su triste viaje. ¡Ahora viaja tres días, e Isaac sigue a su alcance! La desgracia se hace más difícil cuando dura mucho.
La expresión, “volveremos a vosotros”, señala que Abraham esperaba que Isaac, siendo resucitado de los muertos, iba a regresar con él. Fue una pregunta muy sensible la que le planteó Isaac, mientras iban juntos: “Padre mío”, dijo Isaac; era una palabra que derrite, la cual, uno pensaría, calaría hondo en el corazón de Abraham, más que su cuchillo en el corazón de Isaac. Sin embargo, esperaba la pregunta de su hijo. Entonces Abraham, sin tener la intención, profetiza: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío”. El Espíritu Santo, por boca de Abraham, parece anunciar al Cordero de Dios, que Jehová ha provisto y quita el pecado del mundo.
Abraham dispone la leña para la pira fúnebre de su Isaac y, ahora, le da la sorprendente noticia: ¡Isaac, tú eres el cordero que Dios ha provisto! Indudablemente, Abraham le consuela con las mismas esperanzas con que él mismo fue consolado por fe. No obstante es necesario que el sacrificio sea atado. El gran Sacrificio que, en el cumplimiento de los tiempos, iba a ser ofrecido, debía ser atado y así, Isaac. Hecho esto, Abraham toma el cuchillo y extiende su mano para dar el golpe fatal. He aquí un acto de fe y obediencia que merece ser un espectáculo para Dios, los ángeles y los hombres. Dios, por su providencia, a veces nos llama a separarnos de un Isaac y debemos hacerlo con alegre sumisión a su santa voluntad, 1 Samuel iii, 18.
Vv. 11-14.No era intención de Dios que Isaac fuera realmente sacrificado aunque, en el tiempo oportuno, sería derramada por el pecado una sangre más noble que la de los animales, la sangre del unigénito Hijo de Dios. Pero mientras tanto Dios no hubiera usado, en ningún caso, los sacrificios humanos.
Se proveyó otro sacrificio. Debe de haber tenido referencia al Mesías prometido, la Simiente bendita. Cristo fue sacrificado en nuestro lugar, como este carnero en lugar de Isaac, y su muerte fue nuestra expiación. Obsérvese que el templo, el lugar del sacrificio, fue construido después en este mismo monte Moriah; y estaba cerca el Calvario donde Cristo fue crucificado.
Se dio un nuevo nombre a ese lugar, para aliento de todos los creyentes, hasta el fin del mundo, para que alegremente confíen en Dios y le obedezcan. Jehová-yireh, Jehová proveerá, aludiendo probablemente a lo que había dicho Abraham: Dios se proveerá un cordero. El Señor siempre tendrá su ojo sobre su pueblo, en sus angustias e inquietudes, para darle ayuda oportuna.
Vv. 15-19.Hay elevadas afirmaciones del favor de Dios para con Abraham en esta confirmación del pacto con él, que exceden todo aquello con que él había sido ya bendecido. Quienes están dispuestos a separarse de cualquier cosa por Dios, se verán recompensados con indecible ventaja. La promesa, versículo 18, apunta sin duda al Mesías y la gracia del evangelio. Por esto, conocemos la amorosa bondad de Dios nuestro Salvador para con el hombre pecador, en que Él no escatimó a su Hijo, su Hijo unigénito, y lo dio por nosotros. En esto notamos el amor de Cristo, en que se dio como sacrificio por nuestros pecados. Sin embargo, Él vive y llama a los pecadores que vayan a Él y participen de su salvación comprada con sangre. Él llama a su pueblo redimido a regocijarse en Él y a glorificarle. Entonces, ¿qué le daremos por todos sus beneficios? Que su amor nos constriña a vivir, no para nosotros mismos, sino para Aquel que murió por nosotros y resucitó. admirando y adorando Su gracia, consagremos nuestro todo al servicio de Aquel que dio su vida por nuestra salvación.
Todo lo más querido en esta tierra es nuestro Isaac. La única manera que tenemos de hallar consuelo en algo terrenal es ponerlo por fe en las manos de Dios. Pero recordemos que Abraham no fue justificado por su prontitud para obedecer sino por la obediencia infinitamente más noble de Jesucristo; su fe al recibir esto, al confiar en esto, al regocijarse en esto, le dio la disposición y le hizo capaz de tan admirable abnegación y deber.
Vv. 20-24.Este capítulo termina con un relato de la familia de Nacor que se había establecido en Harán. Parece haberse incluido por la relación que tenía con la iglesia de Dios. De allá tomaron esposas Isaac y Jacob; y antes de esta lista se registra el relato de estos sucesos. Muestra que aunque Abraham vio a su propia familia sumamente honrada con privilegios, admitida en el pacto y bendecida con la seguridad de la promesa, él no miró con desdén a sus parientes sino que se alegró de oír de la prosperidad y bienestar de sus familias.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Genesis 21
Genesis 21 -
CAPÍTULO 21
Versículos 1-8. Nacimiento de Isaac-El gozo de Sara. 9-13. Ismael se burla de Isaac. 14-21. Agar e Ismael expulsados-Socorridos y consolados por un ángel. 22-34. El pacto de Abimelec con Abraham.
Vv. 1-8.En el Antiguo Testamento son pocos los que vinieron al mundo con tantas expectativas como Isaac. En esto fue un tipo de Cristo, esa Simiente que el santo Dios prometiera mucho tiempo antes y que los hombres santos esperaron por tanto tiempo. Nació conforme a la promesa en el momento designado del cual Dios había hablado. Las misericordias prometidas por Dios ciertamente llegarán en el momento que Él determina y ese es el mejor momento. Isaac significa “risa”habiendo buena razón para el nombre, capítulo xvii, 17; xviii, 13. Cuando el Sol del consuelo se levanta en el alma, es bueno recordar cuán bien recibida fue el alba del día.
Cuando Sara recibió la promesa, se rió con desconfianza y duda. Cuando Dios nos da las misericordias de las que empezamos a desesperar, debiéramos recordar con pena y vergüenza nuestra pecadora desconfianza en su poder y promesa, cuando estábamos en busca de ellas.
Esta misericordia llenó a Sara con gozo y asombro. Los favores de Dios para su pueblo del pacto son tales que superan sus propios pensamientos y expectativas como también los ajenos: ¿quién podía imaginar que Él hiciera tanto por aquellos que merecen tan poco, más aun, para aquellos que merecen recibir el mal? ¿Quién hubiera dicho que Dios enviaría a su Hijo a morir por nosotros, su Espíritu para hacernos santos, sus ángeles para servirnos? ¿Quién hubiera dicho que pecados tan grandes serían perdonados, que servicios tan mezquinos serían aceptados y que gusanos tan indignos serían integrados en el pacto? -Se hace un breve relato de la infancia de Isaac. Hay que reconocer la bendición de Dios sobre la crianza de los niños y su preservación a través de los peligros de la edad infantil, como ejemplo de señales del cuidado y ternura de la providencia divina. Vea Salmo xxii, 9, 10; Oseas xi, 1. 2.
Vv. 9-13.No descuidemos la manera en que este asunto familiar nos enseña a no descansar en los privilegios externos o en nuestras propias obras. Procuremos las bendiciones del nuevo pacto por fe en la certeza Divina. La conducta de Ismael fue de persecución, con desprecio profano del pacto y la promesa, y con malicia contra Isaac. Dios se fija en lo que dicen y hacen los niños en sus juegos; y les tomará en cuenta si dicen o hacen mal, aunque no lo hagan sus padres. Burlarse es un pecado grande y resulta en provocación contra Dios. Los hijos de la promesa deben esperar que se burlen de ellos.
Abraham se dolió de que Ismael se portara mal y que Sara exigiera un castigo tan severo. Pero Dios le mostró que Isaac debe ser el padre de la Simiente prometida; por tanto, “manda lejos a Ismael no sea que corrompa las costumbres o trate de usurpar los derechos de Isaac”. La semilla del pacto de Abraham debe ser un pueblo por sí mismo, no mezclado con los que están fuera del pacto: Sara poco pensó en lo que hizo, pero Dios rectificó lo que ella dijo.
Vv. 14-21.Si Agar e Ismael se hubieran comportado bien en la familia de Abraham, hubieran continuado ahí pero fueron justamente castigados. Nosotros perdemos los privilegios por abusar de ellos. Los que no saben cuándo están bien, conocerán el valor de las misericordias cuando les faltan.
Ellos fueron llevados a la angustia en el desierto. No se dice que se acabaran las provisiones ni que Abraham los echara sin dinero. Pero se acabó el agua y, habiendo perdido su camino, en ese clima cálido, Ismael fue rápidamente vencido por la fatiga y la sed. La prontitud de Dios para ayudarnos cuando estamos en problemas, no debe disminuir sino apurar nuestros esfuerzos para ayudarnos a nosotros mismos.
La promesa tocante a su hijo es repetida como razón por qué Agar debe ponerse en acción ella misma para ayudarle. Debemos comprometer nuestra atención y cuidados por los niños y jóvenes al considerar que no sabemos cuál sea la gran tarea que Dios les tiene designada ni sabemos lo que pueda hacer de ellos.
El ángel le muestra una provisión presente. Muchos que tienen razón para estar consolados, pasan condoliéndose de día en día porque no ven que haya una razón para tener consuelo. Hay un pozo de agua cerca de ellos en el pacto de gracia, pero ellos no se dan cuenta hasta que el mismo Dios que abrió sus ojos para ver sus heridas, se los abre para que vean el remedio.
Parán era un lugar silvestre, adecuado para un hombre rudo como Ismael. Los que nacen según la carne se acomodan al desierto de este mundo, mientras los hijos de la promesa que se dirigen a la Canaán celestial no pueden tener reposo hasta que están allá. Sin embargo, Dios estaba con el muchacho; su bienestar exterior se debía a esto.
Vv. 22-34.Abimelec se sintió seguro de que las promesas de Dios le serían cumplidas a Abraham. Es sabio que nos relacionemos con quienes son bendecidos por Dios; y hemos de pagar con bondad a quienes han sido bondadosos con nosotros. Los pozos de agua son escasos y valiosos en los países orientales. Abraham tuvo cuidado de asegurar su derecho al pozo para evitar futuras disputas. No puede esperarse otra cosa de un hombre honesto sino que esté listo para hacer el bien tan pronto como sepa que ha hecho mal.
Abraham, estando ahora en un buen lugar, se quedó mucho tiempo en él. Allí hizo no sólo una práctica constante, sino además una profesión franca de su religión. Allí invocó el nombre de Jehová como el Dios eterno; probablemente el tamarisco que plantó, fue su lugar de oración. Abraham mantuvo el culto público, en el cual podían participar sus vecinos. Los hombres buenos deben hacer todo lo que puedan para hacer que los demás lleguen a ser buenos. Donde quiera que peregrinemos no debemos descuidar la adoración de Jehová, ni avergonzarnos de hacerlo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)