sábado, 31 de diciembre de 2016

Hechos 5:7-10

Hechos 5:7-10
Como tres horas después entró su mujer, no sabiendo lo que había sucedido. Y Pedro le preguntó: “Dime, ¿vendieron el terreno en tal precio?” “Sí, ese fue el precio” dijo ella. Entonces Pedro le dijo: “¿Por qué se pusieron de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, los pies de los hombres que sepultaron a tu marido están a la puerta, y te sacarán también a ti.” Al instante cayó a los pies de él, y expiró. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta; entonces la sacaron y le dieron sepultura junto a su marido.
No sabemos si fue Ananías o su mujer el primero en pensar el plan de vender el terreno y quedarse con una parte. Lo importante no es si fue el hombre o la mujer sino el darse cuenta que como matrimonio, la falla de uno puede llevar terribles consecuencias. Ananías no estaba cumpliendo con un buen liderazgo y su mujer no estaba siendo de ayuda al solapar este plan. ¿Las consecuencias? Los dos cayeron al piso muertos. ¿Qué aprendemos? Que tarde o temprano, también “caeremos al piso” y nos llamarán a rendir cuentas.
Si pones atención, te puedes dar cuenta que la mujer de Ananías tuvo una segunda oportunidad para arrepentirse cuando Pedro le pregunta sobre el terreno. En ese instante ella pudo haber explicado lo sucedido y pedir perdón. Incluso ¡pudo haber pedido que le regresara su dinero pues no estaba conforme con entregarlo todo! Pero prefirió seguir con el engaño. Pensó que nadie se daría cuenta. Pensó que su mentira podía seguir y que podría salir delante. La verdad es que la mentira y el engaño no nos llevan a ningún lado sino a la separación con Dios y a una eternidad sin Él. ¿Tan drásticas las consecuencias? Sí. No lo digo yo sino la Biblia. A nosotros nos gusta pensar que los errores no son tan graves o pueden arreglarse. Si bien, pueden corregirse, el vivir las consecuencias de los mismos, nadie lo puede evitar. Además, ¿quién nos asegura que podremos tener vida para componer nuestros errores? La mujer optó por seguir con su mentira y se encontró con unos jóvenes llenos de tierra que regresaban de haber enterrado a su marido. Al instante cayó y fue sepultada.
¡Nuestras decisiones tienen consecuencias! A veces inmediatas a veces no, pero todo lo que hacemos nos lleva a alguna parte. Por esto la biblia nos llena de versículos advirtiendo sobre lo que sembramos y promoviendo que siempre busquemos la buena siembra para cosechar lo bueno. Tal vez no estás casado y no te identifiques con Ananías o su mujer, pero independientemente de tu estado civil, Dios te ha puesto en un lugar específico para que compartas de su palabra y le sirvas en obediencia. Por otro lado, quiero resaltar la importancia que tiene la pareja en el matrimonio. Se necesitan el uno del otro. Necesitamos entender que el estar pegados al Señor es vital y si uno comienza a fallar el otro debe estar atento para corregir. Ananías y su mujer le dieron la espalda a Dios y sabemos cómo terminaron. ¿Cómo quieres terminar tú?
Oración
Señor: me arrepiento de mis pecados y te pido perdón. Hoy entiendo las consecuencias que tiene el darte la espalda y no escucharte. Te pido que pueda retomar mi compromiso contigo y seguirte fielmente. Guíame. No me quiero separar de Ti. Quiero sembrar lo bueno y cosechar sus frutos. En Cristo Jesús

Amén

viernes, 30 de diciembre de 2016

5 Cosas Importantes Sobre Las Personas Que Oran
“A TI, SEÑOR, LEVANTARÉ MI ALMA” (Salmo 25:1)
El Salmo 25 describe a una persona que ha escogido el camino correcto, aunque no lo encuentre fácil de recorrer. En los diez primeros versículos podemos aprender 5 cosas importantes sobre las personas que oran:
(1) Saben a dónde deben ir a por ayuda.
“A ti, Señor, levantaré mi alma” (Salmo 25:1). Otras personas nos pueden ayudar, pero sólo Dios nos puede sostener.
(2) Saben en Quién confiar.
“…en Ti confío… ¡No se alegren de mí mis enemigos!” (versículo 2). Ama a tus enemigos, porque el Señor lo hace. Ora por ellos, preséntalos a Él, y sigue adelante. 3) Saben el propósito de la oración.
“Muéstrame… tus caminos; enséñame tus sendas” (versículo 4). “Orar es cambiar. La oración es el canal principal que Dios utiliza para transformarnos. Si no estamos dispuestos a cambiar, dejaremos de orar. Cuanto más oremos, más estaremos en sintonía con el latido del corazón de Dios. La oración es el inicio de nuestra comunicación con Dios cuando todas las alternativas que nos ofrece la vida se abren ante nosotros. En ese momento o abandonamos nuestra vida de oración y dejamos de crecer, o continuamos y permitimos que Él nos cambie”.
(4) Saben la base de su aceptación.
“Conforme a tu misericordia acuérdate, Señor, de mí, por tu bondad…” (versículo 7). No podemos acercarnos a Dios sobre la base de nuestra propia bondad, sólo en la de los méritos de la gracia salvadora de Cristo.
(5) Saben que la oración funciona.

“…enseñará a los mansos su carrera” (versículo 9). Cuando no puedes ver el camino delante de ti, ora. El Señor te lo irá revelando paso a paso; todo lo que tienes que hacer es seguirle.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Proverbios 13:3

Proverbios 13:3
El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina.
Lo primero que me viene a la mente es recordar cuántas veces he tenido que pedir perdón por algo que dije que no estaba bien. ¿Cuántas veces has dicho: cómo pude haber dicho esto o aquello? Controlar nuestra boca no es cosa fácil. La biblia está llena de advertencias sobre ella. Nos previene sobre lo destructiva que es y lo indomable que puede llegar a ser. Nuestra boca puede provocar nuestra propia ruina si no aprendemos a entregarla a Dios. Nuestra boca debe ser controlada por nosotros y no al revés.
Aquello de lo que hablamos, dice la biblia que es lo que tenemos en el corazón. ¿Estamos criticando? ¿Juzgando? ¿Mintiendo? ¿Utilizando groserías?
¿Cómo hablas?
Seguramente cuando eras pequeño te corrigieron sobre lo que debes o no decir. Pero no creo que te hayan advertido sobre lo destructivo que puede ser el no controlar tu lengua. Me parece que muy pocas personas entienden y aceptan que al cuidar nuestra lengua protegemos nuestra vida y al no hacerlo provocamos nuestra propia ruina.
¿Por qué no hacemos un compromiso y entregamos nuestras palabras a Dios?
Qué mejor que hablar lo correcto. Qué mejor que cada vez que digas algo sea constructivo, promueva la gracia y amor de Dios. Esto no significa que vas a tener que cambiar tu tono de voz o las palabras que utilizas hablando ahora pura cursilería. ¡NO! La transformación que Dios quiere no va por ese camino sino por el lado de entregar aquello de lo que hablamos no dejando que nuestra lengua nos controle y sea ella quien decida lo que habremos de decir.
Piensa en aquellos momentos en los que no controlaste tu boca y las consecuencias que se derivaron de ello…
Todos hablan, pocos controlan lo que dicen. La lengua debe ser controlada.
Para poder controlar nuestra boca, debemos analizar nuestra forma de hablar. Debemos meditar en cómo nos dirigimos a las personas, cómo expresamos nuestras inconformidades y nuestras diferencias, cómo le hablamos a nuestros superiores y a aquellos a nuestro cargo, cómo le hablamos a nuestros seres queridos cuando estamos contentos y también cuando estamos enojados, cómo contestamos cuando nos lastiman o molestan, en general: meditar en lo que sale de nuestra boca en cualquier circunstancia.
Hoy Dios nos dice que no controlar nuestra lengua traerá ruina a nuestra vida. Es probable que, como yo, ya hayas experimentado parte de esa ruina por no haber controlado tu boca. Hagamos caso de este proverbio y comencemos a poner control sobre lo que decimos y protejamos nuestra vida.
Oración
Señor: te pido perdón por tantas cosas que he dicho que no están bien. Te entrego mi lengua porque yo no puedo controlarla. Ayúdame a que de mi boca salga bendición y no destrucción. Cambia mi forma de hablar Señor. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús

Amén

miércoles, 28 de diciembre de 2016

1 Pedro 3:7

1 Pedro 3:7
De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.
En otra traducción dice: den honor a la mujer como a vaso más frágil. Si pones atención al versículo 7, nos dice que la mujer es más delicada que los hombres, nos pide que le demos honor y cuidado como a vaso más frágil. No dice que sea inferior. No dice que sea menos capaz. No dice que no pueda ir a trabajar como un hombre. No. Solamente dice que tienen una cualidad distinta a los hombres: son delicadas. Debemos entender que no somos iguales. Debemos entender que Dios nos ha dado capacidades distintas para realizar roles distintos. Pensar que somos iguales es desechar esa unicidad con la que el Señor nos creó. El día de ayer vi un programa que analizaba las fortalezas del cerebro entre hombres y mujeres. Las mujeres tenían mejor memoria para las caras y nombres que los hombres así como seguir instrucciones. Por el otro lado, los A penas estamos descubriendo científicamente las diferencias que tenemos unos de otros mientras que Dios nos lo dijo hace miles de años. Hombres: no podemos tratar a nuestras mujeres como si fueran amigos varones. Por más que sean nuestra “mejor amiga y confidente”. Debemos aprender a tratarlas delicadamente. Mujeres: recuerden a sus maridos lo que nos corresponde. Nosotros no tenemos tan buena memoria como ustedes. Varones: aprendamos a ver a nuestras esposas como al vaso más frágil que debemos cuidar y guiar en el Señor. Efesios 5:25 y 28 nos dice que debemos amar a las mujeres como Cristo amó a la iglesia y como a nuestros propios cuerpos. ¿Cómo amó Cristo a la iglesia? ¿Cómo amas tu propio cuerpo? Cristo entregó su vida por la iglesia. La amó sin importar lo que hiciera y sin pedir nada a cambio. La amó con el amor más grande que existe: el amor agape (en griego). Un amor incondicional. Un amor que no busca lo suyo. Un amor perfecto. ¡Ese amor pide Dios que tengamos hacia nuestra pareja! Así como piensas en tu cuerpo, en tus necesidades, en tus deseos y en tus satisfacciones, así también debes pensar en tener cuidado de tu mujer. Piensa en ella. En sus deseos. En sus satisfacciones. Piensa en cómo amarla sin restricción. Mujeres:
Tristemente, en lugar de escuchar a Dios, escuchamos la publicidad de artículos que nos venden y las costumbres que hay allá afuera. Pensamos que debemos tener un coche último modelo para impresionar a la mujer. Incluso hay dichos que dicen que es mejor ser rico que guapo para conquistar a una mujer. Toda esa sabiduría “coloquial” no te llevará a escoger sabiamente a tu pareja y mucho menos a tener un matrimonio exitoso. La biblia no te dice que como hombre debes ser rico en dinero para proteger a tu mujer. Te dice que seas rico en amor y entrega para con ella. Te dice que debes tratarla como lo más preciado y frágil. Te dice que la ames sin estar esperando que haga o deje de hacer. ¡Qué fácil nos ponemos a exigir! ¡Qué fácil nos olvidamos de entregar nuestro todo por ustedes! Varones. La mujer es más delicada y frágil que nosotros. Seamos amorosos. Seamos cuidadosos de ellas. Busquemos su bien siendo buenos líderes así como Cristo es líder de la iglesia. Facilitemos el que se sujeten a nosotros teniendo un cuidado único y especial. Finalmente, como parejas, busquemos dar testimonio a los demás a través de nuestros matrimonios. Que la gente pueda ver que un matrimonio en Cristo es distinto. Que la gente pueda ver que tu matrimonio ha durado y florece por seguir los principios de Dios y tienen mucho en común. Nuestra base es Dios. Nuestro objetivo es darle gloria y entregarle nuestras vidas tanto en lo personal como en pareja. Ambos somos herederos de la vida eterna. Sigamos los principios que el Señor nos ha establecido y veamos cómo hace milagros en nuestras relaciones. Mujeres, no duden y cumplan con su parte. Hombres, dejen a un lado el orgullo y amen a sus mujeres incondicionalmente. Si tu relación está mal, te animo a que sigas estos principios. No importa que tu pareja no los siga. Tú síguelos fielmente y confía en Él. Deja que el Señor haga milagros en tu vida personal y en tu vida en pareja.
Oración

Señor: el mundo confunde. Tienen ideas y conceptos equivocados y hoy entiendo que están en contra de tu voluntad. Te pido que me llenes de Ti, de tu amor, de tu misericordia. Ayúdame a guardar tus conceptos y desechar aquellos que no son conforme a tu voluntad. Padre: restaura aquellos matrimonios que están destrozados. Renueva sus corazones y permite que vean los milagros que puedes hacer y la manera en que puedes dar vida a lo que parece estar muerto. Te pido que seas la base de cada matrimonio y que nunca se separen de Ti. En Cristo Jesús. Amén

martes, 27 de diciembre de 2016

¿Son los Judíos el pueblo elegido de Dios?

¿Son los Judíos el pueblo elegido de Dios?
Mucha gente está preguntando acerca de los judíos como el pueblo de Dios. ¿ Son los Judíos el pueblo de Dios hoy? ¿Hay profecías o indicaciones de Dios sobre cómo los cristianos deben tratar con ellos? ¿Son las cosas que están ocurriendo en Palestina una indicación de la venida de Jesús? ¿Qué acerca de la herencia de los Judíos y cuándo la recibirán?

La Biblia es clara en este asunto y es importante para nosotros. Debemos entender que el término “judío” como es usado en los evangelios es predominantemente usado para denotar los líderes religiosos del tiempo de Jesús. Otros términos fueron usados al hablar de la gente, tal como “la gran multitud del pueblo le oía de buena gana” (Marcos 12:37). También debemos tener en mente que la iglesia primitiva fue casi completamente judía. Por más de tres años el evangelio circuló por Jerusalén y Judea antes ser llevado a los gentiles. Los tres mil sumados a la iglesia en el día del Pentecostés eran de descendencia judía.  Romanos 11

1. Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.
2. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo:
3. Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme?
4. Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.
5. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.
6. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
7. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos;
8. como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
9. Y David dice:
Sea vuelto su convite en trampa y en red,
En tropezadero y en retribución;
10. Sean oscurecidos sus ojos para que no vean,
Y agóbiales la espalda para siempre.
11. Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.
12. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?
13. Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio,
14. por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.
15. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?
16. Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
17. Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo,
18. no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.
19. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.
20. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.
21. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.
22. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
23. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.
24. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
25. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;
26. y luego todo Israel será salvo, como está escrito:
Vendrá de Sion el Libertador,
Que apartará de Jacob la impiedad.
27. Y este será mi pacto con ellos,
Cuando yo quite sus pecados.
28. Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.
29. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
30. Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos,
31. así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.
32. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.
33. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
34. Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
35. ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

36. Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Hechos 15:12-21

Hechos 15:12-21
Toda la asamblea guardó silencio para escuchar a Bernabé y a Pablo, que les contaron las señales y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron, Jacobo tomó la palabra y dijo: Hermanos, escúchenme. Simón nos ha expuesto cómo Dios desde el principio tuvo a bien escoger de entre los gentiles un pueblo para honra de su nombre. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré la casa derrumbada de David. Sus ruinas reedificaré y la restauraré, para que busque al Señor el resto de la humanidad (los gentiles), todas naciones que llevan mi nombre. Así dice el Señor, que hace estas cosas conocidas desde tiempos antiguos. Por lo tanto, yo considero que debemos dejar de ponerles trabas a los gentiles que se convierten a Dios. Más bien debemos escribirles que se abstengan de lo contaminado por los ídolos, de la inmoralidad sexual, de la carne de animales estrangulados y de sangre. En efecto desde tiempos antiguos Moisés siempre ha tenido en cada ciudad quien lo predique y lo lea en las sinagogas todos los sábados.
Cuando uno entra en desacuerdo, cuando no sabe qué hacer o qué pensar, lo que debe hacer no es preguntar a la sabiduría humana sino a Dios para obtener las mejores respuestas. En esta ocasión, los hermanos acudieron a ellas para poder llegar a una decisión que fuera la correcta. ¿Qué hacer con los gentiles? Pues en las escrituras el Señor muestra que ellos también estarían incluidos dentro de su pueblo y hoy en día tenemos a Pedro, Pablo y Bernabé presenciando milagros en las vidas de los gentiles. ¿Conclusión? Esto es obra del Señor. Entonces, ¿qué nos corresponde hacer? Decirles que se dediquen a obedecer y seguir a Cristo. ¡Listo! Asunto arreglado. Nuestra vida está llena de momentos como este. Entramos en confusión e indecisión. No sabemos cómo actuar ante esta y aquella situación. Nos quedamos parados y pensamos que ahí debemos estar hasta que las cosas se aclaren. La verdad es que todo se aclara rápidamente al ser expuesta a la luz de la palabra. Por ejemplo: ¿te hicieron daño o lastimaron? Dios nos pide que amemos y oremos por nuestros enemigos. Asunto arreglado. ¿Debo hacer esto o aquello? ¿Tienes que mentir? ¿Tienes que dejar de ir a tus estudios y discipulados? ¿Estás buscando dar gloria a Dios o a ti? Asunto arreglado. Yo sé que puedes estar pensando que hay momentos más complicados que estos ejemplos, pero créeme, finalmente todo se reduce a un sí o un no cuando lo medimos con la vara del Señor. ¿Por qué? Porque ésta expone lo que hay en nuestro corazón. Así expuso lo que los fariseos estaban queriendo hacer con los gentiles. En su corazón no estaba el vivir por la gracia y misericordia de Dios sino que querían continuar haciendo obras y cumpliendo leyes.
Finalmente Jacobo nos da un excelente consejo que parafraseado diría algo así: dejemos atrás todos estos argumentos y pongamos nuestra mirada en el Señor. ¿Qué nos pide? Que le sirvamos. Que le obedezcamos. Que le demos gloria. Bien. Entonces eso pidamos y exhortemos a los gentiles que lo hagan.
Bien. Esto entonces es lo que hoy Dios te pide que hagas.
Oración

Señor y Padre nuestro: cuántas gracias te doy por darle sentido a mi vida y por amarme incondicionalmente. Gracias por enseñarme a tomar decisiones basado en tu palabra y darme certeza que será siempre la mejor decisión. Te pido que pueda enfocarme en servirte y obedecerte dejando que tú te encargues de lo demás. Padre, perdona mis pecados y no permitas que me aparte de Ti. En el nombre de Cristo Jesús te lo pido. Amén

domingo, 25 de diciembre de 2016

Hechos 24:25-35

Hechos 24:25-35
Además, escribió una carta en estos términos: Claudio Lisias, a su excelencia el gobernador Félix: Saludos. Los judíos prendieron a este hombre y estaban a punto de matarlo, pero yo llegué con mis soldados y lo rescaté, porque me había enterado de que es ciudadano romano. Yo quería saber de qué lo acusaban así que lo llevé al Consejo judío. Descubrí que lo de algunas cuestiones de su ley, pero no había contra él cargo alguno que mereciera la muerte o la cárcel. Cuando me informaron que se tramaba de una conspiración contra este hombre, decidí enviarlo a usted en seguida. También les ordené a sus acusadores que expongan delante de usted los cargos que tengan contra él. Así que los soldados, según se les había ordenado, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche hasta Antípatris. Al día siguiente dejaron que la caballería siguiera con él mientras ellos volvían al cuartel. Cuando la caballería llegó a Cesarea, le entregaron la carta al gobernador y le presentaron también a Pablo. Félix leyó la carta y le preguntó de qué provincia era. Al enterarse de que Pablo era de Cilicia, le dijo: te daré audiencia cuando lleguen tus acusadores. Y ordenó que lo dejaran bajo custodia en el palacio de Herodes.
El comandante representa nuestra naturaleza carnal. Así crecimos en este mundo. Nos enseñaron a quedar bien con nuestros superiores. Podían llamarse maestros o jefes en el trabajo. También, muchas personas consideran que las mentiras pueden ser “blancas”. Éstas son consideradas válidas dependiendo la circunstancia y normalmente son de poco impacto. Incluso pueden percibirse como aquellas que buscan un “bien”. Claudio, el comandante, quería quedar bien con su superior. Utiliza información real y le añade algunas mentiras para brillar ante Félix. Además, él piensa que le está salvando la vida a Pablo mientras que Dios es quien está orquestando absolutamente todo. Ahora, seamos honestos. ¡Qué difícil es comprender que nuestro Señor tiene el control de todo! Lo escuchamos muchas veces pero cuando llegan los problemas, las injusticias o incluso la incertidumbre se nos olvida rápidamente. Por otro lado, queremos seguir viviendo una doble vida. La carnal y la espiritual. Pensamos que debemos comportarnos de una manera con la familia, de otra en el trabajo y otra más en la iglesia. ¿Es posible esto? ¡Por supuesto que no! Desde esta perspectiva, las acciones de Claudio no suenan tan extrañas a las nuestras. Tal vez iba todos los domingos a algún tipo de evento religioso. Tal vez él creía que era una buena persona. Tal vez consideraba que no era tan malo. Probablemente por estas razones, considera normal el mentir “un poco” para utilizarlo a su favor.
¿Puedes ver la conexión que hay con nosotros? Tal vez mientras leías la carta que escribió pensabas en lo hipócrita y ventajoso que estaba siendo. La realidad es que nosotros muchas veces actuamos igual. ¡Esto es lo que debemos dejar que Dios cambie en nuestras vidas! No podemos seguir teniendo distintas caras. No podemos comportarnos de tantas formas dependiendo del lugar y las personas. Debemos ser congruentes. Debemos cuidar nuestro testimonio y sobre todo, debemos ser obedientes. Analiza tu vida y deja que Dios abra tus ojos a la luz de su palabra.
Oración

Señor: perdona mis pecados y mi soberbia. Te pido que viva de acuerdo a tu palabra y sea testimonio de Ti. No quiero tener muchas caras sino una sola en todo momento y que sea un reflejo de Jesús. Te lo pido mi Dios en el nombre de Jesús. Amén

sábado, 24 de diciembre de 2016

Hebreos 9:23-24

Hebreos 9:23-24
Así que era necesaria que las copias de las realidades celestiales fueran purificadas con esos sacrificios, pero que las realidades mismas lo fueran con sacrificios superiores a aquéllos. En efecto, Cristo no entró en un santuario hecho por manos humanas, simple copia del verdadero santuario, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora ante Dios a favor nuestro.
Debemos entender la dualidad en la que vivimos: la carne y el espíritu. Constantemente se nos recuerda en hebreos esta realidad y la importancia que tiene el separarlas. Hay un santuario en el cielo y había una copia en la tierra. Los sacerdotes entraban al santuario e intercedían por los hombres aquí en la tierra mientras que ahora tenemos a Cristo haciendo lo mismo en el cielo. Nos habla el versículo que las características del santuario en la tierra tienen una diferencia esencial: la realidad celestial es superior a la terrenal. El santuario al que Cristo entra no fue hecho por hombres y tampoco necesita ofrecer sacrificios. Él entró al cielo y directamente a la presencia del Padre para interceder por nosotros. En pocas palabras, se nos dice que lo que hay en el cielo es mejor, superior, a lo que hay en la tierra. ¿Sabes? Constantemente aprendemos este principio en la biblia. No se trata de vivir fantaseando sobre un lugar lejano al que iremos al morir. Tampoco es una forma de vivir como optimistas deseando que nos vaya mejor en la “siguiente vida”. No. Es una realidad el que el cielo es mejor que la tierra. Es una realidad que no todos van a ir al cielo. Es una realidad que nuestra meta debe ser estar en esa presencia de Dios porque entendemos este principio perfectamente. Sabemos que el camino del Señor es mejor que lo que podamos encontrar aquí en la tierra. Ahora, si no lo has entendido, quiere decir que todavía no has permitido que Dios reine en tu vida. Es probable que sigas luchando entre tu vida espiritual y tus deseos y costumbres carnales. Es importante que entiendas que Dios es superior a ti. Su palabra tiene mejores planes que los tuyos y su soberanía y poder es mucho mayor que tú. ¿Por qué seguir luchando contra Él? Dios nos dice que perdonemos mientras nosotros pensamos que hay personas “imperdonables”. Dios nos dice que amemos a nuestro prójimo mientras que nosotros le ponemos “peros” para justificar nuestra falta de amor. Se nos pide que hablemos verdad pero aceptamos las mentiras “blancas”. Todo esto son señales que estamos prefiriendo vivir conforme al mundo en lugar de entender que conforme a Dios todo es superior. ¿Lo puedes entender? Tus costumbres te arrastran a seguir igual. Tus deseos son un estorbo para poder crecer espiritualmente. Debes armarte de fe y de la palabra de Dios para poder caminar en dirección opuesta y decidir firmemente por el camino de Dios. Si algo hemos aprendido en hebreos es la superioridad de Dios y esto debe impactar la manera en la que vivimos día a día. ¿Para qué insistir en una lucha que tenemos perdida? Mejor comienza a corregir tus pasos y deja que el Señor reine. Vive en carne propia la superioridad del cielo sobre la tierra. Cristo ya hizo todo. Te corresponde a ti dar el siguiente paso.
Oración

Padre y Señor mío: te pido perdón por mis pecados. Hoy entiendo mi necedad y orgullo. Quítalos de mí. No quiero seguir así y mucho menos estar peleando contra Ti. Hoy entiendo que seguirte y confiar en Ti es lo mejor que puedo hacer. Te pido reines en mi vida y tu voluntad sea mi voluntad. Gracias por el sacrificio de Jesús y la oportunidad de reconciliarme contigo. Gracias en el nombre de Jesús. Amén.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Gálatas 4:8-11

Gálatas 4:8-11
Antes, cuando ustedes no conocían a Dios, eran esclavos de los que en realidad no son dioses. Pero ahora que conocen a Dios, o más bien que Dios los conoce a ustedes, ¿Cómo es que quieren regresar a esos principios ineficaces y sin valor? ¿Quieren volver a ser esclavos de ellos? ¡Ustedes siguen guardando los días de fiesta, meses, estaciones y años! Temo por ustedes, que tal vez me haya estado esforzando en vano.
Es triste. Este tipo de comportamiento lo vemos constantemente en la Biblia. De hecho, estoy seguro que lo ves en tu vida también. Tal vez te confunde el escuchar que eras esclavo de otros ídolos o de los que no son dioses o alguna otra descripción. La realidad es más sencilla. Pablo quiere que entendamos que cuando caminamos dentro de los planes de Dios, sin importar las circunstancias, siempre estaremos mejor que como estábamos antes. No podemos estar viviendo un presente si estamos deseando estar en un pasado, en un futuro o en otra situación. No podemos decirnos seguidores de Jesús y al mismo tiempo querer seguir viviendo como si no lo conociéramos. Dios lo mostró hace miles de años y hoy veo distintas formas de pensar que, pensando que han descubierto el hilo negro, te dicen que vivas y disfrutes tu presente. Es verdad, debes vivir y disfrutar tu presente, el problema es que, sin el Señor, no podrás disfrutarlo. Él es quien permite que disfrutemos las bendiciones que nos son dadas. ¿Alguna vez has conocido a alguien que tenga mucho y disfruta poco? Pues ya sabes por qué.
El pasaje nos dice que algunos de los gálatas estaban regresando a sus antiguas andanzas. ¿Cómo lo podemos ver hoy en día? Piensa en un mentiroso que quiere obedecer y dejar de hacerlo. Pasa un mes y no ha mentido. De repente, surge una situación en la que, si miente, las cosas podrían mejorar, de lo contrario, si dice la verdad las consecuencias no serían buenas. Obviamente su mente ya está dando vueltas y está pensando que, de no haber sido por querer cambiar, hoy podría mentir y asunto arreglado. Pero ahora ya no es así. Ya sabe que está mal mentir. Ya sabe que el compromiso no es con la gente sino con Dios. ¡Qué conflicto! Así nos pasa en cantidad de situaciones diversas. Los que tienen problemas con su carácter, los que tienen problemas de fidelidad, de homosexualidad, de amar, de perdonar, de sujetarse, etc. Cada vez que decidimos dejar de hacer lo que está mal, y en el futuro nos encontramos con una disyuntiva, ¿por qué pensamos que estábamos mejor antes? ¿Por qué se nos olvida del hoyo tan horrible del que nos sacó el Señor? ¿Sabes por qué? Porque pensamos que merecemos lo que tenemos y damos por hecho que seguirá ahí siempre. Porque no entendemos que las bendiciones vienen de la gracia de Dios y no de nuestras acciones. Si pudiéramos entender esto, alabaríamos y obedeceríamos sin importar las circunstancias. Con mucho, con poco. Enfermos o sanos. Con dificultad o sin dificultad. Simplemente tendríamos la mirada en el cielo y viviríamos agradecidos. Viviríamos compartiendo el maravilloso evangelio y la increíble gracia que Dios tiene para nosotros. Hablaríamos de cómo Cristo ha cambiado nuestras vidas y de cómo nos sacó adelante.
Recuerdo un pasaje donde Pablo nos dice: ¿Estás casado? ¡No busques separarte! ¿Estás soltero? ¡No busques casarte! Maridos, amen a sus mujeres. Esposas, sujétense a sus maridos. Pienso en cómo nos encanta estar viendo lo que no tenemos y hacemos a un lado lo que hoy se nos ha dado por misericordia. Deja de pensar en lo que no es de Dios y entiende que no hay mejor plan que el del Señor. Ahora, si te gusta aprender a golpes pues adelante. Solamente piensa en las consecuencias de tus actos y recuerda que no serás el único que las sufra. Entiende que hay gente que te ama y que está a tu alrededor que también sufre por las decisiones que tomes.
Yo sé que es difícil. Yo entiendo que tus pensamientos te hacen creer que lo de antes tenía ventajas. La verdad es que no es así. Créeme. De hecho, no me creas a mí, cree en la palabra de Dios. Los israelitas que salieron de la esclavitud de Egipto no pudieron entrar en la tierra prometida por reclamar a Dios y no confiar en que los planes que Él tenía eran mejores que los de ellos. Al final la promesa se cumplió y la siguiente generación entró. Yo creo que sería bueno no dejar pasar esa bendición y querer entrar nosotros. Obedezcamos hoy. Busquemos servirle en todo lo que hagamos. Busquemos darle gloria en nuestro día a día. Vivamos agradecidos de lo que en su amor decide darnos. Dejemos atrás la carne y vivamos por el espíritu.
Oración

Padre nuestro: gracias por querer tener comunión conmigo y por mandar a tu Hijo a morir por mis pecados. Gracias por tus bendiciones y sobre todo te pido perdón porque muchas veces no las valoro. Hoy te pido que pueda dejar de distraerme pensando que estaba mejor antes o que las cosas serían mejor de otra manera. Quiero entender que tu plan que vivo hoy es lo mejor para mí y vivirlo gozosamente. Toma mi vida y dirígela mi Señor. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén

jueves, 22 de diciembre de 2016

Hebreos 9:23-24

Hebreos 9:23-24
Así que era necesario que las copias de las realidades celestiales fueran purificadas con esos sacrificios, pero que las realidades mismas lo fueran con sacrificios superiores a aquéllos. En efecto, Cristo no entró en un santuario hecho por manos humanas, simple copia del verdadero santuario, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora ante Dios a favor nuestro.
Debemos entender la dualidad en la que vivimos: la carne y el espíritu. Constantemente se nos recuerda en Hebreos esta realidad y la importancia que tiene el separarlas. Hay un santuario en el cielo y había una copia en la tierra. Los sacerdotes entraban al santuario e intercedían por los hombres aquí en la tierra mientras que ahora tenemos a Cristo haciendo lo mismo en el cielo. Nos habla el versículo que las características del santuario en la tierra tienen una diferencia esencial: la realidad celestial es superior a la terrenal. El santuario al que Cristo entra no fue hecho por hombres y tampoco necesita ofrecer sacrificios. Él entró al cielo y directamente a la presencia del Padre para interceder por nosotros. En pocas palabras, se nos dice que lo que hay en el cielo es mejor, superior, a lo que hay en la tierra. ¿Sabes? Constantemente aprendemos este principio en la biblia. No se trata de vivir fantaseando sobre un lugar lejano al que iremos al morir. Tampoco es una forma de vivir como optimistas deseando que nos vaya mejor en la “siguiente vida”. No. Es una realidad el que el cielo es mejor que la tierra. Es una realidad que no todos van a ir al cielo. Es una realidad que nuestra meta debe ser estar en esa presencia de Dios porque entendemos este principio perfectamente. Sabemos que el camino del Señor es mejor que lo que podamos encontrar aquí en la tierra. Ahora, si no lo has entendido, quiere decir que todavía no has permitido que Dios reine en tu vida. Es probable que sigas luchando entre tu vida espiritual y tus deseos y costumbres carnales. Es importante que entiendas que Dios es superior a ti. Su palabra tiene mejores planes que los tuyos y su soberanía y poder es mucho mayor que tú. ¿Por qué seguir luchando contra Él? Dios nos dice que perdonemos mientras nosotros pensamos que hay personas “imperdonables”. Dios nos dice que amemos a nuestro prójimo mientras que nosotros le ponemos “peros” para justificar nuestra falta de amor. Se nos pide que hablemos verdad pero aceptamos las mentiras “blancas”. Todo esto son señales que estamos prefiriendo vivir conforme al mundo en lugar de entender que conforme a Dios todo es superior. ¿Lo puedes entender? Tus costumbres te arrastran a seguir igual. Tus deseos son un estorbo para poder crecer espiritualmente. Debes armarte de fe y de la palabra de Dios para poder caminar en dirección opuesta y decidir firmemente por el camino de Dios. Si algo hemos aprendido en hebreos es la superioridad de Dios y esto debe impactar la manera en la que vivimos día a día. ¿Para qué insistir en una lucha que tenemos perdida? Mejor comienza a corregir tus pasos y deja que el Señor reine. Vive en carne propia la superioridad del cielo sobre la tierra. Cristo ya hizo todo. Te corresponde a ti dar el siguiente paso.
Oración

Padre y Señor mío: te pido perdón por mis pecados. Hoy entiendo mi necedad y orgullo. Quítalos de mí. No quiero seguir así y mucho menos estar peleando contra Ti. Hoy entiendo que seguirte y confiar en Ti es lo mejor que puedo hacer. Te pido reines en mi vida y tu voluntad sea mi voluntad. Gracias por el sacrificio de Jesús y la oportunidad de reconciliarme contigo. Gracias en el nombre de Jesús. Amén.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

EL VALOR DE LA NAVIDAD

EL VALOR DE LA NAVIDAD
Ante el desarrollo histórico de la fiesta navideña, , y el impacto del materialismo y otros elementos que nada tienen que ver con el sentido original de la Navidad, ¿tiene sentido seguir celebrando el 25 de diciembre? ¿No debemos, más bien, anularla del calendario cristiano? Aunque la reacción negativa de algunos creyentes es natural, consideramos que lejos de dejar de celebrar la Navidad, tenemos un deber, como creyentes, de ‘redimir’ la Navidad; o, si se quiere, ‘reconvertir’ la Navidad, para que el mundo sepa el verdadero sentido de la Navidad.
Debemos aprender de nuestros antepasados en la fe: los creyentes del tercer siglo. No permitamos que ocurra hoy lo que el emperador pagano Aurelio intentó hacer, hace tanto tiempo, cuando nombró el 25 de diciembre la fiesta del dios Sol, queriendo así opacar la celebración cristiana de la encarnación del Hijo de Dios. La encarnación de Dios es, juntamente con la muerte de Cristo, un evento trascendental en la Historia humana. Es cierto que la Biblia no nos manda celebrar el nacimiento de Cristo; sin embargo, teológica mente hablando, sin la encarnación de la segunda Persona de la Trinidad, la muerte de Cristo carece de valor salvífico. Por tanto, al celebrar el nacimiento de Cristo, estamos a la vez celebrando su obra redentora. La Iglesia primitiva lo entendía así, y por eso relacionó el nacimiento de Cristo con su muerte.
Si la Iglesia cristiana deja de celebrar la Navidad, lo que pasará es que el mundo ‘pagano’ se apoderará aún más de la fecha, y se eliminará todo recuerdo del nacimiento de Cristo. Dios nos llama a ser ‘sal’ y ‘luz’; no a abandonar el mundo a su pecaminoso. Por consiguiente, nos parece que sería una mejor estrategia reconocer que la Navidad es una fecha que podemos y debemos aprovechar para anunciar el mensaje cristiano. Obviamente, debemos distanciarnos de aquellos elementos que no tienen nada que ver con el nacimiento de Cristo. Cosas como la figura de Papá Noel, el materialismo, etc. Pero podemos aprovechar el mes de diciembre para hablar de Cristo.

En nuestros hogares podríamos preparar una escena del nacimiento de Cristo, con fines educativos o evangelísticos (con tal que no haya problemas con algún elemento cultural o supersticioso en nuestra región o familia que milite contra ello). Durante el mes de diciembre, deberíamos enseñar a nuestros hijos todos los eventos relacionados con el nacimiento del Señor, para inculcar en ellos un entendimiento del verdadero significado de la Navidad. En nuestras iglesias, debemos predicar sobre los textos relacionados con el nacimiento de Cristo, procurando no solo educar a los miembros de la iglesia, sino compartir el Evangelio con amigos que aún no conocen al Señor. En resumidas cuentas, debemos aprovechar esta fiesta anual para declarar el misterio de la Encarnación, y las glorias relacionadas con el nacimiento de Cristo. No debemos ceder territorio al enemigo de Dios, sino sacar provecho de la Navidad, para honrar y glorificar a Dios en un mundo que le da la espardas a Dios. ¡Esa es nuestra tarea cristiana!

martes, 20 de diciembre de 2016

Lo que más importa

Lo que más importa
Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.
Filipenses 1:18
La palabra "anunciado" en el versículo de hoy significa "proclamar con autoridad". Sin que importara el costo personal, Pablo estaba decidido a que Cristo se proclamara con autoridad.
Aun cuando los detractores de Pablo predicaran el evangelio verdadero, eso tenía un efecto. Un predicador con motivos egoístas puede ser usado por Dios porque la verdad es más poderosa que el paquete en el que viene.
Pablo vivía para ver que se proclamara el evangelio; no le importaba quién se atribuía el mérito. Esa debe ser la actitud de todo pastor, maestro, anciano, diácono, líder y laico en la iglesia. En todo lo que sufrió, Pablo no dejó de predicar, ni criticó, ni se deprimió ni perdió el gozo. Es porque la causa de Cristo seguía adelante y se proclamaba su nombre. Eso era todo lo que Pablo quería. Esa es una actitud que la gracia de Cristo infunde en todos los santos. La actitud de un siervo
Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.
Lucas 14:33
Pocos en la iglesia actual están consagrados a Jesucristo como lo estuvo el apóstol Pablo. Pablo ejemplifica de lo que hablaba Cristo cuando dij "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Lc. 9:23). Pablo vivía tan entregado a nuestro Señor que no le importaba si vivía o moría. Esa es una actitud de la que prácticamente no se oye en nuestra época materialista y ególatra. La mayoría de las personas hoy viven para todo menos para lo que Pablo vivía.

Pablo seguía sintiendo gozo siempre que su Señor fuera glorificado, aun cuando fuera él mismo amenazado de muerte. Lo único que le importaba era que se siguiera difundiendo el evangelio, que se predicara a Cristo y que se exaltara al Señor. La fuente de su gozo estaba totalmente relacionada con el reino de Dios.

lunes, 19 de diciembre de 2016

¿Cómo Aprender A Vivir Como Jesús?

¿Cómo Aprender A Vivir Como Jesús?
“APRENDED DE MÍ”.Y HALLARÉIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS.(Mateo 11:29)

Notemos que a diferencia de nosotros, Jesús no sufrió de miedo al fracaso. Es porque nunca le pasó por la mente el no poder hacer algo que su Padre ya le había asegurado que podría hacer. Y tampoco sufrió de miedo a la escasez. Aunque vivió una vida sencilla, fue responsable de su propio mantenimiento y del de un grupo de personas. ¿Cómo lo hizo? Oraba mucho y se mantenía en sintonía con su Padre Celestial. Por consiguiente, sabía cómo pescar cuando los peces no picaban o encontrar el dinero de los impuestos en la boca de un pez cuando lo necesitó (¡sí, Jesús pagó sus impuestos!). Tal vez Dios no te provea de la misma forma, pero ha prometido cuidar de ti (1 Pedro 5:7). Jesús te está diciendo hoy: “Venid a mí” aprended de mí “y hallaréis descanso para vuestras almas [las emociones y la mente]”. (Mateo 11:29). El estrés nos llega por nuestra necesidad de saber todo de antemano, de estar en control. Aun después de orar y supuestamente entregar la situación al Señor, nos creamos un “plan de emergencia”, en caso de que Él no maneje las cosas como pensamos que debería hacerlo. ¿Tú haces eso? No pones el dinero en el banco y luego te pasas la noche en vela preocupándote por ello, ¿verdad?. Pues al menos ten la misma confianza en Dios. Cada vez que entras en un torbellino de interrogantes sobre el qué, el cuándo, el cómo, el dónde, entrégaselo a Dios. No a ese Dios pequeño de tu entendimiento, sino al gran Dios cuyos hechos hablan por sí mismos, cuya fidelidad nunca falla y quien se ha ganado el derecho de preguntarte: “Hay alguna cosa difícil para [mí]” (Génesis 18:14). En otras palabras, ¡aprende a vivir como Jesús!

domingo, 18 de diciembre de 2016

El Dios de paz

El Dios de paz
El Dios de paz estará con vosotros.
Filipenses 4:9
El apóstol Pablo a menudo se refirió al Señor como el Dios de paz. En Romanos dij "Y el Dios de paz sea con todos vosotros" (15:33). En 2 Corintios escribió: "El Dios de paz y de amor estará con vosotros" (13:11). Y a los creyentes tesalónicos les dij "El mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera" (2 Ts. 3:16).
El versículo de hoy subraya el hecho de que el carácter de Dios es de paz. Él es el origen y el dador de la paz. Cuando nuestras actitudes, nuestros pensamientos y nuestra conducta están en armonía con Dios, la paz de Dios y el Dios de paz nos protegerán. Su paz da consuelo, tranquilidad, quietud y confianza en medio de cualquier prueba que pueda afrontar. La medida de la madurez espiritual
En esto me gozo, y me gozaré aún.
Filipenses 1:18
Puede medirse la madurez espiritual de un creyente por lo que puede quitarle el gozo. El gozo es un fruto de una vida guiada por el Espíritu (Gá. 5:22). Debemos regocijarnos siempre (Fil. 4:4; 1 Ts. 5:16). En todas las circunstancias el Espíritu Santo produce gozo, de modo que no debe haber ningún momento en el que no estemos regocijándonos de alguna manera.
El cambio, la confusión, las pruebas, los ataques, los deseos insatisfechos, el conflicto y las relaciones tirantes pueden quitarnos el equilibrio y despojarnos del gozo si no tenemos cuidado. Entonces hemos de llorar como el salmista: "Vuélveme el gozo de tu salvación" (Sal. 51:12).

Jesús dij "En el mundo tendréis aflicción" (Jn. 16:33), y el apóstol Jacobo dij "Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas" (Stg. 1:2). Dios tiene su propósito en nuestras aflicciones, pero nunca nos quita nuestro gozo. A fin de mantener nuestro gozo debemos asumir la perspectiva de Dios respecto a nuestras pruebas. Cuando nos rendimos a la obra de su Espíritu en nuestra vida, no nos agobiarán nuestras dificultades.

sábado, 17 de diciembre de 2016

1 Juan 2:28-29

1 Juan 2:28-29
Y ahora, queridos hijos, permanezcamos en Él para que, cuando se manifieste, podamos presentarnos ante Él confiadamente, seguros de no ser avergonzados en su venida. Si reconocen que Jesucristo es justo, reconozcan también que todo el que practica la justicia ha nacido de Él.
Nuevamente nos animan a permanecer en Él pero ¿qué significa permanecer en Él? ¿Qué entiendes cuando lees estas palabras? ¿Qué debemos hacer para permanecer? La manera en la que yo entiendo permanecer significa obedecer. Significa poner a Dios como mi prioridad número uno. Significa poner su voluntad por encima de la mía. Significa morir a mí para que Él crezca. Permanecer en Él significa dejar atrás todo lo que estorba en nuestra comunión. Y ¿cómo se lleva a cabo en nuestro día a día? Te voy a dar algunos ejemplos. Dios está en contra del divorcio. Tu matrimonio puede estar por los suelos. Tu pareja simplemente no ayuda. Tú tampoco tienes muchas ganas de hacer algo al respecto. Pero si quieres permanecer en Cristo como lo dice la palabra, tu deber no es dejar que tu matrimonio se termine. Tu deber al permanecer en Él es pedir para que Él te llene de paz, de perdón y de amor para con tu pareja. ¡Leíste bien! Tu principal objetivo eres tú. Deja de estar pensando que la otra persona es la que debe hacer esto o aquello. Tú tienes que dar cuentas a Dios. Otro ejemplo. Tal vez tienes una adicción. Sabes que está mal. Sabes que está en contra de lo que Dios quiere. Permanecer significa alinear tu vida a la voluntad de Dios. Permanecer significa dejarte ser transformado por Dios. Entonces, pones tu vida a los pies del Señor y reconoces que tienes una adicción y que necesitas ser rescatado. No dejas que pase ni un día más. Acepta que hoy debes dejar atrás tu adicción. Otro ejemplo. Alguien te traicionó o te hizo daño. Cuando algo así sucede, siempre pensamos que tenemos derecho a odiar o a ignorar. Queremos eliminar a esa persona de nuestra vida. ¡Nos lastimaron y no nos vuelve a pasar! ¿Sabes? Cristo sufrió mucho más de lo que podemos imaginar. Lo sufrió porque te ama y me ama. Su amor no estaba limitado a que nosotros le amáramos de vuelta o hiciéramos algo por Él. Simplemente nos amó sabiendo que le fallaríamos. Siguiendo su ejemplo, permanecer en Él significa amar y perdonar incondicionalmente. Muere a ti. Muere a ese orgullo y ese coraje. Deja ese rencor atrás pues, si eres honesto, no te deja caminar y está afectando toda tu vida. No importa si te han lastimado una o cien veces. Cristo quiere que perdonemos y amemos siempre. Otro ejemplo. Cuando un ser querido muere. Éste es muy difícil. La manera en la que yo entiendo permanecer cuando algo así sucede, está descrita en 1 Corintios capítulo 1. Nos dice que nuestro Padre es Dios de toda consolación el cual nos consuela en todo momento. Pero no termina ahí. Nos consuela para que nosotros también podamos consolar a los que lo necesitan llevando ese consuelo de Dios a los demás. Dios es el único que puede abrazarte y consolarte como lo necesitas. Pero debes entender que no debes quedarte ahí. Si quieres permanecer, debes dejar que Dios te utilice y lleves ese consuelo a los demás que están también necesitados.
No puedo poner todos los ejemplos y por ello necesito que tú pienses en tu situación y trates de entender cómo permanecer en Él basado en Su palabra y Sus principios.

Oración

viernes, 16 de diciembre de 2016

Salta por la borda por el Señor Jesús

Salta por la borda por el Señor Jesús
“ENTONCES DIJO A PEDRO: ¡ES EL SEÑOR!… Y SE TIRÓ AL MAR” (Juan 21:7)
Después de que los discípulos de Jesús pasaron la noche pescando sin recoger nada, éste les dijo: “Echad la red a la derecha de la barca” (Juan 21:6) y entonces sacaron 153 peces. Así es como funciona; una palabra Suya y todo cambia para bien.
Luego leemos: “Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se tiró al mar [y fue hacia Jesús]” (Juan 21:7). Démonos cuenta de que Pedro tuvo que decidir entre dejar sus peces e ir a Jesús o quedarse en el barco y disfrutar del fruto de su arduo trabajo. Todos nos enfrentamos a esa misma prueba cuando cumplimos las metas que nos hemos propuesto en la vida, cuando nuestras redes están llenas y por fin “lo hemos conseguido”. El dilema es: ¿nos quedamos a guardar nuestras bendiciones o saltamos por la borda por el Señor y nos comprometemos con Él totalmente?
Salta-por-la-borda-por-el-Senor-Jesus-2
Salta De Tu Barca para Encontrarte Con Jesús
Pablo habla brevemente de sus éxitos en la vida: “Yo tengo también de qué confiar en la carne” de la tribu de Benjamín en cuanto a la Ley, fariseo en cuanto a la justicia que se basa en la Ley, irreprochable.(Filipenses 3:4-6). Si tenemos en cuenta su historial, Pablo era “Alguien de Peso”. Pero escucha lo que añade: “cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida todo lo tengo por basura para ganar a Cristo”. (Filipenses 3:8). Pablo entendió que su verdadera identidad no radicaba en sus logros sino en su relación con Jesús. ¿Te sientes tú así? En aquella noche, daba la impresión de que Pedro estaba perdiéndolo todo, sin embargo cuando llegó a la orilla se encontró con que Jesús estaba ocupado, ¡asando pescado! Todo lo que necesitas, Dios lo tiene. Todo lo que dejas, Él lo pagará con creces. Todo aquello que estás dispuesto a dejar atrás determina, en última instancia, aquello que el Señor te puede confiar. A menudo me dicen lo difícil que es dar testimonio en el centro laboral. Mi respuesta es que por lo general es más difícil dar testimonio en condiciones ideales que en una situación más difícil. Se debe a que en las situaciones difíciles la realidad de una vida transformada es más patente, y eso no puede menos que impresionar a quienes no la han experimentado. Cobrar valor
Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.
Filipenses 1:14

El versículo de hoy sugiere que, antes del encarcelamiento de Pablo, a la iglesia en Roma le faltaba valor. Cuando los creyentes vieron que Dios proveyó para Pablo y lo capacitó para que tuviera una oportunidad fabulosa de evangelización, ellos también comenzaron a proclamar el evangelio. Comprendieron que, como Dios podía ministrar por medio de Pablo en su circunstancia difícil, también podía ministrar por medio de ellos. Cuando la fortaleza de Pablo llegó a ser la de ellos, los pastores en Roma comenzaron a "hablar la palabra sin temor" (v. 14).

jueves, 15 de diciembre de 2016

1 CORINTIOS 2.6-16

1 CORINTIOS 2.6-16
Después de hablar sobre la pequeñez del pensamiento humano en 1 Corintios 1, el apóstol Pablo les presenta a los cristianos la esfera más alta de la sabiduría divina. Esta clase de conocimiento y comprensión no están al alcance de la inteligencia y el razonamiento humanos; vienen estrictamente por medio de la revelación divina. Sólo aquellos donde mora el Espíritu de Dios, tienen "la mente del Señor" (v. 16) y acceso a "lo que Dios [les] ha concedido" (v. 12).
Sin este discernimiento sobrenatural, nadie puede conocer con exactitud al Señor o sus caminos. Muchas personas dicen que creen en Dios, pero no puede tener una comprensión correcta de Él porque su percepción está basada en sus propios pensamientos e ideas. Es más fácil hacerse un dios que se ajuste a sus preferencias, que cambiar para cumplir con las demandas del único Dios verdadero.
Incluso los cristianos debemos estar en guardia contra el intento de adaptar a Dios a la imagen preconcebida que tenemos de Él. La Biblia es la única fuente confiable de revelación divina, pero debemos tener la precaución de considerar a la Palabra en su conjunto; es fundamental que no seamos selectivos en cuanto a los versículos que queremos creer. Por ejemplo, al centrarnos solamente en los pasajes que enfatizan la misericordia del Señor, y excluir a los que hablan de su santidad y justicia, malinterpretamos su verdadera naturaleza.

Busquemos conocer al Señor de verdad, considerando todo lo que dice la Biblia. La sabiduría divina es accesible a todo creyente por medio del Espíritu Santo. Nunca tratemos de limitarlo para acomodarlo a nuestras preferencias. Más bien, que Él ensanche nuestras mentes para abrazar sus pensamientos. Busquemos conocer al Señor de verdad, considerando todo lo que dice la Biblia.

martes, 13 de diciembre de 2016

Ver la realidad de una vida transformada

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Ver la realidad de una vida transformada
Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.
Hechos 28:30-31
El versículo de hoy muestra que, aunque Pablo estaba bajo arresto domiciliario "en una casa alquilada", siguió predicando. A pesar de las circunstancias, Pablo siguió haciendo lo que se le había llamado a hacer.
Tal vez usted esté pensando No puedo ir y predicar el evangelio. No puedo ser evangelista, ni maestro bíblico. Estoy atado a mi trabajo. Pero no importa si usted está encadenado a un escritorio, a una línea de montaje en una fábrica, a un aula, a un vehículo o a un puesto de vendedor; todo eso brinda oportunidades de predicar el evangelio. Cuanto peor es su confinamiento, tanto mayor es la oportunidad de brillar con una vida de santidad.
A menudo me dicen lo difícil que es dar testimonio en el centro laboral. Mi respuesta es que por lo general es más difícil dar testimonio en condiciones ideales que en una situación más difícil. Se debe a que en las situaciones difíciles la realidad de una vida transformada es más patente, y eso no puede menos que impresionar a quienes no la han experimentado. Cobrar valor
Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.
Filipenses 1:14
El versículo de hoy sugiere que, antes del encarcelamiento de Pablo, a la iglesia en Roma le faltaba valor. Cuando los creyentes vieron que Dios proveyó para Pablo y lo capacitó para que tuviera una oportunidad fabulosa de evangelización, ellos también comenzaron a proclamar el evangelio. Comprendieron que, como Dios podía ministrar por medio de Pablo en su circunstancia difícil, también podía ministrar por medio de ellos. Cuando la fortaleza de Pablo llegó a ser la de ellos, los pastores en Roma comenzaron a "hablar la palabra sin temor" (v. 14).
¿Sube y baja su gozo según la marea de los beneficios terrenales? ¿Son el placer, las posesiones, el prestigio, la reputación, la comodidad y la satisfacción o sus propias ambiciones el motivo de su gozo? Si es así, su gozo subirá y bajará según las mareas cambiantes de la vida. Pero si su gozo está vinculado con el progreso del evangelio, nunca disminuirá. Ponga el corazón en el progreso del evangelio, y su gozo será constante.

lunes, 12 de diciembre de 2016

¿Cuánto tiempo va a durar este ataque espiritual?

¿Cuánto tiempo va a durar este ataque espiritual?
“Y HABIENDO ACABADO TODO, ESTAR FIRMES”. (Efesios 6:13)
La magnitud del precio determina la intensidad de la lucha. El enemigo conoce tus puntos vulnerables y te llevará hasta el límite de tus fuerzas. Cuando lo haga, recuerda: “Dichoso el que resiste” porque, al salir aprobado, recibirá la corona (Santiago 1:12 NVI). “Aprobado” significa que la victoria te da derecho a hacer cosas mayores. “Resiste” significa que se pone a prueba tu capacidad de mantenerte firme. Entonces, “habiendo acabado todo, estar firmes”. Te preguntas: ¿Cuánto va a durar este ataque? El príncipe de las tinieblas detuvo las oraciones de Daniel durante veintiún días (Daniel 10:13). Goliat desafió a los ejércitos de Israel durante cuarenta días y cuarenta noches (1 Samuel 17). Tu enemigo es incansable; así debes ser tú. Cuando se trata de orar, tu persistencia puede más que su resistencia. “Pero es preciso que perseveréis en el cumplimiento de la voluntad de Dios, si de veras deseáis recibir lo que Él os tiene prometido”. (Hebreos 10:36 Versión Castellana).
Ataque-espiritual-biblia-cristianos-3
¿Hasta Cuando Este Ataque Espiritual?
David no se metió en problemas con Betsabé hasta que dejó el campo de batalla. Ése es el lugar más seguro para estar. Así que quédate ahí, sigue peleando y Dios vendrá en tu ayuda. Cuando Josué necesitó de más tiempo para vencer a sus enemigos, el sol se paró. Era Dios diciendo: “Hasta que el sol no se ponga, tú no vas a caer tampoco, porque el mismo poder que lo mantiene a él arriba te mantiene en alto a ti también”. ¡Gloria a Dios! ¿No es maravilloso?

Jesús sanó a la gente de maneras diferentes. A algunos les habló, a otros los tocó. En otra ocasión pidió a diez leprosos que se mostraran al sacerdote. Y la Biblia dice: “mientras iban, quedaron limpios”. (Lucas 17:14). Probablemente iban preguntándose por el camino: ¿Cuándo va a pasar? ¿Cómo va a ser?. ¡La fe no exige los detalles sino que avanza con obediencia, creyendo que Dios dará el resultado oportuno!

domingo, 11 de diciembre de 2016

Jesucristo vive en Mi.

Jesucristo vive en Mi. Sabe LOS CRISTIANOS DEBEMOS VIVIR COMO JESÚS
Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Filipenses 2:7
La mayoría de creyentes no ha llegado a entender la verdad de Filipenses 2:7. Se equivocan al pensar que Jesús pudo hacer milagros y vivir sin pecado porque tenía poderes divinos que nosotros no tenemos. Por esa razón nunca han aspirado a vivir como Él vivió.
Ellos dicen con mucha humildad: “Nunca podría vivir como Jesús vivió. Después de todo, Él tenía una ventaja: era Dios”.
Todavía no entienden que cuando Jesús vino al mundo, renunció voluntariamente a esa ventaja y vivió su vida terrenal como hombre, no como Dios. Él no tenía poderes sobrenaturales innatos. Él no tenía poder para hacer milagros sino hasta que fue ungido por el Espíritu Santo, como está escrito en Lucas 3:22. El hizo milagros no por su propio poder, sino por el poder del Padre: “el Padre que mora en mí, él hace las obras” (Juan 14:10).
Cuando Jesús oró, lo hizo no como un ser divino que tenía la autoridad de Dios, sino como un hombre que vivía en obediencia a Dios. Como dice hebreos 5:7, sus oraciones fueron oídas no por su deidad, sino: “… a causa de su temor reverente”. Jesús, el divino Hijo de Dios, puso a un lado los privilegios y poderes de la deidad por un tiempo y vivió como hombre en este mundo. Una vez que usted entendiendo esto, su alma será conmovida. ¿Por qué? Porque significa que usted, como hijo de Dios nacido de nuevo y lleno del Espíritu Santo como lo fue Jesús, tiene la misma oportunidad de vivir como Él lo hizo. De hecho, eso es exactamente lo que Él quiere. En Juan 17:18 Jesús le dijo al Padre: “Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo”.
Jesús le ha enviado al mundo para que viva como Él vivió. Por medio del nuevo nacimiento Él le ha capacitado para que cambie la naturaleza de pecado de Adán por la naturaleza sin pecado de Dios. Él le ha dado el poder y el mandato de vivir sin pecado, de vivir en comunión con el Padre, de predicar el Evangelio, de sanar a los enfermos, de resucitar a los muertos, de echar fuera demonios y de hacer discípulos.
Una vez que usted entienda eso, podrá despojarse de las cadenas de la duda que le tienen atrapado y empezar a vivir como Jesús quiso que viviera; no como un hijo pecaminoso del hombre caído, sino como un hijo del Altísimo nacido de nuevo. Entonces, todos los que estén a su alrededor empezarán a ver a Jesús en usted.
Escritura Devocional para leer:
Filipenses 2:7
Texto Bíblico Devocional:

Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Sabe Usted y Yo deberíamos hacer  todo lo que Cristo izo.  Solamente ay una razón por la cual no lo hacemos que es que no tenemos la intimidad que Él tenía con nuestro Padre celestial.    Juan 14:12. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Santiago 1:23-25

Santiago 1:23-25
Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es. Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.
En otras versiones termina diciendo que recibirá bendiciones o será feliz el que es hacedor de la palabra. Recientemente me llegó un correo electrónico buscando un comprador para unos boletos de un concierto. Cualquier persona que compra un boleto para un concierto tiene planeado asistir al mismo. Nadie compraría un boleto para después venderlo nuevamente. Si tienes hambre y preparas algo de comer, tu siguiente acción es comer lo que has preparado. Si eres una persona que ha escuchado sobre Dios y aun así, sigues saliendo a la calle y no lo pones por práctica, hoy es necesario que hagas una pausa y examines lo que hay en ti. Aquí no me refiero a aquellos que ni siquiera tienen la disposición de querer aceptar que Dios tiene mucho que decirnos. Especialmente Santiago se refiere a todos aquellos congregantes que se reúnen para escuchar y que posteriormente llevan una vida como si no hubieran escuchado absolutamente nada. ¿Te gusta escuchar de Dios cuando tienes problemas o cuando estás angustiado, pero cuando tu problema se acaba también se terminan tus deseos de seguir escuchando? ¿Escuchas por compromiso con alguien? ¿Escuchas porque entiendes que Dios es el Señor de todo lo que hay?
Santiago nos pone un ejemplo para clasificar a este tipo de personas: olvidadizas. Creo que también deben llamarse inconstantes e incoherentes. En tu vida no deben existir dos tipos de actitudes. No puedes obedecer a Dios los fines de semana y a tu ego el resto. No puedes estar escuchando sobre la vida de Cristo y lo que hizo por ti para luego olvidarte de ese gran amor y hacer lo que te venga en gana. ¡No está bien!
Así como no tiene sentido comprar un boleto del cine o de un concierto para no ir, tampoco lo tiene el estar escuchando sobre Dios y llenándote de información para luego no hacer absolutamente nada. ¿Sirve de algo aprender un idioma, asistir a todas las clases y nunca hablarlo? ¡No! Así de obvio debe ser tu forma de reaccionar ante las enseñanzas de Dios. No permitas que las enseñanzas que escuchas sean enseñanzas “espejo” que las oyes por un momento y luego las olvidas al irte. Entiende esto: Dios tiene bendiciones para ti; el que es hacedor de la palabra será feliz. Te animo a que experimentes estas promesas de Dios.
Oración
Padre Santo: te pido que perdones mis pecados y me limpies para poder tener comunión contigo. Perdona que en ocasiones haya sido olvidadizo, haya escuchado tus mandamientos y correcciones y no haya hecho nada al respecto. Hoy entiendo que trae bendición el obedecerte y llevar a la práctica tu palabra, permite que así sea en mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús

Amén

jueves, 8 de diciembre de 2016

Hebreos 11:20

Hebreos 11:20
Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro.
La historia de Jacob y Esaú es perfecta para una novela. Hay engaños. Hay pleitos. Hay éxitos. Hay discusiones. Honestamente es un ejemplo perfecto de nuestro día a día. Sin embargo, el pasaje de hoy exalta a Isaac por una razón en específico: bendijo a sus hijos previendo lo que vendría. La bendición era encomendar a Jehová. En otras palabras, uno dejaba de preocuparse y entregaba el “batón” a los hijos dejando que Dios se encargara de ellos. Curiosamente, en esta bendición hay un engaño. La esposa de Isaac le dice a su hijo Jacob que engañe a su padre haciéndose pasar por Esaú. ¡Qué esposa la de Isaac! Podríamos pensar. Sin embargo, en lugar de criticar y señalar, es mejor abrir el corazón y ser honestos con lo que nosotros también hacemos. Todos estos ejemplos nos sirven para identificarnos y buscar la misericordia de Dios. Jacob pudo haberse negado a lo que su madre le estaba proponiendo, sin embargo, le atrajo la idea de tomar la bendición. Ya había comprado la primogenitura a su hermano así que la bendición no le caería mal. Por otro lado, Esaú se llena de enojo y busca vengarse asesinando a su hermano en cuanto su padre muriera. Esto provoca que su madre le avise a Jacob y le pida que se vaya para no ser asesinado. ¿Cómo es posible que haya tanto conflicto en personajes bíblicos? ¿Por qué hay tan mal testimonio? Recuerda que la exaltación de Isaac es sobre su fe y no sobre el comportamiento de su familia. Nosotros juzgamos y exigimos ejemplos perfectos. Queremos que los pastores no cometan ni un solo error. Que los hermanos nunca cometan ninguna falta. ¿Qué clase de evangelio es este que demandamos? ¿Acaso no vino Jesús a enseñarnos sobre la gracia y la misericordia? Pues entonces aprendamos a vivir así. La biblia nos da hoy un ejemplo de gente que luchaba entre su vida carnal y espiritual. Así como tú y yo. A veces tenían éxito y a veces fracasaban. Sin embargo, la vida espiritual no se resume a una oportunidad sino que es un trabajo permanente. Tus errores de ayer no tienes que estarlos arrastrando hoy día. ¡Dios ya los perdonó! Él no los está recordando ni tampoco te los está reprochando. Puede ser que estés viviendo las consecuencias de esos errores pero esto no quiere decir que Dios te está castigando. Medita en esto. Piensa en tu actitud hacia tu perfección espiritual. Piensa en tu actitud hacia los demás. Analiza tu fe. ¿Estás dejando que lo que te pasa o sucede a tu alrededor apague tu fe? No te desanimes. Aprende de tus errores. Pide perdón. Y levántate sabiendo que Dios está contigo. Corrige tus pasos. Toma tus precauciones para no caer en lo mismo. Y finalmente pide a Dios constantemente que aprendas a vivir en su gracia. Recuerda esto: los ejemplos que estamos aprendiendo en hebreos, son ejemplos de fe y no necesariamente de una vida perfecta. Trabaja en tu fe y transforma tus actos como consecuencia.
Oración

Padre: te doy gracias porque me amas y tu gracia me llena. Te pido perdón por mis pecados y por mi falta de entrega. Te pido que pueda crecer espiritualmente y mi fe sea como la de Isaac o Abraham. Toma mi vida y transfórmala mi Dios. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Hebreos 12:15-17

Hebreos 12:15-17
Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura brote y cause dificultades y corrompa a muchos; y de que nadie sea inmoral ni profano como Esaú, quien por un solo plato de comida vendió sus derechos de hijo mayor. Después, como ya saben, cuando quiso heredar esa bendición, fue rechazado: No se le dio lugar para el arrepentimiento, aunque con lágrimas buscó la bendición.
De cierta manera, conforme crecemos, aprendemos a ver por nosotros mismos y dejamos en segundo plano a los demás. Tiene sentido si lo vemos desde el punto de vista humano. Nadie va a ver por lo tuyo como tú mismo. Nadie se va a preocupar porque estén bien tus asuntos más que tú. Dice el dicho: el que tiene tienda que la atienda. ¿Por qué? Porque la gente solamente ve por sus propios intereses y nosotros debemos ver por los nuestros. Pero Dios nos enseña algo distinto el día de hoy. Nos enseña a velar porque la gracia llegue a todos y no se estanque en nosotros. Nos instruye a dejar de pensar solo en nosotros y preocuparnos por nuestro prójimo. En el versículo 14 nos enseñaron a buscar la paz con todos y en el 15 a asegurarnos de ser un canal para que la gracia fluya y no impidamos que llegue a nuestro prójimo. Ahora, Dios, en su sabiduría absoluta, nos da las herramientas para lograrlo. Nos dice: no dejen que brote ninguna raíz de amargura y cause dificultades corrompiendo a muchos. La real academia española define amargura como una aflicción o algún disgusto. En otras palabras, no dejes que ninguna aflicción o algún conflicto se queden guardados en tu corazón (echen raíz) sino que entrégalos a Cristo para que sea su gracia y no tu enojo, coraje o rencor los que abunden en tu corazón. No es fácil. El pensar en los demás no implica que vayan a estar agradecidos con lo que haces. Por eso es importante hacerlo para agradar a Dios y obedecerlo. No busques agradar a las personas. A la única persona que debes agradar es a Dios. Leíste bien. No a tus padres. No a tu pareja. No a tus hijos. A Dios. De ahí se deriva el amor correcto a todos los que te rodean. Por eso, busca agradar al Señor sin importar lo que los demás piensen o hagan y serás un extraordinario canal de bendiciones.
Los versículos siguientes (16 y 17) nos dan la oportunidad de interpretar también esa gracia como la salvación que ofrece Cristo y cómo podemos despreciarla como lo hizo Esaú con la primogenitura. Por más que intentó recuperarla, ya era demasiado tarde. Así también sucede con la salvación y perdón de nuestros pecados. Por más que la gente quiera arrepentirse, solamente lo puede hacer en un tiempo determinado: mientras vive. Al morir, nuestro tiempo se acabó. Entonces, el pasaje nos enseña a buscar que todos aquellos que nos rodean conozcan y reconozcan al Señor. Nos motiva a no dejar que se pierdan. Que nada se interponga entre nosotros y ellos para compartir la gracia de Cristo que les permitirá alcanzar la salvación. Piensa en cada oportunidad que has tenido para hablar de Cristo y no lo has hecho por cualquier motivo. Debes entender que estás entorpeciendo la voluntad de Dios. ¡Compártelo! No permitas que la gente se pierda y se vaya a una eternidad de castigo.
Oración

Padre: te pido que des dirección a mi vida. He pensado solamente en mis cosas, en mis asuntos y no me he preocupado por mi prójimo. Hoy entiendo que debo amarlo, procurarlo y buscarlo para que te conozca y no se pierda. Hoy entiendo que quieres utilizarme para que tu gracia alcance a cada uno de los que me rodea. Te pido transformes mi corazón para que seas Tú quien brille y yo quede atrás. Te pido me llenes de tu amor y gracia para que la gente pueda verte a través de mis actos. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén