jueves, 30 de abril de 2015

Salmos 8:9

Salmos 8:9

¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!



Conocer la teoría no es la mitad del cien por ciento.  Es mucho menos.  Yo calcularía un veinte por ciento puesto que el otro ochenta significa poner en práctica esa teoría y eso realmente cuesta mucho trabajo.  Piénsalo.  El conocimiento no sirve de mucho hasta que no se pone en acción.  Tanta sabiduría que tenía Salomón escribiendo sus proverbios y sin embargo, cuántos errores cometió al no ponerlos en práctica.  Hay un refrán que dice: del dicho al hecho, hay un largo trecho.  Y así puedo seguir y seguir hablando de lo difícil que es poner en práctica lo que aprendemos pero el principal objetivo de hoy es abrir los ojos y meditar en el pasaje de hoy.  Te pido lo leas nuevamente.  La teoría es que el nombre de Jehová, nuestro Señor, es grande sobre toda la tierra.  En otra traducción utiliza imponente.  Ahora, ¿cómo es posible que, ante cualquier situación se nos olvida este principio?  Fácilmente nos agobiamos, nos angustiamos, nos enojamos y hacemos todo lo incorrecto.  ¡La teoría es clarísima!  El nombre de Jehová es imponente y ese mismo Dios es tu Dios.  ¿Te das cuenta lo triste de esta situación?  Tenemos que hacer consciente lo poco que pasamos las enseñanzas de Dios a nuestra vida práctica.
Tal vez te cuesta trabajo darle la perspectiva correcta a lo que significa que el nombre de Jehová sea imponente.  Te voy a dar unos ejemplos.  No hay persona en este mundo que esté por encima de Él.  No hay situación que se suscite que esté fuera de su control.  No hay una sola gota de lluvia que caiga sin que Él lo permita.  El viento no soplaría sin su permiso.  Ahora piensa en tus problemas.  Piensa en lo que te quita tu paz.  Piensa en todas tus disyuntivas.  ¿Realmente tiene sentido sentirte así?  Por ello la biblia nos dice que busquemos Su reino y Él se encargará de todo lo demás.  Memoriza este pasaje para que cada vez que tengas incertidumbre recuerdes que Jehová es grande e imponente y que no hay nada que esté fuera de su control.  No te quedes con la teoría de lo que Dios puede hacer.  Pasa a la práctica y deja que Él gobierne tu vida y que sus palabras dirijan tus pasos.  Deja tus problemas a Él y vive confiado en que Él es el imponente y el grande.

Oración

Señor:  gracias.  Pensaba que mi situación era grande y mis problemas sin solución.  Hoy entiendo que Tú eres imponente y no hay nada que te pueda hacer frente.  Me humillo ante Ti pidiendo perdón por mis pecados y sobre todo, porque pueda aprender a vivir recordando en todo momento quién eres Tú.  Te entrego mi vida.  En el nombre de Jesús.  Amén

miércoles, 29 de abril de 2015

FILIPENSES 3:12-21

FILIPENSES 3:12-21


Caminar con Cristo



Despues de valorar como desecho las glorias de su pasado en el judaísmo, en comparación con la excelencia de conocer a Cristo, Pablo exhorta a los creyentes a seguir firmemente hacia su caminar a la vida cristiana.

Cristo, el único camino Caminar continuamente hacia el propósito (vers. 12-14)
El creyente nunca debe creer que ya llegó, a no ser que esté a punto de morir. A pesar de estar en la cárcel y no saber que será de su futuro el Apóstol está listo para desechar todo lo que ha logrado y no quedarse dormido en sus "laureles". Está listo para salir a la carrera de la vida cristiana; está como en un partidor con una meta clara en mente; está en la proyección de alcanzar aquello por lo cual Cristo lo salvó; está con el premio en sus pensamientos.

Caminar en un mismo sentir (vers. 15-16).
Una de las características de la persona que ha alcanzado la madurez ( perfección) es que sabe claramente el propósito de Dios para su vida y se ha consagrado en caminar en ello. Pero otra de las características de aquellos que han alcanzado la madurez s que están dispuestos en mantenerse firmes en la causa de Cristo aunque esto signifique la posibilidad de perder la vida. Y si todavía no tienen claro totalmente el propósito, por lo menos deben consagrarse en la medida de la revelación que tienen, mientras ésta se completa.

Caminar escogiendo a quien imitar ( vers. 17-19). Pablo les suplica que escojan bien a quien imitar. Deben imitar a aquellos que como Pablo, están consagrados al propósito y están dispuestos a dar su vida por la obra de Cristo. Por el contrario no deben imitar a aquellos que sólo se sirven a sí mismos para comer y beber, teniendo su mente en lo terrenal. Uno de los conceptos del Apóstol es que el líder debe presentarse como un modelo correcto que los creyentes deben imitar.

Caminar en su nueva ciudadanía (vers. 20-21). El Apóstol los exhorta a vivir de acuerdo a su verdadera ciudadanía. Ser ciudadano de Filipos era un orgullo grande en su tiempo pues existían pocas excepciones como Filipos que concedían a sus nativos la ciudadanía romana. Pero Pablo los anima a no valorar tanto esta ciudadanía como la que tenemos en los cielos de donde vendrá nuestro Rey. Nos dará un cuerpo glorioso y sujetará así mismo todas las cosas.

martes, 28 de abril de 2015

Barreras ante la bendición

Barreras ante la bendición

Está bien tener reverencia, un temor santo, pero no tener terror de la presencia de Dios.
Hace un tiempo, un líder me dijo: "Ore por mí, Pastor. Hace mucho tiempo que no puedo sentir la presencia de Dios". Entonces, comencé a orar por las personas que no pueden sentir la presencia divina. ¿Puedes sentirla tú, lector? ¿Cuánto hace que no recibes su abrazo? ¿Será que Dios hace excepciones? Necesitamos aprender a romper las barreras que impiden la bendición de Dios. Veremos algunas y, mientras vas leyendo, quiebra las que haya en tu vida.
La incredulidad: La incredulidad bloquea la presencia de Dios. "[Jesús]... no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos" (Mateo 13:58). Sin fe, quedamos vacíos. Decimos: "Dios no habla", pero no es así. Dios sí habla. ¡Fue que  nuestra radio se quedó sin baterías! Esa barrera se rompe con fe. ¡Elige creer en Él! Decídete, y verás que Dios te ayudará.

El error: "Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios" (Mateo 22:29). Este error viene por ignorancia. Algunos errores comunes expresan lo siguiente: "No estoy llamado a llevar la presencia de Dios", pero Él mora dentro de ti y en cada creyente. "Soy una persona de la Palabra, no de experiencias místicas", pero la Biblia misma te lleva a la presencia de Dios, a un encuentro con Jesucristo.

El Espíritu Santo está allí donde estás en este momento, pero debes dejarlo actuar. No digas: "Sólo cuando sea perfecto experimentaré su presencia. Ahora tengo muchos pecados, así que no puedo". Si quieres salir de tu vida de pecado, uno de los primeros pasos es ir definitivamente en busca de su presencia.

No digas: "No se ve.¿Cómo se puede sentir?", pues si prendes un ventilador, sientes el viento aunque no lo veas. Así es la brisa del Espíritu Santo. Yo no estaría en este ministerio, me habría secado, caído por las luchas y las pruebas, pero el Espíritu Santo me mantiene firme y fuerte. También a ti. Di: "Yo quiero más de tu presencia, Señor. Aquí en mi región, no hay presencia. Acá no pasa nada". Error. Quiebra ese concepto de que en algunos lugares hay unción y en otros no.

Es verdad que hay lugares muy ungidos, pero aprendí que yo llevo en mi ser la presencia de Dios. Y tú también la llevas. Si dices: "He pecado. Fui perdonado, pero no tengo más su presencia en mi vida", es un error. El Señor no perdona como los humanos, que dicen: "Te perdono, pero ya no confío". En el reino de los cielos, no hay ciudadanos de segunda.  Si realmente renunciaste a tu pecado, sentirás la presencia de Dios.

"Es presuntuoso querer estar cerca de Dios. Es orgullo." Más orgullo es decir: "Me mantengo yo mismo". Debes llegar a un punto de humildad en que digas: "Señor, sin tu presencia, mi vida no vale nada. El propósito de mi vida eres tú, Señor. Quiero resultados concretos, crecimiento, no emocionalismo. Quiero crecer, mejorar en todo". La presencia de Dios no es algo místico, sino algo real. Cuando la tienes, te hace progresar.

El temor: "...el temor lleva en sí castigo" (1 Juan 4:18). El miedo acarrea condenación; no es bueno. El mismo miedo rechaza la presencia de Dios. Pero cuando te llenas del amor de Dios, y tu corazón ama a esta raza humana tan necesitada, comienzas a rechazar tu tristeza, tus miedos, aun tu depresión. Está bien tener reverencia, un temor santo, pero no tener terror de la presencia de Dios. Tal vez pienses: "He visto excesos y no quiero cometerlos". Ese miedo no es de Dios. Confía, y Él te guiará por camino de santidad. Tal vez tengas un bloqueo espiritual causado por el temor.

Te pido que en este momento le des permiso al Espíritu Santo para tocar tu vida. El Espíritu está ahora sobre ti. Empieza a recibir bendiciones. Di: "En el nombre de Jesús, con esta unción quiebro la barrera del temor y me declaro libre".

lunes, 27 de abril de 2015

Salmos 7:6

Salmos 7:6

¡Levántate, Señor, en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos!  ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!



Cada vez que veo algún video o artículo que habla sobre cómo sobrellevar cargas, estrés, perdón, preocupaciones, etcétera, trato de leerlo para compararlo con lo que dice la biblia y confirmar que Dios tiene la razón.  En una ocasión vi un video que sugería cerrar nuestros ojos, pensar en todo aquello que nos quitaba la paz, imaginar que lo escribimos en una lista en papel y posteriormente hacer “bola” el papel y tirarlo a la basura (todo de manera imaginaria).  Con esto, simbólicamente te liberas de esas presiones y puedes sentirte mejor.  Al comparar este método contra el que Dios me permite acceder, veo que como humanos nos quedamos muy lejos de lo que Jehová nos ofrece.  Dios ofrece esperanza y no ilusión.  Nos ofrece certeza y paz duradera y no efímera.  Si alguien te ha lastimado, si te han hecho un daño que no dejas de tenerlo en tu cabeza y sigues pensando qué hacer, el versículo de hoy es tu respuesta: deja que Jehová se encargue de todo.  Deja que el Señor se levante y sea Él quien haga el “ajuste de cuentas”.  No tú.  No tus contactos.  No tus habilidades.  Dios.  Él es quien realmente impartirá justicia perfecta.  Él no va a estar sesgado ni tampoco tendrá falta de información para conocer plenamente lo ocurrido.  ¡Él sabe!  Así que solamente nos corresponde doblar nuestras rodillas y clamar a Él.  Dejar que sea su ira y su justicia y no la nuestra las que tomen el control.
No importa lo que te hayan hecho.  Tampoco significa que vas a ser un “dejado”.  Lo que vas a hacer es convertirte en un verdadero discípulo al dejar que Dios transforme tu vida y canalice tus deseos para que sean los suyos los que guíen y controlen.  Ven a Él y pide por su paz.  También intenta el método que describí anteriormente.  Personalmente me quedo con mi esperanza en Jehová.  Imagino que tú también te darás cuenta de cuál es el mejor.

Oración
Señor: me pongo a tus pies y te pido porque pongas paz en mi corazón.  Pongo mi esperanza en Ti y mis deseos de venganza junto con todos mis enojos y corajes te pido los quites de mí.  No quiero ir en contra de tu voluntad.  Guíame y yo seguiré tus pasos.  Te lo pido en Cristo Jesús.

Amén

domingo, 26 de abril de 2015

Salmos 7:17

Salmos 7:17

Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.



En algún momento  mi vecino me ha hecho enojar, algún amigo me ha hecho enojar.  ¡Hasta mi perro me ha hecho enojar!  ¿Acaso estoy mal?  ¿Tengo mal carácter?  La verdad lo pienso detenidamente y sé que no tengo un carácter muy dócil.  Sin embargo, creo que la biblia en ningún momento nos dice que la vida en Cristo estará libre de enojos, problemas o situaciones difíciles.  Al contrario.  Cada ejemplo que vemos en ella está repleta de pruebas sumamente duras.  Presos.  Persecuciones.  Enfermedades.  Naufragios.  Hambre.  Entre muchos otros ejemplos.  Entonces, ¿qué es lo que la biblia nos trae de buenas nuevas?  Que Cristo vino a darnos esperanza.  Que Dios nos ama y tiene cuidado especial de nosotros.  Por esta razón, David dice: alabaré a Jehová y cantaré a Él.  ¿Cómo puede escribir eso cuando unos versos atrás buscaba refugio porque sus enemigos querían asesinarlo?  Fácil.  Retomando la perspectiva divina y eterna de las cosas.  Romanos 8:28 dice: y sabemos que los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.  La palabra bien es especial en el lenguaje original.  Se relaciona a lo virtuoso y lo valioso.  Solamente se utiliza esta palabra en otros tres pasajes.  En Romanos 7:18 y dice: y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien.  Y también en Gálatas 6:9 dice: no nos cansemos de hacer el bien.  Por último en Hebreos 5:14 dice: pero el alimento sólido es para los que han alcanzado la madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal.  Esta palabra es distinta de algo que es bueno.  Por eso escribí todos estos pasajes.  Para que entendamos con detalle que el bien al que se refiere (original en griego Kalós) va de la mano con la voluntad de Dios.  Por lo tanto, estando enojado, angustiado, enfermo, en persecución, en escases o cualquier otra situación, podemos alabar y cantar a Dios pues sabemos que todo nos ayuda a Kalós (bien).  No en nuestra perspectiva.  En la de Dios.  Nuestra carne querría que todo fuera distinto.  Sin embargo, Dios sabe lo que es virtuoso y valioso (Kalós) y por ello podemos estar convencidos que estamos en buenas manos.  Sea cual sea la situación que estás atravesando o tal vez algún hermano en Cristo te platica de alguna prueba, es importante que recuerdes esto que aprendimos hoy y aprendamos a cantar a alabar a Dios confiados en que, por amarle, todo nos ayuda a Kalós.

Oración

Padre: Alabado seas.  Es una bendición el poder alabarte y cantarte sin importar lo que esté sucediendo en mi vida.  Gracias por amarme y tener tus ojos puestos en mí.  Gracias por cuidarme.  Gracias por preocuparte para que todo lo que pase sea para bien.  Para algo valioso y virtuoso.  Gracias porque todo es conforme a tu voluntad que es mejor que la mía.  Te pido perdones mis pecados y me limpies para que pueda estar en comunión contigo.  En el nombre de Jesús.  Amén

sábado, 25 de abril de 2015

Proverbios 29:25

Proverbios 29:25
El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el Señor estará seguro.

A todos nos gusta la seguridad. De hecho la incertidumbre es la que siempre nos trae angustias y nos quita el sueño. Cuando estamos inseguros, no sabemos cómo dar el siguiente paso. No sabemos si debemos decir sí o no. No sabemos si debemos ir o regresar. ¿Te quieres cambiar de trabajo? ¿De casa? ¿De ciudad? ¿No sabes si debes tener o no una pareja? ¿No sabes si debes o no tener un hijo o más hijos? ¿No sabes qué hacer? Has una pausa. No dejes que todo lo que está a tu alrededor te estorbe. Toda esa inseguridad tiene un fundamento: el temor al hombre y la falta de confianza en el Señor. En otras palabras: has preferido escuchar lo que los hombres dicen, has preferido quedar bien con los hombres, has preferido no ser diferente, has preferido seguir lo que la gente dice y todo esto por encima de lo que Dios quiere.
¿Te das cuenta de lo que está pasando? Cuando Dios nos dice que el temor a los hombres es un lazo, nos explica las consecuencias que tiene el seguir ese camino. ¿Cuál es ese camino de los hombres? Preguntarás. Aquél que no está basado en la palabra de Dios. ¿Cuánta gente no acude a revistas para buscar cualquier tipo de consejos o incluso horóscopos? ¿Qué tipo de seguridad puedes encontrar ahí? Lo único que encuentras es un lazo que te ata y no te da nada a cambio.
El temor al hombre es un lazo.
¿Le das la espalda a Dios por darle la cara a los hombres? ¿Confías más en lo que tú puedas hacer que en lo que Dios? ¿Crees que Dios no entra en esta o aquella situación que estás atravesando?
No puedo entender cómo se permea el temor a los hombres en nuestra vida. ¿Cómo nos volvemos esclavos del qué dirán? Nos volvemos adictos a ser aceptados. Ahora debemos comportarnos como “la Señora Sociedad” diga. Pero para ello debemos hacer a un lado al verdadero Señor Jesucristo
La vida, como bien sabes, no es fácil. Dios no nos está ofreciendo una vida color de rosa y sin problemas. Lo que sí nos ofrece es una alternativa para vivirla.
Nos ofrece seguridad. Nos ofrece libertad. Nos ofrece dirección y un camino. Ya has intentado utilizar tus métodos y date cuenta de dónde te han llevado. ¿Pusieron un lazo a tu vida? ¿Te dieron seguridad o crearon mayor incertidumbre?
Todas las preguntas que hice al principio, si bien, no se resuelven de un día para otro, si las pones en oración, las entregas a Dios, confías en Él, tendrás paz, tendrás seguridad y al tiempo que Dios quiera, vendrá tu respuesta sobre lo que debas hacer. No más temor, no más incertidumbre ni angustia sino obediencia y confianza en el Señor.

Oración
Padre: Tú conoces mi vida. Te pido que me perdones y me transformes. No quiero seguir teniendo temor al hombre sino aprender a temerte a Ti y seguirte siempre. Te entrego mis problemas pues no sé qué más hacer. Te pido que pongas paz y seguridad en mi vida. En el nombre de Jesús te lo pido.

viernes, 24 de abril de 2015

Salmos 119:129-130

Salmos 119:129-130
Tus estatutos son maravillosos; por eso los obedezco. La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo.



La Biblia no es un libro con mitos ni ideas extrañas. No son ritos ni cosas mágicas. Tampoco carece de sentido. La Biblia es la palabra de Dios. En ella encontramos sus estatutos, su mensaje para nosotros. Podemos conocerlo. Podemos comprender sus planes para con nosotros. Podemos darnos cuenta de su amor. Cuando leemos pasajes como el de hoy en el que se hace mención sobre lo increíble que es Su palabra, debemos meditar si nosotros consideramos lo mismo. ¿Qué piensas de la palabra y estatutos de Dios? ¿Piensas que limitan tu vida y son exagerados? ¿Los obedeces? Como escribí anteriormente, los estatutos de Dios tienen sentido. No son ideas locas para ver qué pasa al obedecerlas. Por lo tanto, cuando lees que alguien escribe que los estatutos, los principios de Dios son maravillosos, quiere decir que ya los han experimentado en carne propia. Lo mismo cuando dices que la comida de cierto lugar es deliciosa. Ya fuiste, pasaste tiempo ahí y probaste personalmente los platillos. Con Dios, es necesario pasar tiempo en su palabra, meditarla, memorizarla, pero sobre todo APLICARLA. Una vez aplicada podemos darnos cuenta si lo que dice en su palabra tiene o no tiene sentido. Hoy quiero animarte a obedecer. A romper la barrera que te estorba entre el miedo, orgullo, o alguna otra cosa y la obediencia a la Palabra. Hoy quiero animarte a que obedezcas y posteriormente puedas confirmar en tu propia experiencia que los estatutos del Señor son maravillosos. Que puedas estar motivado y gozoso por haber experimentado a Dios en tu vida.
Es necesario estar recordando lo que la biblia hace por nosotros: da luz y entendimiento. Por alguna razón, los comentarios que se escuchan o leen alrededor de la biblia, normalmente van enfocados a que fue escrita por hombres y no inspirada por Dios, también hablan de lo vieja y poco actualizada con respecto a la sociedad, además critican lo imperativo en los mandamientos. Tal vez has escuchado más comentarios. Lo que busco, es resaltar la diferencia de lo que la gente piensa y cree sobre la biblia en comparación de lo que nosotros vivimos al obedecerla. No estamos obedeciendo a ciegas ni siendo una manada de borregos que no saben hacia dónde se dirigen. Somos borregos que escuchamos a Cristo nuestro pastor. Él nos dirige. Él nos guía. Él nos carga y cura cuando necesitamos ser sanados. Él nos protege. La palabra de Dios, sus mandamientos, sus principios son maravillosos. No te dejes engañar. ¡Lo son! No traen incertidumbre e inseguridad sino luz y entendimiento.

Oración
Padre: gracias por recordarme que obedecerte es increíble, por recordarme que tu palabra trae luz y entendimiento a mi vida. Permite que pueda experimentar esto en mi vida al obedecerte. Quita todo estorbo para que pueda seguirte como Tú lo pides y te deje trabajar en mi vida. Gracias por recordarme que el seguirte no es limitar mi vida sino llenarla de bendiciones, luz y entendimiento. Gracias en el nombre de Jesús
Amén

jueves, 23 de abril de 2015

Hechos 3:9-10

Hechos 3:9-10

Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.



Hay pasajes en la biblia que nos cuentan cómo las personas que reconocieron a Jesús inmediatamente dejaron lo que estaban haciendo y le siguieron, le adoraron y le sirvieron. Otros, en cambio, aún reconociéndolo no quisieron dejar atrás su vida y sus cosas para seguirlo. ¿Tú que has decidido? Si bien, como escribí ayer, el Señor trabaja de distintas formas, existen dos muy comunes: las pruebas y las bendiciones. Las pruebas nos ayudan a darnos cuenta de nuestra necesidad de Él. Las bendiciones nos recuerdan su gran amor, misericordia y gracia que tiene con nosotros.
No creo que nuestra forma de reaccionar deba ser igual en cuanto a saltar por todos lados como el cojo que ahora caminaba, pero sí estoy convencido que nuestro compromiso y entrega deben ser iguales. Algunos serán más extrovertidos y otros introvertidos al compartir las buenas noticias, pero su compromiso y entrega deben ser totales al Señor.
¿Cuáles son las consecuencias de expresar a la gente lo que Dios ha hecho en nosotros? Asombro. Espanto.
Imagínate la situación. Las personas estaban en el templo la Hermosa queriendo pasar tiempo con Dios. De repente, rompiendo el silencio y el orden, entra una persona saltando y gritando gloria a Dios. Las miradas están fijas en él. ¿Quién es este tipo? ¿Por qué hace esto? ¿No es el que pide limosna a la entrada porque no puede caminar? ¿Cómo es posible que ahora le veamos brincar? ¡Sí, es el de la entrada! Dentro del milagro que acababan de presenciar, hubo confusión, asombro y espanto nos dice la biblia. ¡Pero si estaban en un templo! ¿No deberían ser más sensibles a lo que Dios hace? Si. La realidad es otra. Pero no seamos tan críticos con ellos y mejor autoanalicemos nuestra vida y pensemos cómo reaccionamos cuando alguien llega a nuestra vida “brincando y gritando gloria a Dios” y rompe con nuestro silencio, nuestra costumbre y nuestro confort.
Algunas personas se espantarán cuando les digas que quieres entregar tu vida a Dios. Es normal. El miedo a lo desconocido no es nada raro. Pero tú no debes desanimarte. Tú sí sabes y conoces lo que estás haciendo y debes estar seguro que estás haciendo lo correcto. Por otro lado, habrá quien se asombre e incluso pueda verte distinto por lo que estás haciendo. ¡Tal vez piensen que ahora que quieres estar más cerca de Dios tú puedas orar con mayor efectividad por ellos! Recuerda esto, ya sea una reacción o la otra que recibas al compartir de Dios, nunca te olvides de que la conversación y el enfoque deben estar siempre hacia Jesús.

Oración
Padre: gracias por ser tan bueno conmigo. Gracias por las pruebas y también por tantas bendiciones. Hoy quiero entregarme a Ti y tomar el compromiso de compartirte a los demás. Guíame para hacerlo de manera correcta. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

miércoles, 22 de abril de 2015

Hechos 3:13-16

Hechos 3:13-16

El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha glorificado a su siervo Jesús. Ustedes lo entregaron y lo rechazaron ante Pilato, aunque éste había decidido soltarlo. Rechazaron al Santo y Justo, y pidieron que se indultara a un asesino. Mataron al autor de la vida, pero Dios lo levantó de entre los muertos, y de eso nosotros somos testigos. Por la fe en el nombre de Jesús, él ha restablecido a este hombre (el paralítico) a quienes ustedes ven y conocen. Esta fe que viene por medio de Jesús lo ha sanado por completo, como les consta a ustedes.


Aquí no se habla ni de política, religión o fútbol. ¿Te suena familiar? Son temas que causan polémica. Muchos se apasionan y terminan enojándose o dejándose de hablar. La verdad es que pensamos diferente porque somos personas distintas con experiencias tan únicas que dos personas en la misma situación la viven de manera incomparable. Tal vez has adaptado el modo de no discusión ni conflicto en tu vida. Mejor cada quien su rollo. Cada quien que piense como quiera y así siempre tendremos una buena amistad… Esto funciona para aquellos que no conocen a Dios, pero si tú has aceptado a Cristo, no puedes seguir pensando así. Tienes una responsabilidad de ir y compartir el evangelio aunque pueda ser causa de conflicto. Recuerda siempre ser amoroso, misericordioso y humilde al hablar de Jesús y nunca debes criticar. Sin embargo, estas actitudes nunca quitarán tus deseos de compartir la palabra tal y como es. Vuelve a leer el pasaje. ¿Te das cuenta de cómo Pedro les dice la verdad de lo que había pasado? Les dijo: ustedes hicieron mal las cosas. Recuerdan muy bien que Pilato dejó ir a Jesús y prefirieron a un asesino que al dador de la vida. Ahora ven a este hombre que no podía caminar y que ha sido sanado por la fe de Jesús y se maravillan y no saben qué hacer. Imagina a Pedro pensando: no puedo decirles esta verdad porque los voy a incomodar. Yo creo que mejor les voy a dar testimonio solamente de que sanamos a este hombre y ya. Seguramente con el gran milagro será suficiente y así todos seguimos llevándola bien. No vaya a ser que se enojen los líderes y tengamos una mala relación con ellos. Al final, nos conviene tenerlos de nuestro lado si queremos seguir compartiendo a Jesús. ¡Así pensamos nosotros! Dejamos la verdad a un lado porque es muy difícil de aceptar. El mismo Jesús nos advirtió que en su nombre se dividirían familias. También nos llamó a estar en paz los unos con los otros y a amar a nuestro prójimo, así que no olvides unos mandamientos por cumplir otros.
Espero que en tu vida ya hayas experimentado la fe de Jesús y las transformaciones milagrosas que puede hacer. Espero que cada día te acerques más a Cristo y puedas ver lo grande que es y entender mejor el por qué sus discípulos hacían lo que hacían y te motiven a hacer lo mismo. Espero que hoy quieras dejar la comodidad atrás y caminar hacia Jesús compartiendo su verdad a pesar de que pueda ser incómoda para muchos sabiendo que es tu responsabilidad anunciar las buenas noticias. Espero que nuestra vida pueda servir de testimonio para todos los que nos rodean pero que no nos quedemos ahí pensando que eso es suficiente sino que compartamos que Jesús es el que la ha transformado y más corazones puedan venir a Sus pies.

Oración
Señor: me sorprende que tu palabra siempre tenga enseñanzas nuevas y corrija mis pasos. Te pido perdón porque no he sido responsable para compartir de Ti y he preferido no incomodar o no tener discusiones. Hoy entiendo que entregaste a tu Hijo por mí para reconciliarnos contigo y ese mensaje debe ser llevado al mundo. Te pido por sabiduría y entrega para hacerlo. En Cristo Jesús
Amén

martes, 21 de abril de 2015

Hechos 4:21-22

Hechos 4:21-22
Después de nuevas amenazas, los dejaron irse. Por causa de la gente, no hallaban manera de castigarlos: todos alababan a Dios por lo que había sucedido, pues el hombre que había sido milagrosamente sanado tenía más de cuarenta años.



No sería la última vez que encontrarían problemas por compartir a Jesús, pero en ese día, vieron la calma después de la tormenta. No te desesperes si estás en medio de una tormenta. No te desanimes si no entiendes lo que está sucediendo. Dios tiene tiempos distintos a los nuestros. Deja que Él te muestre cómo y por qué las cosas que vives tienen sentido. Después de nuevas amenazas los dejaron irse… esta batalla había terminado y lograron poner a Dios por encima de todo. Hagamos lo mismo. Sea Dios nuestra prioridad cuando las circunstancias no nos dejen levantarnos ni nos permitan ver lo que viene. Encomendemos nuestro corazón, espíritu y mente a CRISTO y dejemos que Él muestre y sea la luz que necesitamos en medio de la oscuridad.
El hombre que había sido sanado tenía más de cuarenta años.
Hoy en día la gente vive aproximadamente 75 a 80 años en países relativamente desarrollados y desarrollados pero en los años que vivieron los apóstoles la expectativa de vida de una persona era de cuarenta años.
¿Por qué sanaron a una persona que estaba en sus últimos días de vida en lugar de alguna otra persona que estuviera más joven y le quedara más tiempo con posible sufrimiento? Porque Jesús no nos pide que vayamos a los rincones del mundo y sanemos a las personas o les demos de comer sino que les compartamos del evangelio. Si bien, también nos pidió amar a nuestro prójimo y dar a los necesitados, es muy importante no confundirnos y pensar que tienen la misma importancia pues no es así. Una persona que muere sin aceptar a Cristo nos dice la biblia que no va a la presencia de Dios. De ahí la importancia que tiene el hacer discípulos por encima de alimentar o sanar. Los discípulos no estaban buscando sanar como principal objetivo y lo podemos concluir con los eventos posteriores. Todo el entorno que se generó a partir de la sanación giró alrededor de los apóstoles compartiendo a Jesús y su resurrección. No hablaron más del tema de sanación sino de Jesús y la necesidad de arrepentirse para reconciliarse con Dios.
Por otro lado, el hecho de que el hombre tuviera esa edad nos llena de esperanza. Dios había escuchado las súplicas de este hombre y conocía sus penas. Sabía cuánto sufrió y lo difícil que la vida había sido. Pero Él tenía un plan perfecto para su vida. El paralítico nunca pudo entender el por qué de su situación e imagino que por momentos reclamaba sobre su difícil situación. Seguro sufrió, recibió burlaras cuando era niño, fue criticado y señalado. Pero después de cuarenta años, toda una vida, el propósito que Dios tenía para él llegó. Fue sanado frente a una multitud y el nombre de Jehová fue exaltado. Con pocos años de vida restantes, Dios lo utilizó grandemente y miles de personas creyeron en Jesús a partir del milagro realizado en él. El Señor tiene un plan igual de perfecto para ti. ¿No entiendes las circunstancias? Es normal. No tienes por qué entenderlas. Lo único que tienes que hacer es confiar en que Dios está al mando de la situación y que a su debido tiempo, te mostrará su voluntad. Seamos valientes y entreguémonos a Dios. Dejemos que haga su voluntad en nuestra vida. Dejemos de quejarnos por nuestro sufrimiento y entendamos que Dios tiene un plan perfecto. Tal vez no lo veamos hoy ni mañana, pero podemos estar convencidos de que lo hará.

Oración
Padre: perdona que me desespere tan rápido. Perdona que cuestione tus planes y me queje por lo que me pasa. Hoy entiendo que a veces debemos esperar toda una vida para entender tu voluntad. Te pido por paciencia para que pueda esperar en Ti, con tu gozo, con tu paciencia y con tu amor. En Cristo Jesús.
Amén

lunes, 20 de abril de 2015

Hechos 5:12-13

Hechos 5:12-13

Por medio de los apóstoles ocurrían muchas señales y prodigios entre el pueblo; y todos los creyentes se reunían de común acuerdo en el Pórtico de Salomón. Nadie entre el pueblo se atrevía a juntarse con ellos, aunque los elogiaban.



Por medio de los apóstoles la gente recibía bendiciones y sobre todo señales para que entendieran y creyeran que Jesús había resucitado y murió para reconciliarnos con Dios Padre. Nosotros debemos estar haciendo lo mismo. Nuestro deber es llevar “señales” a la gente sobre Jesús. No podemos quedarnos sentados, escuchando lo que dice Dios, pensando en qué bonita predicación y cuánto debo cambiar para después no hacer nada. ¡Es necesario tomar acción! Debes salir y compartir lo que has aprendido. No porque yo lo digo o por el compromiso con la congregación sino por el compromiso con Dios. Porque entiendes que has recibido gracia, bendiciones y misericordia sin merecerla y quieres compartirlo. Comparte a Jesús. La Biblia nos dice que no se puede poner una lámpara debajo de una mesa sino se pone encima para que ilumine a todos. Así debemos compartir a Cristo.
Todos los creyentes se reunían. El congregarse es vital. He escuchado varias ideas de por qué no se congregan y honestamente todas tienen sentido. El problema es que no se trata de que tengan o no sentido para mí sino que Dios nos pide que nos congreguemos como creyentes. No existe la iglesia perfecta. Puedes estar seguro que donde quiera que vayas encontrarás algo que esté mal. En la misma congregación de Pedro estaban Ananías y su mujer. ¿Por qué esperar que las nuestras sean diferentes? La imperfección de la iglesia no puede ser una excusa para no congregarte. La falta de tiempo mucho menos. Tu atención debe estar enfocada a que la Palabra de Dios sea la que se predica siempre. De no ser así, es necesario cambiar de lugar.
Nadie se atrevía a juntarse con ellos. El ser diferente no es fácil. Obedecer a Dios nos lleva contra corriente de lo que los demás hacen. Necesariamente la gente te verá distinto. Ya lo sabes porque lo has visto. Tú mismo ves distinto a aquellos que han decidido comprometerse con el Señor. Espero que no seas de los “mini Pedros” que van un domingo a la iglesia pero entre semana rechazan todo lo que tenga que ver con Jesús. Espero que no seas de los que no se “atreven” a seguir a Cristo y aceptar que hacemos las cosas diferentes por agradarlo a Él antes que a nosotros.
Recapitulando tenemos tres principales temas el día de hoy. Compartir a Cristo, llevar las bendiciones y misericordia que hemos recibido a los demás. Congregarnos. La iglesia es el hospital donde reconocemos que todos estamos enfermos y necesitamos ser sanados por nuestro doctor Jesús. No le restes importancia al congregarte. Y por último, no seas de los que escucha y sigue a Cristo “desde lejos” pues no te atreves a tomar un compromiso y juntarte con los creyentes demostrando a todos en lo que crees.

Oración
Padre: quiero llevar tu palabra a más personas por lo que te pido me des sabiduría y amor para hacerlo correctamente. Te pido también que no critique a la congregación sino que ore por ella ni tome pretextos para dejar de congregarme. Por último te pido perdón porque no me he atrevido a declarar al mundo que soy seguidor tuyo. Quiero comprometerme contigo y ponerte sobre todas las cosas tal y como lo mereces. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

domingo, 19 de abril de 2015

Hechos 5:27-28

Hechos 5:27-28
Los condujeron ante el Consejo, y el sumo sacerdote les reclamó: les hemos prohibido terminantemente enseñar en ese nombre. Sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas, y se han propuesto echarnos la culpa a nosotros de la muerte de ese hombre.


Ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas…
Recientemente escuché una noticia sobre la minoría cristiana en Irak y los ataques que recibían al ser perseguidos por algunos grupos. También escuché a un conductor-comediante (al parecer es muy famoso por criticar a los republicanos y exaltar a los demócratas) decir chistes sobre Jesús y ridiculizar su nacimiento. La gente va a cuestionar tu fe, principios y creencias. Algunos se burlarán y otros pueden incluso tomar acciones violentas. Considero que ésta es la principal causa que frena a las personas a comprometerse con el Señor. Preferimos estar “al margen”, seguir como todos los demás. No levantar miradas para que nadie nos comience a interrogar sobre lo que creemos, hacemos o dejamos de hacer. Qué triste es este estado de letargo. Vemos a los discípulos siendo cuestionados y puestos en la cárcel pero no fue suficiente para detenerlos y seguir compartiendo el evangelio. ¿Fanáticos? ¡Por supuesto! ¿Extremistas? ¡También! Cuando alguien admira a un artista, se le llama “fan” o fanático. De la misma manera cuando alguien toma medidas extremas se le llama extremista. Pero ¿qué es un fanático y un extremista en Cristo sino alguien que entrega su vida al Señor para obedecerlo y seguirlo en todo lo que hace? Cuando decimos fanático y extremista, inmediatamente nos viene a la mente aquellos que han tergiversado el evangelio y lo han convertido en otro tipo de culto o religión. Personas realizando actos sin sentido ni propósito. Aquí estamos presenciando un extremismo y fanatismo puro e inteligente de Pedro y los demás al entregarse a Cristo por completo y vivir su fe en plenitud. Lo mejor de todo es que esta entrega estaba dando frutos no de uno a uno sino de ciento por uno como lo promete la escritura. Nos dice la palabra que el consejo les reclama pues ¡han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas! No era un problema de una cuadra o dos manzanas a la redonda sino toda Jerusalén había sido inundada con el nombre del carpintero nacido en Belén.
No solo reclamaron a los discípulos el predicar a Jesús sino que negaron su participación en su muerte. Esto me hace pensar que no podemos desanimarnos con aquellos personajes que cruzan nuestra vida, cuestionan nuestra fe y nuestros deseos de cambiar. Estas personas, como el Consejo, se encuentran tan bloqueadas o ciegas que no pueden aceptar sus actos y solamente se dedican a criticar. ¡Ánimo! Estás en el camino correcto.

Oración
Señor: es verdad que a veces las circunstancias o las personas me desaniman en mi intento por seguirte. Yo te pido que me fortalezcas y des entendimiento para discernir y entender de quién vienen esas críticas. Quiero vivir entregándote mi vida sin restricción siendo tu admirador y adorador. Ayúdame a seguirte siempre. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

sábado, 18 de abril de 2015

Hechos 5:33-34

Hechos 5:33-34
A los que oyeron esto se les subió la sangre a la cabeza y querían matarlos. Pero, un fariseo llamado Gamaliel, maestro de la ley muy respetado por todo el pueblo, se puso de pie en el Consejo y mandó que hicieran salir por un momento a los apóstoles.



Estos versículos son un buen ejemplo de lo que podemos esperar cuando compartimos la verdad de Jesús. A veces no es fácil decirle a la gente que no por considerarse “bueno” se va a ir al cielo. A veces no es fácil decir que no está bien mentir, sí, incluyendo las mentiras “buenas”. Lo que debemos tener siempre presente al compartir el evangelio es que no somos nosotros los que estamos estableciendo el parámetro ni las reglas sino Dios, por lo tanto, no debemos ser los críticos o jueces. Aún así, habrá personas que simplemente nos quieran “matar” por compartirles a Jesús. Otras nos darán la espalda, nos dejarán de hablar, pero, habrá una persona que quiera escuchar más y que entregará su vida al Señor.
También nos sirve esta primera frase del versículo para recordar que nuestra idea o concepto de cómo deberían ser las cosas no necesariamente están en línea con lo que Dios tiene planeado. Ejemplo: cuando compartimos de Dios o hacemos algo que consideramos bueno, esperamos que el resultado inmediato sea bueno. ¿Te ha pasado? Pues como seguramente también te ha pasado, habrá situaciones en las que, a pesar de estar haciendo lo correcto, los resultados no serán lo que estabas esperando.
A pesar de que nos encontraremos con personas que rechacen a Cristo y quieran borrarnos del planeta o que nos hallemos en situaciones inesperadas y con gran incertidumbre, Dios, en el versículo 34 nos muestra que está presente y tiene el control “pero un fariseo llamado Gamaliel”. En ese entonces, la probabilidad de que los apóstoles salieran con vida del consejo no era a su favor. Así también nosotros pasamos días y momentos que todo se ve gris o a veces ni siquiera tenemos visibilidad. Perdemos esperanza y nuestro gozo es nulo. Pero cuando leemos que había un fariseo llamado Gamaliel que se levantó e hizo salir a los apóstoles, debemos recordar que, a pesar de que no sepamos lo que vendrá, nuestro Señor es quien vive y reina por sobre todas las cosas. Debemos ser sensibles a estas “pausas” que el Señor nos da en medio de las tormentas. Gamaliel fue una pausa a la situación tan crítica que atravesaban los discípulos. Dios no necesitó que Pedro diera un discurso para cambiar las intenciones del consejo. Dios dispuso de las distintas “piezas” para acomodar todo a la perfección. En ocasiones es necesario guardar silencio y dejar que Él muestre el camino. En ocasiones, habrá que salir por un momento y permitir a nuestro Dios trabajar por nosotros.

Oración
Señor: me cuesta trabajo soltar mis problemas y angustias. Me cuesta trabajo ceder ante la incertidumbre. Se me dificulta compartir de tu evangelio y recibir respuestas negativas. Hoy entiendo que Tú eres soberano y reinas. Te pido que pueda cambiar mi perspectiva por la tuya y mis planes por los tuyos para vivir conforme a tu voluntad. Te pido pueda confiar en tus planes y que pueda guardar silencio para verte actuar en mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

viernes, 17 de abril de 2015

Hechos 6:7

Hechos 6:7
Y la palabra de Dios se difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén, e incluso muchos de los sacerdotes obedecían la fe.



Prácticamente nunca terminará el trabajo de difundir el evangelio. Llevamos ya más de dos mil años de la venida de Jesús y hoy en día seguimos teniendo que cruzar la calle y compartir con nuestro vecino o compañero de trabajo acerca de Jesús. Incluso dentro de nuestras propias familias debemos estar difundiendo a Dios. A veces pensamos que el llevar la palabra al mundo es tarea de misioneros pero es un trabajo en conjunto.
La palabra de Dios se difundía…
¿Estás compartiendo a Dios? No tienes que traer una biblia y dar cátedras sobre el evangelio. Simplemente cuando alguien se encuentra atravesando una situación difícil, puedes hablarle de la paz que puede traer Dios a su vida. También podrías compartirle de algo similar que te haya pasado en la cual Jesús tuvo un impacto en ti. Uno de los métodos más efectivos en mercadotecnia es la publicidad de boca en boca. Esto quiere decir que una persona le comparte a otra su experiencia con cierto producto. Si compartimos la película que tanto nos gustó, el restaurante que tan rico se come, el lugar tan bonito para ir de vacaciones, prevenimos sobre los lugares que pudieran resultar peligrosos, recomendamos doctores y así la lista sigue y sigue ¿por qué dudamos tanto al hablar de Jesús? ¡Es la mejor recomendación que podemos hacer! El evangelio de Jesús significa buenas noticias. ¡Eso es lo que compartimos al mundo! Buenas noticias. En el versículo vemos que se difundía la palabra de Dios y el número de creyentes aumentaba. ¿Cómo están nuestras congregaciones? Nuestro deber es que estén creciendo constantemente.
Por otro lado, cuando nos dice que los sacerdotes también obedecían la fe, nos recuerda que Dios no tiene limitantes con autoridades o cualquier tipo de persona. Su palabra penetra tan profundo que nos deja totalmente al descubierto, seamos sacerdotes, gobernantes, empresarios o cualquier otra persona, al ser expuestos a la verdad de Jesús, no podemos decir ni hacer nada a nuestro favor más que reconocernos pecadores y pedir perdón en el nombre de Jesús. Que no te intimiden las posiciones sociales. Nuestro Dios está por encima de todos y es a Él a quien anunciamos. Difundamos su palabra y pidamos que sea Él quien aumente el número de discípulos que vengan a sus pies.

Oración
Padre: quiero pedirte perdón por mis pecados y que me limpies pues quiero tener comunión contigo. Quiero pedirte que mi vida sea de servicio para Ti y que no tenga miedo o pena al compartir de tu palabra con todos los que me rodean. Ayúdame a entender que llevo buenas noticias y que es mi responsabilidad compartirlas. Dame amor y perdón para poder recibir rechazos o críticas y no disminuir o frenar esta tarea. Me encomiendo a Ti Señor en el nombre de Jesús
Amén

jueves, 16 de abril de 2015

Hechos 9:20-22

Hechos 9:20-22
En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios. Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco demostrando que Jesús era el Cristo.



Tiene ya varios años que decidí tener congruencia en mi vida. Pensé y entendí que no estaba bien decir que creía en un Dios pero por otro lado yo decidía cuándo, cómo y hasta dónde acudir a Él. Honestamente, uno de los principales miedos que tuve fue el pensar la reacción que la gente tendría. Había que hacer ajustes a mi vida y no podría seguir igual por lo que seguro vendrían comentarios al respecto. No sabía si sería lo suficientemente fuerte para seguir adelante o caería atrapado de vuelta en lo que estaba. No me escondí pero tampoco hice nada extraño. Oré. Una y otra vez. Pedí a Dios que pusiera en mí el carácter y fuerza para decir: no, ahora hago las cosas de manera distinta. Cuando leo que la gente murmuraba de Saulo y se cuestionaban lo que estaba haciendo, me impresiona ver la reacción de él que dice que se esforzaba aún más. No se viene abajo ni frena su entusiasmo sino lo contrario. ¿Tú y yo tendremos momentos así? ¡Por supuesto! De hecho, espero que una vez que leas esto, pidas a Dios por fuerzas para comprometerte con Él sin importar lo que la gente diga o pudiera decir. ¿Sabes qué pasó en mi caso? Dios en su gran sabiduría, no puso el no en mí sino puso agrado en el corazón de los demás. ¿No se te hace increíble? Es una respuesta real de que Dios existe y trabaja con los que quieren seguirlo. Te animo a que pongas a prueba al Señor. Ora a Él. Entrega tus temores y barreras para comprometerte y entregarte. Después platícame el resultado.
Mucha gente piensa que la religión es una forma de manipular a la sociedad. Lo es. Y de hecho es muy efectiva. Pero lo que hoy estamos aprendiendo y estudiando no es una religión sino una relación personal y viva con el Dios de la biblia. Nadie nos ha lavado el cerebro ni manipulado para entender que Cristo es el Mesías y que tenemos redención y reconciliación a través de su nombre. Saulo vivió cada día anunciando esta noticia. Seguro que la gente pensaba que algo le había sucedido puesto que se dedicaba a perseguir y aprehender a los que ahora apoyaba. Pero piensa esto por un momento: ¿cómo confundir y convencer a un Saulo de que está en el camino incorrecto? No se utilizaron métodos de persuasión ni manipulación. Simplemente el Señor se mostró ante él “tumbándolo” y demostrándole quién es quién. Si eres de los que piensa que aquellos que seguimos a Cristo somos borregos te puedo decir que en algún momento Dios se presentará ante ti de una manera que no podrás evitarlo y sin la ayuda de nadie más entenderás que Él es Dios y que no manipula ni convence sino que busca reconciliación a través de nuestro arrepentimiento.
Saulo transformó su vida e hizo todos los ajustes necesarios para seguir a Cristo sin importar lo que la gente pensara o dijera. Él después de su encuentro con Jesús y de reconocer su error, decide cambiar y anunciar a los demás para que no cayeran en el mismo error que él. Hagamos lo mismo y compartamos lo increíble que es seguir al Mesías y las cosas que ha hecho en nosotros.

Oración
Dios Padre: quiero pedirte perdón y reconciliarme contigo. Quiero tener una relación contigo y conocerte cada día más. Entiendo que eres un Dios vivo y que tienes planes para mí. Te pido que transformes mi vida y que pongas en mí la fe y fortaleza para dejarte trabajar en mí sin importar lo que la gente pudiera decir. Trae congruencia a mi vida y que mis palabras y actos siempre vayan en la misma dirección: la Tuya. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

miércoles, 15 de abril de 2015

Hechos 9:23-25

Hechos 9:23-25
Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle; pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle. Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta.



Pongámonos en los zapatos de Saulo por unos momentos. En el pasado, teníamos comodidades, estatus, prestigio y gente que nos obedecía. Perseguíamos a aquellos que consideramos que estaban haciendo mal. Un día tenemos un encuentro con Cristo y entendemos que debemos cambiar pues estamos en el camino equivocado. Mientras marchamos muy contentos por nuestra nueva revelación y entusiasmo de conocer más de Jesús y compartirlo, de repente nos encontramos con personas señalándonos, tratando de aprehendernos y matarnos, nos avientan piedras y recibimos insultos. ¿No estábamos mejor antes? Nos encontrábamos del otro lado viviendo cómodamente, respetando y sin molestar y hoy en día estamos llenos de problemas. La historia de Pablo no está tan alejada de nuestras vidas ¿no crees? Pensamos que venir a Jesús y comprometernos con Él significa decir adiós a nuestros problemas y la verdad no puede distar más de esta premisa. De hecho, vemos en el libro de Deuteronomio que Dios nos prueba y humilla para ver lo que realmente hay en nuestros corazones y lo que atesoramos.
Procuraban matar a Saulo. ¡Qué alentador! Seguir a Cristo, buscar un camino correcto y que la gente te busque para asesinarte. No es lo que hubiera pensado como la mejor forma de atraer personas pero Dios así lo puso en sus planes y fueron perfectos pues su palabra se distribuyó por todo el mundo. Me gusta pensar en el hecho de que, a pesar de que querían matarlo, de alguna manera milagrosa (fortuita dirían los escépticos) Saulo se entera de esta situación y logra salir del peligro. Los discípulos juegan un papel importantísimo al apoyarlo y arriesgar su vida también.
¿Qué aplicación podemos tomar de esto? Nuestra vida no es ni será fácil a los ojos con los que estamos acostumbrados a ver. Debemos ser transformados y renovados para comenzar a ver con la perspectiva de Dios y entender que, aunque existan amenazas de muerte en nuestra contra, el Señor tiene planes perfectos para nosotros y se encargará de que se cumplan. ¡No te desanimes! Todo puede parecer que está de cabeza. Lo está para el mundo pero no para Dios. Para Él apenas comienzan a desarrollarse sus planes en tu vida. Además, no olvidemos ser como los discípulos apoyando a Saulo. Sirvamos a nuestros hermanos. Demos no solo de nuestro dinero sino tiempo esfuerzo y caminemos junto a ellos en sus momentos difíciles. Esto es lo que agrada a Dios.

Oración
Padre: los problemas me han confundido y pensaba que no estabas aquí. Hoy entiendo que debo renovar mi forma de ver las cosas y entender que tus planes son perfectos y mucho mejores que los míos por lo que a pesar de que no los entienda sé que será lo mejor para mí. Te pido pueda tener paz y gozo en Ti. También te pido que pueda entregarme a mi hermano y apoyarlo como lo hicieron los discípulos con Saulo. En Cristo Jesús. Amén

martes, 14 de abril de 2015

Hechos 11:1-3

Hechos 11:1-3
Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?



De todos lados esperamos reclamos, señalamientos y oposición, pero pocas veces imaginamos que dentro de nuestra lucha espiritual nos encontraremos con “fuego amigo”. Por esta razón me fascina leer la palabra de Dios. Nos prepara perfectamente para lo que habremos de atravesar en nuestro desarrollo espiritual. Venimos saliendo de un gran final en Cesarea donde la gente había recibido a Cristo y se alababa a Dios. El ánimo de Pedro seguramente estaba alto. Las noticias eran extraordinarias y llegan a Jerusalén. Pero cuando Pedro se reúne con los apóstoles y hermanos llegando a Jerusalén, en lugar de encontrar gente contenta y gozosa por lo que había pasado, se encuentra con cuestionamientos y señalamientos. ¿Por qué comiste con los gentiles? ¿Por qué estuviste en su casa?
Hay dos puntos de vista en estos versículos: el de los apóstoles y el de Pedro. Los apóstoles no tuvieron la visión de Pedro ni estuvieron en los hechos para presenciar el suceso. Ellos simplemente recordaron sus costumbres y quisieron seguir viviendo a través de ellas. Por otro lado, Pedro tuvo una transformación en su forma de pensar a partir de la revelación en su visión. ¡Esto es lo que nosotros debemos buscar! Ser totalmente transformados y renovados dejando atrás a nuestro viejo yo. Cuando tu mente no está buscando las cosas de Dios, es muy fácil que te encuentres criticando y señalando lo que no entiendes. Ten cuidado. Los apóstoles no tenían malas intenciones. Ellos pensaban que estaban haciendo las cosas bien. Por esta razón, debemos ser precavidos con lo que decimos y hacemos. Sin darse cuenta, los apóstoles y hermanos estaban estorbando la obra de Dios. Piensa qué diferente hubiera sido si en lugar de cuestionar y reclamar a Pedro hubieran dado gloria a Dios por el resultado que se había dado. Acababan de presenciar un milagro. Más personas recibieron a Cristo. ¿Qué podemos argumentar en contra de Pedro? ¡Sería como cuando criticaron a Jesús por sanar en el día de reposo! Lo que Jesús tanto criticó de los fariseos, se estaba repitiendo con los apóstoles y se puede repetir en nuestras vidas si no estamos atentos en buscar dar siempre la gloria a Dios. Seamos humildes y sencillos. Busquemos obedecer y sobretodo dejemos que el Señor nos transforme. Si seguimos fielmente al Señor tenemos menos probabilidad de equivocarnos. Si buscamos permanecer siempre en obediencia, tenemos mayor probabilidad de estar presenciando Sus milagros como Pedro y gozarnos en ellos en lugar de cuestionarlos. No te sorprendas si recibes críticas o señalamientos de tus propios hermanos. Ten paciencia y explica con amor lo que ha acontecido para que todos puedan entender lo que Dios ha mostrado en tu vida…

Oración
Padre: En verdad no dejo de sorprenderme con la perfección de tu palabra y el cuidado que tienes de cada detalle que pueda sucedernos. Te pido que me renueves y transformes. Te pido que pueda vivir fiel a tu palabra y que mi testimonio nunca estorbe tu obra sino pueda darte la gloria. Te pido perdones mis pecados y me limpies en el nombre de Jesús. Amén

lunes, 13 de abril de 2015

Hechos 11:4,17-18

Hechos 11:4,17-18

Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo… Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? Entonces oídas estas cosas, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: ¡de manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento!



Si te preguntas ¿cómo debes reaccionar ante la gente que te señala, regaña o cuestiona lo que haces? La respuesta la vemos con Pedro al contarles lo sucedido. No se desesperó ni se enojó. Personalmente me hubiera enojado y les hubiera reclamado el hecho de que no se gozaran por lo que había acontecido y por el contrario me estaban regañando. En fin, por eso Pedro es nuestro ejemplo. Con calma y paciencia, Pedro comenzó a explicar punto por punto todo lo sucedido. No omitió nada. No quiso sentirse mayor a los demás guardando lo que había visto sino que lo compartió al cien por ciento. A veces encuentras personas que no quieren compartir lo que han aprendido o guardan información que podría servir a los demás simplemente por el hecho de ser los únicos beneficiados. Recientemente escuché una historia de una persona que en un trabajo nuevo, nadie quería ayudarlo. ¿El motivo? Envidias. Tal vez resentimientos o temor a que esta persona venga a tomar su lugar. ¡Esta no es forma de vivir! Tú y yo debemos compartir las bendiciones de Dios a los demás. Si a nosotros nos costó trabajo algo, ayudemos a nuestro prójimo para facilitarle la misma tarea. ¡Seamos de bendición y no estorbos! Pedro sabía que lo ocurrido era una gran bendición y no quiso quedarse toda la gloria tratando de que él solamente hablara a los gentiles. Expuso cómo se sintió confundido y cómo Dios respondió. Además dejó frente a todos la oportunidad de predicar a los gentiles.
Paciencia. Espero que mi corazón y el tuyo sean transformados para que, independientemente de la circunstancia, podamos estar tranquilos y serenos. Que podamos actuar como lo hizo Pedro sin ningún coraje o signo de desesperación. Con amor. Con paciencia. Así contó Pedro lo sucedido.
Cuando obedecemos a Dios los resultados son extraordinarios: Entonces callaron y glorificaron a Dios… aquellos que habían criticado y regañado a Pedro no tuvieron otra opción que callar y reconocer su error. Suena fácil pero cuando lo vivimos en carne propia no lo es.
Pide a Dios que transforme tu vida. Que renueve tu forma de pensar y ver las cosas. No podemos ni debemos seguir igual. Busquemos que los que están alrededor de nosotros también den gloria a Dios dando buen testimonio de Aquél en el que creemos. Amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos…

Oración
Señor y Padre: gracias por hablarme tan claramente. Perdona mis actitudes y reacciones. Hoy entiendo que debo amar a mi prójimo y compartir tus bendiciones sin restricción alguna. Ayúdame a cambiar y ser un canal que lleve fruto y lo comparta en lugar de quedarme todo yo. Guíame en tu camino. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

domingo, 12 de abril de 2015

Hechos 17:6-9

Hechos 17:6-9


Pero como (los judíos) no los encontraron (a los discípulos), arrastraron a Jasón y a algunos otros hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: «¡Estos que han trastornado el mundo entero han venido también acá, y Jasón los ha recibido en su casa! Todos ellos actúan en contra de los decretos del emperador, afirmando que hay otro rey, uno que se llama Jesús.  Al oír esto, la multitud y las autoridades de la ciudad se alborotaron; entonces éstas exigieron fianza a Jasón y a los demás para dejarlos en libertad.


Pareciera que la persecución que vemos contra Jasón y los discípulos ha terminado.  Ya no vemos este tipo de actos por lo menos en la cultura occidental.  No tenemos un gobierno que se sienta amenazado por el crecimiento de los fieles.  Ya no existe el coliseo romano o los fosos de fuego donde podrían echar a creyentes para que murieran por aquello que creen: Jesús.  Déjame decirte que, sin tratar de buscar la conspiración oculta, creo que seguimos teniendo muchos ataques hacia nuestra fe.  Definitivamente no como lo vivieron Jasón y los discípulos al ser aprehendidos o lapidados sin razón o juicio alguno, pero sí estamos siendo atacados en muchos otros aspectos.  Todo esto lo traigo a reflexión pues debemos estar preparados para no caer en las manos del enemigo.  La Biblia nos dice que Satanás está esperando el momento para devorarnos como león rugiente y yo lo creo al cien por ciento.  Por ello, cuando leo el pasaje, reflexiono sobre la persecución de la iglesia y trato de entender cómo trabaja Satanás. Pienso que el día de hoy su táctica es mucho más sutil y ha sido perfeccionada.  En los pasajes que leemos en el libro de los hechos, vemos personajes que estaban entregados al Señor o aquellos que lo negaban.  Hoy en día, me parece que nuestro enemigo está utilizando la palabra de Dios para atacar donde más duele: siendo tibios.  Apocalipsis 3:16 nos habla de lo desagradable que es para el Señor no ser frío ni caliente sino tibio.  Hoy en día estamos bombardeados por los medios que nos dicen que ser tibio es lo mejor.  Se nos dice que ser frío o caliente es no tener criterio o que somos intolerantes y radicales.  ¿En qué momento dejamos que todo lo demás fuera aceptado menos el dedicarnos enteramente a Cristo?  Esta es nuestra persecución de hoy en día: el no poder entregar nuestra vida entera al Señor sin ser criticados, señalados y cuestionados.  Nuestra persecución quiere hacernos pensar que no existen los valores absolutos y que debemos aceptar que la creación no la hizo Dios sino la evolución.  Debemos aceptar que además de Adán y Eva, somos descendientes del mono.  Nos quieren quitar a nuestro Señor y creador del universo para igualarlo con la madre naturaleza.  Quieren minimizar los milagros de Cristo y darles el nombre de ley de la atracción o pensamiento positivo.  ¿Qué ha pasado?  ¡No podemos permitir esto!  No podemos dejar que nuestros principios sean aplastados.  No debemos seguir siendo tibios.  Jasón fue aprehendido y llevado ante las autoridades por haber recibido a Pablo en su casa.  Fue señalado y criticado.  Además tuvo que pagar una fianza para no entrar en la cárcel.  Seguir a Cristo incluye momentos como este.  Momentos decisivos donde le decimos al mundo que creemos en Aquél que nos libró del pecado sin importar lo que piensen ni lo que critiquen ni las consecuencias.  ¿Estás dispuesto?  ¿Prefieres seguir tibio?  ¿Qué vas a hacer?
Oración
Señor: entiendo que he pecado contra Ti y que he llevado mi vida de manera tibia.  Hoy puedo ver que debo seguirte al cien por ciento y no entregarte mi vida por pedazos.  Te pido que abras mi corazón y me muestres todo aquello que estorba en mi comunión contigo.  Quiero fortalecerme en Ti para no caer ante el enemigo cuando aceche contra mí.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

sábado, 11 de abril de 2015

Hechos 18:7-11

Hechos 18:7-11


Entonces Pablo salió de la sinagoga y se fue a la casa de un tal Ticio Justo, que adoraba a Dios y que vivía al lado de la sinagoga.  Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia.  También creyeron y fueron bautizados muchos de los corintios que oyeron a Pablo.  Una noche el Señor le dijo a Pablo en una visión: “No tengas miedo; sigue hablando y no te calles pues estoy contigo.  Aunque te ataquen, no voy a dejar que nadie te haga daño porque tengo mucha gente en esta ciudad.”  Así que Pablo se quedó allí un año y medio, enseñando entre el pueblo la palabra de Dios.


El trabajo de Pablo era predicar el evangelio.  De cierta manera, él podía ir midiendo sus resultados y efectividad conforme más gente fuera creyendo en Jesús.  Imagina por un momento estar en sus zapatos.  Compartimos a Cristo.  Vamos de una ciudad a otra.  Llegamos a Corinto, comenzamos a predicar nuevamente y no solo nos frenan sino que también nos insultan.  Definitivamente no fue nuestro mejor día.  Vemos toda la oposición que existe hacia nuestro objetivo y nos dormimos esa noche cansados y probablemente tristes de lo que aconteció.  ¿No te suena familiar esta historia?  Te levantas un día y simplemente te encontraste con vientos en contra.  Ese día las cosas no salieron bien.  De hecho, parece que todo salió mal.  No pasó lo que esperabas.  Tus ventas fueron peores.  Comenzaron a despedir a más gente.  La enfermedad empeoró.  Tu problema se agravó.  Tal vez incluso así te fuiste a dormir el día de ayer.  Sin ánimo.  Sin consuelo.  Triste.  Cuando esto sucede, tenemos dos opciones: tratar de ser optimistas y seguir adelante o tirar la toalla y pedir a Dios por fuerzas para caminar.  Si somos honestos, aceptaríamos que la primera opción nos termina llevando, tarde o temprano, al mismo punto de cansancio, tristeza y desesperación.  Por esto te animo a que consideremos la segunda.  Cuando optamos por tirar la toalla y entregarnos a la voluntad del Señor nos pasa como a Pablo.  Una noche, sin saberlo, recibe ánimos y consuelo de Dios a través de una visión: sigue hablando y no calles porque yo estoy contigo.  ¡Que maravilla!  ¡Se me olvidaba que el Señor está de mi lado y Él es quien pelea las batallas!  Toda esa carga que tenías sobre ti es liberada al escuchar estas palabras.  Sigue adelante te dice Dios.  No tengas miedo.  ¡Qué increíble es escuchar estas palabras!  No es un consuelo absurdo ni optimista.  Es el Creador Todopoderoso que nos recuerda que Él está al mando y que tiene un cuidado especial por nosotros pues nos ama.  Ahora, es importante notar que también dice: aunque te insulten, sigue adelante.  Tal vez sufriremos alguno que otro “raspón” en nuestro día, pero no debe frenarnos.  Debemos seguir adelante confiados en el Señor y dejando que Él haga.  Lo que parecía que no tendría mucho futuro, Cristo se encargó de acomodarlo de tal forma que Pablo se quedó ahí un año y medio.  ¿Puedes ver la diferencia de nuestra perspectiva contra la del Señor?  Seguro Pablo se sintió desanimado.  ¡Es normal!  Acude a Dios en oración para decirle cómo te sientes pero no dejes de seguir adelante pues Él está contigo.
Oración
Señor: Alabado seas. Gracias por renovar mi corazón y darme esperanza nuevamente.  Gracias por traer consuelo y paz cuando la necesito.  Yo te pido que no quite mi mirada de tu reino y pueda vivir en servicio a Ti.  Guíame en tu voluntad y no permitas que lo que sucede a mi alrededor me desanime o frene sino que pueda vivir confiado en tus planes.  Te lo pido en el nombre de Cristo.  Amén 

viernes, 10 de abril de 2015

Gálatas 5:7-10

Gálatas 5:7-10


Ustedes estaban corriendo bien.  ¿Quién los estorbó para que dejaran de obedecer a la verdad?  Tal instigación no puede venir de Dios, que es quien los ha llamado.  Un poco de levadura fermenta toda la masa.  Yo por mi parte confío en el Señor que ustedes no pensarán de otra manera.



En ese entonces, los hermanos estaban siendo confundidos con respecto a la circuncisión.  Por un lado, aprendían el evangelio y aceptaban la salvación por la fe en Cristo Jesús.  Por el otro, habían personas reclamándoles que no podrían ser santificados si no eran circuncidados.  Pablo se entera de esta situación y por ello escribe estas palabras: esa instigación no proviene de Dios; espero puedan entenderlo y no dejarse intimidar ni cambiar de parecer con respecto a Cristo y su salvación.
¿Cómo podemos relacionar estas palabras con lo que nosotros atravesamos en nuestras vidas?  ¿De qué manera atravesamos circunstancias similares en las que debemos estar alerta y no caer en la misma confusión?  Primeramente, debemos entender que Pablo se dirigía a personas que ya habían aceptado a Cristo por fe.  Ya tenían comunión con el Padre y estaban familiarizados con el evangelio.  Segundo, estar en comunión con Dios y conocer de Cristo, no significa que nuestros problemas ni pruebas se han acabado.  Tercero, si tienes una relación con Dios, debes entender que hay personas que estarán en contra de lo que estás haciendo y buscarán la forma de frenar tu entrega y crecimiento espiritual.  Esto es lo que estaban viviendo los hermanos en Galacia.  Ellos comenzaron a vivir por la fe en Jesús, pero los ataques a su nueva forma de vida no tardaron en llegar.  ¡No pueden tener comunión con el Señor si no se han circuncidado!  Y hoy en día escuchamos ¡No puedes tener comunión con Dios después de todo lo que has hecho!  ¡Dios no te va a perdonar todo tu pasado!  ¡A Dios no le importas!  ¡Alguien como tú nunca podrá cambiar!  ¡No vales nada como para tratar de ser ahora una buena persona!  Y poco a poco, los dardos que recibimos se vuelven como explosiones que nos dejan sin esperanza y apagan nuestra luz.  Dejamos que nos confundan y finalmente regresamos a donde estábamos pensando que ahí pertenecemos.  Los ataques a los gálatas buscaban que rechazaran la fe que los había salvado y siguieran la ley (la circuncisión).  Hoy, debes estar alerta y entender de dónde vienen esos ataques.  Es un hecho que los tendrás.  Lo que será diferente es la manera en que cada uno de nosotros los vivirá.  Sea como sea, pon atención.  Mantente atento.  No desvíes la mirada del Señor.
Recuerda que todos somos pecadores y venimos a Dios con toda nuestra imperfección para ser sanados.  Nadie llega siendo perfecto.  Nadie es sanado para después poder llegar con Cristo y tener comunión con Él.  Estés en donde estés.  Sin importar lo que haya en tu pasado.  Ven a Cristo y reconcíliate con Él.  Mantén una relación estrecha estudiando su palabra y no dejando que las personas te desanimen.  Cristo te ama.  Te ama tanto que su Hijo lo envió para que pagara por tus pecados sin que lo mereciéramos.  Sea lo que sea que el día de hoy o mañana atravieses que te haga dudar de tu fe en Jesús, recuerda este pasaje.  Recuerda que es normal recibir ataques y te quieran hacer desistir de tu fe.  Mantente firme en oración y no dejes de escuchar la palabra de Dios.

Oración
Señor: no puedo mas que agradecerte lo que haces por mí.  Gracias por amarme, perdonarme y llenar el vacío que había en mí.  Ayúdame a seguir tu camino y fortalecer mi fe para no desistir ni dejarme confundir.  Gracias mi Señor por tu cuidado y por darle sentido a mi vida.  En Cristo Jesús.  Amén

jueves, 9 de abril de 2015

1a Pedro 1:1-2

1a Pedro 1:1-2


Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos, extranjeros dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, según la previsión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre: que abunden en ustedes la gracia y la paz.



¿A quién se dirige esta carta?  A los elegidos, según la previsión de Dios el Padre.  ¿Por qué resulta importante saber que han sido elegidos por el Padre?  Porque nosotros, a lo largo de nuestra vida, nos encontraremos con situaciones sumamente similares a las que hace referencia este pasaje.  Eran personas exiliadas.  Se encontraban como extranjeros en otra tierra.  Probablemente no la estaban pasando bien y su situación no era muy cómoda.  Muchas veces, los extranjeros no cuentan con los mismos beneficios que los locales.  Son señalados y discriminados.  Pero ellos tenían algo mucho más valioso a su favor: eran elegidos por Dios Padre.  ¡Maravilloso!  Mientras nosotros nos preocupamos por lo que pasa en esta tierra, Dios se encarga de recordarnos que somos turistas y que nos encontramos de paso.  Nuestra verdadera residencia está en el cielo.  Nuestra verdadera identidad es ser linaje de Dios.  ¿Lo puedes entender?  ¡Cuántas cosas nos agobian el día de hoy!  ¡Cuántos problemas!  ¡Cuántas preocupaciones!  Dinero.  Enfermedades.  Celos.  Orgullo.  Contiendas.  En fin, hay una infinidad de cosas que cada uno de nosotros atraviesa día con día.  Pero está en nosotros hacer una pausa y recordar quienes somos: extranjeros escogidos por Dios Padre.  No te desesperes.  No dejes que lo que sucede en este mundo te robe la paz y todo tu esfuerzo.  Nosotros debemos estar enfocados en dar testimonio de Cristo y ser luz para el mundo.  ¡Esa es nuestra misión!  Ninguna otra cosa debe de preocuparte más que el estar trabajando para la obra del Señor.  Leíste bien.  No hay nada más importante que debas dedicar toda tu atención que en servir a Cristo.  Tal vez hoy te encuentras “disperso y exiliado” y no sabes qué hacer.  Pedro nos dice: que abunden la gracia y la paz de Jesucristo en tu vida.  Respira.  Toma un momento y reflexiona en lo que acabas de leer.  Que la gracia y la paz abunden en tu vida.  ¿Cómo puede haber paz en medio de tanta tormenta?  Simple.  Cuando reconocemos que somos extranjeros y confiamos plenamente en que el Señor hará conforme a su voluntad y, por consecuencia, lo que será mejor para nosotros.  Allá afuera nos enseñan que la paz llega cuando estás sentado viendo el mar con una cerveza en la mano.  Nos enseñan que la paz llega cuando tu cuenta de banco tiene varios ceros.  Nos enseñan que la paz es tener una casa.  ¿Sabes?  ¡La publicidad puede decirte tantas mentiras con tal de convencerte de comprar algún producto!  Los hermanos a los que Pedro escribe la carta se encontraban en una situación difícil.  Por esta razón les recuerda que eran escogidos de Dios Padre y que, sin importar dónde y cómo se encontraran, la gracia y la paz podrían abundar en sus vidas.  ¿No quieres eso hoy para ti?

Oración
Padre: quiero que tu gracia y paz abunden en mi.  He confiado y buscado en muchas otras cosas para darme cuenta que no hay nada más allá que en Ti.  Te pido perdones mis pecados.  Te pido pueda entender y recordar siempre lo que significa ser tu hijo y escogido por Ti.  Gracias Señor en el nombre de Cristo Jesús.  Amén 

miércoles, 8 de abril de 2015

Salmos 7:1-2

Salmos 7:1-2

¡Sálvame, Señor mi Dios, porque en ti busco refugio!  ¡Líbrame de todos mis perseguidores!  De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre.



¿Cuándo fue la última vez que doblaste tus rodillas y comenzaste a orar entendiendo que Dios es tu única esperanza?  Tal vez hoy tengas que caer de rodillas y reconocer esta realidad.  No esperes a que tu mundo se ponga de cabeza para darte cuenta de que Dios es quien realmente tiene el control.  A lo largo de los años, he podido ver cómo el Señor se encarga de colocarnos en el punto donde estamos frente a la espada y la pared.  Así como el pueblo judío se encontró cuando salieron de Egipto y el ejército los perseguía mientras tenían el mar de frente.  ¿Por qué somos tan necios?  ¿Por qué nos gusta pensar que podemos llevar dos vidas al mismo tiempo?  O somos seguidores de Cristo o lo somos del Diablo.  La biblia nos lo dice así de simple y claro en Juan 8:44.  David cometió varios errores.  De hecho, una persona con su historial en estos tiempos la veríamos totalmente despreciable y buscaríamos que permaneciera en prisión.  Homicida y adúltero lo definen como persona.  ¿David?  Sí.  También trató de llevar una doble vida.  Pensó que podía adorar a Dios por un lado y vivir su vida y sus deseos por otro.  La realidad es que no es posible y Jehová se encargó de mostrárselo.
Pero todo esto no es para señalarte ni hacerte sentir mal.  ¡Al contrario!  Es para abrir tus ojos y dejarte ver el gran amor que Dios tuvo con David y tiene hoy contigo.  Él quiere ser tu todo.  Él quiere que dejes de buscar en otros lados.  ¡Eso es lo que David entendió!  Jehová es mi refugio.  Solamente Él puede protegerme y darme esperanza.  De otra manera, mis enemigos se encargarían de acabar conmigo.
El mundo nos abruma y muchas veces nos aplasta tanto el día a día que no sabemos cómo podremos avanzar un día más.  Sin embargo, Cristo venció al mundo.  Él está sentado a la derecha del Padre e intercede por ti y por mí.  ¿Por qué seguir buscando refugio en tantas cosas menos en Jehová?  ¿Por qué esperar a no poder más para realmente acudir a Él?  ¿Somos tan soberbios?  Los errores de David fueron muy grandes y así también nosotros podemos cometer muchos otros.  Hoy te animo a meditar en tus acciones, tus deseos y tus pensamientos.  ¿Jehová es tu refugio?  ¿Dios es tu todo?  ¿Estás poniendo tu esperanza en Él?

Oración

Señor: gracias.  No merezco todo lo que haces por mí y por eso doblo mis rodillas y te agradezco tanto amor.  Te pido perdones mis pecados y no permitas que siga como antes.  Hoy entiendo que solamente Tú eres refugio perfecto y traes esperanza a mi vida.  Gracias.  Guía mis pensamientos y mis deseos para que sean agradables a Ti.  Toma mi vida mi Señor.  En Cristo Jesús.  Amén

martes, 7 de abril de 2015

Salmos 6:8-10

Salmos 6:8-10

¡Apártense de mí, todos los malhechores, que el Señor ha escuchado mi llanto!  El Señor ha escuchado mis ruegos; el Señor ha tomado en cuenta mi oración.  Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos; ¡su repentina vergüenza los hará retroceder!



Los versículos anteriores nos describían una escena de desesperación, cansancio, tristeza y abatimiento.  Sin embargo, entramos al versículo 8 y todo cambia.  ¡El Señor ha escuchado su llanto y ha tomado en cuenta la oración de David!  ¿Cuánto tiempo pasó entre un versículo y otro?  No lo sé.  Lo importante no es conocer el tiempo.  De hecho, estoy convencido que si supiéramos con exactitud, la gente creería que en nuestras pruebas el tiempo debería ser el mismo.  Pero Dios, en su sabiduría, nos dejó sin conocer ese detalle porque no es importante.  Lo relevante es entender que, tarde o temprano, las cosas cambian y Dios muestra sus planes.  El mundo le llama: ver la luz al final del túnel.  Jehová revelando su estrategia es realmente esa luz que la gente hace referencia.  Así como dice el refrán: no hay mal que dure cien años, debemos entender que nuestra situación no puede ser eterna.  Y ¿qué hay del caso de aquellos que pierden a un ser querido?  ¿Ese caso debiera ser eterno pues no regresarán cierto?  No.  De igual forma, uno debe tener su periodo de tristeza, llanto, confusión y eventualmente, dejar que Dios muestre qué camino quiere que tomemos.  No podemos quedarnos sin hacer nada y tampoco podemos dejar que el dolor nos inunde y no nos deje movernos.  ¿Acaso no tenemos un Dios que nos derrama su amor y consuelo?  Entonces no debemos dejar que la situación ni los sentimientos se apoderen de nosotros.  Pide a Dios que su Espíritu consolador llene tu vacío y su amor te llene de paz.
Regresando al punto original, qué maravilla entender que, aunque hayan pasado, días o años, llegará un momento en que las cosas cambien.  Ahora, es muy importante pensar en cómo vamos a llegar a ese momento.  ¿Espiritualmente más maduros?  ¿Más alejados?  ¿Igual?  ¡Esto es importantísimo!  Hoy es cuando estás definiendo cómo llegarás a ese punto.  Tal vez tu situación ha sido sumamente difícil y piensas que la tormenta no dejará que salga el sol.  Tal vez has ido mil y una vez a los pies de Jehová pidiendo ayuda.  Hoy debes saber que Dios escucha tu oración y está trabajando aunque no lo veas ni lo entiendas.  Llegará un día.  Un instante.  Y todo cambiará.  Tal vez seas tú el que cambió al tener mejor entendimiento y mayor dependencia al Señor o se abrieron caminos donde no había nada.  Cualquiera que sea la resolución, espero que hoy busques trabajar para que tu crecimiento espiritual sea continuo y puedas permanecer en Cristo sin importar lo que estés atravesando.

Oración

Padre: No puedo dejar de agradecerte por tu palabra y la alegría que traes a mi corazón.  Te pido perdones mis pecados y sobre todo mis cuestionamientos y reclamos.  Hoy vengo a Ti a pedirte por mi crecimiento espiritual y que no permitas que me aparte de Ti.  Guía mis pasos y lléname de tu amor y consuelo.  No dejes que las circunstancias me aplasten sino trae tu luz a mi vida para que pueda caminar en la dirección correcta.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

lunes, 6 de abril de 2015

Salmos 6:6-7

Salmos 6:6-7

Cansado estoy de sollozar; toda la noche inundo de lágrimas mi cama, ¡mi lecho empapo con mi llanto!  Desfallecen mis ojos por causa del dolor; desfallecen por culpa de mis enemigos.



El día de hoy tuve una plática sumamente gratificante e interesante.  ¿Qué se hace cuando uno está cansado?  ¿Qué se hace cuando uno no sabe qué camino tomar?  ¿Qué se hace cuando parece que está lloviendo sobre mojado?  Leyendo el pasaje de hoy, podemos ver que David se encontraba cansado o mejor dicho, exhausto.  No paraba de llorar.  No paraba de sufrir.  No había a dónde ir por refugio.  ¿Te has sentido así?  ¿Conoces a alguien que esté así?  No son momentos fáciles.  Por eso me encanta que la biblia nos plantea un panorama completo y real de lo que atravesaremos en nuestra vida.  No oculta nada.  No minimiza las dificultades.  Al contrario.  Pone a uno de los principales ejemplos, David, como expositor de lo que es atravesar por pruebas, angustia, desesperación, enfermedad y llanto.  Todos, tarde o temprano, pasaremos por cada una de estas situaciones.  No porque Dios sea malo.  Tampoco por que hayas hecho algo malo.  Simplemente porque es necesario crecer espiritualmente.  ¡Ese es el sentido de las pruebas!  Santiago nos lo revela al decirnos que debemos gozarnos en ellas pues producen paciencia, sabiduría y fe.  Jesús nos dice en Mateo 11 que entreguemos a Él nuestras cargas y nosotros llevemos la suya.  La nuestra no nos deja caminar y nos aplasta mientras que la de Él es ligera.  En el sermón del monte nos dice: bienaventurados los que lloran porque ellos recibirán consolación.  ¿Pero qué pasa cuando hemos ido no una ni dos sino cientos de veces a los pies de Jehová y parece que nada cambia?  ¿Qué pasa cuando estamos como David en este salmo donde nada parece ayudar?  La respuesta está en el mismo pasaje: no separarnos de Dios y esperar en Él orando constantemente.  Sí.  Yo sé que te gustaría una respuesta.  Yo sé que te gustaría que se abrieran las puertas y tus incertidumbres y disyuntivas se aclararan.  Sin embargo, la respuesta correcta es ir mil y un veces con las rodillas dobladas ante el Señor y esperar.  No importa si has orado cientos de veces.  Hazlo miles.  Simplemente no pares de hacerlo.  No pienses que no está pasando nada pues para empezar, tú estás aprendiendo a depender más y más de Él.  No quieras encontrar respuestas donde no hay nada.  Dios dice que el que permanece en Él puede dar fruto pues Él es río de agua viva.  Él es la fuente.  Él es la única fuente.  Acude a Él.  Permanece en Él.  Dobla tu rodilla ante Él y no te muevas de ahí.  Tu carne querrá decirte que tienes que moverte.  Te dirá que tienes que hacer algo y que no debes quedarte parado.  No hagas caso.  Pide a Dios que te llene de su paz y de su consuelo y permite que sea Él quien quite la neblina y te permita ver, en Su momento, las cosas claras.

Oración

Señor: es difícil no entender lo que pasa sin embargo hoy entiendo que no soy nadie para reclamarte mi falta de comprensión.  Tú eres Dios y sabes mejor que yo cómo deben ser las cosas.  Te pido que me llenes de tu paz y pueda restablecer mi comunión contigo.  No permitas que me aparte de Ti.  No permitas que dude de Ti.  Gracias por amarme y estar al pendiente de mí.  Heme aquí Señor humillado ante Ti dispuesto a esperar a que Tú me guíes.  En Cristo Jesús.  Amén