sábado, 31 de enero de 2015

Hebreos 11:35-37

Hebreos 11:35-37

Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos.  Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad.  Otros sufrieron a prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles.  Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada.  Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados.



La vida no es fácil.  Ya lo sabías antes que lo leyeras.  Tristemente hay personas que se aprovechan de aquellos que están pasando situaciones difíciles y utilizan el nombre de Jesús para engañarlas y tomar ventaja.  Sí.  La biblia está llena de promesas.  Sí.  Dios te ama y quiere bendecirte.  Sí.  Dios nos da paz como en ningún lugar la podemos encontrar.  Sin embargo, conforme uno estudia y aprende de la biblia, la palabra misma de Dios, se encuentra con un común denominador: el sufrimiento físico es parte de nuestra vida y por lo tanto parte también de nuestro crecimiento espiritual.  Me explico mejor.  A diferencia de lo que algunos predican sobre la abundancia y el bienestar en todo momento a través de Cristo, la biblia nos enseña que el atravesar problemas o situaciones difíciles es parte de nuestro crecimiento espiritual y debemos verlo como algo normal.  Perder un empleo.  Perder a un ser querido.  Tener problemas económicos.  Estar solo.  Estar deprimido.  Sufrir algún problema de salud.  Ser engañado.  Como siempre he dicho, hay miles de ejemplos y solamente tú conoces el tuyo.  Te pido que vuelvas a leer el pasaje poniendo atención a lo que los creyentes atravesaron y recordando que estamos estudiando la fe.  ¿Puedes ver lo equivocado que es pensar que Dios solamente quiere bienestar físico?  ¡Eso no predicó Cristo!  Todo lo contrario.  Él nos dijo que en este mundo tendríamos aflicción.  Él nos dijo que cada día tiene su propio mal.  Él nos dijo que seríamos perseguidos.  El problema llega cuando pensamos que no está bien predicar con estos temas.  Nos enfocamos en el amor y la gracia desechando una parte vital en nuestro camino con Él: las pruebas.  Absolutamente todo lo que vivimos nos ayuda a formar nuestro carácter espiritual.  En cada decisión estamos optando por lo carnal o por el espíritu.  No es exageración.  Es un hecho.  Si estás en abundancia o en escases, da gracias a Dios.  Él vino a reconciliarnos con Dios Padre y liberarnos de la esclavitud al pecado.  Vino a darnos vida eterna y esperanza.  Vino a enseñarnos que esta vida es temporal y que lo material no es importante sino lo espiritual.  Los apóstoles lo entendieron al igual que los discípulos que aparecen como ejemplo en este pasaje y no conocemos sus nombres.  ¿Lo puedes entender tú?  ¿Puedes desprenderte de lo físico y material para abrazar lo espiritual?  No importa si tu situación es muy complicada.  No puedes excusarte diciendo que no entendemos lo que estás viviendo.  ¡Tienes razón!  No lo entendemos.  Sin embargo, no tenemos que comprenderte para decirte lo que Dios quiere de ti.  Dejemos atrás nuestro cuerpo carnal y aprendamos a caminar día a día a través del Espíritu.  Solamente así podremos realmente tener una buena comunión con el Señor.

Oración

Padre: perdóname.  He pecado contra ti.  Busco lo material y lo carnal y te hago a un lado sin dejarte parte en mi vida.  Pensaba que creía en Ti pero me doy cuenta que no puedo creer y hacer las cosas a mi manera sino que deben ser a tu manera.  Tú conoces mi corazón y mi situación.  Tú sabes qué me cuesta trabajo hacer.  Te pido me des fuerza para no volver atrás y caminar siempre siguiendo tus pasos.  Transfórmame.  Renuévame.  Quiero aprender a vivir en el espíritu y morir a la carne.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.  Amén.

viernes, 30 de enero de 2015

Hechos 15:24-29

Hechos 15:24-29


Nos hemos enterado de que algunos de los nuestros, sin nuestra autorización, los han inquietado a ustedes, alarmándoles con lo que les han dicho.  Así que de común acuerdo hemos decidido escoger a algunos hombres y enviarlos a ustedes con nuestros queridos hermanos Pablo y Bernabé, quienes han arriesgado su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.  Por tanto, les enviamos a Judas y a Silas para que les confirmen personalmente lo que les escribimos.  Nos pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponerles a ustedes ninguna carga aparte de los siguientes requisitos: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de la carne de animales estrangulados y de la inmoralidad sexual.  Bien harán ustedes si evitan estas cosas.  Con nuestros mejores deseos.



Esta es la carta que escribieron y enviaron con Pablo y Bernabé.  Resulta interesante leer con detenimiento y tratar de encontrar el tono con el que fue escrita.  Es decir, ¿los estaban regañando, animando o reclamando?  Personalmente, después de leer varias veces estos versículos, solamente puedo notar un tono calmado, con mucho amor y paciencia para con los destinatarios.  No me cuesta trabajo aceptar que tengo muy poca paciencia.  Lo que sí me cuesta trabajo, y mucho, es poder calmarme y frenarme para reaccionar distinto.  La biblia nos dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.  Que seamos prontos para oír y tardos para la ira.  Que tengamos cuidado con nuestra lengua pues aunque pequeña puede destruir en gran manera.
Sabemos que la biblia está llena de ejemplos sobre lo que debemos y no debemos hacer y hoy es un excelente ejemplo sobre cómo comportarnos con nuestros hermanos y cómo exhortarlos a continuar correctamente en el camino de Dios.
Debemos tener mucho cuidado al dirigirnos a los demás y en especial con nuestros hermanos en la fe.  Si el Señor nos mandó a estar en paz con los demás, busquemos tener este sentimiento presente en todo momento.  Si es necesario corregir como en el caso que leímos en los versículos de hoy, utilicemos palabras de amor y no de castigo, de paz y no de contienda, de gracia y no de juicio recordando en todo momento que servimos al Señor y no a nosotros mismos.  Pablo en su carta a Timoteo nos dice que reprendamos al anciano exhortándole como a un padre y a los más jóvenes como nuestros hermanos.  Recuerda lo que la carta a los gálatas nos dice sobre el fruto del espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
Todos estos atributos tenía Jesús y vivió dando testimonio de ello.  Si decimos que somos sus seguidores, es nuestra responsabilidad imitarlo en todo y no solo en aquello que consideramos importante.  Recuerda que Dios no ve el exterior sino tu corazón.  A Él no lo engañas cuando no obedeces.  Te engañas a ti mismo.

Oración
Padre: perdona mis pecados y mi falta de amor y paciencia para con mi prójimo.  Gracias por enseñarme que debo cambiar y que mi personalidad necesita ser moldeada conforme a la de Jesús.  Transforma mi vida y permite que lleve fruto.  Te pido que me llenes de tu amor y que pueda compartir tus bendiciones con mi prójimo sin hacer excepción de persona alguna.  En Cristo Jesús.  Amén 

miércoles, 28 de enero de 2015

Hechos 20:36-38

Hechos 20:36-38


Después de decir esto, Pablo se puso de rodillas con todos ellos y oró.  Todos lloraban inconsolablemente mientras lo abrazaban y lo besaban.  Lo que más los entristecía era su declaración de que ellos no volverían a verlo.  Luego lo acompañaron hasta el barco.


¿Cómo saber si estamos realizando un buen trabajo en cualquier actividad que realizamos?  Es muy sencillo.  ¿Si dejaras de hacerlo la gente reaccionaría como lo hicieron con Pablo?  No estoy diciendo que se echen a llorar y te besen, nuestra cultura hoy en día es distinta.  A lo que me refiero es que la gente te diga que serás extrañado y que lo que sea que hacías será difícil de encontrar un reemplazo.  Esta es una buena señal de que estabas haciendo bien las cosas.  Pablo sería extrañado en gran manera.  Los hermanos lo abrazaron, oraron con él e incluso llorando le besaban en señal de dolor y tristeza.  ¿Qué pasará el día que no estés?  Puede sonar un poco frío lo que estoy diciendo pero necesitamos darle dirección y visión a lo que hacemos hoy.  Si dejamos que pase un día, una semana y luego los años, al final nos daremos cuenta de cuánto tiempo hemos dejado ir sin ponernos al servicio de nuestro Señor.  Estamos en el año 2012.  Tiene probablemente dos años que tengo la idea de hacer de esto que escribo un libro para que pueda llegar a aquellos que no tienen computadora e incluso para que puedan regalarlo y prestarlo.  ¿En dónde está ese libro?  En mi mente.  ¿Alguien extrañaría el que no escriba más libros?  Por supuesto que no ¡porque nunca hice uno!  Me pongo de ejemplo para que seas honesto contigo mismo y también traigas a la luz aquello que has postergado por días y años.  Es momento de poner metas y fechas.  No podemos alcanzar un testimonio y servicio como el que nos encomienda Jesús y que ejecutó Pablo a la perfección si seguimos dejando pasar los días.  Por eso puse en cuestión el hecho de qué pasaría si faltáramos mañana.  ¿Resultaría difícil que encontraran nuestro reemplazo?  A donde quiero llegar es a lo siguiente: seas hijo, padre, cónyuge, amigo, hermano, pariente, jefe, subordinado o cualquiera que sea tu situación, ¿La estás haciendo lo mejor que puedes?  ¿Le estás pidiendo a Dios que te muestre cómo aprovechar todo lo que te dio para ponerlo a su servicio?  ¿Buscas ser el esposo o el padre que Dios quiere que seas?  ¿Eres el siervo que Dios quiere que seas?  Esto es lo que está en la mesa.  Nuestro día a día.  Nuestra reputación a los ojos del Señor.  No a la luz de los hombres o con nuestras categorías.  A la luz y estándares del Creador.  Hoy quiero animarte a que, estés en donde estés, busques servir a Dios en todo lo que hagas.  Que busques ser el mejor siervo y que el día que faltes la gente tenga dificultad para encontrar un reemplazo como tú.  No con el fin de sentirnos más que los demás.  Eso es lo de menor importancia.  La meta es poder ser perfeccionados en Cristo para lograr los objetivos que Él tiene para nosotros.  ¿Lo puedes entender?  Eso hizo Jesús.  Eso hizo Pablo.  Eso es lo que hicieron los grandes testimonios que tenemos en la Biblia.  Ahora, ¿Qué haces tú?  ¿Dejar pasar el tiempo o poner en acción lo que sabes que debes hacer?
Debes saber que resulta más sencillo posponer cualquier cambio y actividad que llevarla a cabo.  La diferencia es que una vez que te has decidido a subir un escalón más en tu compromiso con Dios, no querrás volver ni un instante atrás.  ¡Ánimo!  Es tiempo de cambiar y de ponernos al servicio de nuestro Señor.  No dejes que pasen más días y comienza hoy mismo.
Oración
Padre Nuestro: te pido perdón por mis pecados.  Te pido pueda reconciliarme contigo y pueda ser santificado a través de la sangre de Jesús.  Hoy quiero pedirte que hagas el mejor siervo de mí.  Llévame a ser lo mejor que pueda ser.  Ayúdame a poner mi vida entera a tu servicio con mi entrega al cien por ciento.  Señor, heme aquí.  Dime dónde y cómo quieres utilizarme.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén

martes, 27 de enero de 2015

1 Pedro 2:13-15

1 Pedro 2:13-15


Sométanse por causa del Señor a toda autoridad humana, ya sea al rey como suprema autoridad, o a los gobernadores que él envía para castigar a los que hacen el mal y reconocer a los que hacen el bien.  Porque ésta es la voluntad de Dios: que, practicando el bien, hagan callar la ignorancia de los insensatos.



Al principio pensaba que resulta más difícil para aquellos que nacimos en países donde la ley no se cumple y hay corrupción, el obedecer estos mandamientos.  Hoy me doy cuenta que pasa lo mismo en países desarrollados.  El someterse a la autoridad no nos resulta natural.  O mejor dicho, resulta fácil hasta que hay algo en lo que no estoy de acuerdo.  Como sociedad, hemos creado instituciones para poder llegar a un orden y vivir mejor.  Teóricamente, estas instituciones ven por el bien común.  La verdad es que resulta imposible no afectar a alguien cuando se busca el bien de muchos.  En Estados Unidos hay dos grupos políticos.  Esto quiere decir que cuando un presidente es electo, prácticamente la mitad del país no está contento con la elección.  En México, por ejemplo, son tres los principales partidos.  Aquí es todavía peor.  Con un presidente electo, ahora casi el 66% de los votantes está en desacuerdo.  Obviamente suponiendo que el voto está dividido perfectamente.  Mi punto: es fácil estar en desacuerdo con nuestras autoridades sin importar en donde vivamos.  Un superior en el trabajo es autoridad humana.  Un policía es autoridad humana.  ¿Y si soy mejor que mi jefe?  ¿Y si tengo mejor preparación y criterio que un policía?  ¿Y si son corruptos?  Preguntas válidas.  La respuesta es sencilla: someterse a toda autoridad humana.  La obediencia a las autoridades no está ligada a su ejemplo y entereza.  Leíste bien.  Debemos obedecer a nuestras autoridades porque es lo que Dios pide que hagamos.  Porque a través de este ejemplo, nadie tendrá nada que decir en contra de nosotros.  Podemos buscar mejores representantes y autoridades a través de nuestro voto, pero esto no nos da el derecho a no obedecerles.  De hecho, si consideramos la persecución que estaba sufriendo la iglesia en ese tiempo, resulta increíble que Pedro motive a obedecer a ese tipo de autoridades.  No importa que haya abuso de poder.  No importa que no estemos de acuerdo en lo que hacen ni en cómo se comportan.  Dios nos pide que obedezcamos.  ¿Qué hizo Jesús en su tiempo?  Lo mismo.  Obedecer a sus autoridades.  ¿Significa que debemos dejarnos?  ¿Significa que no tenemos voz?  ¿Significa que pueden aplastarnos?  No.  Significa que confiamos en Aquél que ha vencido al mundo.  Si solamente ves lo que tienes frente a ti, puede resultar difícil entenderlo.  Pero si puedes darle la perspectiva correcta, con la promesa de Dios, entenderás que Él es el que se encarga de cuidarnos y de bendecirnos.  Entonces, el obedecer a nuestras autoridades resulta un paso más en nuestro testimonio mientras estamos aquí.  Podemos dejar la carga de “cuidarnos” de que se aprovechen de nosotros y entregarla al Señor pues Él es quien ahora nos cuida.  Él pone y quita a las autoridades.  Ninguna se le escapa.  Así que, confiemos en Él.  Descansemos en Él.  Permanezcamos en Él.  Así podremos obedecer a nuestras autoridades con mayor facilidad y sin cuestionar.  Sabiendo que el Dios Todopoderoso está de nuestro lado y pide obediencia.

Oración
Señor: perdóname pues he puesto en juicio el obedecer a mis autoridades.  Hoy entiendo que me pides que las obedezca sin importar su testimonio o entereza.  Te pido que pueda ver más allá y entender que esto es lo que te agrada y lo que debo hacer.  Te pido que me des valor y fortaleza para corregir mi manera de pensar y actuar y que, de ahora en adelante actúe sometiéndome a las autoridades.  Te entrego mi orgullo.  Te entrego mi vida para que Tú la guardes y la dirijas conforme a Tu voluntad.  En el nombre de Jesús.  Amén

lunes, 26 de enero de 2015

2 Pedro 3:17-18

2 Pedro 3:17-18


Así que ustedes, queridos hermanos, puesto que ya saben esto de antemano, manténganse alerta, no sea que, arrastrados por el error de esos libertinos, pierdan la estabilidad y caigan. Más  bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  ¡A Él sea la gloria ahora y para siempre!  Amén.



Hay momentos en la vida en los que simplemente no sabes qué hacer.  ¿Te ha pasado?  Como que no hay claridad.  Las decisiones se vuelven complicadas.  O simplemente no entiendes lo que está pasando.  Las respuestas de aquellos a quienes pedimos ayuda o consejo son bien intencionadas pero muchas veces nos dejan igual.  Queremos algo más.  Queremos que se solucione nuestra situación.  Queremos que se quite la incertidumbre.  Queremos que nuestro presente sea distinto.  ¿Sabes?  No eres el único que se siente así.  Todos pasamos por esa misma situación.  Todos tenemos momentos en los que no sabemos cómo dar el siguiente paso.  Los mismos discípulos se vieron envueltos en escenarios así en repetidas ocasiones.  Lo importante en esto no es el conseguir una respuesta que resuelva toda nuestra incertidumbre.  ¡No!  Lo importante es aprender a crecer y fortalecerse en Dios cuando las cosas están así.  No se trata de ver la luz al final del túnel.  No se trata de encontrar la solución a todos tus problemas.  No se trata de comprender el por qué de todo lo que te sucede.  El punto es vivir en constante crecimiento y comunión con Dios Padre.  Pedro nos dice:más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador.  ¿Por qué no dice, pidan a Dios que les resuelva su problema?  O que pidamos a Dios para que nunca haya alguien que nos arrastre hacia el pecado.  Recuerda que venimos aprendiendo de toda esa gente que está apartada del Señor y quiere jalarnos hacia sus andanzas.  La recomendación de Pedro es muy precisa: ya tienen conocimiento de lo que atravesarán.  Manténganse alerta.  Sobre todo, crezcan en la gracia y el conocimiento de Dios.  No es un simple consejo bien intencionado.  ¡Es un estilo de vida!  ¡Es una decisión continua!  ¡Grábalo en tu mente y en tu corazón!  Vienen pruebas e inmediatamente recuerdas estas palabras: debo crecer en la gracia y el conocimiento de Dios.  ¡Increíble!  No te vas a preocupar por lo que está pasando sino por mantenerte firme en el Señor.  Ahora, sé que no es tan fácil.  Estamos totalmente acostumbrados a reaccionar de forma opuesta.  Pero ahora tienes conocimiento.  Cuando aprendemos algo, no podemos seguir como antes.  Ahora sabes lo que Dios quiere de ti.  Por esta razón escribí que es un estilo de vida y una decisión que se realiza constantemente.  Nunca se acabarán las pruebas.  No porque Dios sea malo sino porque quiere transformarnos para que seamos más como Jesús y menos como nosotros.  ¿No te parece increíble?  Pedro nos dice que vendrán personas que querrán apartarnos del Señor.  Vendrán situaciones que nos hagan dudar de su presencia y existencia.  Dudaremos de su amor.  Dudaremos de sus promesas.  Hoy, tienes conocimiento previo.  Cuando te encuentres en ese momento.  Solo.  Confundido.  Triste o deprimido.  Recuerda: debo crecer en la gracia y conocimiento de Dios y Él se encargará de todo lo demás.  ¡Esa es nuestra meta!

Oración
Señor: no dejo de sorprenderme cuando estudio tu palabra.  Es maravilloso el amor que tienes por mí.  Gracias.  Gracias por advertirme de lo que habrá de venir y mostrarme que debo enfocarme siempre en tu gracia y conocer más de Ti.  No permitas que me distraiga ni que me confundan apartándome de Ti mi Dios.  Perdona mis pecados y guía mi vida.  Te pido que pueda entender estas palabras y aplicarlas a mi vida.  En el nombre de Jesucristo.  Amén.

domingo, 25 de enero de 2015

Hebreos 7:8-10

Hebreos 7:8-10

En el caso de los levitas, los diezmos los reciben hombres mortales; en el otro caso, los recibe Melquisedec, de quien se da testimonio de que vive.  Hasta podría decirse que Leví, quien ahora recibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham, ya que Leví estaba presente en su antepasado Abraham cuando Melquisedec le salió al encuentro.



Voy a utilizar otra versión que ayuda a entender mejor el pasaje.  Aquí, en esta vida, los que cobran la décima parte son hombres mortales; pero la Escritura habla de Melquisedec como de uno que todavía vive.  Y se puede decir que los sacerdotes que descienden de Leví y que ahora cobran la décima parte, pagaron también la décima parte a Melquisedec al pagársela a él Abraham; porque, en cierto sentido, cuando Melquisedec salió al encuentro de Abraham, este llevaba ya en su cuerpo a sus descendientes que aún no habían nacido.
¿Qué es lo que está pasando en el pasaje?  Que, al tratar de aclarar el orden de Melquisedec y, por consecuencia, la superioridad de Cristo, algunas personas podrían argumentar que Melquisedec fue en ese tiempo y luego se instituyó el sacerdocio levita.  Sin embargo, fácilmente se resuelve este conflicto al entender que Abraham representaba a todos siendo que provienen de él.  Entonces, si Abraham reconoce a Melquisedec como superior, los levitas deben entender y aceptar también esa superioridad.
Actualmente seguimos viendo situaciones sumamente similares.  Ya he escrito en repetidas ocasiones sobre el error que cometen las personas al querer limitar a Dios a su capacidad de entendimiento.  Limitan a Jesús.  Cuestionan sus milagros.  Intentan utilizar cambios en la cultura para argumentar que no es aplicable a nuestro tiempo.  En fin, un sin número de pretextos o excusas que frenan el verdadero entendimiento de Cristo y su posición superior a todos nosotros.  ¿Y realmente habrá existido el diluvio?  ¿Y el mar muerte se habrá partido en dos?  Preguntas que, según nosotros son imposibles de contestar y por ello pensamos que Dios o la figura de Cristo como divina, no tiene validez.  ¿Puedes entenderlo?  Lo que el pasaje nos está diciendo es que Jesucristo es nuestro sumo sacerdote.  Fue hombre y al mismo tiempo Dios.  Aunque no lo podamos entender, eso es lo que pasó.  Los judíos tenían problemas para entender que Jesús era superior a Abraham o a Leví y por ello se les explica el estatus que le corresponde al mesías.  Hoy seguimos viendo este problema.  Es nuestro deber como seguidores de Cristo explicar su palabra y educar a las personas.  La gente escucha algo y sin confirmar o corroborar lo cree.  Error.  La biblia aclara todas nuestras dudas y nos pide que vayamos y la compartamos en cada rincón.  ¡Hagámoslo!  La gente necesita a Jesús.  La gente no le conoce y es muy importante que hables y compartas.  Aclaremos a aquellos que están mal informados y traigamos la palabra a la luz de todos.  Cristo es nuestro sumo sacerdote y la gente tiene que saberlo.

Oración

Dios: hay muchas cosas que no puedo comprender pero hoy aprendí que no puedo limitarte a mi entendimiento.  Gracias por tu palabra.  Gracias por permitirme tener comunión contigo y por enseñarme que Jesús está por encima de todos y que a través de Él puedo ser perdonado de mis pecados.  Gracias en Cristo Jesús.  Amén

sábado, 24 de enero de 2015

Hebreos 13:13-14

Hebreos 13:13-14

Por lo tanto, salgamos a su encuentro fuera del campamento, llevando la deshonra que Él llevó, pues aquí no tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos la ciudad venidera.



Si pensamos por un momento en lo que Adolfo Hitler logró en Alemania nazi, debemos aceptar que fue sumamente sorprendente.  La gente realmente pensaba que segregando a unos de otros crearían una raza superior que podría dominar al mundo.  De una u otra manera, imperio tras imperio, la superioridad de uno sobre el otro siempre sale a relucir.  Nadie quiere ser el aplastado.  Nadie quiere ser humillado.  Pienso que esto pudo ser el motor que arrancó la emoción en Alemania para pensar que podrían estar por encima de todos los demás.  Ahora, honestamente, a quién no le gusta la idea de la superioridad.  ¡A nadie!  Aunque seas una persona que no le interesa, estoy seguro que rápidamente te acomodarías a los lujos o placeres que pudiera conllevar esa diferencia.  ¿Pero para qué digo todo esto y qué tiene que ver con el pasaje de hoy?  Muy simple.  Cristo, siendo Dios, no se aferró a ello sino que se hizo hombre y murió de la manera más humillante de su tiempo.  Nada especial.  Nada único.  Murió a lado de dos criminales comunes y corrientes.  El Rey de reyes y Señor de señores.  El Creador de todo lo que vemos y lo que no vemos.  Aquél que merece toda la gloria se humilló de tal forma que resulta incomprensible.  Nos dice su palabra que lo hizo por amor.  Un amor incondicional.  Un amor infinito.  Los versículos de hoy nos animan a salir a Su encuentro y llevar la deshonra que Él llevó, entendiendo que no pertenecemos a este mundo sino al reino de Dios.  ¿Ahora puedes entender mejor la introducción?  En este mundo nos promueven la exaltación.  La fama.  El ser servidos.  El ser reconocidos y admirados.  Mientras tanto, Cristo, el que realmente sabe lo que es mejor para nosotros, nos dice que busquemos servir, que nos humillemos y le exaltemos sólo a Él, que amemos a nuestro prójimo incluyendo a aquellos que nos hacen daño pues ¿qué mérito tiene amar a los que nos aman?  Cristo murió fuera del campamento para hacernos entender que no hay religión que nos pueda llevar a tener comunión con Dios.  No hay ritos que seguir.  No hay comportamientos ni obras que realizar.  Hay que dejar atrás todo y morir a nosotros mismos para que Él tome el trono de nuestra vida y seamos reconciliados con Dios Padre.  Murió fuera del campamento para que nadie fuera excluido.  Así, cada uno de nosotros podemos entender que Cristo nos enseña a servir y a amar a todos sin excepción.  Deja atrás “el campamento” y deshazte de todo lo que este mundo te ha hecho pensar que necesitas.  Busca por el contrario, vivir con la deshonra de Cristo.  Humillado pero exaltando siempre al Padre.  Sirviendo sin importar que Él era el digno de ser servido.  Amando sin importar que no le amaran.  Perdonando aunque le estuvieran matando.  ¡Eso es llevar su deshonra!  Aunque para algunos esto suena a locura, para aquellos que le amamos y confiamos en Él, sabemos que es la mejor manera de vivir.  Sabemos que Pablo estaba pensando en esto cuando nos confiesa que ahora entendía la diferencia entre lo que tiene valor y lo que es basura.  ¡Seguir a Cristo es lo mejor que puedes hacer en tu vida!  Aunque vaya totalmente en contra de lo que estás acostumbrado.  Aunque parezca sumamente radical.  Confía en Él.  Él te ama y quiere solamente lo mejor para ti.  Si esto no te convence, piensa en cuántos errores has cometido al tomar tus propias decisiones.   Piensa en la falta de paz que tienes ante la incertidumbre.  Piensa lo efímeros que somos y cómo no podemos controlar absolutamente nada.  Por el contrario, Dios reina sobre todo lo que vemos y lo que no.  Él ha vencido a la muerte y todo lo puede.  ¿No te parece que es mejor confiar en Él que en nosotros mismos?

Oración
Padre: gracias.  Definitivamente no merezco tu amor y sin embargo lo derramas sin restricción sobre mí.  No merezco tu misericordia y me perdonas sin reclamar más.  gracias por la vida de tu Hijo Jesús quién me permite tener comunión contigo.  Te pido perdón por mis pecados y por mi falta de entrega a Ti.  Hoy entiendo que debo dejar atrás este mundo y sus ideas y seguir tu camino sin restricción.  No permitas que me estanque o mucho menos que vaya para atrás mi Dios.  Dame fuerza y discernimiento para seguir adelante y tener como meta el parecerme cada día más a Cristo.  Te lo pido Padre en el nombre de Jesús.  Amén.

viernes, 23 de enero de 2015


Gálatas 6:17-18

Gálatas 6:17-18


De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.  Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu.  Amén.



Cada uno de nosotros tiene distintos recuerdos o experiencias que les podemos llamar cicatrices que nuestras decisiones nos han dejado.  Buenas o malas.  Cada una tuvo su consecuencia.  Cada una dejó su marca.  Pablo nos está diciendo que su cuerpo tiene todas las marcas (cicatrices) de lo que Dios ha hecho en su vida.  Cada vez que  veía una cicatriz en su cuerpo podía recordar mientras fue azotado en prisión o cuando fue golpeado mientras predicaba a Cristo. Le servían para recordar constantemente la dirección que su vida debe tomar.  Le ayudaban a no desviarse.  Le motivaban a no desesperarse.  Le animaban a seguir amando y atravesar injusticias entendiendo que no pertenecemos a este mundo.
¿Qué cicatrices tienes?  ¿Qué has aprendido de lo que has hecho?
La vida carnal y espiritual nos han dejado muchas cicatrices que debemos aprender a recordar y poner atención con la intención de continuar haciendo lo que trae bendición y edifica mientras que al mismo tiempo recordar los errores que hemos cometido y las consecuencias que tuvimos que atravesar por su causa.  Pablo dice: déjenme tranquilo, ya he atravesado mucho y es tiempo de descansar.  Sus cicatrices incluían toda una vida.  Desde su feroz persecución a la iglesia de Cristo, su presencia mientras asesinaban a los seguidores, su afán por destrozar cada célula que se organizaba en nombre de Jesús, así como su encuentro con Cristo camino a Damasco.  Su reconciliación.  Su arrepentimiento.  Su entrega.  Su conversión a servidor.  Su encarcelamiento.  Su testimonio frente a gobernadores y emperadores.  Finalmente llegó un día donde el Señor lo llamó.  Pero cada etapa dejó marcas en él y así dejan marcas en nosotros.  Reflexiona un poco en tu vida.  Lo que hiciste hace años.  Lo que haces ahora.  Hacia dónde te diriges con las decisiones que hoy estás tomando.  No se trata de sentirse mal por aquellos errores que hemos cometido.  Al contrario, Dios nos ofrece su perdón y reconciliación.  Tampoco se trata de omitir lo que ha pasado y solamente ver hacia el frente.  Es un balance en el cual, puedes ser honesto y sincero.  Puedes reconocer que pudiste haber tomado mejores decisiones o simplemente te das cuenta que hoy el Señor te ha rescatado de situaciones que jamás imaginaste poder salir.  Sea como sea, es muy importante meditar y reflexionar sobre nuestro pasado, presente y futuro.  Insisto, el Señor perdona a los que se han arrepentido.  No sigas arrastrando tus errores del pasado.  Simplemente utilízalos para no caer en situaciones similares nuevamente.  Ahora, el versículo nos dice que Pablo tenía las marcas del Señor Jesús en su vida y concluye deseando que la gracia del Señor sea con cada uno de nosotros.  ¿Por qué?  Porque independientemente de lo que estemos viviendo, la gracia del Señor es lo que debe guiarte para seguir día a día.  La gracia que Cristo nos ofrece es maravillosa y por ello Pablo concluye desando que nosotros, en lo individual, podamos experimentarla.  Te animo a que así sea en tu vida.  Que la gracia guíe tus decisiones.  Que la gracia apacigüe tu ira.  Que la gracia ponga perdón en tu corazón.  Que la gracia sustituya al odio y al rencor.

Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados.  Sé que he tomado malas decisiones y quiero reconciliarme contigo.  Te pido que pueda aprender de mis errores y pueda seguir tu camino con más fidelidad y entrega.  Guíame.  Renuévame.  Heme aquí para servirte.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén 

miércoles, 21 de enero de 2015

1 Juan 2:9-11

1 Juan 2:9-11


El que afirma que está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad.  El que ama a su hermano permanece en la luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar.  Pero el que odia a su hermano está en la oscuridad y en ella vive, y no sabe a dónde va porque la oscuridad no lo deja ver.



No dejo de sorprenderme cuando estudio la biblia.  Pasajes como este me recuerdan lo firme que es Dios y cuánto tratamos de “doblar” su palabra.  Me explico mejor.  Claramente el pasaje nos dice que debemos amar a nuestro hermano.  No hay excepciones.  No nos pide amor al que nos cae bien.  No nos pide amor para aquellos que son agradables.  No.  Nos pide amor para todos.  Pero a nosotros nos gusta, o se nos facilita, acomodar la palabra a nuestra manera.  ¿Cómo amar a esta persona?  ¡No puedo!  Y como consideramos “imposible” la tarea que Dios nos pide, simplemente eliminamos ese mandamiento o lo “doblamos” a nuestra forma.  ¿Lo estás entendiendo?  Mientras tanto, la palabra de Dios sigue siendo la misma.  ¡No ha cambiado en nada!  Lo único que cambió fue nuestra entrega y compromiso.  Ahora, nosotros decidimos a quién amamos y a quién no.  Yo entiendo que es difícil.  Yo entiendo que hay muchas cosas que están pasando por tu mente.  Incluso podrás decir que yo no he vivido lo que tú y por eso es fácil decir lo que estoy diciendo.  ¿Sabes?  Tienes razón.  ¡Definitivamente no sé lo que pasa contigo!  No conozco tu situación ni tengo experiencia en algo similar.  Pero no soy yo quien te pide que ames a tu hermano.  ¡Te lo pide Dios!  No soy yo quien te está diciendo que al odiar a alguien estás fuera de la voluntad de Dios.  Es la biblia la que pone los parámetros y no nosotros.  Por eso cuando alguien dice: “qué exagerado” o “eso ya es mucho”, realmente resulta triste.  Quiere decir que no están entendiendo lo que Dios les está mostrando.  Quiere decir que están jugando con Dios.  Hoy si te creo, mañana no.  Hoy vengo por tu ayuda.  Mañana hago mi voluntad.  ¡Esta no es la comunión que Dios quiere contigo!  Él quiere entrega total.  Él quiere compromiso total.  ¡Deja de engañarte!  Es tiempo de ser honesto y dejar la hipocresía a un lado.  La biblia nos divide en dos grupos: los que permanecen en la luz (y aman a su hermano) y aquellos que están en tinieblas (y odian a su hermano).  ¿De qué lado estás?
¿Qué hago para amar a mi hermano?  te preguntarás.  Muy sencillo.  Pedir a Dios para que ponga amor en tu corazón.  Tienes que desprenderte de tu orgullo.  Tienes que perdonar.  Tienes que dejar de decidir tú y poner a Dios en el trono de tu vida.  Ora sin cesar.  Cada instante que el odio o la duda se apoderen de ti.  Pide al Señor que llene tu corazón de amor para con cada persona que convives día a día y en especial para aquellas con quienes no quieres cruzar una sola palabra.  ¿Te sientes desesperado?  El Salmo 4:1 dice: Responde a mi clamor, Dios mío y defensor mío.  Dame alivio cuando esté angustiado, apiádate de mí y escucha mi oración.  ¡Acude a Dios!  ¡Clama a Él!  ¡Llora con Él!  Dile lo que hay en tu corazón y pide que te renueve.  No dejes pasar más tiempo.  Tú serás el primero en beneficiarse.

Oración
Dios Padre: te pido perdón por mi hipocresía.  He estado jugando a seguirte y creando mi propia religión.  Hoy en tu palabra aprendí que solamente puedo estar contigo o en tu contra.  Yo escojo estar contigo mi Dios.  Perdona mis pecados y guíame en todo momento.  Llena mi corazón de amor hacia mi hermano y quita todo aquello que estorbe y que no promueva tu amor.  En el nombre de Jesús te lo pido.  Amén

martes, 20 de enero de 2015

Santiago 3:14-16

Santiago 3:14-16
Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. Ésa no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, puramente humana y diabólica. Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas.



La versión Dios habla hoy traduce así: pero si ustedes dejan que la envidia les amargue el corazón… entonces no tienen de qué enorgullecerse y están faltando a la verdad porque esta sabiduría no viene de Dios…
Los celos, la envidia y los corajes son sumamente peligrosos. A veces no es fácil percatarse que están en nuestra vida. Por el contrario, en ocasiones, como dice el versículo dejas que te amargue el corazón.
Satanás existe y también tiene un plan para que no tengas una vida espiritual en apogeo. Él no es como Dios Todopoderoso, pero sí utiliza ciertos recursos a su alcance. En esta ocasión, busca cambiar nuestros principios en Cristo por dichos y principios que el “mundo” utiliza. Es sorprendente meditar sobre este versículo, las envidias y las rivalidades en el corazón y entender lo dañinas que son, lo mucho que perjudican a una persona y lo malas que son para tu relación con Dios. Sin embargo, cuando pienso en el concepto de la gente en general sobre estas mismas situaciones, me topo con conceptos como: un poco de celos (con tu pareja) es sano e incluso bueno para que no te vean la cara; hay envidia de la buena (¿cuál es esa?); no voy a odiar a esa persona, simplemente ya no le voy a hablar; no puedo creer que me haya hecho esto después de todo lo que hice por él; y así la lista de ejemplos continúa, tú pon el tuyo. Lo que quiero expresar con esto, es la forma en que se pueden “mundanizar” los principios bíblicos. En otras palabras, reducir la verdad absoluta a relativa. Date cuenta de la descripción de Dios con respecto a las envidias, las contiendas y las amarguras: es sabiduría humana y diabólica, crean confusión y acciones malvadas. ¡Esa es la verdad sobre la envidia y los celos y los corajes que tienes en tu corazón! ¿Sabes algo más grave aún? Tú y yo lo permitimos. Qué fácil pensamos que es muy exagerada la Palabra de Dios y con qué poca frecuencia reflexionamos sobre lo destructivo que es para nuestras vidas el no escucharla y obedecerla. ¿Te das cuenta? ¿Cuántos corajes y amarguras hay en tu corazón? Ahora los médicos quieren darnos pastillas para la depresión. Si bien, entiendo que hay muchas cuestiones que no podemos controlar con la depresión, pienso que es un reflejo de nuestra laxitud con respecto a la obediencia total que nos pide el Señor. Piénsalo por un momento. Las envidias y los celos crean acciones malvadas. En otras palabras: te destruyen como persona, te acaban, no te dejan seguir. No dejes a un lado estos versículos y medita en ellos. Esto puede cambiar tu vida en gran manera para bien. No dejes que las creencias y dichos comunes tergiversen la realidad de las cosas, la verdad de Dios.

Oración
Padre: perdona que te haya fallado. Cuánta verdad hay en tu palabra al mostrarme que las envidias, los celos y los corajes no provienen de Ti sino del mundo y de Satanás. Gracias por recordarme que tus principios son eternos y buscan mi bien. Quiero pedirte que pueda obedecerte en todo lo que haga y que me guíes por tu camino. Quiero vivir buscando Tu sabiduría y haciendo a un lado la que tanto daño me ha hecho. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

lunes, 19 de enero de 2015

Colosenses 3:5-6

Colosenses 3:5-6
Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría. Por estas cosas viene el castigo de Dios.


Cada día que pasa se aumenta otro granito de arena a la tolerancia y al respeto de lo que hacen los demás. Pareciera algo bueno, de hecho, si fuera equilibrado lo sería, pero el problema radica en que no lo es. La tolerancia se ha enfocado en personas que realizan actos que van en contra de la Palabra de Dios mientras que la intolerancia se ha enfocado a aquellos que queremos seguirla fielmente.
Me gusta que la Biblia siempre sea el parámetro a seguir. No cambia ni se transforma. No se le agrega ni se le quita. Los principios de nuestro creador están plasmados para que nosotros los sigamos. Habrá gente que no le guste y dirá que es una exageración, que nos limita de ser quien realmente somos e incluso que es retrógrado. Creer y seguir a Jesús es lo mejor que puedes hacer. Como seguidor de Jesús, trato de compartir y principalmente desmentir todos los mitos que rondan en las personas. Si sigues a Jesús: no puedes divertirte, eres un esclavo al tener que obedecer todos los mandamientos, limitas tu visión y entendimiento de otros temas, te pierdes de muchas cosas que debes vivir y así sigue y sigue la lista. Yo pregunto: ¿qué me pierdo si dejo atrás la inmoralidad sexual, la impureza, los malos deseos y la avaricia? ¿Dónde me convierto en un esclavo o borrego por seguir estos principios? ¿Que no me estoy liberando al dejar de hacerlo? Ni siquiera tengo que tocar el tema del castigo de Dios para entender que estas acciones no traen ningún bien a mi vida. ¿Será mejor tu matrimonio si dejas tu inmoralidad sexual y bajas pasiones? ¿Tu vida familiar o social mejora si frenas tus malos deseos y de avaricia que tanto te carcomen?
¿Dónde está el problema de seguir los principios de Jesús? ¿Por qué hacemos caso a lo que escuchamos y no ponemos más atención a lo que la Biblia dice?
El seguir a Jesús significa compromiso. Entrega. Disciplina. Si Él pide algo, tú y yo lo hacemos. Hoy quiero que entiendas que sus mandamientos y principios son por tu bien. Son edificantes y no destructivos. Si el versículo nos dice que debemos morir a nuestros malos hábitos, ¡hagámoslo! No traerá nada bueno el quererlos mantener presentes en nuestra vida. ¿Qué de bueno trae la inmoralidad sexual? Nada. No seas un borrego y medita lo que haces y lo que piensas. Analiza lo que la Biblia dice y date cuenta que es por amor y no por odio que Dios nos da estos mandamientos. ¿Qué te está frenando para obedecer? Si Dios lo pide, ¡hazlo!

Oración
Señor: a veces me cuesta trabajo obedecerte y quiero pedirte perdón. Entiendo que al no obedecerte yo soy el primer perjudicado. Gracias por enseñarme que el mundo me confunde y que en realidad tus principios son edificantes y no destructivos. Te pido que hagas morir todo lo terrenal que hay en mí, que me liberes de todo aquello que me ata y no me deja seguirte plenamente. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

sábado, 17 de enero de 2015

Hechos 6:12-15

Hechos 6:12-15
Agitaron al pueblo, a los ancianos y a los maestros de la ley. Se apoderaron de Esteban y lo llevaron ante el Consejo. Presentaron testigos falsos, que declararon: este hombre no deja de hablar contra este lugar santo y contra la ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dejó Moisés. Todos los que estaban sentados en el Consejo fijaron la mirada en Esteban y vieron que su rostro se parecía al de un ángel.


En pocas palabras estaba comenzando a llover sobre mojado. No se conformaron con tener a unos cuantos inventando historias contra Esteban sino que buscaron alborotar al pueblo, ancianos y maestros de la ley mientras que él no había hecho absolutamente nada malo sino todo lo contrario. Cuando somos pequeños nos enseñan a comportarnos bien para que nos vaya bien. Te portas mal, te va mal. Cuando crecemos, sin darnos cuenta seguimos pensando que las cosas son iguales: yo no hago mal a nadie, cumplo con mi trabajo, llevo una vida sana (dentro de lo que consideras sano) y en general somos buenas personas. ¿Por qué entonces tuvimos que atravesar por un secuestro o robo, una enfermedad inesperada, un despido injustificado, una demanda sin fundamento, etc.? ¿Por qué esteban tenía que estar metido en esta situación si estaba predicando a Jesús y haciendo señales milagrosas? Porque la vida no funciona así. Todo está sujeto a la voluntad de Dios. Ahora, para nuestro bien, Él no está buscando jugar con nosotros sino que envió a su Unigénito al mundo para que fuera brutalmente asesinado y pagara lo que nosotros debíamos en la cruz para poder así ser reconciliados con Él. En ocasiones es necesario que el Señor nos sacuda un poco para darnos cuenta de lo alejados que estamos de Él. Cuando perdemos algo que considerábamos seguro o como un hecho, nos cambia la vida. Pienso en aquellos padres que han perdido a un hijo. Esa noche no pudieron dormir pensando en por qué pasó y cómo pudieron evitarlo de haber hecho tal o cual. La verdad es que no podían haber hecho nada pues el Señor es quien nos llama a Su tiempo. En resumen, a veces pensamos que las cosas están mal pero definitivamente pueden ponerse peor sin que nosotros podamos hacer algo para mejorar la situación en sí. Esteban no había hecho nada y aún así todo estaba en su contra. Hoy es posible que tú tampoco hayas hecho nada y estés atravesando por un momento difícil o lleves ya mucho tiempo arrastrando un problema. Cuando el Consejo y el pueblo voltearon a ver a Esteban vieron su rostro como el de un ángel. ¿Por qué? Porque estaba entregando su vida a Dios. Porque no estaba gritando desesperado sobre la injusticia que estaba atravesando ni amenazando a los que tenía alrededor. Por el contrario, estaba en paz, quieto y probablemente gozoso. Hoy tú puedes estar igual. Hoy puedes recibir la paz que solo Dios puede dar y dejar atrás tus rencores, odios, corajes, temores, angustias y demás cargas que te están aplastando. No es coincidencia que las cosas se hayan puesto más difíciles sino que es Dios sacudiéndote para que voltees a Él. ¿Qué vas a hacer?

Oración
Padre: definitivamente no entiendo lo que me sucede pero sí sé que me he alejado de Ti y quiero poder reconciliarme contigo. Te pido que traigas paz a mi vida y pueda vivir tranquilo y gozoso sin importar lo que estoy atravesando pues tengo mi confianza puesta en ti. Te pido que así como Esteban tenía el rostro como de un ángel a pesar de todas las acusaciones en su contra, pueda yo tener un rostro de amor y paz a pesar de lo que pueda venir. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

jueves, 15 de enero de 2015

Hechos 13:1-3

Hechos 13:1-3
Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.



No todos fueron llamados para la misma obra. Nos dice la biblia que había varios sirviendo pero solamente Bernabé y Saulo fueron escogidos para una obra en específico. Tú y yo también somos llamados y escogidos para una obra en particular. No todos los que nos rodean tendrán el mismo propósito ni el mismo camino por recorrer. Pero cada uno tendrá su propio camino. Está en nosotros el caminarlo y decidir seguirlo.
¿Cómo sabemos qué camino estamos tomando? Esta pregunta te ayuda a identificar en dónde estás parado. El parámetro es la palabra de Dios y de tu parte se necesita honestidad y humildad. No se trata de pensar si has sido bueno, malo o no tan malo sino de utilizar la biblia como un estándar para definir realmente qué has hecho de tu vida. Medita en tus actividades diarias. ¿A qué le dedicas tu tiempo? ¿Qué haces en tus días de descanso? ¿Vives enojado, angustiado, con rencor, con envidias, con amargura o algún otro sentimiento que no te deje estar en paz? Si tu respuesta es afirmativa, es una señal que tu camino no está alineado con el de Dios.
Por otro, ¿cómo sabemos qué camino tomar cuando no queremos apartarnos de Dios? Como siempre, la respuesta la tenemos en la biblia. En este pasaje vemos que el Espíritu Santo habló y les dio instrucciones. ¿Entonces debemos simplemente esperar una voz milagrosa? No. El pasaje nos dice que mientras esperaban una respuesta a sus oraciones ellos estaban ministrando y en ayuno. ¿Qué debes hacer tú? Lo mismo. Sigue estudiando la palabra. Mantente firme en oración. Abre tu situación a tu pastor. Pregunta por su opinión y recíbela sin buscar pretextos o sin estar a la defensiva. Sigue con tus tareas diarias. Evalúa qué opción te ayudará a dar gloria a Dios o te permitirá servirlo mejor. Cuando nosotros cumplimos con nuestra parte, el Señor, a Su tiempo se encargará de responder: sí, no o todavía no. Lo que resulta increíble de poner en manos de Dios tu camino, es que al momento de recibir la respuesta de Dios, tú puedes permanecer en paz sabiendo que en Sus manos, siempre vendrá lo mejor. No te quedarás con duda pensando en qué hubiera pasado con esto o si hubieras hecho el otro. Podrás estar tranquilo de haber entregado al Señor la decisión. No te desesperes ni te desanimes. Dios está ahí, tiene un plan y contestará a su debido tiempo.

Oración
Señor: a veces me desespero por no recibir respuesta y te pido porque pongas paz en mi corazón y me perdones. Quiero corregir mis pasos y caminar por donde Tú ya has trazado el camino para mi vida. te lo pido en el nombre de Jesús
Amén.

lunes, 12 de enero de 2015

Hechos 17:5

Hechos 17:5


Pero los judíos, llenos de envidia, reclutaron a unos maleantes callejeros, con los que armaron una turba y empezaron a alborotar a la ciudad.  Asaltaron la casa de Jasón en busca de Pablo y Silas, con el fin de procesarlos públicamente.


Si no tenemos cuidado, podríamos caer en un error al pensar que los malos de la historia son los judíos al perseguir a los discípulos y quererlos meter a la cárcel cuando en realidad los malos de esta historia somos todos aquellos que no queremos aceptar a Cristo para corregir nuestro camino.  Todos aquellos que nos dejamos seducir y pensamos que esto o aquello será mejor que el camino de Jesús.  Por esta razón nos llenamos de envidia y de coraje.  Realizamos actos que pensamos están bien y son justificables, pero la realidad es otra.  Nos dice la biblia que el grupo de judíos estaba lleno de envidia y por ello comenzaron a alborotar a la ciudad e incluso entraron en la casa de Jasón para sacar a los hermanos.  Prácticamente estaban cometiendo un delito al asaltar la casa de Jasón pero no se preocupaban por esto pues su principal objetivo los tenía cegados.
Cuando tus principios no los tienes bien claros, en momentos de alboroto, tienes gran probabilidad de realizar actos que después te arrepentirás.  ¿Recuerdas que Pablo y Silas permanecieron en la cárcel a pesar de que las celdas se abrieron?  Pues esto se dio gracias a que se mantuvieron firmes en sus principios.  ¿No crees que tuvieron ganas de salir?  Finalmente estaban atravesando una injusticia.  Si lo ponemos en nuestra perspectiva, tendrían cierta validez al salir de la cárcel y seguir su camino.  Pero ellos decidieron quedarse.  Así, tú y yo debemos mantenernos pegados a Cristo.  Siguiendo detenidamente sus pasos.  No volteando ni dejando de poner atención a su palabra.  Los judíos cometieron un gran error al dejar que la envidia se apoderara de su voluntad.  Nosotros no debemos caer en lo mismo.  ¿Cuántas relaciones son destruidas por este tipo de reacciones?  ¿Cuánto daño causa el no pensar lo que estamos haciendo y dar rienda suelta a nuestras emociones?  Nos dice la biblia que los judíos asaltaron la casa de un hombre que no había hecho nada.  ¿Hasta dónde llegamos nosotros con el afán de seguir nuestro propio criterio?  ¿Qué necesitamos para darnos cuenta que estamos cometiendo un error?
Seguir a Cristo significa renunciar a nuestra voluntad.  No es fácil.  Va en contra de lo que nos enseñaron desde pequeños y totalmente en contra de lo que se promueve hoy en día.  Yo he cometido muchos errores por no entender que la palabra de Dios busca mi bienestar.  He cometido errores por pensar que yo tengo un mejor camino o por lo menos uno más interesante.  La realidad es que no fue así.  Creo que debemos ser valientes y admitir que nos equivocamos.  La probabilidad de que hagamos algo como los judíos es alta si seguimos pensando que nuestro camino es mejor que el de Cristo.  ¡Piénsalo!
Oración
Señor: reconozco que he pecado y te pido perdón.  Entiendo que me he empeñado en seguir mi camino y hoy me doy cuenta que no me ha llevado a ningún lugar.  Te pido que me guíes y renueves mi corazón para poder caminar en tu dirección.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén

domingo, 11 de enero de 2015

Hechos 22:22-24

Hechos 22:22-24


La multitud estuvo escuchando a Pablo hasta que pronunció esas palabras. Entonces levantaron la voz y gritaron: ¡Bórralo de la tierra! ¡Ese tipo no merece vivir!  Como seguían gritando, tirando sus mantos y arrojando polvo al aire, el comandante ordenó que metieran a Pablo en el cuartel. Mandó que lo interrogaran a latigazos con el fin de averiguar por qué gritaban así contra él.


¿Cuáles fueron las palabras que desataron tal alboroto?  El que Dios le haya dicho a Pablo que lo mandaría con los gentiles.  Es probable que te resulte extraño o difícil de comprender.  Hoy en día, se busca que haya igualdad y tolerancia por lo que no es fácil ver una reacción de ese tipo como normal.  Pero en ese tiempo, las diferencias entre pueblos eran muy marcadas.  Lo que me parece interesante de analizar en este pasaje es justamente la forma en que reacciona la multitud.  ¿Por qué reaccionan así?  ¿Realmente es por las palabras que Pablo dice?  Pienso que va más allá.  Las palabras de Pablo solamente traen a la luz lo que había en su corazón.  Esas palabras permitieron que saliera todo lo que sus costumbres, forma de pensar y de llevar su religión habían creado en ellos: personas con celos, odios, rencores, corajes, amargura, deseos de venganza entre otras cosas.  ¿Lo puedes ver?  Unas palabras pudieron hacer que la multitud deseara la muerte de un individuo.  ¿Por qué?  Porque su vida estaba totalmente de cabeza.  Se creían religiosos.  Se creían buenos.  Se creían que hacían bien las cosas.  ¿La realidad?  No podían estar más apartados de Dios.  ¿Cómo se relaciona esto contigo y conmigo?  Pues, aunque no nos guste, todavía hay mucho dentro de nosotros que se parece a lo que la multitud tenía.  Unas cuantas palabras y sacamos lo peor de nosotros.  Eventos que no nos gustan y traemos a la luz todo lo que hay dentro de nosotros y cometemos atrocidades.  Tal vez no matamos a alguien físicamente, pero verbalmente pudimos haber hecho algo similar.  Estoy seguro que sabes a lo que me refiero.  Se honesto.  Piensa en los momentos que no te has podido “controlar” y los daños que causaste.  ¿Te das cuenta qué similares somos a esa multitud?  Pero hay esperanza.  No tenemos que vivir atados ni esclavizados.  El Señor quiere renovar nuestra forma de vivir.  Quiere transformar nuestra forma de pensar.  Quiere eliminar todo lo que hemos adquirido para poder llenarnos de sus características.  ¿Cómo se logra?  Estando en comunión con Él.  Cuando haces una oración, le expones a Dios lo que hay en tu corazón, mientras que, cuando lees la Biblia, escuchas sus respuestas.
Si piensas que tú no eres como la multitud déjame decirte que estás equivocado y que  has hecho un gran trabajo en esconder y “controlar” tu verdadero yo.  Cada uno de nosotros tenemos una naturaleza caída y nos llena de estos pensamientos y actitudes.  No hay justo ni aún uno, nos dice la Biblia.  Es por esta razón que debemos alimentar nuestro espíritu más de lo que alimentamos nuestra carne.  Piensa en esto, si un atleta se prepara y alimenta mejor que el otro ¿Quién ganará?  De la misma forma, si tu vida está entregada para el reino del Señor, tus acciones, tu corazón y tus pensamientos estarán en línea con Él.  Por el contrario, si unas veces lees, otras cuantas oras y después quieres no tener odios, rencores o poder amar a tu prójimo pues obviamente estarás viviendo inconstantemente.  ¿Lo puedes ver?  ¿Te das cuenta de cuánto afecta a tu vida tu manera de pensar y tus acciones?  Todo se resume a una decisión: tener la convicción de querer vivir para Dios.  ¿Qué vas a decidir?
Oración
Padre: quiero vivir para Ti.  Perdona mis pecados.  Limpia mi corazón.  Limpia mi ser.  No quiero vivir teniendo este tipo de reacciones.  No quiero vivir alimentando mi naturaleza caída.  Quiero aprender a alimentar mi espíritu y a buscar tu reino.  Quiero que seas mi prioridad y te pido perdón porque te he quitado del trono que te mereces.  Guíame Señor en tu camino.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

viernes, 9 de enero de 2015

1 Pedro 2:1-2

1 Pedro 2:1-2


Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos.



Recuerdo un comercial de televisión que decía: se dice fácil pero se requiere de un gran esfuerzo.  Creo que era algo relacionado con electricidad.  La frase lo dice todo.  A veces podemos hablar mucho y actuar poco.  Podemos conocer mucho y tener poco discernimiento.  El versículo de hoy no creo que contenga palabras nuevas para alguien.  Dudo que alguien piense que el engaño, la hipocresía y la calumnia son características que debamos promover.  Lo que resulta interesante es lo que sucede en la vida diaria.  Si bien, todos sabemos que debemos evitar la maldad, ¿por qué vivimos rodeados de tanta calumnia, engaños y envidias?  Porque se dice fácil pero se requiere de un gran esfuerzo.  ¿Cuál esfuerzo?  El entregar nuestra voluntad a Dios.  La mayoría de nosotros no tiene dificultad en tratar de llevar una vida “buena” mientras que no involucre compromiso alguno.  Pero, en el momento en que hay algo más de por medio, la hipocresía, las mentiras, la maldad, el engaño y todo lo que no agrada a Dios toma un lugar más importante.  Mientras todo sea fácil, podemos decir que obedecemos a Dios.  Pero cuando no decir mentiras puede meternos en problemas, entonces pensamos que decir mentiras puede ser “justificado”.  Piénsalo.  ¿Cuántas veces has puesto en duda los mandamientos de Dios por pensar que hay una mejor alternativa?  ¿Cuántas veces has dejado que la envidia surja y se promueva en lugar de limitarla y abandonarla?  Hay un dicho que dice: estar a dieta no impide ver el menú.  Cierto.  El problema es que una vez que abrimos el “menú”, estamos jugando con fuego y la probabilidad de “comer” lo que no debes, aumenta exponencialmente.  Así pasa también con nuestra vida espiritual.  Pensamos que podemos estar en la raya y seguir manteniendo “la dieta”.  La verdad es que la biblia nos dice algo distinto.  Abandona.  Aléjate.  Mantente distante y no regreses a nada que tenga que vaya en contra de mi voluntad.  ¿Qué debo hacer entonces?  Cuestionar todo lo que hago.  ¿A qué tipo de lugares voy?  ¿Quiénes me rodean?  ¿Qué principios tienen?  ¿Sus consejos están en línea con la palabra de Dios?  ¿Sus conversaciones son edificantes o están llenas de críticas, envidias, celos e hipocresías?  Debes ser sabio.  Tal vez “ver el menú” te está causando mucho más daño de lo que te imaginas.  Abandonar todo aquello que no agrada a Dios y obedecerle en todo lo que hagamos involucra una gran entrega que debe estar siendo ejercitada constantemente.  Necesitas alinear cada detalle de tu vida para poder tener congruencia entre lo que sabes que Dios te pide, lo que crees y lo que terminas haciendo.  Una vez que logras conectar estos tres puntos, el versículo de hoy toma forma y vive en tu testimonio.  De lo contrario, son puras palabras que regresan vacías.  ¿Qué vas a hacer?

Oración
Padre: no quiero vivir alejado de Ti y en contra de tu voluntad.  Hoy entiendo que debo poner atención y cuidar todo lo que hago.  Ayúdame a ser fuerte y confiar en tus mandamientos por encima de lo que yo considere mejor.  Te pido que realmente pueda abandonar toda maldad, envidia e hipocresía y pueda desear tu palabra en todo momento.  Ayúdame a mantenerme santo.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.  Amén.

jueves, 8 de enero de 2015

Hebreos 13:5

Hebreos 13:5

Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.



El dinero es el tema más recurrente que encontramos en la biblia.  Una y otra vez se nos repite del problema que resulta del amor al dinero.  Si Dios se toma tanto en advertirnos sobre este tema, quiere decir que es importante y debemos poner atención.  El amor al dinero destruye matrimonios, familias, amistades y cualquier otro tipo de relación que puedas pensar.  Ojo.  Dios no nos dice que el dinero es un problema sino el amor al dinero es lo que pone todo de cabeza.  De hecho, la biblia nos da una gran cantidad de consejos sobre cómo administrarnos.  Nos recomienda ahorrar para momentos difíciles, llama sabio al que su herencia llega a los nietos, recomienda no tener deudas así como no gastar más de lo que se tiene.  Existen muchas estadísticas sobre el crédito y ahorro de los países.  Mientras que unos países ahorran mucho otros gastan absolutamente todo lo que tienen.  ¿Cómo es posible que un bien (el dinero) puede traer tanta bendición y al mismo tiempo tanta maldición?  No podemos echarle la culpa al dinero en sí.  ¡Él no toma decisiones!  Nosotros somos los únicos que podemos ser responsables de todo lo que sucede alrededor de él.  Por esta razón, Dios nos habla y previene sobre el amor al dinero.  Deja de estar volteando y comparando lo que tienes o no tienes.  La envidia y el egoísmo son fáciles de plantar y crecen sumamente rápido cuando uno se olvida de vivir agradecido de lo que tiene.
Poco a poco he ido aprendiendo que nuestro deber como servidores y seguidores de Cristo es convertirnos en un canal de bendición para los demás.  Cuando compartimos lo que Dios nos da, Él se encarga de darnos más.  Cuando nos aferramos a lo que tenemos, Él se encarga de quitar aún más.  Resulta más fácil escribirlo que vivirlo.  No es fácil entregar a tus seres queridos, tu hogar, tu trabajo, donde vives, pero es precisamente lo que Dios te está pidiendo hoy.  Dice: no ames el dinero y mantente contento con lo que tienes pues yo nunca te dejaré ni te abandonaré.  Él sabe qué quieres y qué necesitas.  ¡Siempre lo ha sabido!  La pregunta es ¿tú sabes qué necesitas?  Abre tus manos y deja que el Señor ponga y quite conforme Él considere necesario.  Deja de luchar contra Él.  Deja de aferrarte a los bienes materiales y abraza los espirituales.  Abraza la palabra de Dios y la esperanza que trae consigo.  ¿Dios te ha bendecido?  ¡Compártelo!  Trae tu diezmo y da ofrendas.  No te vayan a encontrar como el joven rico que no quiso nunca deshacerse de sus bienes por seguir a Cristo.  ¿Piensas que Dios no te bendice?  Examina tu corazón.  Tal vez estás aferrado al dinero en lugar de Jehová.  Recuerda que no puedes servir al dinero y al Señor al mismo tiempo.  Solamente uno puede ser el rey de tu vida.  Sea cual sea tu situación, tómate un tiempo en entender en dónde estás parado y qué lugar ocupa el dinero en tu vida.  Se honesto.  Abre tu corazón y deja que Dios te muestre.

Oración

Señor: gracias.  Tu palabra siempre corrige mis pasos.  Te pido perdón porque el dinero ha ocupado un lugar demasiado importante en mi vida.  Te pido que no sea así y que Tú tomes el trono en todo momento.  Te pido que aprenda a confiar en Ti y a ser un canal de bendición en lugar de una presa que no deja que nada fluya.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

miércoles, 7 de enero de 2015

Colosenses 3:18-19

Colosenses 3:18-19
Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. Esposos, amen a sus esposas y no sean duros con ellas.



No, no me equivoqué. Hay mucho que decir sobre estos dos versículos que no se podía escribir en una sola página.
¿Qué ha pasado con el matrimonio? ¿Qué está pasando con nuestra sociedad? ¿Por qué cambiamos de un extremo al otro y sobre todo sin quedarnos en el punto intermedio? De ser una bendición y una piedra angular para la formación de una familia, ahora es un simple contrato con más y más cláusulas (dependiendo si te asesoraron bien o no) que puedes terminar cuando te parezca pertinente. El divorcio como ya lo sabes, de ser un tabú hace no muchos años, ahora es algo “necesario”. Hay tantas familias disfuncionales, tantos divorcios, tantas personas que se casan varias veces o aquellos que ya no le ven sentido al casarse… ¿El motivo? Cada integrante de la familia hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere. ¿El rol que Dios le dio a cada miembro? En el olvido.
¿Por qué nos alejamos tanto de Dios?
Porque seguirlo significa exponer nuestro interior, abrir nuestra vida y dejar que la palabra de Dios nos examine. Significa dejar de ser egocéntrico y obedecer al Señor en lo que Él muestra que debemos obedecer y no en aquello que nosotros consideramos que debe ser.
¿Por qué las esposas o las mujeres en general se ponen a la defensiva cuando escuchan que deben sujetarse a sus maridos? Porque hemos hecho un mal trabajo obedeciendo al Señor como maridos. ¿Por qué los hombres tienen tanto problema en amar a sus esposas como Dios lo pide? Porque han hecho un mal trabajo en obedecer a Dios como esposas. ¿Lo ves? ¡Nos gusta echarle la culpa a la otra persona! El problema somos tú y yo, ¡no el de enfrente! Ponemos condiciones para cambiar: cuando deje de hacer esto, yo hago lo otro, cuando cambie su carácter, yo me sujeto y así vamos destruyendo aquello que Dios planeó de una manera perfecta y para nuestro bien.
No sé cómo es tu pareja. Probablemente tenga varios errores. ¿Tú no los tienes? ¡O tal vez pienses que no tantos como tu pareja! Pero no se trata de perdonar hasta 70 veces 7 sino de amar y respetar como Dios nos lo pide: sin condición, sin esperar algo a cambio, sin buscar el beneficio personal. Tal y como Cristo nos amó y perdonó sin merecerlo, a pesar de nuestra rebeldía y de nuestra indiferencia, así debemos amar y construir matrimonios basados en el amor de Dios. Matrimonios que sean ejemplo de que seguir a Jesús es la base para que sea feliz, duradero y lleno de bendición.
Finalmente, si tienes dudas de que obedecer al cien por ciento será lo mejor, necesitas poner a prueba a Dios y dejar que te muestre cómo el camino de la obediencia siempre es el mejor.

Oración
Padre: en verdad eres perfecto. Quiero pedirte que no dejes de transformarme a pesar de mi rebeldía. Ayúdame a obedecerte como Tú me lo pides y que pueda dejar atrás mi orgullo que tanto estorba en mi comunión contigo. Ayúdame a que mi fe crezca y entienda que obedecerte siempre será lo mejor. Lléname de amor y perdón. Guíame en mi matrimonio. En el nombre de Jesús
Amén

martes, 6 de enero de 2015

Hechos 13:11-12

Hechos 13:11-12
Ahora, pues (Pablo a Barjesús), he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.



Dios y no nosotros se encarga de juzgar. El mismo Pablo cuando habla a Barjesús le dice “la mano del Señor está contra ti”. No el rencor, no el coraje ni el malestar sino la mano de Dios. Hago énfasis en este punto porque cuando atravesamos una injusticia, algún agravio o un daño, normalmente nuestra primera reacción es querer traer “justicia” con nuestra propia mano. Deseamos el mal a aquellos que nos lastimaron. Deseamos que les suceda algo para que experimenten el dolor que sentimos. Esto no proviene de Dios. Esto no es lo que Dios quiere en tu vida. Pienso en aquellos que han sufrido algún robo o secuestro. Aquellos que fueron engañados por su pareja. Los que han perdido a un ser querido por culpa de alguien más. Los que han sido lastimados por un ser querido. Los que traen arrastrando un coraje o resentimiento que ya no los deja caminar. Si lo piensas, no resulta extraño o poco común que alguien lastime a otra persona. ¿Cuántas veces te han lastimado? El punto al que quiero llegar es el meditar sobre nuestra forma de reaccionar ante tales circunstancias. Pablo no intentó convencer al procónsul para que quitara a Barjesús del camino. Tampoco hablaron mal de él. Pablo entregó el juicio al Señor, “la mano del Señor está contra ti”. ¡Esto es lo que nosotros debemos hacer! No busquemos venganza. No busquemos desquitarnos. No deseemos el mal. Esto no es el camino de Dios. Entrega a Dios estos sentimientos. Deja que te libere de esa esclavitud. Date cuenta de cómo te consume el tener guardada esa rabia. Date cuenta cómo quita la paz y la sonrisa de tu ser. Perdonar es de lo más difícil que tenemos que hacer en nuestro camino con Jesús pues afecta directamente nuestro orgullo pero es el mejor método para transformar nuestro corazón.
Barjesús pierde la vista, el procónsul queda maravillado de lo que acababa de presenciar y termina creyendo en el Señor. De cierta manera, la vida de Barjesús sirvió para que el procónsul creyera en Cristo. Un mago, apartado de Dios fue utilizado para que la gloria del Señor fuera manifestada. Dejemos que lo que nos acontece hoy en día sea utilizado con el mismo fin. Sin importar lo que nos hayan hecho o lo que hayamos sufrido, busquemos dar gloria a Dios, busquemos su reino, busquemos servirle y Él se encargará de acomodar todo lo demás. ¿Puedes darte cuenta del cambio que requieres en tu vida? Haz una oración. Entrega al Señor tus sentimientos y deseos. Pide por su paz. Pide por su gozo. Pide por su dirección.

Oración
Padre: definitivamente necesito tu perdón. He tenido sentimientos que no son agradables a Ti y hoy te pido que los quites de mí. Perdona que quiera hacer mi justicia y desee el mal a aquél que me ha hecho daño. Entiendo que solamente Tú juzgas y por ello te pido que pongas paz y perdón en mi corazón. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

lunes, 5 de enero de 2015

Hechos 13:49-52

Hechos 13:49-52


Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.  Pero los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas y a los principales de la ciudad y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites.  Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio.  Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.



Nunca falta el que se opone a una bendición o recibir una buena noticia.  El egoísmo y el orgullo son causantes de miopía y astigmatismo.  Nos dejan completamente ciegos.  No entendemos hacia dónde vamos, no controlamos lo que hacemos pero según nuestro orgullo y nuestra falta de cuidado por las cosas de los demás, estamos convencidos que vamos por el camino correcto.  Así estaban actuando los judíos que inventando argumentos y alborotando a la gente, sacaron a los discípulos de la ciudad.  Se dice que, conforme crecemos, nos va costando cada vez más y más trabajo el adaptarnos al cambio.  Imagino a estos judíos acostumbrados a vivir a su manera y teniendo control sobre todo lo que acontecía a su alrededor siendo ellos la autoridad espiritual.  Un día, llegan unos extranjeros anunciando que las profecías que estudian y predican han sido cumplidas en la persona de Jesús y que trae un mensaje de reconciliación.  Las personas se amontonan para escuchar más y los líderes solamente ven con desdén lo que hacen los discípulos.  No están dispuestos a cambiar.  A pesar de que con gran perfección, Pablo y Bernabé demostraron que el Cristo era Jesús, prefirieron tener oídos necios y bloquear lo que estaban escuchando.
Debes tener cuidado con tus reacciones.  Debes analizar cómo eres cuando algo viene a tu vida.  No puedes escudarte en la costumbre ni en la forma en que creciste.  Debes ser moldeado conforme a la imagen de Dios y no a la tuya o la de tu familia.  Pienso que lo que más estorba al Señor para trabajar con nuestras vidas somos nosotros mismos.  Somos los que más resistencia ponemos para que destruya nuestro orgullo, desplace nuestro egoísmo y promueva el amor a nuestro prójimo.
Finalmente vemos un excelente ejemplo de cómo reaccionar cuando el viento está en nuestra contra.  Los discípulos son expulsados sin razón y en lugar de pelear y tratar de convencer, simplemente sacuden el polvo de sus pies y siguen su camino.  No debemos entrar en confrontaciones que no tienen sentido ni tendrán resultados favorables.  Hay que ser sabios y entender que nuestra labor es compartir a Cristo.  Esto hicieron los discípulos.  En el momento en que fueron agredidos, se marchan y siguen su camino.  Comparte a Jesús con amor y misericordia.  Si los que escuchan quieren debatir de manera orgullosa y necia, no des espacio para ese tipo de discusiones.  Abre la puerta para hablar más del evangelio y ciérrala para cualquier tipo de altercado.  Sé sabio.  Sé humilde.  Sé amoroso.

Oración
Señor: me cuesta trabajo ser humilde y amoroso, te pido que trabajes en mi corazón y me transformes.  A veces prefiero discutir que dejarte las riendas.  Te pido perdón porque sé que soy el principal estorbo para tu obra en mi vida.  Cámbiame Señor.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

domingo, 4 de enero de 2015

Hechos 15:37-41

Hechos 15:37-41


Resulta que Bernabé quería llevar con ellos a Juan Marcos, pero a Pablo no le pareció prudente llevarlo, porque los había abandonado en Panfilia y no había seguido con ellos en el trabajo.  Se produjo entre ellos un conflicto tan serio que acabaron por separarse.  Bernabé se llevó a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre, mientras que Pablo escogió a Silas.  Después de que los hermanos los encomendaron a la gracia del Señor, Pablo partió y viajó por Siria y Cilicia, consolidando a las iglesias.



Por un lado, tenemos a Bernabé, excelente hombre en la fe, y por el otro a Pablo, autor de tantas cartas impresas en la biblia.   Gran ejemplo y extraordinario testimonio de los dos.  A pesar de su gran entrega y trabajo al Señor, hoy vemos que entraron en conflicto el uno con el otro.  Discutieron a tal grado que simplemente no pudieron entrar en acuerdo y decidieron que cada quien iría por su lado.  ¿Cómo?  ¿Aquellos personajes tan grandes que la biblia utiliza de ejemplo se pelearon y se separaron?  Sí.  ¿Y la biblia lo registra?  ¿No deben de poner puros ejemplos buenos en la palabra de Dios?  A pesar de que muchas personas piensan que la biblia está llena de buenos deseos y cosas buenas, la verdad es muy distinta.  Abunda de todo tipo de ejemplos y personajes.  Además, no se omite nada de lo que hayan hecho mal o de los conflictos que tuvieron.  Piensa en esto: la biblia no nos ocultó que Moisés había asesinado a una persona.  Tampoco quitan la cantidad de negaciones de Jonás contra la voluntad de Dios.  También sabemos que David codició a Betsabé e incluso prácticamente mandó a matar a su esposo para que él pudiera tomarla.  Estos son nuestros grandes ejemplos de la biblia.  Humanos.  Hombres y mujeres como tú y como yo.  Sin ninguna distinción.  Sin ningún atributo distinto.  Nuestra naturaleza y carne son igualmente pecaminosas.  Por esta razón, no debes dejar que algún error que hayas cometido frene tu crecimiento espiritual.  Pide perdón.  Sé humilde y reconoce tus errores.  Ahora no dejes que eso sea una cadena que no te deje avanzar.  Si en verdad te has arrepentido, el Señor ¡ya te ha perdonado!  Es tiempo de que te perdones a ti mismo.
Lo que Pablo y Bernabé hicieron no es lo ideal.  Pienso en la personalidad de Pablo y me parece que le faltó ser más amoroso y misericordioso, probablemente las grandes características de Bernabé.  Por el contrario, a Bernabé le faltó ser más estricto y duro para poder llegar a un acuerdo con Pablo.  De todas maneras, como comenté al principio: son humanos y cometen errores.  No nos debe sorprender esta situación y mucho menos debemos juzgarlos sino por el contrario, entender que estamos igual de expuestos a cometer el mismo error.  Mientras es normal equivocarnos, debemos mantenernos sencillos y humillados para reconocer y corregir nuestros errores.

Oración
Señor: te pido que pueda aprender a tener un corazón sencillo y una actitud humilde.  Te pido que aprenda a reconocer mis errores y a no entrar en discusiones buscando aplastar a la otra persona.  Ayúdame a vivir en tu paz y amando a mi prójimo.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

viernes, 2 de enero de 2015

Hechos 25:9-12

Hechos 25:9-12


Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, le preguntó: ¿Estás dispuesto a subir a Jerusalén para ser juzgado allí ante mí?  Pablo contestó: ya estoy ante el tribunal del emperador, que es donde se me debe juzgar.  No les he hecho ningún agravio a los judíos, como usted sabe muy bien.  Si soy culpable de haber hecho algo que merezca la muerte, no me niego a morir.  Pero si no son ciertas las acusaciones que estos judíos formulan contra mí, nadie tiene el derecho de entregarme a ellos para complacerlos.  ¡Apelo al emperador!  Después de consultar con sus asesores, Festo declaró: has apelado al emperador.  ¡Al emperador irás!


Hace algunos meses, subí a un taxi en la ciudad de México.  Nos encontrábamos en un cruce y no nos dejaban pasar.  Poco a poco fue avanzando para intentar que los demás se pararan y pudiéramos avanzar.  Llegó un punto en el que teníamos a un coche a punto de chocarnos.  El taxista comenzó a gritar: ¡pégame!  ¡Inténtalo!  Y así siguió gritando mezclado con groserías.  Finalmente, pudimos avanzar.  Fuera de lo estresante que resultó la experiencia, se me quedó muy grabado la falta de visión del taxista.  Su taxi es su trabajo y de cierta manera su vida.  Si le pegan, tendría que llevarlo al taller y quedaría unos días sin poderlo usar, por consecuencia, sin recibir dinero.  ¿En qué estaba pensando?  ¡En nada!  Es claro que no estaba meditando en sus reacciones.  Solamente estaba actuando por coraje, frustración y desesperación.  Y lo triste es que no está solo.  ¡Nosotros actuamos así en repetidas ocasiones!  No pensamos las cosas y simplemente reaccionamos.  ¡Gran error!  Posteriormente sufrimos las consecuencias de nuestras malas decisiones.  ¿Pero qué hizo Pablo?  No cedió a su orgullo.  No cedió a su coraje.  Trata de ver la escena a detalle y ponte en sus zapatos.  Ahí estás siendo juzgado injustamente.  La persona que debe ver por la justicia, quiere quedar bien con aquellos que te acusan sin razón.  Tratas de explicar tu punto pero ves que las cosas no caminan.  Además, al decir que eres inocente, el mismo que vela por la justicia comienza a retar tu inocencia.  ¿Estás seguro que eres inocente?  ¿Tan convencido estás que podrías ir a Jerusalén?  Si no hiciste nada malo no deberías temer el ir y ser cuestionado allá.  ¿Te das cuenta cómo están picando en el orgullo de Pablo?  ¡Yo ya me hubiera desesperado!  Me hubiera gustado entrar en una discusión con Festo y buscar acabarlo de alguna manera.  Pero ese deseo solamente hubiera traído mi destrucción pues me hubieran llevado a Jerusalén y en el camino nos hubieran emboscado.  Pero Pablo nos dejó el ejemplo y la biblia nos dice que aprendamos a dominar nuestra lengua pues un pequeño órgano controla todo el cuerpo y tristemente, una chispa quema todo un bosque.  Pablo vio más allá.  Estaba enfocado en el reino de Dios y buscaba servir.  No se quedó en el ruido de la acusación y la injusticia ni en la provocación de Festo.  En sus dos años de prisión, meditó y el Señor le mostró sus planes.  Por esto pide ir a Roma.  La mejor decisión que podía haber tomado.  Tardó años en llegar pero ese era el momento perfecto.  ¿Por qué no antes o después?  Solamente Dios lo sabe.
Medita.  Piensa antes de reaccionar.  ¿Qué buscas y qué lograrás con tus reacciones?  ¿Hacia dónde te diriges?  Así seas de carácter “fuerte” o “débil” tienes que poner atención a tus reacciones.  Ora.  Consulta a Dios.  Y deja de actuar sin pensar primero.
Oración
Padre: gracias por tu palabra.  Gracias por preocuparte para que no caiga constantemente en los mismos errores y por mostrarme que mi orgullo y mi instinto pueden llevarme a tomar pésimas decisiones.  Quiero aprender a actuar por mis principios espirituales y no los carnales.  Quiero cambiar y te pido transformes mi corazón.  Te pido que controles mi lengua y mis reacciones.  Dame sabiduría para no caer en los mismos errores.  Perdona mis pecados Padre.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.  Amén

jueves, 1 de enero de 2015

Filipenses 4:2-3

Filipenses 4:2-3


Ruego a Evodia y también a Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor.  Y a ti, mi fiel compañero, te pido que ayudes a estas mujeres que han luchado a mi lado en la obra del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.



Si a una persona que camina por la calle le preguntáramos sobre Cristo, lo más probable es que por lo menos haya escuchado de Él.  Pedro y Pablo vendrían un poco más abajo.  Personajes como Esteban o Timoteo serían menos “famosos”.  ¿Y qué decir de Evodia y Síntique?  ¿De Clemente?  Seguramente nadie sabría de quién estamos hablando.  De no ser por sus nombres tan extraños, la verdad es que ni yo me acordaría.  Pero hay alguien que no olvida.  Se llama Jehová.  Sabe perfectamente lo que hacemos pero sobre todo, conoce nuestros corazones.  A Él no se le olvida lo que hacemos para su obra.  Él nos ha añadido al libro de la vida.  El lugar más importante donde puede estar tu nombre.  Ahí escribe el nombre de quienes hemos recibido a Cristo y buscamos imitarlo.
Recientemente fue la entrega de los Oscares.  Uno de los premios más reconocidos para los amantes del cine.  ¿Qué actor (sin contar a Woody Allen) no querría estar en la lista de los nominados?  En algunos eventos exclusivos, se mandan invitaciones y solo aquellos que están en la lista pueden entrar.  Cada año, una de las firmas financieras más importantes del mundo, publica una lista en la que aparecen aquellos que han logrado ser socios.  Muchos desean estar en distintas listas y solamente algunos lo logran.  Pero hay una lista que pocas personas ponen atención y es la más importante de todas: la lista del libro de la vida.  Los nombres que aparecen representan personas que pasarán una eternidad en compañía de Dios.  ¿No te parecería la lista que más deberíamos desear?  Debería ser la más codiciada y demandada.  Pero este mundo está de cabeza y preferimos otras listas de menor importancia que nos parecen más atractivas.
Pablo nos pide que estemos en paz entre hermanos.  Nos pide que nos apoyemos.  Y también nos recuerda que cada uno de nosotros estamos en la lista del libro de la vida.  Trabaja para el Señor.  No para el reconocimiento de los que te rodean.  Para el Señor.  Aunque a veces sea difícil, ten fe y obedece.  Aunque parezca insignificante, obedece.  Aunque parezca que sería mejor tomar otra decisión, no lo hagas, ten fe y actúa conforme a aquello que agrada al Señor.  Él sabrá recompensarte.  A Su tiempo.  A Su manera.  Pero de una cosa puedes estar seguro: tu nombre estará en el libro de la vida y te gozarás con el Señor al ver la lista de acciones que tomaste para darle gloria en todo lo que pudiste.  Por el contrario, que triste sería analizar una vida que conoce de Dios y prefirió esconderse siempre con tal de con comprometerse.

Oración
Padre: te pido perdones mis pecados.  Entiendo que Cristo murió por mí y que a través de Él puedo reconciliarme contigo.  Te pido que así sea.  Quiero estar en el libro de la vida.  Se que he deseado lo incorrecto pero hoy quiero buscar lo tuyo.  Guía mi vida en tu camino y conforme a tu voluntad.  Te pido me llenes de fe para dar los pasos que no puedo dar.  Te pido me llenes de fuerza para levantarme cuando no puedo más.  Llena mi vida Señor.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén