domingo, 30 de noviembre de 2014

Hechos 19:28-31


Al oír esto, se enfurecieron y comenzaron a gritar: ¡Grande es Artemisa de los efesios!  En seguida toda la ciudad se alborotó.  La turba en masa se precipitó en el teatro, arrastrando a Gayo y a Aristarco, compañeros de viaje de Pablo, que eran de Macedonia.  Pablo quiso presentarse ante la multitud, pero los discípulos no se lo permitieron.  Incluso algunas autoridades de la provincia, que eran amigos de Pablo, le enviaron un recado, rogándole que no se arriesgara a entrar en el teatro.


Imagina por un momento lo que sintieron Gayo y Aristarco.  Para que puedas ponerlos en el contexto correcto, piensa en una multitud como en un estadio de fútbol.  Piensa en aquellos partidos en los que una gran masa de seguidores de un equipo, comienza a molestar a uno o dos que por alguna razón se sentaron en el lado incorrecto del estadio.  A veces los empujan y en ocasiones hasta los golpean cuando las cosas se salen de control.  Nos dice la biblia que la ciudad entera se alborotó y dentro de este movimiento, estos dos hombres son arrastrados.  Probablemente fueron empujados y maltratados.  Además, el panorama seguramente no era muy alentador.  Al enterarse de esto, Pablo quiere salir inmediatamente para calmar la situación y probablemente defender a sus hermanos.  Ahora, ¿Hubiera sido una buena decisión? ¡Por supuesto que no!  Es muy probable que lo único que hubiera ocasionado es mayor alboroto y por consecuencia que él fuera también maltratado y hasta asesinado.  No creo exagerar al decir que pudo haber muerto.  ¿Cuántos mueren en encuentros de multitudes porque la gente se dejó llevar?  Esto nos debe enseñar que no siempre tomamos decisiones correctas y que debemos escuchar el consejo de quien nos rodea.  Pablo pudo haber pensado que Dios estaba con él, que lo cuidaría y que todo era posible confiando en Él.  Si bien es cierto esa premisa, no quiere decir que la voluntad de Dios era que Pablo se enfrentara a esa multitud.  Un ejemplo similar lo vemos cuando Jesús es tentado en el desierto.  El hecho de que Dios tenga el poder de hacer algo, no significa que esa sea su voluntad.  ¡Cuidado!  Mucha gente se frustra porque piden y piden porque se haga esto y aquello sin pensar si es o no la voluntad del Señor.
Pablo recibe consejo pidiendo que no salga.  “No hagas nada Pablo”, “Por favor no vayas a la multitud”, “La multitud se alborotará más si sales y será peor el resultado”.  Imagina a Pablo con su gran deseo de salir.  Con la determinación y gran valentía que siempre tuvo, en ese instante, escuchó a sus hermanos y comprendió que era una mala decisión el salir al teatro.  ¿Cómo corregir nuestros pasos si no escuchamos consejo de nadie?  ¿Cómo evitar tomar decisiones incorrectas como la que Pablo estaba tomando si no consultamos a nuestros líderes espirituales?  ¿Acaso crees que no necesitas que te corrijan?  Pablo, siendo un hombre entregado al Señor, estuvo a punto de cometer un grave error.  ¿Crees que tú no puedes cometer grandes errores por no escuchar consejo?  Algunos son orgullosos y creen que no necesitan de nadie más.  Otros son tímidos y no se atreven a hablar de su vida pues no quieren volverse “vulnerables”.  Y otros cuantos, los peores a mi parecer, son los que no quieren hablar porque prefieren mantener una imagen de que todo está bien y que son grandes seguidores de Jesús.  Cualquiera de estas tres categorías necesita cambiar.  No sé en dónde estás parado.  Tal vez en la timidez o tal vez en la hipocresía.  Lo que te puedo decir es que a Dios no lo engañas y que solamente te estás engañando a ti mismo.  ¿Para qué seguir por ese camino?  Dobla tu corazón y permite que el Señor transforme tu vida.  ¡Pide consejo!  ¡Escucha a tu prójimo!  ¡Deja que te muestren tus errores!  Nadie te va a juzgar.  Nadie te va a criticar.  Lo único que vas a lograr es mejorar tu comunión con Dios y con la iglesia pues tomarás mejores decisiones.  Pablo, un gran hombre del Señor lo hizo, ¿Por qué no hacerlo también nosotros?
Oración
Señor: te pido que examines mi corazón.  Ayúdame a entender en dónde estoy parado y por qué me cuesta trabajo abrirme con mis hermanos y pedir consejo.  Entiendo que he tomado malas decisiones y que puedo tomar aún peores por no escuchar a mis líderes ni querer pedir consejo.  Yo te pido me transformes y quites todo lo que estorba de mí para que sea renovado.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

sábado, 29 de noviembre de 2014

Hechos 21:18-19

Hechos 21:18-19


Al día siguiente Pablo fue con nosotros a ver a Jacobo, y todos los ancianos estaban presentes.  Después de saludarlos, Pablo les relató detalladamente lo que Dios había hecho entre los gentiles por medio de su ministerio.


Comunicación.  ¡Hay tantos libros que escriben sobre este tema!  Hay seminarios y oradores que se dedican exclusivamente a la comunicación.  Puede ser en el sector empresarial, de pareja o motivacional, pero finalmente lo que buscan es enseñarnos a comunicar algo.  Todos sabemos hablar pero no todos sabemos comunicarnos.  ¿Lo entendiste bien?  Te lo repito.  Todos sabemos hablar pero no todos sabemos comunicarnos.  La comunicación se realiza cuando la contraparte recibe y comprende lo que le están informando.  Irónicamente, esto no pasa tan seguido como pensaríamos.  Me da mucha risa el libro (que nunca he leído) llamado las mujeres son de Venus y los hombres de Marte haciendo alusión a que simplemente pareciera que no podemos comunicarnos y entendernos.
Nos dice el pasaje de hoy que Pablo relató detalladamente lo que había vivido en su ministerio y lo que Dios estaba haciendo.  Cada una de las cosas que vivió la compartió.  Con detalle.  De manera minuciosa.  Que no se le escapara nada para poder llevar el mensaje en su plenitud.   En otras palabras para poder comunicar lo que Dios, el Señor, estaba haciendo.
¿Qué tiene que ver esto conmigo?  Tres puntos principalmente.  El primero.  Debemos aprender a comunicarnos.  Debemos aprender a detallar las cosas y no dejar lugar para posibles mal entendidos.  Es importante buscar que la otra persona realmente reciba la noticia que le estamos dando y ser sensibles para percatarnos si no está siendo de esta manera.  Esto se aplica con cualquier persona.  Puede ser tu jefe, compañero de trabajo, tus hijos o tu pareja.  ¡Debes aprender a comunicarte!
El segundo tiene que ver con la iglesia del Señor.  Es de suma importancia el estar bien comunicados.  No inventando, no hablando mal los unos de los otros y no creando chismes.  La lengua, nos dice Santiago, es pequeña pero sumamente peligrosa.  El tercero lo llamo, evitando ser el “llanero solitario”.  ¿Qué es esto?  Bien.  El llanero solitario es aquél que no comparte absolutamente nada de lo que el Señor está haciendo en su vida.  Por miedo, pena, orgullo o alguna otra razón que considera suficiente para guardarse todo.  Si bien, tu vida es privada y es tu vida, debes saber que puedes servir de ejemplo y testimonio para los demás.  El testimonio no viene solamente de los que han transformado su vida y parece que todo está bien.  Los testimonios más impactantes son de aquellos que abren su corazón a los demás y  comparten su lucha constante con lo que quieren dejar atrás por perseguir ahora el camino del Señor.  Abre tu vida a los demás.  No tengas miedo.  No seas orgulloso.  Todos tenemos “cola que nos pisen”.  Por eso acudimos al Señor.  Necesitamos ser perdonados y limpiados de todas nuestras faltas.  Habla detalladamente de tu vida.  Comunica con los demás lo que Dios está haciendo.  Comunica con tu pastor o con tu hermano lo que te sucede.  No te imaginas el impacto que puede causar este acto tan sencillo.Pablo comunicó a los ancianos lo que el Señor estaba haciendo y todos se maravillaron y alabaron a Dios.  Aprendamos a comunicar lo que nos sucede.  Aprendamos que el impacto que causamos puede servir para dar gloria a Dios cuando abrimos nuestro corazón  compartimos nuestras batallas con los demás.
Oración
Señor: Gracias por tus bendiciones.  Gracias por tu misericordia y amor infinito.  Te pido perdón por mis pecados.  Te pido que me enseñes a comunicarme con los demás.  Que aprenda a hablar de lo que haces en mi vida y que el miedo, orgullo o timidez no me frenen.  Te pido que aprenda a controlar mi lengua y entienda que así como puede causar gran bendición también puede ser sumamente destructiva.  Gracias Señor por tu dirección.  No permitas que me aparte de ti.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Hechos 27:9-12

Hechos 27:9-12


Se había perdido mucho tiempo, y era peligrosa la navegación por haber pasado ya la fiesta del ayuno.  Así que Pablo les advirtió: señores, veo que nuestro viaje va a ser desastroso y que va a causar mucho perjuicio tanto para el barco y su carga como para nuestra propia vida.  Pero el centurión, en vez de hacerle caso, siguió el consejo del timonel y del dueño del barco.  Como el puerto no era adecuado para invernar, la mayoría decidió que debíamos seguir adelante, con la esperanza de llegar a Fenice, puerto de Creta que da al suroeste y al noroeste, y pasar allí el invierno.


En la teoría, escuchar o dar un consejo, suena sumamente sencillo.  Son bien intencionados y deberían ser dados fácilmente así como escuchados.  Pero por alguna razón, cuando llegamos a la parte práctica, las cosas no son así.  A la gente le cuesta trabajo escuchar un consejo o por el contrario, les cuesta trabajo darlo.  ¿Por qué?  Porque entran distintas áreas de nuestra vida que tenemos que trabajar.  Piensa por un momento en el centurión que no hizo caso al consejo de Pablo.  Un hombre militar que está acostumbrado a dar órdenes y llevar a cabo cualquier tarea que le hayan encomendado.  Él sabe que puede sobrevivir cualquier tipo de circunstancia y una tempestad o un mal clima en general no serán motivo para frenarlo de cumplir con su labor de llevar a Pablo a Roma.  ¿Te parece si lo catalogamos como soberbia o necedad?  Estas dos características nos impiden recibir una opinión que pudiera ayudarnos a tomar mejores decisiones.  Lo que Pablo estaba anunciando era de sentido común.  Sus palabras son contrarrestadas por el dueño del barco y el timonel.  ¡Obviamente!  No iban a decir: sí, bajen pues corren peligro y lo mejor será permanecer en tierra.  ¡Por supuesto que no!  No iban a dejar de ganar más dinero por llevarlos a Roma y tampoco iban a quedarse con la carga que traían.  Piensa que un barco mientras más viajes haga, más dinero gana.  ¿Qué le interesa al dueño?  Pues que haga la mayor cantidad de viajes.  ¿Cómo es posible que el centurión se dejó convencer y no pudo ver más allá de las intenciones del dueño del barco contra las intenciones de Pablo?  Le faltó sencillez en su corazón para poder discernir mejor.
Ahora, tú puedes estar pensando que a ti no te pasaría.  ¡Error!  Somos sumamente propensos a caer en situaciones similares.  ¿Te han hecho daño, lastimado, engañado o algún otro mal?  ¿Qué haces cuando al contar tu historia te dicen que tu deber es perdonar a pesar de que hayas sido inocente en lo sucedido?  ¡Pero si yo no hice nada!  Pensarás.  ¿Por qué debo perdonar si ni siquiera les interesa pedirme perdón?  ¿Te das cuenta que cuando nos afecta personalmente se vuelve difícil recibir consejos?  Debemos trabajar constantemente el mantener un corazón sencillo, unos oídos listos para escuchar y una lengua muy lenta para argumentar.
Por otro lado, es muy importante aprender a dar consejos.  Muchas personas prefieren quedarse calladas por no meterse en posibles problemas o discusiones.  Esto no está bien.  Si sabes que Dios en su palabra dice algo y tu hermano está haciendo lo contrario o simplemente no sabe qué hacer, es tu deber, en amor y gracia, decirle lo que nuestro Señor pide y quiere.
Pon atención a tus reacciones al dar o recibir consejos.  Date cuenta si estás cayendo en acciones como las del centurión o si estás siendo egoísta al no dar consejos por evitar una discusión.  Pide a Dios que te muestre cómo dar y recibir consejo.
Oración
Señor: primero quiero agradecerte por tu amor y misericordia.  Quiero pedirte que perdones mis pecados y me guíes por tu camino.  Te pido mi Señor que aprenda no solo a recibir sino a dar consejos de manera adecuada.  No permitas que mi orgullo, necedad o egoísmo me detengan.  Te pido que mi vida sea para servirte y me transformes para que seas Tú quien reine en mí.  En Cristo Jesús.  Amén.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

2 Juan 1:7

2 Juan 1:7

Es que han salido por el mundo muchos engañadores que no reconocen que Jesucristo ha venido en cuerpo humano.  El que así actúa es engañador y el anticristo.



Hay un dicho que dice: si hace como pato, se mueve como pato, habla como pato, entonces ¡es un pato!  ¿Suena muy sencillo cierto?  La realidad es que no lo es.  ¿Por qué?  Te preguntarás.  Porque en muchas ocasiones somos ignorantes de cómo es un “pato”.  Hace unos años, salieron a la luz dos de los fraudes más grandes de la historia reciente con un señor de apellido Madoff y otro Stanford.  Estos señores se dedicaban a recibir el dinero de la gente y supuestamente lo invertían.  Generaban retornos increíbles y la gente se moría por invertir con ellos.  ¿Qué hacían?  Nadie sabía a ciencia cierta.  Lo único que sabían es que su estado de cuenta traía más dinero.  Para algunos de los que nos dedicamos a esto, sonaba simplemente demasiado bueno para ser verdad.  Posiblemente era fraude o demasiado riesgo de por medio.  En otras palabras sonaba a que era un “pato”.  Pero para la mayoría de las personas que se dedican a otros trabajos, simplemente les encantaba la idea de ver sus estados de cuenta con ganancias extraordinarias.  No se preocuparon por investigar más.  ¿Qué pasó?  Que perdieron su dinero.  Ahora, qué tiene que ver esto con el pasaje de hoy.  Mucho.  Juan les dice que hay engañadores que no reconocen a Cristo.  ¿Cómo puede alguien engañar a un seguidor de Cristo si al mismo tiempo lo está negando?  Fácil.  Con la ignorancia.  Así como en el fraude que te platiqué, la gente muchas veces se queda en la “superficie” y no conocen realmente la palabra de Dios.  De esta forma, la gente se aprovecha.  Toman los versículos a su antojo y los explican sin ningún tipo de contexto.  ¿Quieres saber algo más aterrador?  Son muchísimas las personas que son engañadas día a día.  Los mormones, por ejemplo, hablan de Jesús, terminan sus oraciones en el nombre de Jesús, sin embargo, ellos piensan que Joseph Smith es el profeta que “complementa” lo que viene en la biblia.  De esta manera, niegan al mismo tiempo la misma venida de Cristo.  ¿Para qué tenemos dos Mesías?  Otro ejemplo lo encontramos en la iglesia católica.  Utilizan nuevamente el nombre de Dios y de Cristo.  Sin embargo, cada vez que realizan su ceremonia, sacrifican el “cuerpo de Cristo”.  Quiere decir que lo que dice Hebreos que murió una sola vez y su sacrificio fue perfecto no aplica.  Además, para que uno vaya al cielo, es necesario realizar “obras” buenas.  No puede uno ir al cielo solamente a través del sacrificio de Cristo como lo explica la biblia.  Necesita hacer buenas acciones para “complementar” ese calvario.  Y así vemos otros ejemplos similares con los testigos de Jehová o algunos otros grupos.  Juan nos advierte de ellos.  Existían hace dos mil años engañadores que utilizaban el nombre de Cristo a su conveniencia y hoy en día los seguimos teniendo.  Suenan como pato, caminan como pato, huelen a pato, sin embargo, ¡la gente no los reconoce como pato!  ¿Por qué?  Insisto, porque hace falta estudiar la palabra de Dios para tener discernimiento.  Abre la biblia.  Estúdiala.  Solamente así podrás reconocer cuando alguien habla verdad o es, como lo describe Juan un anticristo.  Ten cuidado y corrobora todo con la Palabra.  Ahora, este es un tema difícil y no puedo hablar con todo detalle.  Si tienes dudas por favor escribe y pregúntame pues con gusto contestaré.

Oración

Padre: gracias por cuidarme y enseñarme que hay gente buscando aprovecharse utilizando tu nombre.  Te pido perdones mis pecados y me des entendimiento para poder discernir de aquellos que están contigo y de aquellos que son engañadores.  Entiendo que hay gente allá afuera que utilizan tu nombre mientras que en realidad son anticristos.  Te pido pueda aprender de tu palabra y no caer en sus engaños.  Toma mi vida Señor y guíame.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén

martes, 25 de noviembre de 2014

Hebreos 7:4-7

Hebreos 7:4-7

Consideren la grandeza de ese hombre, a quien nada menos que el patriarca Abraham dio la décima parte del botín.  Ahora bien, los descendientes de Leví que reciben el sacerdocio tienen, por ley, el mandato de cobrar los diezmos del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también son descendientes de Abraham.  En cambio, Melquisedec, que no era descendiente de Leví, recibió los diezmos de Abraham y bendijo al que tenía las promesas.  Es indiscutible que la persona que bendice es superior al que recibe la bendición.



A mi parecer, cada día nos alejamos más y más de ciertas costumbres y tradiciones que nos complican entender lo que culturalmente explica la biblia.  No sólo es difícil por ser una cultura oriental y la nuestra occidental sino que además, conforme pasan los años, nuestras costumbres también cambian.  Recordemos por ejemplo, la gran importancia del sacerdocio y, sobre todo, de la genealogía de ese sacerdocio.  En los tiempos de Jesús, los mismos fariseos le replicaban diciendo que eran hijos de Abraham y por consecuencia, tenían el cielo asegurado.  Había un extremismo en cuanto a la genealogía.  Ojo, Dios mismo había explicado la importancia en cuanto a la misma.  Incluso, se les había prohibido juntarse con gentiles y que siguieran a otros dioses.  Por eso, la biblia nos deja un gran detalle sobre la posición que Melquisedec tenía.  Irónicamente no se nos dice casi nada de él pero sí se aclaran perfectamente sus características.  ¿Y qué podemos aprender de todo esto?  Que Cristo, no es cualquier sacerdote.  Querían disminuir su esencia divina a humana y por ello se aclara a través de Melquisedec que Jesús no tiene que ver con Leví sino que está por encima de él.  Sabemos que Jesús tiene su genealogía basada en la tribu de Judá.  Hijo de David.  Confirmando así, el nuevo pacto y el freno a la necesidad de seguir con el sacerdocio y los sacrificios.
A pesar de que dos mil años han pasado, hoy día seguimos viendo el mismo comportamiento en la gente al querer negar la divinidad de Cristo.  “una gran persona; un gran ejemplo; un revolucionario” y así muchos otros adjetivos.  Error.  Cristo es Dios mismo.  El pasaje de hoy nos explica que Melquisedec recibió el diezmo  sin ser descendiente de Leví.  Algo totalmente en contra de lo que debía ser.  También los pasajes anteriores nos dicen que Jesús es sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.  Si con esto aprendemos que Melquisedec es mayor que Leví, podemos concluir que el sacerdocio de Jesús es, por lo tanto, mayor al de Leví.  Cristo es nuestro sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.  Tal vez no te cause mucho impacto leer esto pero su significado es enorme.  Rompe con la genealogía de Leví y cumple con las profecías acerca del Mesías.  Ahora, ¿qué lugar tiene Jesús en tu vida?  En tu mente y en tu corazón debes tener claro que es Dios hecho hombre y que no hay absolutamente nada ni nadie están por encima de Él.  Ningún otro hombre.  Ningún otro “santo”.  Nadie.  Él es el único camino y no debes dejarte confundir.

Oración

Señor: gracias por tu palabra y por enseñarme a no desviarme de tu camino.  Gracias por la vida de Jesús y por cumplir tus profecías y promesas en Él.  Gracias por permitirme leer y estudiar tu palabra y abrir mis ojos a tu grandeza y poderme sorprender de la exactitud con la que tus promesas se han cumplido.  Gracias Señor en el nombre de Jesús.  Amén

lunes, 24 de noviembre de 2014

2 Pedro 3:14-16

2 Pedro 3:14-16


Por eso, queridos hermanos, mientras esperan estos acontecimientos, esfuércense para que Dios los halle sin mancha y sin defecto, y en paz con Él.  Tengan presente que la paciencia de nuestro Señor significa salvación, tal como les escribió también nuestro querido hermano Pablo, con la sabiduría que Dios le dio.  En todas sus cartas se refiere a estos mismos temas.  Hay en ellas algunos puntos difíciles de entender, que los ignorantes e inconstantes tergiversan, como lo hacen también con las demás escrituras, para su propia perdición.



No dejo de sorprenderme en aquellos que niegan a Dios por considerarlo “creado por el hombre” o que no se puede explicar científicamente.  Hablan de cuando el mundo se creó hace miles de millones de años y eso lo creen sin ninguna dificultad.  Hablan de la evolución sin tener al cien por ciento la línea entre el simio y el homo sapiens.  Pero lo dan por hecho y resulta blasfemia el cuestionar su veracidad.  Pero cuando se refiere a Dios, cuando hablamos de un ser que no podemos encerrar en nuestras mentes ni explicar con métodos científicos, entonces sí, ¿cómo podemos creer en eso?  Personalmente me resulta más difícil creer que la tierra tiene miles de millones de años.  No porque los tenga o no sino porque nadie ha vivido ni siquiera doscientos años para poder confirmar que nuestro método para identificar la “edad” es correcto.  ¿no te parece ilógico?  Hace tiempo vi un documental sobre el ADN.  Lo que encontraron unos científicos es que todos tenemos un mismo gen que se transmite por la madre solamente.  Le llamaron Eva.  Resulta que ese gen, lo encontraron en todos los humanos y, en resumen, comprueba que todos venimos de una misma “madre Eva”.  También, el mismo ADN, según los científicos, eliminaba la opción de que el ser humano tuviera miles de años de existencia.  Los cálculos que le daban eran sumamente similares a los que historiadores de la biblia le dan a nuestra existencia.  Aproximadamente 6000 años.  A pesar de esas negaciones, críticas e incluso burlas, la biblia nos dice que Dios es paciente.  Paciente para que abran los ojos y se den cuenta de su error.  Paciente a pesar de que la gente tergiversa su palabra.  Así también nosotros debemos ser con nuestro prójimo.  Pacientes.  Orando por ellos.  No queriendo juzgar ni querer “convertir” a nadie.  Nuestro llamado es a compartir el evangelio y anunciar a Cristo amando a nuestro prójimo.  Del resto se encarga Dios.  Por ello Pedro nos dice: esfuércense cada día para que sean hallados sin mancha y sin defecto, en paz con el Señor.
Allá afuera vas a escuchar muchas cosas acerca de Dios.  No todas serán ciertas.  Algunas te confundirán.  Por esta razón debes acudir a la biblia.  Debes corroborar lo que escuchas y no creer simplemente porque alguien dijo.  Mientras tanto, preocúpate por mantenerte santo.  Preocúpate por compartir a Cristo dando testimonio con los que te rodean.  Preocúpate por estar en paz con el Señor.  No te dejes confundir ni engañar.  Pide a Dios por sabiduría para que abra tu entendimiento y te revele su palabra conforme a su voluntad.

Oración
Señor: gracias por tu palabra que está llena de enseñanza.  Gracias por advertirme que muchos usan tu nombre sin siquiera conocerte.  Te pido por sabiduría para no confundirme de lo que escucho y que siempre pueda venir a tu palabra para corroborar lo que escucho de Ti.  Perdona mis pecados mi Dios y permite que pueda vivir sin mancha y en paz contigo.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Hebreos 1:10-12

Hebreos 1:10-12

También dice: Tú, oh Señor, en el principio pusiste los cimientos de la tierra, y el cielo es obra de tus manos, ellos perecerán, pero tú permaneces para siempre.  Se desgastarán como un vestido, los doblarás como un manto, y cambiarán como ropa que se muda; pero tú eres siempre el mismo, y tus años nunca se acabarán.      



A lo largo de la historia, han existido teorías que hoy en día nos parece increíble pensar que tuvieran validez.  La tierra era considerada plana y se creía que el sol giraba alrededor de ella.  Si avanzamos un poco más, se pensaba que el átomo era la partícula más pequeña.  Y así, conforme han pasado los años, vamos conociendo más y más sobre aquello que nos rodea y eliminando teorías equivocadas.  Sin embargo, tal y como la biblia nos dice, mientras todo es mutable, Dios es inmutable.  Las generaciones cambian.  Nuestro conocimiento cambia.  Nuestra manera de entender lo que nos rodea cambia.  Sin embargo, Dios sigue y seguirá siendo el mismo.  En estos versículos vemos a Dios Padre hablar de Dios Hijo como el medio a través del cual se creó la tierra y cómo el tiempo no tiene ningún poder sobre Él.
¿De qué nos sirve entender esto?  Últimamente he escuchado opiniones de líderes que hablan sobre la “edad” de la biblia como si esto la descartara para ser utilizada hoy en día.  “Es un gran libro pero no aplica a nuestra época”.  ¿Será cierto?  ¿Será que Dios no es tan perfecto como pensábamos?  Tal vez Nietzsche tenía razón al decir que Dios había muerto.  Así, las distintas teorías comienzan a salir.  Las noticias nos dicen: tal persona dijo esto y tal persona dijo aquello.  Se hace gran alboroto cuando se cambia de parecer y se cuestiona todo.  Sin embargo, la biblia nos dice que Dios no cambia.  Por lo tanto, su palabra tampoco cambia.  ¿El problema?  La gente dice lo que piensa y lo que entiende en lugar de lo que Dios dice.  ¡Esa es una gran estrategia de Satanás!  ¿Recuerdas cómo se acercó a Eva?  Cuestionando lo que Dios había dicho con respecto al huerto del Edén.  ¿Recuerdas cómo tentó a Jesús?  Cuestionando lo que la biblia dice.  Ahora, utilizando estos dos mismos ejemplos, vemos resultados totalmente opuestos.  Mientras Eva se dejó envolver entre lo que le decían y ella recordaba, Jesús utilizó la palabra misma para mantenerse firme.  ¿Coincidencia?  ¡Por supuesto que no!  Es Dios mismo enseñándonos cómo debemos conducirnos.  Mucha gente cuestiona hoy el matrimonio.  Cuestiona a la religión y la homosexualidad.  Cuestiona la existencia del cielo o el infierno.  Mientras tanto, ¿cómo debemos reaccionar nosotros?  Imitando a Jesús.  Acudiendo a la palabra y compartiendo lo que ella dice.  No cayendo en discusiones de lo que yo pienso sino lo que Dios dice.  A Jesús le preguntan los fariseos sobre el divorcio queriendo tenderle una trampa.  ¿Qué responde Él?  En Mateo 19 vemos que acude a lo que estaba escrito en Génesis 1:27  Podía haberles contestado: hipócritas, quieren justificar su forma de vivir.  Sin embargo no hizo eso.  Nos dejó el mejor ejemplo.  Acudió a la palabra y esa fue su respuesta.  Allá afuera quieren confundirte.  Quieren hacerte pensar que las cosas han cambiado tanto que la biblia no tiene sentido hoy en día.  Error.  La biblia es la palabra de Dios y Él no ha cambiado ni cambiará.  Debemos cuidarnos de lo que se habla y se dice, debemos estar firmes en la palabra y entender que cuando entramos en alguna discusión o se cuestiona a Dios, lo más importante es, como lo hizo Jesús, hablar la palabra misma.  Ella es inmutable y perfecta mientras que nosotros no.

Oración

Señor: gracias.  Tu palabra abre mi entendimiento y le da sentido a mi vida.  Te pido pueda ser sabio y aprender siempre de ella para que mis principios siempre estén en línea con tu voluntad.  Te pido que mis palabras sean tus palabras y mis actos sean en servicio a Ti.  Hoy entiendo que puedo escuchar muchas cosas en tu contra pero que al venir a Ti a través de tu palabra, veo que son opiniones de aquellos que ni siquiera te conocen.  Gracias Señor por amarme y cuidarme.  Te pido perdones mis pecados.  En el nombre de Jesús.  Amén.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Hebreos 2:11-13

Hebreos 2:11-13

Tanto el que santifica como los que son santificados tienen un mismo origen, por lo cual Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice: “Proclamaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.”  En otra parte dice: “Yo confiaré en él.”  Y añade: “Aquí estoy yo, con los hermanos que Dios me ha dado.”



Jesús fue un hombre como tú y como yo.  Sin embargo, al mismo tiempo era cien por ciento Dios.  ¿Cómo lo sé?  Porque eso es lo que la biblia nos dice.  Cuando se escribe este libro o carta a los hebreos, se tenía la duda de quién era realmente Jesús.  ¿Era Dios?  ¿Era un profeta?  Recuerda que en algún momento la gente pensaba que era Elías.  En general, existía confusión entre los judíos que recibían el mensaje y por ello, con estos versículos se busca clarificar las cosas.  Me parece una increíble muestra de sabiduría y soberanía por parte del Señor, al escribirnos algo que no solamente fue utilizado hace dos mil años sino hoy en día nos encontramos con los mismos cuestionamientos.  ¡Definitivamente es nuestro creador y sabe perfectamente de qué “pie cojeamos”!  Es muy importante tener claros los principios que Dios nos da.  De lo contrario andamos de un lado para el otro conforme escuchamos a alguien hablar y luego cambiamos si escuchamos a alguien más.  Recuerda que la biblia siempre debe ser tu lugar donde acudes para aclarar cualquier duda y establece todos los principios de la fe.
Jesús fue hombre.  No solamente tuvo hermanos en la fe sino también hermanos carnales.  Mateo 19:55 nos explica claramente que Jacobo, José, Simón y Judas fueron sus hermanos.  Sí.  Hijos de María su madre.  Mucha gente piensa que María permaneció sin tener más hijos después de Jesús pero es erróneo.  Claramente nos dice la palabra que tuvo otros hijos.  ¿Entiendes ahora la importancia de estudiar la biblia?  Como seguidores de Jesús, debemos tener claro quién es Él.  Él es Dios.  El Verbo.  A través de Él todo fue hecho.  Al mismo tiempo fue hecho hombre.  Hombre carnal.  Con tentaciones.  Con hambre.  Con dolor y cansancio.  Él vino a proclamar el nombre de Jehová a todos nosotros.  Ahora podemos entender que Jesús no fue una gran persona solamente.  Él es Dios también.  Sé que he sido muy repetitivo pero es de gran importancia que tengas claro este principio y no te confundan con otras creencias fuera de la biblia.  Aquellos que creen que Cristo solamente fue Dios estando en la tierra, están equivocados.  El pasaje de hoy nos dice claramente que Él y nosotros tenemos un mismo origen.  Nos dice que Jesús nos llama hermanos.  No podría llamarnos hermanos siendo Dios.  ¿Cómo el Señor le llama hermano al siervo?
Sé que no es fácil entender cómo puede ser Dios hecho hombre y al mismo tiempo seguir siendo Dios.  Parece una gran historia fantástica.  Sin embargo, Dios así lo dispuso y solamente tenemos el testimonio escrito no solo en la biblia sino en los historiadores de la época los milagros que se hicieron para demostrar esta dualidad.  A nosotros nos queda creerlo y dejar que Dios haga milagros en nuestras vidas para poder vivir en carne propia la demostración de su deidad.

Oración
Padre: gracias por ser un Dios de orden y aclarar cualquier confusión que surge involucrando tu nombre.  Hoy entiendo que Jesús fue hombre como yo y al mismo tiempo Dios.  Entiendo la importancia de leer y estudiar tu palabra para conocerte mejor y tener claros tus principios.  Gracias por la vida de Jesús.  Gracias por amarme y perdonarme.  Te pido siempre guíes mi vida Señor.  En Cristo Jesús. Amén.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Santiago 1:19

Santiago 1:19
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.



Listos para escuchar y lentos para hablar o enojarse. Generalmente hacemos todo lo contrario. Siempre quieres exponer tu punto primero y convencer a los demás de que estás en lo correcto.
Imagina por un momento al congreso de un país totalmente en silencio, escuchando al orador y poniendo atención a cada palabra que dice. Imagina un maestro escuchando a sus alumnos con atención; a un padre escuchando a sus hijos; a un jefe escuchando a sus subordinados; a un hijo escuchando a su padre; a un subordinado escuchando a su jefe. ¿Por qué es tan complicado escuchar? ¿Por qué se facilita tanto hablar y se dificulta el escuchar? ¿Te has topado con personas que solamente hablan y hablan y no te dejan decir nada? ¿Has estado en discusiones donde no se pueden dar opiniones ni puntos de vista? ¡Cuántas discusiones y cuántos problemas se evitarían si tan solo siguiéramos este principio! ¿Cuántas personas quieren una mejor comunicación con los demás?
Aprende a escuchar. Aprende a callar. Aprende a controlar tus impulsos.
La comunicación no es fácil entre personas.
Listo para oír no significa estar tranquilos y pretender escuchar. Hay muchas personas que escuchan lo que se dice, pero en ningún momento tratan de “procesar” la información recibida para poderla comparar con la que ellos tienen. En consecuencia, simplemente le estás hablando a una pared. El estar pronto para oír significa una actitud continua. Requiere de tu entrega y sobre todo que dejes de pensar en ti y pienses primero en lo que Jesús quiere que hagas para posteriormente poder escuchar a tu prójimo. Es hacer a un lado el egocentrismo, dejar de pensar en lo que quieres, en lo que piensas que debería ser, en lo que deseas corregir. Pronto para oír no significa dejar de exponer tu punto de vista. Parafraseando el versículo Santiago dice algo así: ten cuidado con tus actitudes, es importante que pongas atención en tu forma de reaccionar cuando las personas no están de acuerdo contigo. Cuando alguien hable, escúchalo, trata de entender su postura, entiende su situación y punto de vista. No te impacientes por contestar y debatir sobre los desacuerdos. Habla con calma, habla en el amor de Cristo. Recuerda, ten cuidado de que la ira y el enojo no se apoderen de lo que dices o haces. Es muy fácil que te pase así que pon atención.
La clave para poder llevar a cabo esto está en Cristo. Debes reconocer que tú no puedes dominar tu ira, tus enojos, tus corajes. Entender que solamente Dios, a través del Espíritu Santo puede hacer esa transformación en ti. Pídelo al Señor y experimenta los cambios que realiza en aquellos que le entregan su vida.

Oración
Padre: te pido perdón porque no he sabido escuchar ni tampoco controlar mi ira y enojos. Hoy quiero ser diferente y reconozco que yo no puedo hacerlo. Te pido que controles mi ira, controles mis palabras y pongas en mi paciencia para escuchar a mi prójimo. Permite que recuerde siempre estos versículos para tener una actitud pronta a escuchar y lenta para la ira. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Proverbios 10:12

Proverbios 10:12
El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas.




Primero debes entender lo que significa rencillas. Según la Real Academia Española, significa: cuestión o riña que da lugar a un estado de hostilidad entre dos o más personas. En otras traducciones como la Nueva Versión, utilizan la palabra disensión, la cual significa: contienda, riña o altercación. También resulta interesante la definición de odio: antipatía y aversión hacia algo o alguien cuyo mal se desea.
¿Te suena familiar este sentimiento?
Todos nos hemos visto envueltos en la explosividad del odio. No creo que exista una sola persona que no haya tenido un momento de coraje y furia transformándose en odio. Así somos. Es más fácil odiar que amar. En general pienso que casi siempre es más fácil hacer lo malo que lo bueno pero ese es asunto de otro día. ¿Qué tiene de importante este proverbio? ¿Para qué sirve memorizarlo y analizarlo?
En este año, he asistido a varios cursos para mejorar mi desempeño laboral. El patrón más importante que he aprendido (¡y el que más me hace falta!) es la disciplina. De igual forma, pienso que si lo trasladamos a nuestra vida en Cristo, la disciplina es nuestro mejor aliado.
Con disciplina, todo tiene un orden. Primero estableces tus metas y en el caso espiritual también lo podemos hacer y aquí es donde el versículo entra en acción. No puedes ir por el mundo tratando de agradar a Dios sin ningún plan, sin ninguna estrategia: sin disciplina. No puedes andar pensando que no vas a odiar a nadie así nada más por haber leído estas palabras. Tal vez y estés pensando: pues así he estado todo este tiempo. Es hora de hacer las cosas bien. La disciplina en Cristo entra cuando quieres ser un buen siervo y entregar tu vida a Dios. ¿Cómo la quieres entregar? ¿Al 10, 20 o 100 por ciento? Yo pensaría que al cien.
El odio es un sentimiento que debe atacarse con disciplina, con una estrategia. No puedes tener éxito contra el odio si no estás preparado. Si recuerdas la última vez que hayas tenido este sentir contra alguien o algo, podrás percatarte del poco control que tuviste sobre él, pero el amor cubre todas las faltas. El amor es la herramienta principal que tienes contra el odio. En la televisión, los libros y los consejos en general te dicen que está bien que odies a algunas personas y para “aliviarte” te recomiendan varias actividades. La Biblia no dice eso. La Biblia dice que para salir del odio es necesario amar.
Hoy quiero animarte a meditar sobre el odio en tu vida y tu forma de tratar con él, animarte a tener disciplina memorizando versículos como éste para estar preparado en situaciones futuras y poder reaccionar mejor, meditando pasajes de la Palabra de Dios, hasta que sus principios se vuelvan un hábito y no un evento forzado. Entiende que el odio causa conflictos, problemas, enemistades y no tiene ningún beneficio para ti más que destrucción. Por el contrario, el amor es constructivo. Ahora conoces las consecuencias del odio y la forma de evitarlo: en amor. Te corresponde tomar una decisión al respecto sobre cómo atacarás este sentimiento hoy y en ocasiones futuras…

Oración
Señor: creo que no había puesto atención al odio en mi vida. Lo había hecho a un lado y pensaba que no estorbaría en mi relación contigo. Gracias por mostrarme que no es así y que además lo único que causa son mayores conflictos. Te pido que pongas el amor en mi corazón para poder sacar el odio que hay en mí. Te pido que pueda grabar estas palabras y utilizarlas siempre. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

martes, 18 de noviembre de 2014

Colosenses 3:7-8

Colosenses 3:7-8
Ustedes las practicaron en otro tiempo, cuando vivían en ellas. Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira malicia, calumnia y lenguaje obsceno.



La primera parte se refiere a los versículos anteriores que hablan de la inmoralidad sexual, bajas pasiones, impureza, malos deseos y avaricia. Dice que antes vivíamos en ellas pero no más. La Biblia hace varias menciones sobre la vida antes y después de conocer a Jesús. De hecho Jesús mismo nos dejó varios ejemplos de lo que éramos y lo que ahora somos. Pablo entendió el mensaje y está tratando de compartirlo con la iglesia de Colosas y principalmente contigo y conmigo. Ya no somos la misma persona. Antes tenías un estilo de vida, una consciencia, una forma de pensar y actuar. Eso terminó. Ese estilo de vida, esa consciencia, esa forma de pensar y actuar ahora están guiadas por los principios de Jesús y la palabra de Dios. Ya no puedes ser la misma persona. No puedes tener luz y oscuridad al mismo tiempo. Si ya has conocido la verdad a través de Cristo, no puedes seguir viviendo en la mentira: las practicaron en otro tiempo cuando vivían en ellas. Ya no vives en ellas. Cristo te ha transformado. Tus malos hábitos deben parar.
El seguir a Jesús, como he escrito, implica cambios y ajustes. Algunos más radicales que otros, pero nunca terminan. Pienso en Pablo tratando de explicar a los colosenses que no se trata solamente de cumplir con unos cuantos principios y listo, sino que cuando terminamos con una lista, comienza una nueva. Primero analizamos nuestra conducta y moral sexual, nuestros deseos e impurezas. Ahora es necesario indagar más profundo y sacar nuestros enojos, iras, malicias, calumnias y groserías (lenguaje obsceno).
Hay un dicho que dice: el que se enoja pierde. ¡Es tan cierto! Con nuestro enojo podemos causar tanto daño. Podemos lastimar aún más. Si lo dejamos seguir se convierte en ira y la cosa se pone peor. Recuerda la última vez que te enojaste…
¿Lo pudiste controlar? ¿Lo entregaste a Dios para que no se quedara en ti, o simplemente lo dejaste explotar y salió lo peor de ti?
Pienso que a veces Dios permite que atravesemos situaciones difíciles o específicas, las cuales sacarán lo que hay realmente en nuestro interior y que debemos trabajar. No hay casualidades. Que tengas a alguien en tu trabajo que no toleres, que tu vecino sea tan difícil, que las cosas no salgan como querías, que llegues a tu límite, todo esto tiene la intención de sacar lo que ha estado guardado por tanto tiempo dentro de ti y que te des cuenta que es necesario trabajarlo entregándolo a Dios. Ya no vivimos como antes porque ya no somos como antes. Te recomiendo que medites en ello. Medita en los principios de la Biblia y cómo los has aplicado o cómo los has evitado. ¿Qué te hace falta entregar? ¿Qué bendición ha sido el entregarlos?

Oración
Padre: definitivamente solo buscas que en mi vida haya bendición. Gracias por enseñarme a través de tu palabra que lo que hacía antes no trae nada bueno a mi vida y que es necesario dejar de hacerlo. Ayúdame a entender y percatarme de todo aquello que debe ser transformado dentro de mí. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

lunes, 17 de noviembre de 2014

Proverbios 20:3

Honroso es al hombre evitar la contienda, pero no hay necio que no inicie un pleito.



La versión reina Valera dice: …mas todo insensato se envolverá en ella.
Estoy convencido que es más fácil entrar en discusión que evitarla. Todo se complica cuando nuestro punto de vista, nuestras ideas y sobre todo nuestro orgullo están de por medio. Me gusta la descripción de Reina Valera al explicar que cuando entramos en algún pleito o discusión y en lugar de frenarla le damos vida, nos vemos envueltos por la misma pelea y de ahí nada bueno puede salir. Cuando un pleito nos envuelve, nos quita la claridad para pensar, la humildad en el corazón no está a la vista sino fuera de esa envoltura, el amor al prójimo queda en el olvido junto con el respeto. Lo único que ha sobrevivido es el odio, el orgullo y los deseos de “vencer”. ¿Cuántas veces lo seguiremos haciendo? Es muy probable que ya hayas vivido algo así, que te hayas peleado con algún ser querido, con algún compañero de trabajo o alguien en la calle. Te dieron un golpe en tu “punto frágil” y explotaste. Te dejaste envolver por la furia. Te dejaste dominar por la ira. Diste rienda suelta a la contienda en lugar de buscar evitarla. Nuestro Dios conoce perfectamente lo que pasa por nuestra mente. Sabe que si no ponemos dominio sobre nuestro ser, los resultados pueden ser muy destructivos. Por eso su palabra está llena de principios y mandamientos, para guiarnos a una mejor vida. Para evitarnos caer en problemas que no sabremos resolver. Para llevarnos a una mejor comunión con Él. ¿Acaso crees que el honrar a tus padres, no mentir, no cometer adulterio, tienen como propósito el que Dios sea más dios? El propósito de sus mandamientos es mostrarnos un camino distinto al que conocemos. Un camino mejor. Observa a tu alrededor. Cuando te encuentres en medio del tráfico rumbo a tu trabajo, date cuenta del estado de la gente. Cuando veas personas discutiendo y perdiendo todo tipo de cordura, es en ese momento cuando decidimos tomar las riendas de nuestros impulsos y echamos todo a perder. Tú conoces las consecuencias. Las has vivido una y otra vez. ¿Cuántas veces más?
Hay un programa que me gusta mucho acerca de un entrenador de perros que enseña a las personas la psicología del perro. Perros que parecían no tener solución, se vuelven tranquilos y dóciles al entender que su dueño es el que toma las decisiones. El resultado es bueno para todos, tanto para el perro, el dueño y los vecinos. Así mismo me gustaría que pusiéramos atención a nuestro “entrenador” Dios y escucháramos con gran atención a todas las correcciones que nos hace en cada día que vivimos. Dejarnos corregir y dócilmente aceptar nuestro error. Recuerda, dar rienda suelta a tus enojos, pleitos y contiendas no trae nada bueno, por el contrario, es honroso, sabio y correcto el evitarla.

Oración
Señor: Tú sabes lo difícil que es para mí controlar mi carácter. Perdona que termine envuelto en pleitos y no te deje trabajar en mi corazón. Te pido que me transformes. Te pido que pueda escuchar tu voz cuando las cosas se salen de control. Corrige mi vida Señor. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

domingo, 16 de noviembre de 2014

Proverbios 13:3

Proverbios 13:3
El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina.



Lo primero que me viene a la mente es recordar cuántas veces he tenido que pedir perdón por algo que dije que no estaba bien. ¿Cuántas veces has dicho: cómo pude haber dicho esto o aquello? Controlar nuestra boca no es cosa fácil. La biblia está llena de advertencias sobre ella. Nos previene sobre lo destructiva que es y lo indomable que puede llegar a ser. Nuestra boca puede provocar nuestra propia ruina si no aprendemos a entregarla a Dios. Nuestra boca debe ser controlada por nosotros y no al revés.
Aquello de lo que hablamos, dice la biblia que es lo que tenemos en el corazón. ¿Estamos criticando? ¿Juzgando? ¿Mintiendo? ¿Utilizando groserías?
¿Cómo hablas?
Seguramente cuando eras pequeño te corrigieron sobre lo que debes o no decir. Pero no creo que te hayan advertido sobre lo destructivo que puede ser el no controlar tu lengua. Me parece que muy pocas personas entienden y aceptan que al cuidar nuestra lengua protegemos nuestra vida y al no hacerlo provocamos nuestra propia ruina.
¿Por qué no hacemos un compromiso y entregamos nuestras palabras a Dios?
Qué mejor que hablar lo correcto. Qué mejor que cada vez que digas algo sea constructivo, promueva la gracia y amor de Dios. Esto no significa que vas a tener que cambiar tu tono de voz o las palabras que utilizas hablando ahora pura cursilería. ¡NO! La transformación que Dios quiere no va por ese camino sino por el lado de entregar aquello de lo que hablamos no dejando que nuestra lengua nos controle y sea ella quien decida lo que habremos de decir.
Piensa en aquellos momentos en los que no controlaste tu boca y las consecuencias que se derivaron de ello…
Todos hablan, pocos controlan lo que dicen. La lengua debe ser controlada.
Para poder controlar nuestra boca, debemos analizar nuestra forma de hablar. Debemos meditar en cómo nos dirigimos a las personas, cómo expresamos nuestras inconformidades y nuestras diferencias, cómo le hablamos a nuestros superiores y a aquellos a nuestro cargo, cómo le hablamos a nuestros seres queridos cuando estamos contentos y también cuando estamos enojados, cómo contestamos cuando nos lastiman o molestan, en general: meditar en lo que sale de nuestra boca en cualquier circunstancia.
Hoy Dios nos dice que no controlar nuestra lengua traerá ruina a nuestra vida. Es probable que, como yo, ya hayas experimentado parte de esa ruina por no haber controlado tu boca. Hagamos caso de este proverbio y comencemos a poner control sobre lo que decimos y protejamos nuestra vida.

Oración
Señor: te pido perdón por tantas cosas que he dicho que no están bien. Te entrego mi lengua porque yo no puedo controlarla. Ayúdame a que de mi boca salga bendición y no destrucción. Cambia mi forma de hablar Señor. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús
Amén

sábado, 15 de noviembre de 2014

Romanos 12:17-18

Romanos 12:17-18
No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.



Parece imposible. Cuando nos hacen algo, nuestra primera reacción es difícil que sea un pensamiento de bondad hacia ellos. Nos han lastimado. Han destruido nuestra confianza. Han abusado. Actualmente, el mundo no pinta un panorama fácil. Me parece que nunca lo ha sido. A veces tenemos situaciones externas como una crisis o una guerra y en otras ocasiones todos los problemas se encuentran dentro de nuestra familia. Pienso en una persona asesinada, en un secuestro o un abuso sexual, situaciones muy difíciles y devastadoras para los afectados. Unos piden por el mayor castigo posible y los otros piden por misericordia. Es fácil decidir cuando no somos los afectados. Pero Dios nos da una instrucción el día de hoy que nos incluye a todos: no pagues mal por mal sino procura lo bueno y busca siempre estar en paz con todos los hombres.
¿Quién se beneficia de tener esta actitud?
La verdad es que por la forma en la que crecí y probablemente tú también, me hace pensar que el beneficiado es aquél que hizo daño y no recibió ningún castigo por haberlo causado. No es muy fácil entender cómo me beneficia el regresarle con bien a alguien que me está haciendo mal y mucho menos buscar la paz, extender mi mano cuando mi contraparte está buscando lastimarme.
Nos guste o no. Lo entendamos o no. Nosotros somos los que se benefician de regresar lo bueno cuando recibimos un mal. Somos los primeros en beneficiarse cuando buscamos constantemente el estar en paz con los demás. La primera razón es fácil: estamos obedeciendo a Dios y ello siempre trae bendición a nuestra vida. La segunda resulta de la primera: la obediencia a Dios nos hace acomodar nuestros principios y prioridades en el orden correcto. Cuando estamos buscando el reino de Dios por encima de nuestra propia voluntad, podemos ver con la perspectiva correcta y entender que los planes de Él son mejores que los nuestros. Pero no todo se queda en la teoría. Piensa en la cantidad de problemas y males que hay a nuestro alrededor. Piensa en cuánta gente vive con amarguras y corajes que están arraigados en sus corazones y no los dejan vivir tranquilos. ¿Cuántas amistades, matrimonios o familias destrozadas por no perdonar y buscar estar en paz? Pleitos entre hermanos. Iglesias divididas. Corazones lastimados. Cada vez que preferimos dar rienda suelta a nuestro enojo y coraje por haber recibido mal, lo único que estamos haciendo es crear un círculo vicioso que no traerá paz por más que pensemos que estamos en ese camino. El odio nos come por dentro mientras la paz nos da vida. sé que no es fácil, pero de lo que estoy convencido es que Dios lo dice por nuestro propio bien. Pidamos a Él que nos transforme y podamos regresar el mal con bien y buscar la paz en todo momento.

Señor:
Ayúdame a cambiar pues no hay ganas en mí que quieran regresar el mal con bien ni paz cuando recibo guerra. Sé que Tú puedes transformarme y te pido que así sea. Pon amor y paz en mi corazón y quita mis enojos, rencores y corajes. No permitas que se arraiguen en mí los deseos de venganza sino que pueda recordar que me pides estar en paz siempre que dependa de mí. Libérame de estar atado a los deseos de venganza, corajes y enojos. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

viernes, 14 de noviembre de 2014

Hechos 9:1-2

Hechos 9:1-2

Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.



A veces, cuando leo la biblia, debo poner atención para no pasar por alto ningún detalle. También debo recordarme en que a veces sus descripciones pueden sonar muy exageradas pero si las traigo a tiempo presente, con el vocabulario actual, logro entender que he caído en las mismas situaciones y logro identificarme con el contexto. Por ejemplo, cuando el versículo nos habla de que Saulo respiraba amenazas y muerte en contra de los discípulos mi primer pensamiento fue que yo no he estado en una situación así. Pero, si reflexiono un poco sobre aquellos momentos en los que mi enojo, mi ira o mi rencor han tomado dominio sobre mí, definitivamente que mis pensamientos y mis respiros no eran de amor sino que estaban llenos de amenazas. Piénsalo. No estamos muy distantes de lo que Saulo estaba pensando. ¿En cuántas ocasiones no has tenido sentimientos de venganza? Se honesto. Saulo era un hombre judío que no soportaba ver que los seguidores de Jesús pudieran tener éxito compartiendo el evangelio que él consideraba falso. Dentro de su coraje e ira, decide tomar cartas en el asunto pidiendo por la autoridad de poder arrestar y llevar a juicio a todos aquellos que estuvieran predicando al Nazareno.
¡Cuánto odio! ¡Cuánta amargura acumulada!
Aunque pareciera distante su reacción, es muy importante ser analíticos y entender si tenemos esas mismas reacciones. Cuando alguien nos hace algo, tenemos dos opciones para reaccionar: la difícil y la fácil. Empezaré por la fácil. En ésta, haces lo primero que te viene a la mente. De hecho no estás al control y solamente sientes un deseo de venganza. Puede ser que guardes este sentimiento por muchos años, incluso ahora mismo puedes estar recordando alguno que no has dejado ir y esperas el momento de poder desquitarte o sacarte esa espina. En cuanto a la segunda, involucra al Espíritu Santo y sus frutos: dominio propio. Entregas tus corajes, enojos e iras al Señor. Recuerdas que Él es quien hace justicia, que de Èl es la venganza y que Él es la Ley. Finalmente tú pones la otra mejilla y recuerdas que fuiste perdonado sin merecerlo por la increíble gracia y misericordia de Dios. ¿Difícil no? La mayoría estamos dentro de la primera, pero nuestra meta es estar en la segunda.
Perdona. Ama a tu prójimo incluyendo al que te ha lastimado o a tus enemigos. No permitas que la ira tome el control pues tus decisiones serán totalmente incorrectas. ¡Medítalo! Insisto, se honesto.

Oración
Padre nuestro: Tú que eres Todopoderoso te pido porque puedas quitar de mi corazón mis enojos, corajes, amarguras e iras. Quita de mí cualquier deseo de venganza y guíame para poder poner la otra mejilla como Jesús lo hizo. Ayúdame a hacer tu voluntad primero que la mía. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús
Amén.

jueves, 13 de noviembre de 2014

vida en abundancia

ya Cristo en el nuevo Pacto dejo su Enseñanzas. que vino para dar vida y vida en abundancia. ya El iba a dar su vida por los adúlteros y toda clase de pecados. EL es el cordero de Dios que quita los pecados del mundo. ahora entendemos que la paga del pecado es muerte. en el antiguo testamento era muerte literal. en el nuevo testamento es muerte Espiritual. lo cual ay que venir a Cristo arrepentido pidiéndole perdón de todo corazón y El es fiel para perdonarnos

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Hechos 12:18-19

Hechos 12:18-19
Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro. Mas Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardas, ordenó llevarlos a la muerte. Después descendió de Judea a Cesarea y se quedó allí.



El rey no conoce la historia y es imposible que pudiera entender el hecho de que un ángel vino y liberó a Pedro. Realmente no tenía otra opción más que dudar de sus propios guardas. Injusto y triste pero cierto. Un día los soldados terminaron su día de trabajo y se fueron a sus casas. Al día siguiente, al terminar se les mandó matar. Si has perdido a un ser querido puedes entender perfectamente esto. Un día platicamos con él o ella y al día siguiente ya no está con nosotros. Recuerdo historias estando en la universidad de personas que habían sufrido un choque y que habían fallecido. También recuerdo de otra persona que tuvo una enfermedad sumamente grave y no pudo terminar la preparatoria y finalmente falleció. Personas que un día las vemos bien y al otro día simplemente ya no están.
No nos corresponde decidir cuándo ni cómo partiremos. Tampoco podemos evitar o influir que nuestros seres queridos se queden más tiempo. Esto me hace pensar en los soldados que cuidaban de Pedro. Probablemente algunos tenían familia y otros podían ser solteros. Tal vez alguno de ellos pensaba que mañana haría tal o cual cosa sin saber que no llegaría ese día. También pienso en aquellos que viven pensando que después tendrán tiempo para “arrepentirse”. Viven sin pensar en las consecuencias de sus actos. Hacen a un lado a Dios y piensan que así podrán seguir hasta que les parezca suficiente. La verdad es que así seguirán pero hasta que al Señor le parezca suficiente. La carta de Santiago nos recuerda que la vida es como una neblina que se disipa en un instante por lo que debemos ser humildes y reconocer que no tenemos el control que pensamos sobre ella.
Siempre resulta difícil hablar sobre la muerte. Principalmente porque nunca podemos tener una respuesta satisfactoria para aquellos que han sufrido la pérdida. Con los versículos de hoy podemos y debemos recordar que nosotros no decidimos el cuándo ni el cómo seremos llamados. Podemos estar realizando nuestras tareas diarias y de un momento a otro no habrá más días.
Por último quiero tocar un tema delicado. Los deseos de venganza. En este caso, sabemos que Herodes fue el responsable directo de la muerte de los soldados por lo que las familias de los mismos podrían enfurecerse contra el rey. Cuidado, la venganza no es de nosotros. El juicio lo realiza Dios y es Él y solo Él quien llama a rendición de cuentas. Herodes va a tener su propio juicio así como todos aquellos que te hayan hecho algo. No busques la venganza porque no te pertenece. A ti te corresponde perdonar…

Oración
Padre: no es fácil entender el por qué te llevas a la gente. Te pido que pueda ser humilde y valorar los días que me permites estar aquí junto con aquellos que me rodean. Quiero vivir agradecido y reconociendo que así como das también quitas en tu plan perfecto. Gracias por tu amor, en el nombre de Jesús. Amén

martes, 11 de noviembre de 2014

Hechos 5:6-8


Hechos 5:6-8


Después de pasar entre los judíos unos ocho o diez días, Festo bajó a Cesarea, y al día siguiente convocó al tribunal y mandó que le trajeran a Pablo.  Cuando éste se presentó, los judíos que habían bajado de Jerusalén lo rodearon, formulando contra él muchas acusaciones graves que no podían probar.  Pablo se defendía: no he cometido ninguna falta, ni contra la ley de los judíos ni contra el templo ni contra el emperador.


Los envío como ovejas en medio de lobos.  Por tanto, sean astutos como serpientes y sencillos como palomas (Mateo 10:16).  Yo sé que es difícil recibir acusaciones falsas.  Sé que es difícil recibir ataques injustificados.  Sé también que duele cuando nos lastiman o nos traicionan.  ¿Pero sabes algo?  Debes aprender a tener dominio de tu cuerpo, de tu mente y de tus reacciones.  No puedes ir por el mundo tratando de vengar cada daño que te han hecho.  No puedes andar buscando descargar tu ira en el momento en que se te presente una oportunidad.  Estos deseos no provienen de Dios sino de tu naturaleza carnal.  Estos deseos y pensamientos son los que debes entregar a Dios y pedir que los remueva de tu interior.  La palabra de Dios nos ayuda a entender con más claridad el propósito de tu vida y la mía junto con las dificultades que atravesaremos.  ¿Quiénes somos?  Ovejas.  ¿Cómo debemos reaccionar?  Con inteligencia y humildad.  ¿Qué enfrentaremos?  Lobos.  ¿Qué nos harán?  Querrán devorarnos.  ¿Lo puedes ver?  Con la biblia nos podemos preparar para lo que ha de venir.  En los equipos de rescate, constantemente realizan simulacros de posibles emergencias que pudieran ocurrir.  ¿Con qué fin?  El día que una situación se presente, ellos estarán mejor preparados para actuar con la cabeza fría y enfocada en resolver lo que se presente.  Así estaba Pablo y así debemos estar nosotros.  Preparados.  Listos para lo que venga.  No distraídos sino enfocados y listos para encontrarnos entre lobos y reaccionar sabia y sencillamente.  Medita en esto: ¿qué tipo de reacción quieres tener si te encuentras en medio de lobos y no te has preparado para lo que estás atravesando?  Suena ilógico pero así somos.  Como dice el dicho “queremos ir a la guerra sin fusil”.
Date cuenta de los ataques que estaba recibiendo Pablo.  Tenía a varias personas en su contra y en su cara mintiendo y viéndolo con odio y coraje.  Tratando de intimidarlo y hacerlo sentir mal.  Buscaban su muerte.  Buscaban acabar con él en cualquier momento.  ¿Intimidante?  ¡Seguro que sí!  Pero Pablo pasó dos años encarcelado preparándose para este momento.  Sin temor, se defendió como serpiente y paloma.  Soy inocente.  Suena sencillo pero sus palabras son sumamente eficaces y profundas.  No les dijo mentirosos.  No los atacó.  No trató de explicar que estaban poniendo una trampa en su contra.  Con su respuesta los dejó sin oportunidad para más provocación.  ¡Así debemos reaccionar!  No por instinto ni por impulso sino con meditación y sabiduría queriendo seguir los pasos de Jesús.
Es normal atravesar este tipo de circunstancias.  No te extrañes ni sientas que Dios se ha alejado.  Él está ahí.  Te está viendo.  Prepárate.  Lee y estudia la Biblia.  Ora constantemente.  Busca consejo de alguien familiarizado con los principios de Dios.  Así, podrás estar mejor preparado para ser sabio y humilde en tus acciones.
Oración
Padre nuestro: Tú eres omnipresente y eres Santo.  Permite que mi prioridad sea buscar tu reino y aprenda a vivir conforme a tu voluntad y no la mía.  Quiero aprender a ser sabio y sencillo y a estar preparado para lo que pueda venir.  Te doy gracias por darle sentido a mi vida y por estar siempre ahí cuando más te necesito.  Te pido traigas paz a mi corazón.  En el nombre de Jesús te lo pido.  Amén

domingo, 9 de noviembre de 2014

Colosenses 1:17-18

Colosenses 1:17-18
Él (Cristo) es anterior a todas las cosas, que por medio de Él forman un todo coherente. Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero.



Para complementar el principio de que Cristo es Dios y que siempre ha existido, podemos analizar Juan 1:1-3 en la que dice que en el principio ya existía el Verbo (Cristo) y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Por medio de Él (Cristo) todas las cosas fueron creadas.
¿De qué te sirve saber que Cristo fue antes que todo, que es la cabeza de la iglesia y el primero en la resurrección?
Voy a empezar por la resurrección. En la historia del descubrimiento de América, sabemos que se dio por buscar nuevas rutas para llegar a las Indias pues a través de Europa se encontraban bloqueadas. Imagina a aquellos que estaban subiendo a las carabelas sin tener idea de qué esperar. Tal vez algunos seguían pensando que la tierra era cuadrada y que caerían a un precipicio, otros tendrían otro tipo de miedos e incertidumbres. Finalmente, emprendieron el viaje y llegaron. No a su destino pero sí a América. Los siguientes viajes, aunque complicados por las aguas y el clima, fueron distintos pues la gente sabía que llegaría a algún lado y no perecería en medio del mar. Así pasa con el camino que Cristo nos ha trazado con la resurrección. Ninguno de nosotros podría haberlo hecho antes. Ninguno de nosotros sabría cómo llegar a nuestro destino final. Gracias a que Él nos muestra el camino, podemos quitar toda esa incertidumbre que hay alrededor de la muerte y nuestro destino final. Gracias a la resurrección de Cristo, ahora tenemos una vereda bien trazada con destino a su presencia.
Con respecto a Cristo siendo la cabeza de la iglesia me parece el fundamento para funcionar como congregación que desea seguir sus pasos. Cada vez que se presenta un problema en las congregaciones, están prácticamente ligadas a que una de las partes no está entendiendo quién es la cabeza principal. A veces bajamos la mirada y pensamos que aquellos que tenemos enfrente son los líderes y cabezas. No. Solamente hay un líder al cual todos servimos llamado Jesús. Este líder nos dejó el ejemplo de que, aún siendo el Señor de todo, lavó los pies de sus discípulos. Ahora, si nuestra “cabeza” lava los pies y su vida es de servicio, ¿qué nos corresponde hacer? Lo mismo. Siempre que estés en un grupo que siga a Cristo, debes estar atento y promover que siempre sea Él la cabeza. Que sea Él quien de la dirección, el propósito y el paso que se debe tener. Es fácil que, como humanos, nos queramos adueñar de lo que le corresponde a Dios.
Por último, es importante que tengas la convicción de que, a través de Cristo, toda la tierra fue creada y funciona. Me gusta que dice: por medio de Él (las cosas) forman un todo coherente. No fue una creación sin sentido ni caprichosa. Tiene un propósito. Está bajo control y se mantiene bajo su mandato. Ahora medita sobre estas características de Cristo y cómo pueden impactar tu vida.

Oración
Señor: Gracias por la vida de Jesús. Gracias porque ahora tenemos un camino bien definido y borra toda incertidumbre. Te pido que pueda llevar una vida de obediencia y que pueda entender tu palabra. Permite que entienda el valor de lo que hizo Cristo en la resurrección, al ser el creador de todo y como cabeza de la iglesia. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

sábado, 8 de noviembre de 2014

Hechos 4:8-10

Hechos 4:8-10

Pedro, lleno del Espíritu Santo, les respondió: Gobernantes del pueblo y ancianos: hoy se nos procesa por haber favorecido a un inválido, ¡y se nos pregunta cómo fue sanado! Sepan pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes sano gracias al nombre de Jesucristo de Nazaret crucificado por ustedes pero resucitado por Dios.


Si te preguntan: ¿es mejor hacer el bien o el mal? Tienes tres respuestas: el bien, el mal y depende. Cuando tus principios son sólidos contestas el bien. Cuando no te importa nada más que tu vida y lo que hay a tu alrededor que te afecte personalmente dices depende. Y los que contestan el mal son por los que tenemos que orar pues sus caminos se encuentran sumamente torcidos. Pero quiero enfocarme en los que podríamos contestar depende. Analicemos esto: todos los actos tienen consecuencias. Si nos dijeran que nos meteremos en problemas por decir que creemos en Jesús, ¿lo diríamos abiertamente? O mejor solamente lo compartimos con nuestros seres cercanos. ¿Qué tal cuando en el trabajo te piden que mientas? Si no lo haces tu puesto puede estar en riesgo y si lo haces, bueno, ya sabes lo que Dios piensa al respecto. Pienso en cada circunstancia en la que hacer el bien nos puede causar un conflicto y preferimos mejor no hacer nada… nos gusta nuestro confort. Nos gusta nuestra vida y no queremos alterarla o meternos en problemas. Se llama egoísmo.
Dios nos quiere firmes y totalmente dependientes a Él. No quiere que dudemos. No quiere que digamos depende. Quiere que acudamos a Él y le entreguemos nuestras circunstancias pidiendo Su dirección y sobre todo Su paz.
Pedro y Juan decidieron hacer el bien sin dudar. Sanaron a un paralítico. ¿Las consecuencias? Fueron llevados presos y estaban siendo interrogados. Dentro de las muchas posibles respuestas que podrían haber contestado los discípulos, Pedro aprovecha ese instante y comienza a predicar a Jesús y la resurrección. Abiertamente les dice que Jesús fue quien sanó al paralítico. Expone lo irónico que es el estar siendo interrogados por haberlo sanado y comparte cómo la crucifixión de Jesús terminó con Dios resucitándolo.
A veces seguir a Dios firmemente traerá problemas o señalamientos como con los discípulos. Tú habrás hecho lo correcto al obedecer y servir a Dios pero aún así, la gente te señalará y cuestionará. La Biblia nos enseña cómo reaccionar ante situaciones que, aunque parezcan ridículas, sucederán. Pedro no se enojó y quejó ante las autoridades por la injusticia que estaba pasando. Por el contrario, habló de Jesús y expuso que fue crucificado y que resucitó. Hagamos lo mismo. Entendamos que siempre es mejor escoger el camino de Dios, dejemos a un lado nuestro confort y cambiémoslo por los constantes retos de seguir a Dios con la certeza de que Él está al mando de todo.

Oración
Señor: a veces es difícil seguirte pues debo enfrentarme a mi mismo y a mucha gente a mi alrededor para hacerlo. Quiero entregarte mi vida y seguir tu camino dejando atrás mi egoísmo y dedicarme a servirte. Ayúdame a compartir a Jesús como tus discípulos lo hicieron, aprovechando cada instante que les brindaste. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

viernes, 7 de noviembre de 2014

Hechos 5:29-31

Hechos 5:29-31
“¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!” Respondieron Pedro y los demás apóstoles. El Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús, a quién ustedes mataron colgándolo de un madero. Por su poder, Dios lo exaltó como Príncipe y Salvador, para que diera a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.



¿Cómo compartir la palabra de Dios? Anunciando el propósito al que vino Jesús: vino para darnos arrepentimiento y perdón de pecados; explicando que fue crucificado por nuestros pecados siendo libre de mancha; que vino para reconciliarnos con Dios Padre. Vuelve a leer los versículos y pon atención a la manera en que Pedro y los apóstoles hablan. Tenían muy claro el evangelio y su misión de compartir a Jesús. Hablaron con la verdad y no les importó incomodarlos: el Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús a quién ustedes mataron en una cruz. No los están criticando. No están haciendo alboroto con la gente sobre cómo fue posible que pasara esto. No hay chisme de por medio sino la verdad confrontando al Consejo. Ustedes aprobaron la crucifixión de Jesús mientras que el Dios de Abraham lo resucitó y lo sentó a su diestra. Cuando hablamos de Cristo no podemos ocultar nada. Por ejemplo, si alguien está engañando a su pareja y le platicamos del Señor sin decir que lo que está haciendo está mal, nosotros estamos peor. No podemos pasar por alto u omitir lo que la gente está haciendo por compartir un evangelio que no levante conflicto o incomode. Si bien Cristo nos ama y murió por nosotros, la palabra nos dice que Dios aborrece el pecado. ¿Cómo hablar del amor de Dios sin el arrepentimiento de pecados?
Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres…
Esta frase es peligrosa si la sacamos de contexto. Los discípulos están frente al Consejo que era un grupo de judíos que lideraban a los israelitas espiritualmente. Recuerda que Roma era la autoridad jurídica y le permitía a Israel tener una especie de sub gobierno espiritual. Entonces, cuando dicen que es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres no implica que debamos faltar a las autoridades. De hecho, la palabra nos dice que debemos obedecerlas. ¿Qué querían decir entonces? Que Jehová es la autoridad máxima. Que no siguen a los hombres sino a Dios. ¿Cómo se aplica para nosotros? Que en nuestro día a día, siempre debemos actuar en obediencia a Dios por encima de lo que nuestro líder espiritual pueda decir. Los discípulos entendieron que Jesús era el Hijo de Dios y que las profecías se cumplieron en Él por lo que sería un error no seguirlo. Tú y yo debemos ser cuidadosos de nuestra congregación. Debemos buscar que Jehová sea siempre el centro de todo lo que se predica. No una persona o grupo sino Dios. No hagas nada que te pidan que no sea conforme a la voluntad de Dios pues tu deber es obedecerlo a Él antes que a los hombres.

Oración
Dios: me arrepiento de mis pecados y te pido perdón. Abre mis ojos y no permitas que siga escondiendo y justificando mis pecados. Te pido que siempre te siga y obedezca por encima de lo que digan los hombres. En Cristo Jesús.
Amén

jueves, 6 de noviembre de 2014

Hechos 17:29-31

Hechos 17:29-31

Por tanto, siendo descendientes de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea como el oro, la plata o la piedra: escultura hecha como resultado del ingenio y de la destreza del ser humano.  Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan.  Él ha fijado un día que juzgará al mundo con justicia, por medio del hombre que ha designado.  De ello ha dado pruebas a todos al levantarlo de entre los muertos.


En un libro que leí, el autor hablaba sobre un personaje interesantísimo: Ghandi.  Este hombre pudo derribar a un ejército y vencer a una nación poderosa a través de la no violencia y promoviendo el amor entre los unos y los otros.  Siguió a la perfección el amor al prójimo del que habla Jesús.  Considerado como una buena persona y que realizó extraordinarias cosas en su vida, dando ejemplos de la sencillez y congruencia que podemos tener al hablar y actuar, resulta difícil pensar si ese hombre está en el cielo o no.  Pero no se trata de hacerla de Dios para que nosotros decidamos y tristemente como creyentes caemos en esta mala costumbre de hablar sobre quién sí y quién no ha entrado al cielo al morir.  La biblia nos dice que solamente podemos ir a la presencia del Padre a través de Jesús.  Si Ghandi no reconoció a Cristo, por consecuencia, cuando sea juzgado, no tendrá Redentor que pague por sus pecados.  No caigamos en el error de juzgar quién es y quién no es digno de entrar en el cielo.  Por otro lado, tampoco omitamos el hecho de que Dios nos juzgará y el lugar donde pasemos nuestra eternidad dependerá de nuestra decisión en la tierra sobre aceptar o no a Jesús como Salvador y Señor.
Pablo no tuvo miedo de hablar sobre el juicio de Dios a pesar de que no conocía a nadie de su público.  No consideró que fuera un tema “delicado” o tabú.  Claramente anunció que seremos juzgados y que por esta razón mandó a su Hijo para que nos arrepintamos y reconciliemos con Él.  En ocasiones me han preguntado sobre cómo compartir a Cristo.  Qué decir y qué no decir.  Mucha gente piensa que no deben hablar del juicio de Dios porque “espantan” a los que oyen pues no es fácil de entender.  Si bien, no creo que exista una lista con 5 pasos a seguir para la perfecta predicación, me parece que no debemos encerrarnos a una o dos características del Señor.  Si resulta congruente y necesario, debemos hablar de cada detalle de Jehová.  No podemos omitir que cada uno de nosotros seremos juzgados por pensar que es muy “duro” de escuchar.
Por otro lado, me gusta cómo Pablo aclara quién es Dios.  No está hecho por oro ni plata o cualquier piedra preciosa.  Esta es nuestra forma de pensar y limitamos a Dios a lo que conocemos y comprendemos.  Pensamos en piedras preciosas y en algo grandioso y se lo adjudicamos a Dios.  Dios es Dios.  Creador y Todopoderoso.  ¿Por qué insistimos en darle dimensiones humanas?  ¡Es imposible!  Pablo nos dice, no trates de encasillar a Jehová.  Va más allá de lo que puedas imaginar.  Ni lo más precioso que ves en este mundo puede asimilarse a su grandeza.  No puedes capturar su imagen con una escultura ni limitar su tamaño con un gran templo.  Este es el Dios de la biblia.
Oración
Padre: perdona mis pecados y límpiame.  Quiero reconciliarme contigo y pasar mi eternidad junto a Ti.  Hoy entiendo que no estás en un templo o en una escultura sino que eres omnipresente y omnipotente.  Perdóname si he juzgado y criticado.  No permitas que mi corazón se llene de soberbia y sea humilde y sencillo.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Marcos 16:6

Marcos 16:6

Mas él (ángel) les dijo: no os asustéis; buscáis a Jesús el nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí, mirad el lugar en donde le pusieron.  


La semana pasada se celebró a un hombre que fue crucificado hace más de dos mil años.  El tiempo se dividió y ahora se habla de antes y después de que existiera.  Muchos lo consideran un hombre maravilloso.  Muchos tienen imágenes de él y las adoran.  Pero hoy quiero recordarte exactamente lo que la biblia nos dice que pasó.  Que Dios, no aferrándose a ser Dios, se hizo hombre.  Para demostrarnos su amor incondicional, misericordia y gracia, envió a su Unigénito para que sufriera en nuestro lugar, el castigo y la paga de nuestros pecados a través de su muerte.  Y al hacerse hombre venció al pecado y a la muerte pues fue crucificado para posteriormente resucitar al tercer día tal y como lo había dicho.  Si hay algo que diferencia a los seguidores de Jesús de cualquier otra creencia, es este principio.  Jesús resucitó.  Jesús no está en su tumba.  Él está a la diestra del Padre y reina.
Ahora, ¿De qué te sirve este evento?  ¿Por qué debes celebrarlo?  ¿Qué impacto tiene en tu vida?  Tristemente, la resurrección de Jesús se ha desviado de su propósito original.  Hoy en día, tenemos personas que continúan golpeando sus cuerpos y buscando ser perdonados de sus pecados a través de sus sacrificios y “buenas obras” y todo esto lo realizan para agradar a Dios y se dicen seguidores de Cristo.  El sacrificio de Dios sirvió para limpiar todos tus pecados al momento en que te declaras culpable y aceptas a Cristo como tu Salvador y Señor.  No necesitas más sacrificios.  No necesitas realizar buenas obras.  Necesitas la sangre de Jesús para ser limpiado y perdonado.  Por otro lado, la resurrección, lo que el día de ayer muchos de nosotros celebramos, sirvió para recordarnos que nuestro Dios no solo ha vencido a la muerte, sino que nos espera una vida eterna a su lado después de pasar por esta vida terrenal.  Nos recuerda que hay esperanza.  Nos recuerda que no todo está en este mundo.  Nos recuerda que algún día moriremos y estaremos en su presencia.  La resurrección de Cristo es la culminación de su mensaje.  El punto máximo donde envuelve cada detalle de lo que vino a hacer.  Sin ella, tu relación con Dios no está completa.  No puedes creer y seguir a Jesús si no has aceptado su resurrección.  Asimismo, no puedes solamente aceptar la resurrección brincándote la crucifixión.  Gracias a la resurrección podemos tener un panorama completo de nuestro paso por la tierra.  Aunque nacimos aquí, no pertenecemos a este mundo pues, nuestro Dios, nos ha adoptado y hecho linaje suyo.  Ahora pertenecemos a Él y su reino no está aquí sino en los cielos.  Gracias a la resurrección podemos entender el por qué Jesús nació en un pesebre.  En la ciudad más pequeña e insignificante.  Por qué tuvo la profesión considerada de menor prestigio.  Por qué entró en un burro y no un caballo a Jerusalén.  Por qué sufrió la muerte más baja y cruel.  Para demostrarnos que en esta vida, nuestro principal objetivo es servir al Dios Todopoderoso.  A Dios Padre.  Para enseñarnos que Él era, es y será.  Para enseñarnos que no debemos estar afligidos por lo que pueda suceder sino que podemos vivir confiados en Él.  Para mostrarnos que hay otra forma de vivir.  Para mostrarnos que Él es Dios, que Él reina, que Él vive y que servirle, es la mejor decisión que puedes tomar.
Oración
Padre: hoy entiendo que has venido al mundo para tomar mi cruz y morir por mí.  Te doy gracias por darme este regalo tan impresionante que no merezco.  Hoy entiendo y pido que Jesús me limpie y sea mi Señor y Salvador.  Hoy entiendo y reconozco que no solo murió por mí sino que se levantó de los muertos al tercer día de haber sido crucificado venciendo a la muerte.  Padre, hoy entiendo que hay una mejor manera de vivir al servirte y buscarte y así quiero vivir.  Te pido transformes mi vida.  Gracias.  Gracias por tu sacrificio.  Gracias por no dejarme caer más y rescatarme.  Gracias en el nombre de Jesucristo.  Amén 

martes, 4 de noviembre de 2014

Hechos 26:7-8

Hechos 26:7-8


Ésta es la promesa que nuestras doce tribus esperan alcanzar rindiendo culto a Dios con diligencia día y noche.  Es por esta esperanza, oh rey, por lo que me acusan los judíos.  ¿Por qué les parece a ustedes increíble que Dios resucite a los muertos?


¿Por qué ya no se habla del cielo?  ¿Por qué casi no se predica a la resurrección de los muertos?  Son temas difíciles.  Mucha gente no quiere escuchar la posibilidad de ir al infierno.  Mucha gente rechaza la idea de un cielo y un infierno pero no tiene ningún fundamento para hacerlo.  Cuando abrimos la biblia y la estudiamos, es fácil darnos cuenta de que Dios nos llamará a cuentas al morir.  No es algo que tenga que ver con la traducción ni tampoco de interpretación.  La palabra es muy clara sobre el juicio que tendremos cuando termine esta vida.  Pero al mismo tiempo, el Señor no nos deja en el limbo.  Nos dice que su amor fue tan grande que no se aferró a ser Dios y se hizo hombre, mandando a su Unigénito para que todos los que crean y confiesen su nombre pudieran ser salvos y recibir la vida eterna, esto quiere decir, ir al cielo y estar con Él.
En su discurso, Pablo cuestiona el por qué resulta tan difícil el creer en la resurrección.  Hoy en día, tenemos cantidad de creencias y no suena tan descabellado hablar de la resurrección.  El problema radica en que ahora cada quien tiene su “verdad” y entonces todos estamos bien.  Tú crees en la resurrección, yo creo en que nos morimos y se acabó, y otros creen en la reencarnación.  Al final, todos vamos “al mismo lugar”.  Error.  No estoy diciendo que no respetemos otras creencias.  Por supuesto que no.  Pienso que Jesús no nos enseñó que debemos atacar otras religiones o formas de pensar.  Pero lo que sí nos enseñó es a no dejarnos engañar ni a retroceder en nuestros principios haciendo menos al Creador.  No te confundas.  Lo que otras personas puedan pensar no debe afectar tu comunión con Dios.  No dejes de leer la biblia.  No dejes de orar.  Dios se encargará de contestar todos tus cuestionamientos.  Recuerda que somos las ramas y Jehová el árbol.  Si nos apartamos del árbol, ¿cómo nos alimentaremos?
Día y noche, las tribus esperaban la promesa del Mesías.  Hoy está en tus manos.  Jesús vino y murió por cada uno de nosotros.  Sufrió por ti.  Sufrió por mí.  No lo merecía.  Pero lo hizo por amor y para ganar el alma de cada uno de los que creemos en su nombre.  Nos da la oportunidad de ser resucitados y estar en su presencia.
Es importante que medites en esto.  ¿Cuál es tu concepto del cielo, del infierno y de la vida eterna?  Busca pasajes en la biblia que hablen del tema para que estés bien informado y no andes de una idea en otra por lo que escuchas.  Como dice Pablo, hay personas allá afuera que cuestionarán tu fe y se les hará increíble aceptar que los muertos resucitarán.  Acude a la palabra de Dios.  Estúdiala.  Llénate de ella.  Establece tus principios basada en ella.
Aquí hay algunos pasajes que nos hablan claramente del cielo o el infierno: Mt 5, 10:28, 2Pedro 2, 3, Juan 5, Romanos 2, 5, Hebreos 9.  Estos son algunos capítulos que te pueden servir.
Oración
Señor: perdona mis pecados.  Vengo humillado y reconociendo que te necesito.  Hoy entendí que hay un juicio y una vida después de la muerte.  Quiero ir a tu presencia al ser resucitado y vivir con la certeza de que así será.  Entiendo que Jesús murió por mis pecados y quiero que sea mi Señor y mi Salvador.  Te lo pido en Su nombre.  Amén

lunes, 3 de noviembre de 2014

Hechos 26:22b-24

Hechos 26:22b-24


No he dicho sino lo que los profetas y Moisés ya dijeron que sucedería: que el Cristo padecería y que, siendo el primero en resucitar, proclamaría la luz a su propio pueblo y a los gentiles.  Al llegar Pablo a este punto de su defensa, Festo interrumpió.  ¡Estás loco Pablo! Le gritó.  El mucho estudio te ha hecho perder la cabeza.


Qué difícil es recibir críticas.  Es fácil cansarse y querer sentarse un tiempo y dejar de recibir “golpes”.  De hecho, a veces le tenemos miedo no solo a la crítica sino al rechazo.  Por eso, muchos creyentes prefieren quedarse callados y nunca expresar su fe.  ¿Para qué meterse en problemas?  Mejor llevo mi relación con Dios.  Leo mi biblia y que nadie se involucre.  Si bien, suena como una buena idea, la realidad es que Dios nos pide que anunciemos su nombre.  Nos pide que vayamos y seamos embajadores de su reino.  Entonces, ¿cómo obedecerle y al mismo tiempo no querer exponernos?  Simplemente no se puede.  Si bien, el ir al cielo es una dádiva de Dios, el obedecer y servir está lleno de retos que involucran nuestro sacrificio.  Lo más irónico (e increíble) es que mientras más te entregues y obedezcas, mayores bendiciones vendrán a tu vida.  Nosotros pensamos al revés.  Pensamos que si obedecemos y nos entregamos más y más, nos perderemos de esto o aquello.  Arrastramos nuestra forma de pensar y seguimos creyendo que allá afuera hay más bendiciones que obedeciendo a Dios.  Queremos llevar una vida espiritual pero al mismo tiempo le agregamos un poquito de esto y aquello que no queremos cambiar.
La vida en Cristo es un verdadero reto.  La misma biblia nos lo anuncia.  Nos dice que cada día tiene su propio mal.  Nos dice que si creemos en Jehová, no nos cansaremos y como las águilas volaremos.  Nos dice que si estamos cansados, vayamos y entreguemos nuestras cargas.  Nos dice que no temamos y que confiemos en Él.  Nos dice que todo lo podemos en Cristo.  Nos dice que ya no somos esclavos del pecado.  Nos dice que ya no estamos solos.  Nos dice que ahora somos sus hijos.  Nos dice que Él nos ama.  Todo esto está escrito para días difíciles.  Dios sabe que tendremos esos días.  Días como hoy, como ayer o como los habrá mañana.  No temas ni desmayes.  Dios está contigo.  Sal y anuncia su evangelios sin importar las críticas que puedas recibir.  Pablo es un gran ejemplo de cómo ser un siervo de Dios.  Mientras está anunciando la resurrección de Cristo recibe críticas y juicios de parte de Festo.  Lo humillan y comparan con un loco.  ¿Crees que fue fácil para Pablo escuchar estas palabras?  ¡Por supuesto que no!  Así como no es fácil pasar pruebas hoy en día.  Pero nuestro Dios necesita moldear nuestro carácter.  Necesita pulir nuestro corazón y darle forma para que sea como el de Jesús.  Allá afuera nos dicen que cada vez que te humillas y dejas que alguien te haga menos, al día siguiente será peor y nos aplastarán más y más.  Por el contrario, Cristo nos enseña a servir y poner la otra mejilla.  Pablo ya lo había practicado en repetidas ocasiones y por eso lo pudo hacer en este momento.  Recibió la crítica y contestó con amor.  Y nosotros, ¿Cómo vamos a responder a las críticas y humillaciones?
Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados.  Te pido perdón porque he preferido quedarme callado y no anunciar tu nombre.  Hoy entiendo que debo aprender a recibir cualquier tipo de críticas y mantenerme en tu amor y recibiendo fuerzas de Ti.  Te pido que me llenes de Ti para que pueda salir y servirte.  Ayúdame a dejar atrás mi forma de pensar y actuar pues sé que van en contra de lo que Jesús quiere.  Transforma mi corazón Señor.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén