jueves, 31 de julio de 2014

Hebreos 11:5-6

Hebreos 11:5-6

Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios.  En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que Él existe y que recompensa a quienes lo buscan.



Conforme estudias la biblia, hay personajes que simplemente sobresalen como David, Daniel o Pablo.  Conocemos sus vidas y cada paso que dieron.  Sin embargo, Dios no quiere que pensemos que hay que estar al “frente” para poder ser utilizados.  Enoc podría parecer un actor secundario en la biblia.  Prácticamente no se menciona nada de Él excepto que su gran fe le fue recompensada al evitar morir y ser llevado con el Señor.  No lo vemos como a Job luchando con su fe.  Tampoco es como Jonás que podemos ir analizando su rebeldía y crecimiento espiritual.  No.  Simplemente se nos dice que tuvo una fe ejemplar y en Judas 1:14 se nos dice que anunció que Dios vendría a hacer juicio y reprender a todos por sus malas obras y las injurias que habían cometido contra Él.  La cultura de hoy en día promueve estar en el protagonismo mientras que Dios también utiliza gente que está detrás.  Ahora, no estoy diciendo que Enoc no haya sido un gran hombre.  ¡Al contrario!  Seguramente fue un extraordinario hombre de Dios.  Sin embargo, dentro del contexto bíblico, es fácil que pase desapercibido pues no se nos da casi nada de información de su vida.
El autor de hebreos también nos enseña algo sencillo pero sumamente poderoso: sin fe es imposible agradar a Dios.  ¡Tan cierto!  Pero fácilmente lo olvidamos cuando hay que poner esa fe por práctica.  Recientemente tuve una plática con una persona acerca de mi postura hacia el matrimonio y le explicaba cómo el Señor ha destinado roles para cada uno.  Definitivamente las mujeres deben tener fe para poder ser la ayuda idónea que el Señor pide que sean.  Pero al mismo tiempo los hombres tenemos que tener fe para confiar en que al entregar nuestra vida a nuestra mujer como lo hizo Cristo será la mejor decisión.  ¿Cómo tomar estos pasos sin fe?  ¡Imposible!  ¿Cómo agradar a Dios entonces sin fe?  Imposible también.  Como dice Jesús, si tuviéramos fe del tamaño de un grano de mostaza podríamos hacer que las montañas cambiaran de lugar.  La fe transforma al corazón más obstinado.  La fe transforma y renueva matrimonios.  La fe encuentra al perdido y le da esperanza.  Es la fe la que nos motiva a seguir adelante y no una serie de pensamientos positivos.
Tal vez hoy te encuentres en una situación en la que Dios quiera moldear tu carácter y hacerte crecer espiritualmente.  Tal vez es momento de obedecer completamente al Señor.  Tal vez tienes tiempo que escuchas a Dios hablarte y no has querido dar ese paso.  Hoy debes saber que necesitas fe para poder darlo.  Necesitas estar convencido que no hay necesidad de ver ni tocar para estar seguro que Dios está ahí.  No dejes que pase más tiempo.  Ten fe y obedece.

Oración

Señor: ya no quiero dejar que pase más tiempo sin entregar mi vida por completo y obedecerte como Tú lo pides.  Heme aquí mi Dios.  Guíame.  Pon en mí esa fe que necesito para dejar atrás todo y caminar por tu camino siguiendo a Jesús en todo momento.  Te lo pido en el nombre de Cristo.  Amén.

lunes, 28 de julio de 2014

1Pedro 1:14-16

1Pedro 1:14-16


Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia.  Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: sean santos, porque yo soy santo.



No sé si eras una persona muy buena estudiando o no, pero yo recuerdo cuando llegué a reprobar algún examen.  Habían algunos que no les había dedicado el tiempo correcto pero había otros que pensaba que había estudiado lo suficiente como por lo menos tener una calificación aprobatoria.  ¡Gran sorpresa cuando veía la calificación reprobada!  Poco a poco he ido madurando y he podido entender que hay cosas que no están basadas en nuestra perspectiva ni somos nosotros quienes las medimos.  Por ejemplo: en los exámenes que pensaba debía de haber obtenido por lo menos un 6, la realidad es que mi dedicación no ameritaba ese 6.  Realmente tuve la calificación que merecía para la prueba que el profesor realizó.  No importa si yo pensé que estudié mucho o poco.  No importa si le dediqué más tiempo que el anterior.  Lo importante es el resultado.  Reprobado.  Ahora, podemos caer en dos vertientes: negación o aceptación.  La primera decimos que el examen fue más difícil de lo que tenía que haber sido.  Decimos que el material estaba incompleto.  Ponemos cualquier pretexto para decir que nosotros no tuvimos la culpa.  Mientras tanto, cuando aceptamos nuestro error, crecemos y no volvemos a caer en la misma falta.  Reconocemos que no estudiamos lo suficiente para el parámetro de prueba que el profesor puso.  Entendemos que era necesario dedicarle más tiempo y tomar medidas distintas.  Bien.  ¿Qué tiene que ver esto con el versículo de hoy?  Dios nos llamó a ser santos.  No medio santos.  No santos los domingos.  No santos entre hermanos.  No.  Santos.  En todo lo que hagas busca santidad en tu vida.  ¡No te amoldes a tus deseos o actividades anteriores!  Dice Pedro.  Obedece y se santo como Cristo.  Él puso el parámetro.  Él estableció la barra para ser medidos.  No tú.  No yo.  Él.  Así que, no podemos seguir seleccionando qué hacemos y qué no.  No puedes obedecer en unas cosas y hacer tu voluntad en otras.  ¡Así no puso Cristo el ejemplo!  ¿Lo puedes entender?  Para Dios no existe el corazón “muy entregado” y el “medio entregado”.  Él nos analiza y sabe con quien puede contar y con quien no.  ¿Puede contar contigo?  Tal vez tienes tiempo pensando que Dios y tú pueden tener comunión a tu manera.  Tal vez has pensado que lo que haces es suficiente.  Es posible que pienses que no necesitas involucrarte más con el Señor.  Por esta razón puse el ejemplo de los exámenes en mi vida.  La verdad es que no somos nosotros los que podemos decidir si ya es suficiente o no.  ¡Eso solamente lo mide Dios!  Honestamente nunca va a ser suficiente si vemos que la meta es Cristo quien se sacrificó y entregó por completo por ti y por mí.  ¿Cómo podemos pensar entonces que hemos hecho suficiente para Dios?  Hay gente que pone apodos a aquellos que deciden obedecer en todo lo que hacen.  Los señalan.  Los critican.  ¿Sabes?  ¡Qué bendición ser señalado y criticado por esas razones!  Quiere decir que estamos haciendo bien nuestro trabajo para el Señor.
Espero medites en tu entrega.  Espero reflexiones y seas honesto.  Date cuenta si estás poniendo tú el parámetro y la vara de medición en tu relación con Dios.  Entiende que no te corresponde a ti sino a Él.  Entiende que tú no vas a calificarte sino Él.  A los ojos de Él, ¿cómo crees que saldrías evaluado?  Es momento de cambiar de dirección y verdaderamente buscar ser santos como Él fue santo.
Oración
Padre y Señor: gracias.  Gracias por darle dirección a mi vida y darme entendimiento para corregir mis pasos.  Perdóname por querer llevar mi comunión contigo a mi manera.  Perdóname por poner mis parámetros y hacer a un lado los tuyos.  Hoy vengo a Ti y reconozco que quiero obedecerte y ser santo tal y como Jesús lo fue.  No quiero entregarme a medias ni seguir una comunión mediocre contigo.  Toma mi vida.  Toma mi corazón y decide por dónde me quieres llevar.  En el nombre de Cristo Jesús te lo pido.  Amén 

domingo, 27 de julio de 2014

Hebreos 10:32-34

Hebreos 10:32-34

Recuerden aquellos días pasados cuando ustedes, después de haber sido iluminados, sostuvieron una dura lucha y soportaron mucho sufrimiento.  Unas veces se vieron expuestos públicamente al insulto y a la persecución: otras veces se solidarizaron con los que eran tratados de igual manera.  También se compadecieron de los encarcelados, y cuando a ustedes les confiscaron sus bienes, lo aceptaron con alegría conscientes de que tenían un patrimonio mejor y más permanente.



La gente comía y bebía antes de que empezara a llover sin parar durante cuarenta días y cuarenta noches.  Se levantaron como cualquier otro día.  Como el anterior.  Como la semana pasada o el año anterior.  Era un día más.  El sol se metió y la luna salió para posteriormente dar lugar al sol nuevamente.  Sin embargo, nada era igual pues comenzaría a llover sin cesar y toda la tierra sería cubierta por agua.  Solamente aquellos que estaban en el arca sobrevivieron.  El resto pereció.  ¿Quiénes estaban en el arca?  Aquellos que confiaron y obedecieron.  Los que prefirieron seguir como siempre, simplemente murieron.  Debes saber que así es la vida hoy en día.  Los que confiamos y obedecemos al Señor viviremos y los demás perecerán.  Tú decides de qué lado estar.
¿Por qué escribo esto y cómo se relaciona con el pasaje de hoy?  Estos versículos nos hablan de la vida diaria de un servidor de Cristo.  Atravesamos sufrimiento.  Duras luchas.  Expuestos al insulto y persecución.  Asimismo amamos a nuestro prójimo y nos solidarizamos con los que son maltratados y de los encarcelados.  Finalmente entendemos que nuestro patrimonio le pertenece al Señor y confiamos en que Él da y quita conforme a su voluntad mientras que nosotros hacemos tesoros en el cielo.
Ahora, no es fácil servir a Dios.  No es fácil frenar nuestra carne y dedicarnos a vivir espiritualmente.  ¡Por supuesto que no!  Pero está en nosotros el tomar la decisión del rumbo que tomará nuestra vida.  Hoy es el día en el que decides empezar a construir el arca o seguir por el mismo camino.  ¿Entiendes lo que estoy diciendo?  Tal vez todavía no ha empezado a llover.  Sin embargo, el arca se construye desde antes.  Confiando.  Obedeciendo.  Reconociendo que el camino que uno escoge no puede atravesar un diluvio.  Reconociendo que necesitas de Dios para poder seguir adelante.  Arrepintiéndote de tus pecados y humillando tu corazón.
La vida en Cristo es difícil.  Sin embargo sabemos que al obedecerle seremos de los que estén como pasajeros en el arca cuando el diluvio llega y no de los necios que prefirieron hacer las cosas a su manera.  Es normal atravesar situaciones difíciles.  No te desanimes.  No pienses que Dios se ha olvidado de ti.  Recuerda que hemos sido llamados a sufrir como Cristo lo hizo.  Pero igualmente nos gozamos en su gloria.
Medita en tu vida.  En dónde estás parado.  Hacia dónde te diriges.  No sigas engañándote que mañana harás las cosas diferente.  Para entonces, será demasiado tarde.  Suena trillado pero en verdad debemos vivir como si no hubiera mañana pues solamente Dios sabe si abriremos los ojos.

Oración

Padre: perdóname.  He querido vivir a mi manera y utilizarte cuando todo está mal.  Hoy entiendo que tu pides un compromiso y sobre todo que no puedo llevar mi vida igual.  Yo quiero obedecerte y servirte.  Yo quiero estar dentro del arca cuando las tormentas llegan.  Yo quiero estar contigo al morir.  Aquí estoy mi Dios, humillado y agradecido por tu enorme gracia y misericordia.  Guíame y no permitas que me aparte de Ti.  En el nombre de Jesús.  Amén.

sábado, 26 de julio de 2014

tener FE

  Cuando el Señor dijo: " Mat 17:21  Pero este género no sale sino con oración y ayuno." observe el contexto en que se esta hablando, es en el contexto del sujeto indirecto "Por vuestra incredulidad;", realmente lo que el Señor está diciendo es: "el genero de incredulidad en ustedes sale es con oración y ayuno para que ustedes puedan llenarse de fe", la falta de fe en ellos fue la causa por la cual no pudieron echarle fuera el demonio, así que el Señor Jesús ataca el problema y les da la solución, sería inconsistente que el Señor no les diera la solución a su problema interno y solo se limitara a reprenderlos. Así que lo que sale con oración y ayuno no es el demonio, lo que sale con oración y ayuno es la incredulidad de la persona, ya que por medio del ayuno y la oración tu mantienes una comunión íntima con el Señor nuestro Dios, y esa comunión intima te da una seguridad de lo que tú eres en Cristo y teniendo esa seguridad en ti entonces podrás ejercer poder y dominio ya que sabes y estas completamente seguro de que Dios te ha puesto por cabeza y no por cola.  Lo que CRISTO les quiso decir. Como vais a
tener FE si EL NOVIO  se ausentado y no a veis ayunado ni oráis. ¿Cuándo aprenderéis de mí?  ORACION PARA AUMENTAR LA FE

Señor, danos una fe viva, esa fe
de la que tu dijiste que era capaz
de mover montañas....

Danos esa fe viva que nos haga
Contemplarte en todas las cosas,
Y a todas las cosas verlas también
En Ti.

Danos esa fe que infundiste a
Los apóstoles, que nos haga capaces
De desafiar todos los elementos que
Se opongan a la realización de tu
Voluntad y de tu gloria en el nombre de JESUCRISTO TU HIJO AMEN

viernes, 25 de julio de 2014

Hebreos 10:35-36

Hebreos 10:35-36

Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada.  Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que Él ha prometido.



La biblia constantemente nos enseña a crecer espiritualmente y poner nuestra mirada en las cosas de Dios y no las de este mundo.  Tenemos promesas que se cumplirán cuando seamos llamados a la presencia del Señor y disfrutaremos en grande junto con Él.  Pero también hay bendiciones mientras estamos aquí.  Simplemente, cuando vivimos obedeciendo y sirviendo a Jehová, nuestra vida se transforma de tal forma que la palabra de Dios nos dice que tenemos vida en abundancia.  Los versículos de hoy nos motivan a no perder la esperanza.  Básicamente a no desanimarte por todo lo que tienes frente a ti.  A no bajar la mirada del cielo y dejar que los problemas parezcan mayores que nuestro Señor.  No te sientas mal si sientes que en ocasiones has “tirado la toalla” espiritual.  Es normal.  Es un proceso que cada uno vive de distintas formas.  Lo que no está bien es que no levantes esa toalla y retomes el camino correcto.  Satanás, el Acusador, buscará hacerte sentir mal por cada caída que tengas.  Tratará de convencerte que no mereces regresar con el Señor.  ¡No hagas caso!  Dobla tu corazón y Dios está esperando que vengas a Él.  El pasaje nos dice que nosotros debemos perseverar.  ¿Qué significa esta palabra?  El diccionario dice: durar permanentemente o por largo tiempo; continuar con constancia lo que se ha empezado.  ¡No dejes que se apague esa flama por el Señor!  Mantente firme.  Pasa tiempo con Él en oración y leyendo su palabra.  Convive con aquellos que quieren agradar a Dios.  Busca apoyo y guía.  No te encierres y pienses que tú puedes solo.  Para eso somos una iglesia y una familia.  Necesitamos animarnos los unos a los otros.  Ahora, muchos prefieren luchar solos porque no quieren exponer sus problemas.  Eso se llama orgullo.  Es la soberbia saliendo a la luz.  ¿Acaso crees que los que vamos a la congregación somos perfectos?  ¡Por supuesto que no!  Cada uno de nosotros peca y necesita a Cristo para ser perdonado.  Deja la hipocresía a un lado.  El pasaje de hoy nos da dos instrucciones: no perder la confianza y perseverar.  Si has empezado a caminar con el Señor, no pares.  No bajes la mirada.  No te desanimes.  No temas.  Sigue confiando en Él pues tu corazón necesita pruebas para ser moldeado y transformado.  Además, como dice el pasaje de hoy, tú recibirás sus promesas al hacer y permanecer en su voluntad.
Yo sé que hay un cielo y que al morir iré a la presencia de mi Dios.  También sé, que obedecer a Cristo hoy, aquí en este mundo, no solo traerá bendiciones cuando vaya con Él sino también en esta vida.  Te animo a vivir a Cristo hoy y a descubrir lo que puede hacer en tu vida el día de hoy y para el día en que seas llamado.

Oración

Padre: gracias. Tu amor me llena de esperanza.  Tu misericordia me anima a seguir adelante.  Gracias por estar ahí.  Gracias por quererme bendecir y enseñarme a vivir conforme a tu voluntad y abundantemente.  Te pido perdón por mis pecados y sobre todo que guíes mi vida y no permitas que me separe de Ti.  En Cristo Jesús.  Amén.

jueves, 24 de julio de 2014

Hebreos 11:1

Hebreos 11:1

Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.



La versión reina Valera dice: la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.  Otra versión dice: tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de las cosas que no vemos.  Esto es lo que la biblia describe como fe.  Mucha gente tiene su propio concepto de fe y dicen: yo tengo fe.  Sin embargo, eso no quiere decir que están en línea con lo que dice la biblia.
En los siguientes días vamos a estudiar los ejemplos de personajes de la biblia que vivieron y actuaron por fe.  Hoy quiero enfocarme cien por ciento a comprender lo que la biblia describe como fe.  ¿Sabes?  Hay personas que creen en Dios.  Cristianos que dicen: tengo fe.  Sin embargo, cuando la prueba sigue o las cosas no son como querían, todo se derrumba.  No estoy juzgando ni criticando.  Es una realidad.  ¿El problema?  La gente piensa que tener fe es algo sencillo.  ¡No lo es!  Fe es de lo más difícil que podemos desarrollar y al mismo tiempo el elemento esencial para crecer espiritualmente.  Recuerdo hace tiempo que iba manejando de noche de regreso a casa.  Había mucha neblina.  Tanta que a penas podía ver el piso.  Tenía la ayuda del navegador para decirme cuánto faltaba para mi salida porque ni siquiera los letreros se veían bien.  De cierta manera tenía que tener fe en lo que decía el navegador pues yo no veía absolutamente nada.  Aunque anunciara que habría pronto una salida que debía tomar, yo solamente veía una neblina sumamente densa.  La fe no se da una vez que vemos esa “salida”.  La fe no se da una vez que los problemas se han ido y las enfermedades han sido curadas.  Al contrario.  La fe llega antes de que se de cualquier resolución.  Antes de que veamos cualquier indicio de luz en medio de la oscuridad.  La verdadera fe aparece cuando no tenemos ni la menor idea de cómo vamos a salir adelante o de lo que pudiera pasar pero estamos convencidos que Dios está al cuidado de nosotros y que sus planes son mejores que los nuestros.  No vemos a Dios.  No conocemos sus planes.  Sin embargo, sabemos perfectamente que Él está ahí.  Tu naturaleza carnal buscará convencerte de lo ilógico que suena esa fe y tratará de llevarte a tomar otras decisiones.  No te desanimes.  No caigas.  Mantén tu mirada en las cosas de Dios.  Graba en tu memoria este versículo y recuerda constantemente que no necesitas ver para creer.  La fe es espiritual y controla lo carnal.  La fe no la entiende todo el mundo y por ello sirve como un extraordinario ejemplo de tu comunión con Dios.  Medita en el concepto que tienes de lo que significa tener fe.  Lee el versículo y memorízalo.  Cada vez que la “neblina” llegue a tu vida, recuerda estas palabras.  No te apresures a buscar una salida.  No te desesperes por encontrar la luz.  No tomes decisiones equivocadas por necedad o inseguridad.  Ten fe y espera pacientemente.  Leíste bien.  Ten fe y espera gozoso pues Dios te ama, tiene sus ojos puestos en ti y no te dejará un instante.

Oración

Padre: definitivamente mi fe no es lo que me gustaría que fuera. Yo quiero tener fe como lo describe tu palabra.  Te pido que desarrolles mi fe.  Te pido que no caiga cuando todo parezca estar de cabeza.  Te pido que grabes estas palabras en mi mente y en mi corazón para que siempre pueda acudir a ellas y confiar en Ti.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

miércoles, 23 de julio de 2014

Hebreos 10:37-39

Hebreos 10:37-39

Pues dentro de muy poco tiempo, “el que ha de venir vendrá, y no tardará.  Pero mi justo vivirá por la fe.  Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado”.  Pero nosotros no somos de los que se vuelven a tras y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.



La cita es de Habacuc capítulo 2 versículos 3 y 4.  Nos repite que el Señor volverá y esa debe ser nuestra esperanza.  Ya sea que seamos llamados o que estemos vivos mientras Cristo viene por segunda ocasión, esto es un evento que debes estar convencido que sucederá.  ¿Quién es el justo?  ¿A quién hace referencia?  El justo es aquél que ha aceptado a Jesús como su Salvador.  El sacrificio realizado paga por sus pecados y por eso es llamado justo.  Irónicamente, la biblia nos enseña que no hay un solo justo en este mundo y eso puede confundir a algunos.  Lo que se refiere es que sin Cristo, no podemos ser justos.  No hay absolutamente nada que podamos hacer para poder “ganarnos” el cielo.  Jesús es el único camino para llegar.  No tus buenas obras ni tus buenos deseos.  Cristo.  Ese justo al que hace referencia el autor de Hebreos, vive por la fe y no deja de perseverar en su meta espiritual.
El pasaje de hoy nos enseña algo importantísimo: debemos tener mucho cuidado de lo que hacemos.  Me explico mejor.  Uno no se aparta del Señor de un día para otro.  No está un día estudiando la palabra y en constante oración y al día siguiente haciendo su voluntad.  No.  Uno se aparta poco a poco.  Comienza a dejar de leer.  Las oraciones se vuelven cotidianas y cortas.  Los estudios bíblicos son pocos.  Y así, prefieren asistir a alguna otra actividad que a la iglesia.  Por último, sin darse mucha cuenta, su relación con Dios está sumamente fría.  Cuando descuidamos nuestra vida espiritual estamos volviendo atrás.  Estamos cayendo justamente en la advertencia que se nos está haciendo el día de hoy.  Lo grave es que a Dios no le agrada.  Medita en esto.  Piensa de qué lado estás.  Puedes estar con aquellos que viven por la fe y no regresan a sus viejas andanzas o por el contrario, has descuidado tu crecimiento espiritual y estás en camino a la perdición.  Recuerda que con el Señor no hay medias tintas.  O estás con Él o estás contra Él.  No podemos estar coqueteando y jugando con nuestra vida espiritual y el pecado.  Si realmente has decidido por Cristo, tu vida debe ser distinta.  Tu vida debes enfocarla a no regresar al pecado y a lo que no agrada a Dios.  Debes aprender a vivir por fe y mantenerte firme.
Vuelve a leer el pasaje completo.  En donde dice: pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás.  Cambia la palabra nosotros y escribe YO.  Ahora vuelve a leerlo.  ¿Describe tu compromiso espiritual?  Espero que pueda animarte a que seas de los que no se vuelve atrás y acaban por perderse sino que tienes fe y preservas tu vida.  No lo tomes a la ligera.  Insisto, o estás con Él o contra Él.  Te animo a que estés con Él y dejes que Él reine en tu vida.  Es la mejor decisión que he tomado y espero hagas lo mismo.

Oración

Padre: perdóname.  He vuelto atrás.  Te pido limpies mis pecados y pueda regresar a Ti.  Quiero preservar mi vida.  Quiero vivir por la fe.  Quiero crecer espiritualmente y no caer.  Toma mi vida Señor y no permitas que me aparte de Ti.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén.

martes, 22 de julio de 2014

1 Pedro 8-9

1 Pedro 8-9


Ustedes lo aman (a Cristo) a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en Él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de su fe que es su salvación.



Seguir a Cristo no está reservado para unos cuantos ni es un grupo misterioso.  Es totalmente abierto y disponible.  Sin embargo, hay ciertas cosas que no todos pueden entender.  Los versículos de hoy son un ejemplo de ello.  Nos dice Pedro en su carta que como creyentes, a pesar de nunca haber visto a Jesús, tenemos gozo y alegría en Él a través de la fe.  ¡Esto no tiene sentido para mucha gente!  Piénsalo.  Crees en alguien que no has visto.  Confías que irás a un lugar al que nadie ha ido.  Crees que un libro que se escribió hace un par de miles de años está inspirado por Dios.  Son una serie de creencias que no todos pueden (o quieren) digerir.  Pero para aquellos que hemos reconocido a Jesús.  Que le hemos pedido que venga a nuestras vidas y nos de un corazón nuevo, podemos entender estas palabras.  Nosotros podemos tomar ánimo y gozarnos al leer estos versículos.  Nos recuerdan hacia dónde vamos.  Nos recuerdan en quién confiamos.  Nos recuerdan a quién pertenecemos.  Sí, no le hemos visto en carne propia pero definitivamente lo hemos visto renovar nuestro carácter y nuestros pensamientos.  Hemos sido testigos de cómo transforma lo inmutable.  Hemos visto cómo aquellas personas que parecían no tener remedio ahora alaban a Dios y tienen vidas transformadas.  ¡Estos son los milagros del Señor y la forma en que se ha manifestado en nuestras vidas!  No tenemos que verlo en carne propia para estar convencidos que existe y que nos ama.  No es necesario verlo para gozarnos en la esperanza que nos ha regalado.  No necesitamos verlo para poder vivir confiados y agradecidos.  Basta con entender nuestra necesidad de un redentor y el inconmensurable amor que derramó por nosotros en la cruz.  ¡Cuánta gracia y misericordia!  Mientras tanto, nosotros permitimos que los problemas del día a día nos roben estos regalos tan increíbles.  Nos olvidamos de ellos y comenzamos a preocuparnos y a agobiarnos por lo que sucederá mañana.  ¡No lo permitas!  Dale la perspectiva correcta  a las cosas y ponlas a la luz de la palabra de Dios.  Él te ama.  Él te cuida y ve por ti en cada momento.  Sus planes son mejores que tus planes.  Sus deseos para ti son mucho mejores que los tuyos.  Aunque hoy estés preocupado y sin ver un camino claro, Él tiene todo planeado y busca que tú crezcas en comunión con Él.  Quiere brillar en tu vida y que tú aprendas a depender más y más de sus promesas.  Quiere que aprendas a vivir por la fe. La fe es el camino a la salvación y la que debemos crecer día a día al dar esos pasos por terrenos desconocidos para nosotros pero sabiendo que son conocidos para el Señor.  ¡Gocémonos y alegrémonos en el Señor!  No porque las cosas serán fáciles sino porque tenemos de nuestro lado a Aquél que venció al mundo.  No porque todo será como queremos sino porque confiamos y creemos en Aquél que nos ama incondicionalmente.  Gocémonos en Cristo Jesús que vino por nosotros y quiere reconciliarnos con el Padre.

Oración
Señor: te pido perdón por mis pecados y te agradezco infinitamente el sacrificio que Jesús hizo por mí.  Te pido que pueda vivir alegre y gozoso.  Te pido que pueda vivir agradecido y confiado.  Te pido que mi fe crezca y no desmaye ante las adversidades.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

lunes, 21 de julio de 2014

Filipenses 4:21-22

Filipenses 4:21-22


Saluden a todos los santos en Cristo Jesús.  Los hermanos que están conmigo les mandan saludos.  Saludos de parte de todos los santos especialmente los de la casa del emperador.  Que la gracia del Señor Jesucristo sea con su espíritu.  Amén.



El hecho de que sean saludos finales no quiere decir que no tenga información relevante ni haya nada que aprender.  Normalmente los saludos del principio y el final los leemos rápido y sin poner atención.  Hoy quiero dedicar un poco de espacio a estos últimos dos versos de la carta a los filipenses.
Primero.  Aprendemos del ejemplo de Pablo al saludar a todos los santos e incluir a los que estaban con él.  No se dirigió a los principales ni en exclusivo a los pastores o diáconos.  A cada uno de los que conforman la iglesia les envía saludos.  ¡Qué gran ejemplo de la humildad que Jesús enseñó!  Allá afuera nos enseñan lo contrario.  Es increíble lo distinto que Dios quiere que caminemos contra lo que la cultura general nos enseña.  Dios quiere que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos.  Pablo por esta razón incluye a cada uno de los integrantes de la iglesia en Filipo.  Por el contrario, en el mundo tenemos “niveles”.  Están todos segregados.  En una oficina no puedes ir simplemente con el director general y abrir su puerta.  Debes pasar por seguridad al entrar al edificio, con la recepción y finalmente su asistente quien te dirá si te recibe o no.  Imagina a una persona de limpieza queriendo preguntar algo al director de una empresa multinacional.  ¡Imposible!  Nos enseñan que debemos “subir”.  Que debemos llegar “alto”.  Que es necesario “escalar” niveles.  Yo me pregunto ¿Para llegar a dónde?  ¿A un lugar donde somos inalcanzables?  ¿Un lugar donde perdemos sensibilidad de lo que sucede a nuestro alrededor?  Jesús, siendo Dios, Rey y Señor de todo lo que existe nos dejó el mejor ejemplo cuando vino a la tierra a servir y no a ser servido.  ¿Quieres dar testimonio de que realmente crees en Dios?  Aprende a servir.  Ama a tu prójimo como a ti mismo y sirve.  No eres más que ninguna otra persona.  Si has recibido mayores bendiciones, da gracias y utilízalas para la gloria del Señor.
Por otro lado, es importante notar que también incluye a los santos de la casa del emperador.  Esto probablemente quiere decir que Pablo tuvo oportunidad de compartir en casa del emperador a pesar de su situación de preso.  ¿Lo puedes creer?  El Señor abre puertas en lugares inimaginables.  Nosotros pensamos que el camino debe ser de una forma y nuestro Dios se encarga de recordarnos su gran poder y sus milagros maravillosos.  Pablo, estando preso, pudo llegar a la casa de la persona más importante en Roma y, además de compartir el evangelio, tuvo personas que tomaron una decisión por Cristo.  ¡Increíble!  Mientras tanto, nosotros queremos que las cosas se acomoden a nuestra forma.  Pensamos que deben ser distintas.  Pensamos que estaríamos mejor de otra manera.  ¿Sabes?  Pablo seguramente pensó que estaría mejor libre que preso.  Pero prefirió obedecer y servir sin importar donde se encontrara.  ¿El resultado?  Personas que jamás imaginó podría alcanzar fueron llevadas a los pies del Señor.  ¿Lo puedes entender?  Tal vez no entiendes lo que pasa en tu vida.  Tal vez piensas que las cosas estarían mejor de otra manera.  La verdad es que hoy puedes decidir dejar de quejarte y comenzar a servir.  Hoy puedes seguir el ejemplo de Pablo y buscar llevar el evangelio donde sea que te encuentres.  Buscar la gloria a Dios primero que tu comodidad y tu satisfacción.  Esto es ser un verdadero siervo del Señor.  Por último, Pablo nos recuerda de lo maravilloso que es conocer a Dios y vivir en su gracia a través del Espíritu Santo.  Has una pausa.  Pide perdón por tus pecados y reconcíliate con Dios.  Deja que su gracia te llene.  Deja que su amor cubra todas tus faltas y sobretodo, que su consuelo llene cada rincón de tu ser para que puedas seguir adelante.  Confía en Él y no en el mundo pues Él ha vencido al mundo.

Oración
Padre: perdóname.  Quiero reconciliarme contigo y te pido perdón por mis pecados.  Quiero aprender a vivir conforme a tu voluntad.  Quiero aprender a amar a mi prójimo.  Quiero vivir sirviendo y dejar de querer ser servido.  Quiero dejar atrás los pensamientos que me alejan de ti y que me hacen pensar que soy superior o inferior.  Quiero seguirte.  Toma mi vida mi Dios.  En el nombre de Jesús.  Amén 

domingo, 20 de julio de 2014

1 Pedro 2:2b-3

1 Pedro 2:2b-3


Así, por medio de ella (la palabra), creerán en su salvación, ahora que han probado lo bueno que es el Señor.




Imagino que tú como yo, has tenido conversaciones con otras personas acerca de Dios y lo que crees.  Un factor común con el que me encuentro es la falta de conocimiento del dios en el cual creen.  De hecho, cada persona le quita o agrega cualidades conforme considera que ese dios debiera ser.  Basado en lo que cada uno de nosotros piensa, podríamos crear miles de millones de ideologías.  Simplemente piensa en las combinaciones que podemos hacer con unos cuantos principios: unos creen en Dios pero no en el cielo o infierno.  Otros creen en Jesús pero no como Dios.  Otros creen en un dios pero también piensan que surgimos de la evolución.  Y así, la lista sigue y sigue.  La pregunta es ¿Podemos tener cada uno de nosotros nuestra propia opinión y creencia?  La respuesta es sí.  Sí podemos.  El problema es que esto no quiere decir que sea la correcta.  Lo repito.  El hecho de que cada quien crea en lo que quiera creer no quiere decir que se encuentre en línea con lo que el Dios de la biblia, el Dios creador, dice.  ¿Lo puedes entender?  No debemos juzgar a aquellos que piensan distinto a nosotros ni tampoco evitarlo.  Debemos promover el conocimiento de la palabra de Dios y que sea Él quien se revele a cada persona.
Seamos sabios y prudentes.  No debemos ir por el mundo pensando que tenemos la razón y todos los demás están mal.  ¡Gran error!  Debemos ir por el mundo como lo hizo Jesús.  Amando a nuestro prójimo y sirviéndole.  Entendiendo que aquellos que no conocen de Dios se encuentran en tinieblas y necesitan venir a la luz.  Debemos buscar que la gente conozca de Dios a través de su palabra.  ¿Qué estás haciendo para promover que la gente lea la biblia o escuche algún estudio bíblico?  ¿Qué estás haciendo para promover el conocimiento del Dios de la biblia?  Si recibes esto por correo electrónico, ¡Compártelo!  Si lees el blog, ¡compártelo!  No tengas miedo de hablar de Dios y de religión.  ¡Al contrario!  Aprovecha cada instante para decirle a la gente lo que Dios te ha enseñado a través de Su palabra.  El versículo de hoy nos dice que creemos en Dios y en nuestra Salvación por medio de Su palabra.  No porque alguien habla muy bonito o sabe contestar todas nuestras preguntas.  La palabra de Dios y no las nuestras son las que penetran en lo más profundo de cada uno de nosotros.  Nos corresponde como discípulos anunciar esas palabras en cada rincón y dejar que sea Él quien sacuda los corazones.
La historia nos enseña que podemos causar grandes destrozos en “el nombre de Dios”.  Yo te animo a que estudies y conozcas con detalle la biblia.  Te animo a que prediquemos principalmente con nuestras vidas renovadas y que hablemos siempre con amor, sencillez y humildad.  Te animo a no juzgar a aquellos que piensan diferente sino a amarlos y orar por ellos.  Te animo a no querer convencer a nadie sino a desear constantemente que a través de tu testimonio y palabras, la gente pueda ver a Jesús y que sea Su palabra quien les hable y transforme.

Oración
Padre: cuánta falta me hace conocer más de Ti.  Hoy entiendo que no puedo crearte y limitarte conforme a mi voluntad.  Gracias por dejar tu palabra para que pueda conocerte a profundidad y tener comunión contigo.  Te pido perdones mis pecados y pongas amor y humildad en mi corazón para que pueda dar testimonio de ti tal como lo hizo Jesús.  Gracias mi Dios.  En el nombre de Jesucristo mi Señor.  Amén

sábado, 19 de julio de 2014

Lucas 23:34

Lucas 23:34


Padre, dijo Jesús, perdónalos, porque no saben lo que hacen.  Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús.



Los judíos pensaban que Jesús era pecador al decirse hijo de Dios.  Decían que era pecador por sanar a un enfermo en día de reposo.  Decían que era pecador porque se mezclaba con recolectores de impuestos, prostitutas y leprosos entre otros.  No saben lo que hacen dice Jesús.  Fue tal su ceguera que no pudieron ver los milagros tan increíbles que realizó Cristo frente a ellos.  Por el contrario, anotaban con detalle cada “falta” que realizaba.  Perdónalos porque no saben lo que hacen.  ¿Tú y yo sabemos lo que hacemos?  ¿Qué tan perdido estás?  Debemos ser honestos y abrir nuestro corazón para darnos cuenta si estamos actuando como esos judíos que no sabían lo que hacían.  Tal vez estás pensando en divorciarte o separarte de tu pareja.  Tal vez piensas que estarías mejor con esa persona que te hace pasar un buen rato.  Puede ser que tengas tanto rencor contra tus padres o alguien más que quieras hacerles daño.  Puede ser que te sientas tan solo que no le encuentres sentido a seguir viviendo.  Tal vez te estás refugiando en el alcohol o alguna otra droga para poder olvidar tu presente.  ¿Sabes?  Dios está ahí.  A tu lado.  Esperando a que te des cuenta que no sabes lo que haces.  Esperando que te des cuenta de cuánto te ama.  Esperando a que entiendas que mandó a Jesús a morir por ti.  A morir por tus pecados.  A darte una segunda oportunidad.  A darte una vida nueva.  A darle sentido y dirección a tu caminar.  ¿Sabes qué hicieron esos judíos por los que Jesús estaba intercediendo?  Lo culparon de algo que no hizo.  Le hicieron juicios injustos.  Juntaron testigos falsos.  Le escupieron.  Lo golpearon.  Lo señalaron y se burlaron de Él.  Lo crucificaron y mientras estaba sufriendo seguían burlándose y gritándole.  ¿No te parece ilógico que Jesús interceda?  A nuestros ojos no tiene sentido, pero Jesús vino justamente a sanar a los enfermos.  A sanar a gente como tu y yo.  Gente que ha asesinado.  Gente que ha robado.  Gente que ha engañado a su pareja.  Gente que es adicta.  Gente mentirosa.  Gente avariciosa.  Por cada uno de nosotros Jesús dice: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.  Definitivamente sin Jesús en nuestras vidas no tenemos ni la menor idea de lo que hacemos.  Pensamos que sabemos pero la realidad es distinta.
Perdónalos porque no saben lo que hacen.  No olvides estas palabras y ejemplo de Cristo.  Su ropa estaba siendo repartida entre los soldados mientras Él intercedía.  Mientras tanto nosotros no perdonamos.  Guardamos corajes.  Dejamos que el enojo eche raíces y no se vaya.  ¿Qué no entendemos que si somos seguidores de Cristo, no debemos esperar a que nos pidan perdón sino perdonar aunque no lo merezcan?  ¿Y si se aprovechan de mí?  Podrás pensar.  ¿No crees que se aprovecharon de Jesús?  ¿No crees que lo humillaron a más no poder?  ¿Entonces qué te detiene?  El ejemplo ahí está.
Tengamos cuidad de no caer en el mismo error que los judíos de ese entonces.  Reconozcamos nuestros pecados y nuestra necesidad de Cristo para ser reconciliados con el Padre.  Reconozcamos su sacrificio y amor por nosotros.  Dejemos atrás esa vida que no nos ha llevado a nada bueno y comencemos un camino lleno de esperanza.  Vivamos por Él y para Él.

Oración
Padre: gracias.  Gracias por tu amor incondicional e incomprensible.  Gracias por la vida y el sacrificio de Jesús.  Gracias por abrir mis ojos y permitirme ver que sin ti realmente no tengo idea de lo que estoy haciendo.  Gracias por enseñarme que debo de perdonar sin siquiera esperar una disculpa.  Gracias por estar ahí mientras todos me han dado la espalda.  Gracias por estar ahí para mostrarme que hay una nueva y mejor vida.  Padre, perdona mis pecados y límpiame.  Dale sentido a mi vida.  Lléname de tu paz.  Lléname de tu amor.  Lléname de tu consuelo.  Te necesito Señor.  No quiero seguir dando pasos en la oscuridad.  Guía cada nuevo paso que de.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén

viernes, 18 de julio de 2014

1Pedro 1:22-25

1Pedro 1:22-25


Ahora que se han purificado obedeciendo a la verdad y tienen un amor sincero por sus hermanos, ámense de todo corazón los unos a los otros.  Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.  Porque: “todo mortal es como hierba, y toda su gloria como flor de campo; se seca la hierba y se cae la flor, pero la palabra del Señor permanece para siempre.”  y ésta es la palabra del evangelio que se les ha anunciado a ustedes.



Personalmente, pienso que una de las formas más eficientes de medir tu entrega a Dios o incluso tu relación con Él, se basa en el amor que tienes a tu prójimo y a tus hermanos en la fe.  De alguna u otra manera, las personas nos van a fallar.  Algunos nos van a lastimar mientras que otros nos mentirán.  Otros más hablarán mal de nosotros y otros cuantos serán hipócritas.  ¿Qué nos pide el Señor al respecto?  ¿Que dejemos de convivir con aquellos que nos hicieron daño?  No.  ¿Que busquemos venganza?  Tampoco.  Nos dice que debemos amarnos los unos a los otros y en especial a los hermanos en la fe.  ¿Cómo podemos hacer esto?  Solamente lo puedes lograr si has nacido de nuevo.  Nacer de nuevo significa que “has tocado fondo” y reconoces la necesidad de Cristo en tu vida.  Escuchas su voz pues penetra en lo más profundo de ti y entiendes que has pecado y necesitas ser perdonado.  Doblas tus rodillas y entregas tu vida.  Le reconoces no solo como tu Salvador pero ahora se convierte en el Señor de tu vida.  El Espíritu Santo desciende sobre ti y, como dice la biblia, eres hecho hijo de Dios y nueva criatura.  No naces de carne.  Es un nacimiento espiritual.  Ahora eres hijo de Dios.  Sí.  Antes no lo eras.  No todos son hijos de Dios.  Aunque hayas escuchado que “todos” somos hijos de Dios y que “todos” van al cielo, esta premisa NO está fundamentada en la biblia.  La palabra nos dice que solamente aquellos que reciben a Cristo y creen en su nombre se les da el derecho de ser sus hijos y por consecuencia, al morir, van al cielo.
Regresemos al amor al prójimo.  Es muy probable que te hayan lastimado.  Es muy probable que tengas enojo, rencor o algún otro tipo de sentimiento.  Hoy es importante que entiendas que lo único que debe existir en tu corazón es amor hacia tu prójimo.  Leíste bien.  Ese amor no está condicionado a nada.  No deben tratarte bien para que ames.  Tampoco excluye a aquellos que quieres excluir y los tienes en tu lista de “enemigos”.  Tu prójimo.  Debes amarlo.  De aquí la importancia de haber nacido de nuevo para lograrlo.  Si Dios es el Rey y Señor de tu vida, resulta natural el perdonar.  Ya no piensas en ti sino en Él.  Ya no piensas en tu orgullo y lo que pueda afectarte el perdonar sino que piensas en cómo servirle y obedecerle.  Sus principios están por encima de ti.  ¡Esto es realmente seguir a Cristo!  Morir a uno mismo y dejar que Él crezca en nosotros.  No es fácil.  Necesitas madurez espiritual y fe.  Necesitas aceptar que Sus caminos son mejores que los tuyos y que, al seguirlos, dejamos que Él se encargue de cuidarnos y guiarnos en todo lo que hagamos.  ¿Qué detiene tu amor?  ¿Qué te detiene para obedecer?  Probablemente tu orgullo y tu mecanismo de defensa para no salir lastimado.  Esto tiene que quedar atrás.  Ahora Dios se encarga de cuidarte.  Ahora Él se encarga de llenarte de perdón, de su amor, de su paz y de su consuelo inagotable al que puedes acudir en todo momento.  Ama a tu prójimo.  En especial amémonos entre hermanos en la fe.  Cuidémonos y animémonos en la palabra con el amor que solo Dios nos puede dar.

Oración
Señor: perdóname.  Siempre quiero que me perdones mientras que yo no quiero perdonar.  Siempre pido que me ames y yo no quiero amar.  Perdón mi Señor.  Hoy entiendo que no puedo seguir actuando como antes.  Hoy entiendo que tu amor debe dominar mi vida y debo llevarlo a los demás.  Te pido pueda amar a mi prójimo sin importar lo que hagan o dejen de hacer.  Te pido seas el Rey de mi vida y me guíes en todo lo que haga.  Ayúdame a dejar atrás mi orgullo y poder tomar tu cruz.  Ayúdame a entender que tu camino y tus pensamientos son mejores que los míos.  Me entrego a Ti mi Dios.  En el nombre de Jesús.  Amén

jueves, 17 de julio de 2014

1 Pedro 1:6-7

1 Pedro 1:6-7


Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo.  El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego.  Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele.



Como he escrito en otras ocasiones, me encanta ver documentales y programas donde uno aprende cosas nuevas.  Así fue como pude ver cómo se purifica el oro a través de someterlo a temperaturas sumamente altas.  ¿Qué sucede?  Que el oro es más denso que los demás minerales que se encuentran mezclados.  Conforme se calienta y “derrite” los minerales menos pesados comienzan a “flotar”.  Esas son las impurezas que son quitadas para poder quedarse con la mayor cantidad de oro.  Cuando el versículo dice que nuestra fe debe ser acrisolada como el oro, lo que quiere decir es que necesita ser purificada y depurada.  Es necesario que atravesemos distintas pruebas para poder lograr esto.  Piensa por un momento: nadie nace sabiendo hacer todo.  Nadie puede, de un día para otro, ser experto en alguna materia.  Los deportistas profesionales dedican todos sus días a entrenar y prepararse.  Solamente así pueden lograr esos resultados.  Pues ¿Qué podemos esperar de nuestra vida espiritual si no la sometemos a “ejercicios” y entrenamientos para que sea perfeccionada?  Si hoy te encuentras en medio de una situación difícil, no te enojes con Dios, no le reclames, no pienses que lo hicieron para “castigarte”.  Mejor entiende que es un excelente momento para comenzar a crecer espiritualmente y depurar tu fe conforme Dios quiere.  No basta con decir: creo en Dios.  No basta con pensar que eres una buena persona.  ¡Dios no quiere eso!  Dios quiere ¡Tu vida entera!  Sí.  Tu vida entera.  La biblia nos dice que debemos dejar todo, negarnos a nosotros mismos, tomar Su cruz y seguirle.  No es fácil.  Pero es sumamente gratificante y lleno de bendición, amor y paz seguir su camino y obedecer.
El versículo 6 está ligado con los versículos anteriores que hablaban de la herencia incorruptible que Dios nos ha dejado.  Éste es el gran motivo de alegría que tenemos.  Ahora, ¿cómo puede ligar la alegría con las pruebas?  La biblia está llena de pasajes que nos dicen que debemos estar alegres mientras pasamos momentos difíciles.  Por el contrario, allá afuera nos dicen que debemos evitar y “superar” cada adversidad.  Es importante que entendamos la diferencia entre Dios y el hombre.  Alguna vez te has preguntado ¿Y si Dios no quiere que haga esto o aquello?  ¿Y si no quiere que siga trabajando en este lugar?  ¿Y ahora qué parte de mi vida quiere transformar?  ¿Y si Dios decide quitarme la salud, a un ser querido o alguna otra cosa?  Para poder madurar espiritualmente, el centro de atención debe ser Dios y no tú.  Te lo repito.  Es necesario que dejes de pensar todo el tiempo en Ti y pongas primero al Señor.  Cada situación que vivimos puede ser utilizada para gloria de Él.  Está en ti y en mí hacerlo.  Podemos quejarnos.  Podemos molestarnos.  Pero al mismo tiempo, podemos leer pasajes como el de hoy, recordar la perspectiva espiritual y entender que nuestra herencia la tenemos en el cielo, y que las pruebas son para purificar y madurar nuestra fe.  Las pruebas dan testimonio a todos aquellos que nos rodean.  La gente pone atención en cómo respondes a la adversidad.  ¿Amas a Dios?  Tal vez es momento que realmente te entregues y lo pongas en el trono de tu vida para que Él dirija de ahora en adelante.  Es tiempo que pongas tu fe y tu vida a que sea probada y purificada por fuego para que crezcas y te fortalezcas en Él.  ¿Qué vas a decidir?

Oración
Dios Padre: quiero que tomes el trono de mi vida.  Te he limitado y no he querido entregarme por completo pero hoy entiendo que Tú quieres todo mi ser.  Vengo a Ti mi Señor con la rodilla doblada y entregándote mi corazón para que se haga tu voluntad en mí.  Entiendo que las pruebas purifican y fortalecen mi fe, ayúdame a seguirte y no desesperarme, ayúdame a no separarme de Ti y pensar que estaba mejor antes.  Quiero que mi vida te de gloria y que de testimonio de tu gran amor.  Te pido que tenga sabiduría para entender lo que quieres trabajar y transformar de mí.  Gracias mi Señor por amarme y por cuidarme como lo haces.  En el nombre de Jesucristo.  Amén 

miércoles, 16 de julio de 2014

1 Pedro 1:10-11

1 Pedro 1:10-11


Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para ustedes, estudiaron y observaron esta salvación.  Querían descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de éstos.



Hoy en día, algunas personas dicen que el antiguo testamento es muy distinto al nuevo testamento.  Cuando Pedro escribe estas palabras, los judíos cuestionaban el evangelio y por ello explica con detalle cómo lo que estaba escrito no tiene diferencia con el evangelio sino al contrario, cumplía con todo lo que se había anunciado.  Por esta razón, resulta de suma importancia que leas y estudies la biblia.  Ojo, no estoy diciendo que lo importante es ser un erudito en ella.  No.  Todo ese conocimiento debe estar de la mano de transformación en tu vida.  De nada sirve conocer y memorizar infinidad de versículos si tu corazón no es renovado.  Necesitamos nacer de nuevo y entregar nuestra vida a Aquél que se entregó por nosotros.  De Él es a quien Pedro se refiere y a quienes los profetas se referían.  Anunciaron una salvación.  Anunciaron que vendría gloria y buenos tiempos.  Pero también anunciaron sufrimientos.  En otras palabras, anunciaron la vida de Jesús.  Nos trajo testimonio.  Sufrió por cada uno de nosotros siendo santo y perfecto, pero lo más importante, es que entendamos que no se quedó en la cruz.  Su sacrificio dio fruto.  Ahora está junto al Padre.  Ahora hay gloria y su sufrimiento nos ha librado de las cadenas del pecado.  Juan 8:32 dice que la verdad nos hará libres.  Cristo es la verdad.  Su vida, su muerte y su resurrección nos han dado la oportunidad de ser libres.  Debes saber también que no todos son libres.  Solamente aquellos que reciben a Jesús y entregan sus vidas a Él.  No lo digo yo.  Lo dice Dios en su palabra.  Hay gente allá afuera diciendo y pensando que todos son hijos de Dios y que todos participan de su gracia.  Si bien, todos tienen la puerta abierta para ser reconciliados por lo que Cristo hizo, solamente aquellos que confiesen Su nombre y lo reciban podrán tomar parte en la comunión con Él.
Los profetas anunciaron la gracia de Dios.  Ellos tenían al Espíritu diciéndoles lo que habría de ocurrir.  Hoy esa gracia está disponible para tu vida.  No conozco lo que estés atravesando en estos momentos.  No sé si ya has recibido o no a Jesús.  Pero si de algo estoy convencido es que Él es el único que puede llevarte por el mejor camino posible.  Él es el único que puede sacarte de esa oscuridad.  Él es el único que puede renovarte y llenarte de su amor y consuelo.  Él es el único que no te va a fallar.  Él es el único que te perdonará y estará siempre con los brazos abiertos esperando tu regreso.  Él ya se entregó por ti.  Él ya sufrió por ti.  Es inimaginable lo que tuvo que sufrir.  Su cuerpo estaba prácticamente irreconocible.  Lo hizo por ti y por mí.  Lo hizo porque nos ama.  Te ama.  Es tiempo de acudir a Aquél que nos ama y quiere lo mejor para nosotros.  Reconcíliate.  Renuévate.  Deja que Dios te guíe conforme a su palabra.

Oración
Señor: gracias por haber mandado a Jesús a morir por mis pecados.  Te pido perdón por todas mis faltas.  Te pido que pueda recibir tu gracia y participar en la salvación que Cristo ofrece.  Te pido que dirijas mi vida.  Te pido que ilumines mi camino.  He tomado malas decisiones y no quiero dar más pasos que no sean conforme a tu voluntad.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

martes, 15 de julio de 2014

1 Pedro 1:12

1 Pedro 1:12


A ellos se les reveló que no se estaban sirviendo a sí mismos, sino que les servían a ustedes.  Hablaban de las cosas que ahora les han anunciado los que les predicaron el evangelio por medio del Espíritu Santo enviado del cielo.  Aun los mismo ángeles anhelan contemplar esas cosas.



Cuando dice a ellos se les reveló, ¿a quién se está refiriendo?  A los profetas que menciona en el versículo 10.  Éstos anunciaron la gracia que nos es ofrecida hoy en día.  Entonces, lo que nos está explicando Pablo, es que estos profetas  estaban anunciando algo que no era para su tiempo sino para el nuestro.  Anunciaron lo que habría de venir y así como lo dijeron, así sucedió.
Hoy estamos acostumbrados a que las cosas funcionen de manera muy peculiar.  Queremos ver y entender los resultados inmediatamente.  Si ves un rato la televisión podrás encontrar infinidad de productos “milagrosos”.  Hazte millonario en muy poco tiempo.  Ten el cuerpo que siempre deseaste en tan solo unos cuantos minutos.  Todo gira alrededor de conseguir un resultado inmediato y con el menor esfuerzo posible.  ¿Y qué tiene que ver esto con el pasaje de hoy?
Debemos aprender que las pruebas que atravesamos, no necesariamente tendrán un resultado inmediato.  Los profetas anunciaron la gracia y no fue para ellos en ese momento sino varios años después tuvo efecto cuando vino Cristo y el Espíritu Santo.  Nosotros queremos que las pruebas se acaben rápido.  Queremos entender el por qué de lo que nos está sucediendo.  Queremos que llegue el aprendizaje y listos para lo que sigue.  ¿Cuánta gente está orando en este momento por salud personal o la de un familiar?  ¿Y si el Señor quiere que sigamos enfermos?  ¿Y si gracias a esa enfermedad creceremos espiritualmente?  ¿Y si gracias a esa enfermedad alguien entrega su vida a Cristo?  ¿Por qué aferrarse tanto a la salud?  ¿Por qué no mejor nos aferramos a servir al Señor y en dar testimonio a los demás de la reconciliación que ofrece Jesús?  No podemos estar viviendo como el mundo nos dicta.  No podemos moldearnos a lo que vemos afuera.  Tenemos que moldearnos a la imagen de Cristo.  Nuestras acciones deben predicar sus principios.  Nuestras palabras deben hablar sus palabras.  Por esta razón, no podemos caer en los errores que los demás caen.  Así como los profetas anunciaban lo que vendría y no se quejaban porque no entendían lo que decían o cuándo exactamente sucedería, nosotros debemos aprender a vivir en obediencia y servicio  a Dios sin esperar entender todo lo que nos sucede.  Imagina qué ilógico sería tener a un profeta quejándose con el Señor porque no vería quién es el Mesías.  Imagina a Juan quejándose por no entender cuándo vendría el Apocalipsis.  Es ilógico.  Pero cuando se trata de nosotros y querer respuestas inmediatas y claras ya nos parece que tiene sentido.  La verdad es que es igual de ilógico exigir lo que solamente el Señor en su soberanía quiere revelar.  Nos quejamos y nos quejamos pero no llegamos a ningún lado.  Por otro lado, puede ser que estás orando sin cesar y te encuentras igualmente estancado.  ¿La razón?  ¡Estamos orando por lo que el mundo busca y no lo que nuestro Señor!  Ora porque tu vida sirva para que otros vengan a Dios.  Ora para que tu vida sea de bendición para los que te rodean.  Ora para que el Señor transforme tu corazón y puedas amar a tu prójimo.  Dejemos de quejarnos y oremos para que seamos utilizados y vehículos de bendición.  Si Dios nos quiere revelar sus planes hoy, ¡Extraordinario!  Si no nos revela nada, ¡Igualmente extraordinario!  Su voluntad es lo mejor en cualquier escenario.  No te desanimes ni desesperes.  Deja de buscar una solución o una explicación.  Deja que el Señor reine y revele conforme a su voluntad y obedezcamos mientras esperamos a ser llamados.

Oración
Dios Padre: tu palabra es increíble y llena de bendición.  Te doy gracias por revelarme lo que es importante y ayudarme a discernir entre aquello que me ayudar a crecer espiritualmente y lo que no.  Perdóname por cuestionar tus planes y estar demandando una explicación a lo que me sucede.  Hoy entiendo que debo entregarme incondicionalmente a Ti y confiar en tu amor y tu voluntad por encima de todo.  Gracias Señor.  En Cristo Jesús.  Amén

lunes, 14 de julio de 2014

Mateo 28:5-7

Mateo 28:5-7


El ángel dijo a las mujeres: no tengan miedo; sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado.  No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo.  Vengan a ver el lugar donde lo pusieron.  Luego vayan pronto a decirles a sus discípulos: Él se ha levantado de entre los muertos y va delante de ustedes a Galilea.  Allí lo verán.  Ahora ya lo saben.




Jesús había anunciado que moriría y que resucitaría al tercer día.  No era una parábola ni hablaba con metáforas.  Era simple.  Voy a morir pero resucitaré al tercer día.  Los discípulos lo escucharon varias veces.  Las dos Marías que fueron al sepulcro también habían escuchado estas palabras.  Sin embargo, no penetraron lo suficiente para poder entender lo que sucedería.  Tristemente así nos pasa hoy en día.  Escuchamos del Señor.  Vemos una luz que nos da nuevas esperanzas.  Oímos palabras de aliento del evangelio y queremos empezar de nuevo.  De repente las pruebas llegan y se nos olvida todo aquello que habíamos escuchado.  No estoy juzgando ni criticando.  No es fácil.  ¿Quién había visto que alguien resucitara de los muertos?  ¡Nadie!  Igualmente, nunca has experimentado los milagros del Señor en tu vida.  Por eso, la relación entre Dios y tú se desarrolla a través de un factor importantísimo: fe.  Solamente a través de la fe puedes dar el primer paso en dirección correcta, confiado y esperanzado que Él se encargará de hacer el resto.  Confiado que Él ha vencido a la muerte.  Confiado que Él te ama y ha muerto por ti.  Confiado que Él quiere tener comunión diaria contigo.  Confiado que Él solamente quiere lo mejor para ti.  Fe.  Esperanza y certeza de lo incierto que se vuelve cierto a través del Señor.
“No está aquí” les dice el ángel.  ¡Por supuesto que no estaba ahí!  Ya les había dicho que resucitaría.  Pero a veces tardamos en digerir y vivir la palabra del Señor.  Jesús va a cumplir con sus promesas tal y como lo cumplió al morir por nosotros.  Ahora la responsabilidad está de tu lado.  ¿Qué vas a hacer con lo que te ofrece Cristo?  Él fue crucificado para que todos aquellos que proclamemos su nombre seamos justificados y podamos estar a su lado en el cielo.  En cambio, los que quieren seguir por su cuenta y siguen pensando que “no están tan mal”, tristemente la biblia nos dice que serán juzgados y serán enviados al infierno.  Sí.  El infierno existe al igual que el cielo.  No, no todos van al cielo.  Si todos fueran al cielo, ¿qué sentido tuvo el sacrificio de Jesús?
“Pues ha resucitado”  no se trata de un cuento o novela.  No es una historia que inventaron hace más de 2000 años.  Es la narración de un hecho.  Jesús fue crucificado y murió.  Al tercer día fue levantado de los muertos y llevado a la diestra del Padre.  El ángel quitó la piedra para que pudieran ver que Jesús no estaba allí y no para que pudiera salir.  Si alguna vez te cuestionas sobre tu fe en Cristo y piensas que todos los caminos llevan al mismo dios, recuerda este pasaje y pregúntate quién más ha resucitado.  ¿Quién más que Jesús ha vencido a la muerte?  Ahora, esto trae una responsabilidad importantísima y son las últimas palabras del ángel: vayan pronto y digan a los discípulos: Él se ha levantado de entre los muertos.  Debemos llevar el evangelio a los demás.  No para promover una religión.  No para promover una institución.  No para que algunos se enriquezcan.  No.  Para permitir que más personas reconozcan a Jesús y puedan ser santificadas por Su sangre y puedan comenzar una nueva vida en Él; para que puedan ser perdonados de sus pecados y al morir estar con el Señor en el cielo.  Esto es lo que recordamos el día de ayer.  Espero lo entiendas y lleves el mensaje a cada persona que cruce en tu camino diario.

Oración
Señor: he escuchado tu palabra y no la he querido vivir.  Las pruebas me abruman y me hacen pensar que Tú no estás.  Hoy entiendo que me amas y nunca me has abandonado.  Hoy entiendo que debo tener fe y que Tú estás al cuidado de mí.  Gracias por el sacrificio de Jesús.  Entiendo lo que hizo por mí y te pido que me santifiques y pueda ser perdonado pues quiero estar en comunión contigo.  Te pido perdón por mis pecados.  Te pido perdón por mi rebeldía.  Hoy quiero empezar de nuevo.  Gracias por recordarme que Jesús vino por mí, murió en la cruz y se levantó de los muertos para cumplir lo que estaba escrito en tu palabra.  Gracias en el nombre de Jesús.  Amén

domingo, 13 de julio de 2014

1Pedro 1:13

1Pedro 1:13


Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo.



Una persona que tiene problemas de adicción no va a cambiar de un día a otro por conocer y aceptar a Jesús.  Una persona que está acostumbrada a engañar a su pareja se encontrará en la misma situación.  Si tienes un gran amor al dinero y lo material, el hecho de conocer a Jesús no hará que de un momento a otro todo cambie.  Tristemente he escuchado a pastores predicando un evangelio milagroso en el que, “por arte de magia” todo se resuelve.  Mentira.  Si esto fuera verdad no tendríamos versículos como el de hoy.  No habría necesidad por parte del Señor de darnos instrucciones y guiarnos pues todo lo que hiciéramos sería correcto y conforme a su voluntad.  Ahora, la biblia dice que nacemos de nuevo, que somos una nueva criatura y que todo es hecho nuevo.  Todo esto sucede cuando Cristo se vuelve rey de nuestra vida.  Cierto.  La diferencia es que dichos cambios se realizan en el ámbito espiritual y no en el carnal.  Debemos entender que ahora nos enfrentamos a una lucha entre nuestra carne y nuestro espíritu.  Aquí es donde aparecen la inteligencia y el dominio propio del versículo 13.  A través del espíritu, se nos revelan cosas que antes no entendíamos.  A través del espíritu, podemos ver y entender que los principios de Dios son mejores que nuestros principios.  A través del espíritu podemos darnos cuenta de cómo nuestra carne nos ha metido en tantos problemas.  Y finalmente, a través del espíritu entendemos que la felicidad y el placer de la carne son pasajeras mientras la paz y gozo que ofrece Dios es infinita.
Inteligencia y dominio propio.  Van de la mano.  Si no puedes discernir con inteligencia entre lo bueno y lo malo ¿De qué sirve tener control de las acciones de uno?  ¡De nada!  Por el contrario, nuestra inteligencia debe ir creciendo y madurando.  Así, conforme nuestra vida presenta distintos escenario, sabremos que el domino propio debe entrar en acción.  ¿Qué quiere decir dominio propio?  Significa tener un buen juicio.  Significa no dar rienda suelta a tus “instintos” o deseos.  Significa controlar tu cuerpo, tu mente y tu corazón.  Un gran ejemplo de dominio propio lo encontramos en Daniel.  Rechazó comer de lo que el rey comía.  ¿Lo puedes creer?  Algo que jamás podríamos imaginar en su grandeza, David lo rechazó.  ¿Qué más hizo?  No hizo reverencia a una estatua sabiendo que sería echado a un horno de fuego.  No termina ahí.  Caminó hacia ese horno de fuego sin saber que el Señor lo rescataría.  ¿Quieres más?  Nuevamente rechazó lo que el rey ordenaba y fue echado al foso de los leones.  Todas estas acciones involucran dominio propio.  ¿Por qué?  ¡Porque la carne nos dice que hagamos lo contrario!  Estoy seguro que la carne de Daniel decía: ¡come del banquete del rey!  ¡No seas tonto Daniel y vamos a disfrutar!  Estoy convencido que su carne decía: inclínate a esa estatua y ora con las ventanas cerradas, nadie se va a dar cuenta y te vas a evitar muchos problemas.  Su vida estaba en juego y prefirió controlar su carne para que el Espíritu reinara.  ¿Lo puedes ver?  ¡Así también nuestra carne nos grita y trata de convencer!  Por esta razón, los ejemplos que escribí al principio no cambiarán de un instante a otro.  Ahora sus ojos están abiertos.  Ahora no son esclavos de esas adicciones.  Pero también, ahora tenemos que decidir con inteligencia y ejercer el dominio propio cuando la carne comience a gritar y a querer confundirnos sobre aquello que es bueno.  La carne hará todo lo posible por convencerte que tu adicción no es tan mala.  Te hará recordar los “buenos momentos” que has pasado.  Te confundirá al decirte que seas infiel y que nadie se dará cuenta.  Te susurrará al oído para recordarte cuánto gozo te han dado tus bienes materiales.  ¡Esta es la lucha que día a día atravesamos!  En distintas formas pero todo se reduce a una: la carne luchando contra el espíritu.  ¿Qué vas a hacer?  Es momento de decidir.  No hay medias tintas.  Es frío o caliente.  Personalmente he visto los resultados de mis “instintos” y deseos.  Prefiero luchar por el espíritu.  Por eso escribo hoy.  Para compartirte mi experiencia y animarte a escoger diferente.  Decirte que hay un mejor camino que es el de Jesús.  Decide por Él.

Oración
Señor: perdóname.  Te he fallado.  He dejado que mi cuerpo reine.  He permitido que mis deseos se apoderen de mí y pensaba que tenía el control.  Hoy entiendo que no es así.  Quiero aprender a vivir por el espíritu.  Quiero aprender y desarrollar el dominio sobre mi carne.  Quiero aprender a discernir entre tus principios y mis deseos.  Renuévame mi Señor.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

sábado, 12 de julio de 2014

NO SÓLO DE PAN VIVE EL HOMBRE

NO SÓLO DE PAN VIVE EL HOMBRE – Mateo 4:4
Mateo 4 vs 4

Jesús le respondió: Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

La palabra de Dios es esencial en la vida de alguien que dice ser un seguidor de Cristo, porque en primer lugar la Biblia nos enseña cómo ser un cristiano y luego nos enseña a seguir a Jesús en nuestra vida diaria.

La palabra de Dios fue importante en la vida de Jesús. Lo sostuvo y le ayudó en los momentos de tentación.

Tenemos que entender que la palabra de Dios es nuestro sustento. Vivimos de toda palabra que sale de la boca de Dios. Es la palabra de Dios que nos da la fuerza para enfrentar las realidades y dificultades de la vida. Por lo tanto, debemos prestar mucha atención a lo que el Señor nos está diciendo. Tenemos que vivir por la palabra de Dios, de lo contrario vamos a perecer, como está escrito en Oseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento.”

La palabra de Dios da estabilidad a nuestras vidas. Jesús dijo que quien escucha Sus palabras y las obedece es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.  Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Cuando construimos nuestras vidas sobre la palabra de Dios podemos enfrentar cualquier tormenta y seguir siendo fuerte y estable. (Mateo 7:24-27)

La palabra de Dios nos da una seguridad y una garantía de cumplimiento. Jesús dijo que incluso si el cielo y la tierra pasarán, Sus palabras nunca pasarán. Dios no es hombre para que mienta, o cambia Su mente. Podemos confiar en Sus promesas con la plena seguridad de que Él cumplirá lo que ha prometido. Abraham tenía una fe firme e inquebrantable en las promesas de Dios, incluso en situaciones desesperadas. (Marcos 13:31; Números 23:19; Romanos 4:18-21)

El Señor nos habla a través de Sus siervos y profetas en la Biblia y confirma y cumple lo que Él ha hablado a través de ellos. El Señor estuvo con Samuel y confirmó todo lo que le había dicho. Por lo tanto, debemos esperar la confirmación y el cumplimiento de lo que el Señor nos ha hablado por medio de Sus siervos. (Isaías 44:25-26, 2 Crónicas 20:20; 1 Samuel 3:19)

La palabra de Dios nos libra del peligro y la destrucción. El Señor envía Su palabra en tiempos de crisis y desesperación y nos sana y nos libera de la tumba. La palabra de Dios no volverá a Él vacía, sino que hará lo que Él desea y cumplirá con Sus propósitos. Por lo tanto, debemos recibir la palabra del Señor y obedecerla y seremos liberados de la condenación eterna. (Salmo 107:20, Isaías 55:11)

La palabra de Dios nos estimula e inspira nuestra fe. La fe viene por el oír la palabra de Dios. La palabra de Dios trae claridad y comprensión en los momentos de perplejidad y confusión. La palabra de Dios trae un mensaje de paz. Por lo tanto debemos llenar nuestros corazones con la palabra de Dios que nos dará fe y revelación. No debemos ser fácilmente perturbados por las diversas voces de miedo y desesperación que quizás nos rodean. Debemos centrar nuestra atención en la palabra del Señor. (Romanos 10:17; Salmos 119:130, Hebreos 13:5-6; Filipenses 4:6-7)

La palabra de Dios nos da consuelo y tranquilidad en momentos de dolor y angustia. Nos da descanso y paz dentro de nuestro corazón. Nos da la esperanza y seguridad de la presencia y asistencia de Dios. Este es un gran consuelo y fuente de sanación para nuestros corazones rotos. Por lo tanto debemos buscar nuestro alivio y consuelo de la Palabra de Dios en tiempos de angustia y dolor. (Salmos 119:49-50; Salmos 85:8; Isaías 41:13)

Deuteronomio 6:6 – nos dice: “Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón.” Y el Salmo 119:11: “Yo he guardado tus dichos en mi corazón. . .” La Biblia también compara la Palabra de Dios a una espada. Hebreo 4:12: “La palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

Las personas necesitan más que pan para vivir, hay que alimentarse de toda palabra de Dios, ya que nos ayuda en los momentos de necesidad, nos transforma y nos da la comprensión y el aseguramiento de la vida eterna donde tendremos “el derecho a comer del árbol de la vida, que está en medio del paraíso de Dios.” (Apocalipsis 2:7)

viernes, 11 de julio de 2014

Las tentaciones de Jesús en el desierto

Las tentaciones de Jesús
en el desierto

(Mt 4,1-11)


En aquel tiempo, el Espíritu llevó a Jesús al desierto, para que el diablo lo pusiera a prueba. 2 Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. 3 El tentador se acercó entonces y le dijo:

-Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes.

4Jesús le respondió:

Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

5 Después el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo 6 y le dijo:

Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Dará órdenes a sus ángeles para que te lleven en brazos, de modo que tu pie no tropiece en piedra alguna.

7 Jesús le dijo:

También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.

8 De nuevo lo llevó consigo el diablo a un monte muy alto, le mostró todos los reinos del mundo con su gloria 9 y le dijo:

-Todo esto te daré si te postras y me adoras.

10 Entonces Jesús le dijo:

Márchate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y sólo a él le darás culto.

11 Entonces el diablo se alejó de él, y unos ángeles se acercaron y le servían.




Ya había sido consagrado de manera solemne por el Padre, en el Jordán (cf. 3,16ss), cuando «el Espíritu llevó a Jesús al desierto», última etapa de su preparación para el ministerio de su vida pública. Los cuarenta días de desierto fueron, en efecto, una etapa de intenso retiro, en la que el Apóstol-Hijo nos brindó una prueba paradigmática de su firme determinación de no alejarse lo más mínimo de la trayectoria apostólica que le había sido trazada por el Padre. Jesús se revela en el desierto como el modelo supremo de consagración y de fidelidad al Padre, como el ser obediente por excelencia.

Jesús rechaza las tres tentaciones diabólicas emplean-do tres pasajes de la sabiduría del libro del Deuteronomio (cf. Dt 8,3; 6,16; 6,13). Existe una clara contraposición entre la actitud de Jesús en sus cuarenta días de desierto y el comportamiento de los israelitas en los cuarenta años que pasaron en el mismo lugar. Jesús, superando perfectamente todo tipo de tentación, se transforma en el israelita auténtico, que anula la desobediencia del Israel rebelde y reconstruye en positivo la historia del Israel de Dios. Jesús es asimismo el nuevo Adán que, siempre obediente al Padre, redime el pecado del viejo Adán y abre un camino de luz para toda la humanidad (cf. Rom 5,19).

En la etapa del desierto, como durante toda su vida y también en la cruz, Jesús permaneció fiel a su programa: vivir de toda palabra que sale de la boca del Padre (cf. Mt 4,4; Jn 4,34).

jueves, 10 de julio de 2014

1Pedro 1:17-19

1Pedro 1:17-19


Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo.  Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados.  El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo.



¿Cómo podemos entender el temor reverente al Padre?  ¿Cómo es posible que amemos y al mismo tiempo temamos?  ¿Es una contradicción?  ¿No dice la biblia que Dios es amor?  Entonces, cómo nos dice que debemos temer al Padre.  No hay ninguna contradicción.  Espero este ejemplo pueda ayudar.  Imagino que de niño te regañaron por haberte portado mal.  Una vez que te “cachaban” tenías miedo del castigo que vendría.  ¿Significaba que no amabas a tus padres?  No.  Simplemente sabías que habías hecho lo que no debías y vendrían consecuencias.  Con el Señor es algo similar.  No se trata de temerle como si fuera un tirano que está buscando a quién aplastar.  El temor es de reverencia.  Es un temor que busca no fallarle.  Es un temor que nos ayuda a mantenernos fuera de lo que no le agrada.  Es el temor que, como niño, te hacía discernir entre lo bueno y lo malo.  En lugar de actuar sin pensar, meditabas en el posible resultado de lo que estabas por hacer.  Ahora, de qué nos sirve este temor y cómo lo desarrollamos.  El versículo 18 nos explica por qué resulta útil.  “Ustedes fueron rescatados de la manera vana de vivir que heredaron de sus padres.”  Esa vida vana y absurda es la que guía la carne.  La vida que se basa en tus deseos, tus pasiones, tus gozos y no piensa en nada más que en ti y en sentirte bien.  No incluye al Señor y por lo tanto, el que se sienta en el trono es uno mismo.  Esa manera de vivir nos dice la palabra que nos lleva a la destrucción.  Por esta razón, el versículo 19 dice que Cristo pagó con su sangre para rescatarnos de esa destrucción.  Así podemos entender mejor el concepto de temor reverente al Padre.  ¿Cómo fallarle a alguien que ha enviado a su Hijo para pagar por lo que nosotros debemos?  ¿Cómo fallarle y darle la espalda a Aquél que nos ama incondicionalmente y quiere lo mejor para nosotros?  El temor no es malo.  De hecho, es muy bueno cuando se utiliza correctamente.  Gracias al temor, los conejos salen corriendo cuando se sienten amenazados.  ¿El resultado?  Su vida, por consecuencia, ha sido salvada.  ¿Lo puedes ver?  El temor nos lleva a tomar mejores decisiones.  El temor al Padre nos guía por Sus caminos y nos recuerda que hemos sido rescatados.
La biblia nos dice que hay dos formas de vivir.  Una es vana y absurda.  La otra es plena y abundante.  La primera la consigues cuando le das la espalda al Señor y piensas que ahora no es el momento o que estás “bien” así.  La segunda llega cuando reconoces que estás vacío y que por más que buscas y buscas, no encuentras, por más que quieres llenar esos huecos en tu corazón, simplemente terminas más vacío que antes.  Dios lo sabe.  Por esta razón nos advierte de llevar una vida sin Él.  No nos lleva a nada bueno.  De ahí lo bueno de aprender a temer al Señor.

Oración
Señor: perdóname.  He sido soberbio y te he dado la espalda.  He buscado e intentado llenar mi vida pero sigo estando vacío.  Hoy entiendo que me haces falta y te necesito.  Hoy entiendo que sin Ti mi vida es vana y absurda.  Te pido que tomes el control de mi vida y que perdones mis pecados para que pueda tener comunión contigo.  Dame sabiduría y temor para dirigirme conforme al ejemplo de Cristo.  Te lo pido en Su nombre.  Amén.

miércoles, 9 de julio de 2014

1 Pedro 2:4-5

1 Pedro 2:4-5


Cristo es la Piedra viva, rechazada por los seres humanos pero escogida y preciosa ante Dios.  Al acercarse a Él, también ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual.  De este modo llegan a ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesucristo.



Una piedra de río nadie la guarda.  Una piedra preciosa como un diamante es todo lo contrario.  Se pone en un lugar especial.  Se desea y se cuida.  Lo que el versículo de hoy nos quiere enseñar es aprender a distinguir entre piedras preciosas (Jesús) y piedras de río (el mundo).  El que Cristo haya sido rechazado, nos dice que la gente prefirió voltear a otro lado “otras piedras”.  Tristemente hoy pasa lo mismo.  Cuando no tenemos los principios en el orden correcto, asignamos valor a las cosas de manera inadecuada.  Pensamos que algo tiene valor cuando realmente no vale nada y, tristemente, como dice el versículo, rechazamos a Cristo, la Piedra viva, preciosa y escogida ante Dios.  ¿Cómo sucede esto?  Te voy a dar algunos ejemplos.  Hay hombres que piensan que deben tener muchas mujeres o que engañar a su pareja no está mal.  Hay mujeres que piensan que manipular a sus esposos está bien.  Hay hijos que piensan que obedecer a sus padres no tiene ningún sentido.  Tres ejemplos muy sencillos pero no carecen de popularidad.  En estos casos, podemos ver el rechazo de lo que Cristo (Dios) quiere y dice, contra lo que nuestra carne (orgullo).  Esto es escoger piedras de río por encima de una piedra preciosa.  Esto es asignar valores incorrectos.  Cuando alguien prefiere divorciarse por encima de dejar que el Señor transforme su corazón, cuando alguien prefiere “eliminar” a alguien de su vida en lugar de perdonar, cuando alguien deja que las mentiras fluyan en lugar de hablar con la verdad.  Cada una de estas decisiones nos hablan de valores incorrectos.  De principios alterados.  ¡La gente necesita de Cristo!  Si nosotros que creemos en Él y buscamos seguirle tenemos momentos difíciles, imagina cuánto más es para aquellos que no tienen la misma esperanza.  ¡Llevemos el evangelio a los demás!  Ayudemos a que aprendan a discernir y escojan a Cristo.  Ayudemos a que dejen las piedras de río y comiencen a guardar las verdaderas piedras preciosas y vivas que están en el Señor.  Solamente así podemos ser renovados.  Como dice el pasaje de hoy.  Edifiquemos una casa espiritual acercándonos a Jesús y llevemos una vida llena de testimonio para Cristo.
Es fácil ser tentado.  Es fácil ser seducido.  Es difícil escoger bien.  Sin ser una regla, el placer y gozo que causa lo carnal, es inmediato pero con duración corta.  Por el contrario, la bendición de escoger para Cristo, no es inmediata pero tiene una duración eterna.  Esto es lo que lo hace complicado.  El no ver un beneficio inmediato.  Por eso debemos ejercitar nuestra fe.  Para entender que hoy estamos tomando la mejor decisión sin importar que el resultado llegue mañana.  Esa fe nos ayuda a escoger la piedra correcta.  Nos ayuda a diferenciar entre lo que brilla y es oro contra aquello que solamente brilla.  Seamos cuidadosos.  No sea que estemos cayendo en la misma situación que aquellos que rechazaron a Cristo por dejarse “seducir” por otras piedras que parecían preciosas y vivas pero en realidad están muertas.

Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados.  Te he rechazado, te he dejado y he preferido buscar en otros lados.  Hoy me doy cuenta que nunca pude encontrar nada y que solamente Tú eres la piedra preciosa y viva que necesito.  Te pido llenes mi vida y pueda vivir en santidad.   Te pido pueda llevar testimonio tuyo y ser renovado constantemente.  Te pido que me des sabiduría y fe para poner mis principios en orden y tomar las decisiones correctas y no las de gozo inmediato.  Gracias Señor por darle sentido a mi vida.  En Cristo Jesús.  Amén

martes, 8 de julio de 2014

Filipenses 4:8-9

Filipenses 4:8-9


Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.  Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis de mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.



En varias ocasiones he tenido conversaciones sobre cómo seguir adelante o incluso qué hacer cuando hay pruebas y no entendemos lo que está sucediendo. Conversaciones donde la pregunta: ¿cómo le hago? surge como un común denominador.  Si bien no existe una respuesta única y perfecta, los versículos de hoy nos sirven como una excelente guía.  En lugar de desviar nuestra atención, la fijamos en el Señor.  En lugar de quejarnos, damos gracias.  En lugar de mentir para salir de un problema, nos encomendamos al Creador.  En lugar de maldecir y dejar que el orgullo tome control, somos amables.  Independientemente de lo que estés atravesando, tener un momento de pausa y darte cuenta hacia dónde estás dirigiendo tus esfuerzos te servirá para abrir los ojos y saber si estás por el camino que señala este pasaje o por el camino que tú has decidido crear.
Por otro lado, estos principios los podemos aplicar cuando las cosas van “viento en popa”.  Es una excelente forma de mantenernos enfocados en dar un buen testimonio.  Si trabajas en una oficina, ten cuidado de las pláticas en las que te involucras.  ¿Están criticando?  ¿Están burlándose?  No participes de ello.  No es amable ni hay virtud alguna en esas pláticas.  ¿Te preocupa ser señalado?  Hay dos opciones, que te señale el Señor por desobedecer o que te señalen tus compañeros por ser “diferente”.  Tú escoges quién quieres que te señale.
Cuando estés con amigos piensa en estos versículos.  ¿Qué sale de mi boca?  ¿Qué actitudes sobresalen de mí?  ¿Cómo me perciben?  ¿Soy una persona que constantemente busca lo bueno, lo puro y lo digno de alabanza?  Considero necesario el cuestionarnos constantemente y este parámetro  es sumamente útil.  ¿En qué dedicas tu tiempo?  ¿Qué haces de lo que el Señor ha decidido darte?
Pablo nos ha hablado de muchas cosas a lo largo de su carta a los filipenses y está llegando a las instrucciones finales.  Quiere dejarnos con lo que probablemente a él le ha servido en su vida y en sus pruebas.  Por esta razón nos dice que le imitemos.
Regresando a la pregunta inicial: ¿Cómo le hago?  Sería bueno memorizar estos dos versículos.  Busca lo que es del Señor.  Cuida tus pensamientos.  Cuida tus actos.  Cuida tus palabras.  Cuida tu corazón.  Crea una disciplina en la que constantemente te recuerdes el buscar lo verdadero, lo justo, lo puro, lo amable y lo de buen nombre.  Todo lo contrario a esta lista pasará por tu mente y tendrás deseos de hacerlo.  Hoy puedes prepararte para que cuando llegue el momento estés listo para decirle sí al Señor y no a la carne.

Oración
Padre: te doy gracias por preocuparte por mí y darme una guía para poder servirte y tomar mejores decisiones.  Te pido me fortalezcas para que independientemente de lo que atraviese, siempre pueda buscar lo que Pablo nos pide que busquemos.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén